Jugadores, lo más valioso
Quizás uno de los aspectos más sobresalientes del ciclo de Los Pumas que desembocó en el Mundial 2003 fue que a lo largo de tres años se armó un grupo de muy buen nivel internacional que provocó, seguramente por primera vez en la historia del seleccionado, que a la cita de Australia llegasen 30 jugadores en condiciones de afrontar un test de alta importancia y con la posibilidad de contar con dos rugbiers por puesto. Eso fue lo que, entre otras cosas, le permitió al entrenador Marcelo Loffreda tomar la decisión —polémica, por cierto— de armar dos equipos para cuatro partidos.
Buena parte de ese nivel internacional se debió a que muchos se marcharon hacia el exigente rugby europeo tras el Mundial de 1999, y allí consiguieron el fogueo necesario que es muy difícil de encontrar en la competencia casera. La situación ahora se extendió. Prueba de ello es que desde ayer, Marcelo Loffreda y Daniel Baetti están realizando una concentración que durará hasta mañana, con 22 jugadores que actúan en el exterior. Y si a ellos se les agregan los cinco que no podrán acudir por lesiones —nada menos que Pichot, Contepomi, Núñez Piossek y Corleto—, se llega a la conclusión que Los Pumas cuentan con dos equipos solamente jugando afuera del país.
También aquí han quedado jugadores de muy buen nivel, capaces de vestir la celeste y blanca. Quiere decir, una vez más, que el rugby argentino sigue contando con una materia prima que pocos países poseen. El tema es cómo afrontar una realidad que únicamente ofrece tomar contacto con los de afuera durante apenas tres días.
Estas mini-concentraciones que se realizan desde que asumieron Loffreda y Baetti son positivas, más allá de que no alcancen. La reunión de jugadores para ensayar variantes de juego, verse las caras, compartir momentos y, de paso, mirar videos, servirá también para debatir y hacer autocrítica. De hecho, los entrenadores de Los Pumas no ven a varios de éstos jugadores desde que se despidieron de Australia en octubre del año pasado.
Los test de noviembre de visitantes ante Francia e Irlanda y de local con los Springboks, flamantes campeones del Tres Naciones, empezarán a dar una pauta de hacia dónde apuntará el juego de Los Pumas con vistas al Mundial 2007. No hay infraestructura, existen enormes problemas de distancia y todavía falta decisión para tomar algunas medidas decisivas hacia el futuro, pero está claro que el rugby argentino sigue teniendo lo más importante: los jugadores.







