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Archivo de la categoría "Textos"

Periodistas

Lunes, 7 de Junio de 2010

Hoy es el día del periodista. Viendo cómo está la profesión, a veces ni me dan ganas de festejarlo. Les comparto una nota escrita en España, en el diario El País (que ya no es el mismo de antes), pero que bien vale para estas tierras. Igual, pueden saludarme, je.

Renuncia

Martes, 11 de Mayo de 2010

Este es el texto de la carta que envió Marcelo Martínez Mosquera, explicando su renuncia como Capitán General del rugby de CUBA.

“Luego de algunos comentarios recibidos durante el fin de semana, que no reflejan adecuadamente mi posición sobre el tema, paso a clarificar.

Primero digo, soy AMATEUR y siempre lo seré. Hasta el fin. A muchos ya les consta. Y entonces explico.

Hay muchos jugadores en el Pladar. Tomo sólo algunos a los efectos de simplicidad, Benja Urdapilleta, Santiago Fernández de Hindú y Agustín Figuerola de CASI. Desde mi óptica son Todos profesionales. Repito, son todos PROFESIONALES (nada de malo en ello, han elegido ese camino para su vida y les deseo lo mejor).
Por ende, como Profesionales que son NO pueden ni deben jugar en CUBA, ni en Hindú, ni en CASI. Así lo dicen expresamente los Estatutos de la URBA y las Reglas de nuestro querido Club.Repito, en mi visión no pueden jugar.

Excepto que ocurra lo que ocurrió. Hubo una Asamblea unánime dos Miércoles atrás que resolvió que estos jugadores “profesionales” pueden jugar en sus Clubes, pero sólo hasta fin de 2010. Luego, nunca más. Mejor aún, se le dio categoría estatutaria a esta decisión y se requerirán Mayorías especiales para modificarla
en el futuro. Un hito histórico, desde mi visión amateur del rugby.

CUBA, en la figura de Cristián Miguens, tuvo un rol protagónico en este proceso. Fuimos artífices, fuimos gestores, fuimos factótum, me consta. Los Clubes de la URBA nos aplauden. A la hora de votar, votamos A FAVOR de que los “profesionales” jueguen hasta fin de año en sus respectivos Clubes. Todo el proceso avalado y aprobado por nuestra Comisión Directiva. ESPECTACULAR.

Pero, una vez lograda la unanimidad, en forma increíble e insólita, algunos dirigentes dijeron “pero Benja no “. Figuerola sí, Santi Fernández sí, los demás sí, pero Benja no.

Frente a esta incongruencia manifiesta, desde mi rol de Capitán General, hice mi exposición a la CD antes de ser tomada la decisión. Me llevó poco tiempo relatar lo aquí descripto, por la sencillez del tema.

Las razones por las cuáles se tomó esta decisión, las imagino y me las reservo.  La carta de Benja, los dineros cobrados y otra líneas dialécticas son los típicos bocinazos y distracciones de aquel que carece de argumentos de fondo frente a los hechos descriptos más arriba.

Por ello presenté mi Renuncia. Pero no se confunda el rugby de CUBA, soy AMATEUR como el que más y hasta el fin. Pero también soy un esclavo del sentido común”.

Todos

Miércoles, 31 de Marzo de 2010

Un excelente y aleccionador artículo de mi amigo-hermano Ezequiel Fernández Moores en La Nación de hoy. Vale la pena leerla, y por eso la comparto con ustedes.

 

Debates (V)

Martes, 9 de Marzo de 2010

Una nueva opinón se suma al debate que se está generando dentro del rugby. En este caso, de Alejandro Voltán, un referente de Belgrano Athletic. Vale la pena leerla.

El texto completo haciendo click aquí.

