La gira confirmó que es posible llegar lejos

un solo punto en la última pelota, contra los Springboks de visitante. No cualquier equipo puede exhibir un in goal vulnerado sólo seis veces en encuentros sucesivos ante Australia, Italia, Irlanda, Francia y Sudáfrica. No cualquier equipo le marca a los Springboks más tries que los que recibió en un mismo partido. No cualquier equipo compite al nivel más alto con mitad de jugadores profesionales y mitad amateurs. No cualquier equipo puede pelearle de igual a igual a los poderosos con una estructura económica que llega a ser diez veces menor a la de los grandes del rugby mundial. Por todo esto, Los Pumas deben sentirse orgullosos, además de saber que otro golpe en un Mundial es hoy una misión posible.

El título central de los principales diarios sudafricanos de ayer destaca la agónica victoria de los Boks, pero sobre todo resalta la injusticia del resultado y la gran tarea de los argentinos. El Weekend Post, de Port Elizabeth, considera que Los Pumas fueron sensacionales en defensa, y el Sunday Argus, de Ciudad del Cabo, opina que Louis Koen, con su penal acertado en la última jugada, salvó a los locales de una “humillante” derrota. Es que el equipo entrenado por Marcelo Loffreda y Daniel Baetti dejó en su paso por este país una excelente impresión.

Los argentinos pueden soñar con el futuro porque finalmente lograron el propósito que se plantearon para esta primera parte del año: probar jugadores y mejorar el aspecto ofensivo. Es verdad que aún faltan corregir muchos detalles, sobre todo en el line y en el scrum, pero también hay que tener en cuenta que este grupo tuvo apenas un mes de práctica después de cinco meses sin verse las caras.

Ahora viene un paréntesis hasta mediados de agosto, cuando se inicie la etapa final rumbo al Mundial con el test ante Fiji y el Panamericano frente a Uruguay, Canadá y Estados Unidos, todos en la Argentina. Los amateurs volverán a sus equipos para disputar los torneos locales, mientras que los profesionales se dedicarán a descansar luego de una durísima temporada. Por eso Loffreda decía: “Es necesario que ni vean una pelota de rugby por un buen tiempo”. Y no caben dudas que lo cumplirán. Ya todos los que juegan en Europa empezaron sus vacaciones. Lo remarcaba el capitán de esta gira, Gonzalo Longo: “Jugué contra los Springboks con los dos gemelos contracturados. Ahora nos vamos con Nacho (Ignacio Fernández Lobbe) y nuestras mujeres a tirarnos en una playa”.

Hoy, los entrenadores no sólo disponen de más de 30 jugadores en condiciones de ir al Mundial, sino que hay pelea abierta en varios puestos. Es que en esta serie los históricos volvieron a mostrar su capacidad, los que se acoplaron en Gales 99 lucieron en gran forma y los nuevos, como el tucumano José Nuñez Piossek y Juan Hernández, sacaron chapa de grandes.

Cuando se vuelvan a encontrar, Los Pumas tendrán de nuevo a su capitán Lisandro Arbizu y al subcapitán Agustín Pichot, dos referentes del grupo. Y allí, Loffreda y Baetti ya deberán ir definiendo a los 15 que el 10 de octubre inaugurarán el Mundial de Australia nada menos que ante los Wallabies campeones del mundo. ¿El hooker será Ledesma o Méndez? ¿Ostiglia tendrá un lugar en la tercera línea? ¿Volverá Felipe Contepomi, el mejor 10 que tiene la Argentina, a ser el apertura? ¿O se lo trasladará a otro lugar para confiar en la puntería de Quesada? ¿Manuel Contepomi o José Orengo acompañarán a Arbizu en el centro de la cancha? ¿Nuñez Piossek, Camardón o Senillosa llevarán la número 14? Quizá por primera vez en este ciclo, no hay un equipo cantado. Porque Los Pumas no son un equipo cualquiera. Ya están bien arriba. Por su corazón histórico y por sus ganas de seguir progresando.