Un torneo para empezar a mirar el Mundial

Quizá porque Los Pumas nunca perdieron un partido, quizá porque su difusión es escasa, quizá porque el nivel es demasiado desparejo. Lo cierto es que el Campeonato Sudamericano muchas veces aparece como una competencia con poca importancia para el rugby argentino. No es tan así. Y conviene repasar algunos ejemplos para darse cuenta de que el torneo que el sábado terminó en Montevideo puede tener un valor interesante de cara al Mundial que arrancará el 10 de octubre, en Australia.

Buena parte del equipo que en 1965 generó un antes y un después en la historia del rugby argentino se gestó en el Sudamericano que se disputó en 1964. No sólo porque allí se fortificó la base del conjunto que más tarde fue llamado Los Pumas, sino porque hasta San Pablo concurrió David Craven para confirmar la posterior gira por Sudáfrica.

Fue también en un Sudamericano, el de 1971, donde Hugo Porta explotó como apertura (antes jugaba de medio scrum). Un año después debutó en Los Pumas y en el segundo test en Ferro le marcó un try sensacional a los Gazelles. Y fue en otro Sudamericano, el de 1993, donde Los Pumas consiguieron un dramático y polémico triunfo ante Uruguay para así encontrar el camino para llegar al Mundial de 1995.

Por eso habrá que analizar con atención todo lo que ocurrió con los argentinos en esta competencia que concluyó con el categórico 32-0 frente a los uruguayos. Los entrenadores Marcelo Loffreda y Daniel Baetti tuvieron una nueva chance de testear a los jugadores que actúan en el país, de cara a la lista definitiva para ir al Mundial. Se fue con lo mejor y es probable que en Montevideo hayan empezado a aclararse algunas dudas en puestos que todavía no tienen al menos dos jugadores definidos.

Fue una muy buena chance para que Manuel Contepomi siga avanzando en busca de un lugar, para que el talento de Juan Martín Hernández demuestre si está en condiciones de afrontar compromisos de envergadura internacional, para que Pedro Sporleder y Octavio Bartolucci sueñen con otra oportunidad en un Mundial, para que Lucas Ostiglia, Martín Schusterman y Pablo Bouza se saquen chispas en los huecos que hay en la tercera línea, para que el nivel top que poseen Rolando Martin, Santiago Phelan y Nicolás Fernández Miranda no se quede atrás con los que juegan en el exterior.

Por eso este Sudamericano no fue un torneo más. Era imposible esperar sorpresas en cuanto a resultados. Se fue en busca de algunas definiciones para un Mundial que cada vez está más cerca.