Debate (III)

Lunes, 1 de Febrero de 2010

En estos días estuvo circulando un texto que el saliente presidente de la UAR, Porfirio Carreras, le envió a su club, Alumni. Debido a la trascendencia de lo que se está discutiendo, me pareció importante volcarlo en este blog, y le pedí permiso al mismo Carreras para reproducirlo. Como me dio el visto bueno, acá lo expongo.

Para leerlo completo hacer click aquí.

 

Amateurismo

Martes, 26 de Enero de 2010

Ricardo S., fiel colaborador de este blog a través de sus comentarios y opiniones, ha escrito un ensayo interesantísimo sobre el significado del amateurismo en el rugby. Como él mismo lo ha definido, se trata de un aporte a lo que tanto estamos debatiendo aquí en estos días. Para leerlo completo, hacer click aquí.

 

Debates (II)

Viernes, 22 de Enero de 2010

Ricardo Romanelli, actual presidente del club San Andrés, me envió un texto en el cual aclara expresamente que se trata de una opinión personal y que de ningún modo representa al cargo mencionado.

Como lo hago habitualmente, lo expongo sin que esto signifique una opinión mia -de hecho, no coincido con algunos de los aspectos que expone Romanelli- y con el único fin de que contribuyan a un debate abierto, respetuoso y constructivo de temas candentes hoy en el rugby argentino.

Romanelli, además, fue jugador de la Primera en Buenos Aires C&RC (1971-1974) y en San Andrés (1975-1982).

Por motivos que escapan a mis conocimientos, el texto se filtró hace unos días (lo tenía guardado en el archivo personal del blog). Para leerlo completo, hacer click aquí.

 

Debates

Lunes, 11 de Enero de 2010

A propósito de la discusión que se está dando en Buenos Aires acerca del PladAR y sus consecuencias, Marcos Julianes, presidente de Virreyes Rugby Club, me envió este texto  que reproduzco sin tocarle una coma. Quiero aclarar -últimamente me la paso aclarando porque algunos, de uno y otro lado, suponen que informo de modo parcial u opino de modo interesado- que cada vez que publico un texto que no es mio, no necesariamente estoy de acuerdo con lo que se allí se dice. Con éste de Marcos coincido en lo filosófico, pero no en esta conyuntura del momento.

 

Brindis

Jueves, 31 de Diciembre de 2009

Por Ricardo S. 

En un final de año en el que todo parece que termina, pero todo vuelve a comenzar, les propongo un brindis:

Por las mujeres que van a ver jugar a sus maridos, novios, hijos o targets y que, como madres permisivas, aprueban que sus hombres-niños se porten como salvajes durante un rato los fines de semana, sin expresar su angustia cuando el suyo se golpea porque le han dicho que el rugby es un deporte muy seguro, ni pretender un lugar en la barra del pub cuando llega el momento de hablar de un juego de hombres; que durante venden cheesecakes pro-gira a Nueva Zelanda o pastafrolas pro-agua caliente en los vestuarios… ¡Salud!
Por los maestros de rugby, que nos enseñaron de chicos el espíritu del juego más bello junto a su técnica, sus leyes, la camaradería más fuerte y nos soportaron en las giras; que nos enseñaron a contener el entusiasmo en la victoria y la desazón en la derrota; que con la excusa de enseñar repiten lo que más disfrutaron como jugadores: pisar la cancha, correr, pasar la pelota, embarrarse, ver las haches de cerca… ¡Salud!

Por ese rugbier postergado que apenas entró un par de veces en la Intermedia como sustituto; que jugó sus mejores partidos soñando despierto y que llega al club todos los sábados a las 10:30, bolso en mano, para ver si queda un lugar en la Pre “C” y jugar de lo que sea, sentirse Richie McCaw por un rato y probar, así, que en el rugby hay lugar para todos… ¡Salud!

Por los forwards, que se hacen llamar pack (jauría) hasta que transpirados, resoplando sin aire ni piernas van perdiendo la ferocidad del lobo; con el sindicato de la primera línea que dice poseer el secreto alquímico del rugby esencial; con las torres de la segunda línea que ven pasar la pelota sobre sus cabezas en cada line-out; con los alas, psicópatas especialistas en tacklear a destiempo al apertura contrario, y el octavo, el único que se nombra por su número, especie de nowhere man que siempre quiso jugar de back… ¡Salud!

Por los backs, más vituperados por sus forwards que el equipo contrario; con el único que sabe lo que es tener la pelota en la mano: ese medio-scrum que habla, habla y habla…; con el apertura que goza de la dispensa especial de patear la guinda desde donde la reciba; con los tres-cuartos que se pasan las tres cuartas partes del partido mirando cómo los forwards disfrutan de sus scrums, mauls, rucks y line-outs hasta que la pelota llega al apertura que la vuelve a patear; con los centros que se entretienen cambiando de posición entre sí para no enfriarse y si alguna vez reciben un pase (nunca del apertura) corren a chocar con la defensa contraria para que los forwards reanuden los rucks, mauls y scrums; con los wings, tan alejados de todo junto al touch, confundidos con los espectadores pero sin sus derechos: no pueden insultar al árbitro; y el full-back, ese solitario culpable de errar el último tackle frente a cinco atacantes cuando toda la defensa erró los anteriores… ¡Salud!

Por los árbitros, verdaderos jueces de última instancia de un juego en el que las reglas se llaman “leyes”; que conocen sus mil y una interpretaciones aunque “no discutirás con el réferi” es la principal; que a veces pueden cambiar de parecer, y en medio de una explicación paternal lo piensan mejor y te mandan al sin-bin; que hablan, hablan, y hablan más que los dos medio-scrums juntos pero que, sin ellos, tampoco sería posible jugar… ¡Salud!

Por los Blazers (blue, o del color que sea), que jugaban sin hombreras ni protectores bucales y que si dejaban la cancha era por extremaunción; que organizaron y administraron el club para que nosotros pudiéramos aprender a jugar y criticarlos; que nos pasaron la guinda para que algunos organizáramos y administráramos el club para que jugasen nuestros hijos, los de los amigos y los nuevos, y criticarnos; que acertaron y se equivocaron, que no se llevaron ni un centavo (apenas una corbata regimental) y que pusieron mucho, mucho… ¡Salud!

Por JB y los bloggers de periodismo-rugby, los jugadores y los veteranos; los chicos de la elite, los nacionales y populares, los snobs; los racionales, los pasionales, los doctorales, los historiadores y los cronistas; los chicaneros, los punks y los posmo; los amateurs y los profesionales; los que leen y no escriben, los que escriben y no leen y los que saben más de lo que escriben; los porteños, los del interior, los del exterior, los old-boys y los newcomers… ¡Salud!

Y por los que partieron de gira y que ahora, allá, deben estar organizando un tercer tiempo de aquéllos mientras el eterno William les muestra cómo apoyó el primer try de la historia en el Close de Rugby School, en Warwickshire… ¡Salud!

 

Inclusión

Lunes, 14 de Diciembre de 2009

Por Alejandro Cánepa (*)

Hasta la 1 de la mañana trabajó en la descarga de cajas llenas de candados, en un depósito. Medio día más tarde, le duelen los brazos, la cintura, las piernas. Sentado en una silla de plástico, transpirado y con algunos raspones por tanto tackle y tanto ruck, Juan Manuel Toconas, a quien todos conocen como Cumbia, recupera fuerzas para jugar el próximo partido con su equipo.

“Después de la primera vez que jugué al rugby no quise saber nada. Me dolía todo. No quería volver a jugar. Pero me insistieron, volví, y ahí me enganché”, cuenta Cumbia, uno de los 30 pibes de la Villa 31 que juegan con la ovalada, en el Club El Campito, y que participaron del II Seven a Side que organizó la institución. En una cancha de fútbol readaptada, sin haches ni banderines, pero con referees, música de fondo, cantina y público, seis equipos buscan ganar sus partidos apoyando tries, en el ingoal que da hacia la casa de la familia Antúnez o en el que mira hacia el puerto.

El Club Social, Deportivo y Comunitario El Campito tiene su sede en el Barrio YPF, de la Villa 31, a pocos metros de la cancha. Allí, en un salón con techo de chapa, tres veces por semana van tres médicos clínicos, un psiquiatra y un pediatra para atender, sin costo alguno, a quien los necesite. Además, cuatro veces a la semana funciona un merendero, y hay también un ropero comunitario. Y hace pocos meses se creó una cooperativa de pastelería, llamada Delicias mágicas. En ese marco, desde el año pasado, gracias a un grupo de gente de Champagnat y del Coronel Suárez Rugby Club, encabezado por Martín Dotras, padre e hijo,  llegó el rugby como proyecto integrador para los pibes de la zona.

Julián Wald, referente de El Campito, profesor de Educación Física y organizador de todo tipo de actividades, explica: “El club surge ante la impotencia que nos daba ver que a los chicos de acá se les dificultaba acceder a tantas cosas. Ante esa situación, dijimos: ‘vamos a laburar’, y empezamos. Y siempre consideramos que el deporte no tiene que ser algo aislado de lo social.”

Mientras Julián habla, y siguen los tries en los partidos, sigue la música saliendo de los parlantes: suena Madonna, reggaetón, Fidel Nadal….y también salen de la parrilla hamburguesas y choripanes.
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Todos los sábados a las 11 de la mañana, en el campo del Club Cancha 9, comienzan los entrenamientos de rugby, a cargo de varios profes, como les llaman en el barrio. Uno de ellos, Máximo Bianchi, nacido en la ciudad bonaerense de Coronel Suárez, donde jugó al rugby, además de en Champa, dice: “Hay unos 30 chicos más grandes, y sumando a los más chiquitos son unos 60. Después de un año y pico de trabajo, han mejorado muchísimo en destrezas y habilidades”.

El progreso deportivo de los pibes de la villa no se detiene: ya jugaron partidos con Mataderos Rugby Club y con Virreyes, participaron del seven de Champagnat y realizaron una gira a Tandil, en donde jugaron con Los Cardos. “Para el año que viene, la idea es poder hacer por lo menos dos partidos al mes”, afirma Bianchi.

Los partidos del seven siguen y siguen. Hay muchos jugadores que se destacan. Fiji, Cumbia, Ruli, y Junior, entre los que viven en la 31. Gente de Pueyrredón que se acercó para participar del torneo, también tres jugadores del plantel superior de Vilo, el propio Bianchi, Wald, y hasta un holandés al que le explicaron las reglas horas antes del comienzo del torneo. Se hace un receso en el seven, y la cancha la ocupan las chicas, para jugar un partido de fútbol.

Junior cuenta entonces que está por terminar la secundaria en una escuela cercana a Plaza de Mayo. “La idea mía es ser técnico electrónico. Me gustan todos los aparatos chicos”, dice este pibe alto, con talla de segunda línea. Cerca está Cumbia, que revela que juega de ala y que “jugar al rugby me sacó de cosas malas”.

Vuelve a girar la pelota del pique impredecible, y se suceden las instancias decisivas. Pasan las finales de la Copa de Madera y de la Copa de Plata, y se llega a la de Oro. Partido de ida y vuelta, de revolcones y mucha adrenalina. Final del encuentro y entrega de premios, como corresponde. Luego, tercer tiempo en el salón de El Campito. Cerveza, gaseosas, pan dulce y después carne. Cerca, muy cerca, una bandera con la imagen del Padre Carlos Mugica preside el encuentro. Comienza a caer la noche, y, de a poco, cada uno vuelve a su casa. Hasta la próxima vez que el rugby haga picar una pelota en la 31.

(*) Periodista. Colabora en El Campito.