
Por Joaquín Galán (*)
Uno de los grandes placeres que te permite el rugby es viajar de la mano de la ovalada para conocer lugares y hacer nuevos amigos. Este último fin de de semana tuve la oportunidad de ser invitado a Ushuaia, para vivir de cerca el mítico Seven del Fin del Mundo que organiza el Ushuaia Rugby Club.
La dureza del clima imperante en la región, fue la primera señal de saber que estaba llegando a un lugar distinto. La lluvia y el intenso frío rápidamente nos hacen caer en la cuenta que no es fácil jugar al rugby por estos pagos.
Estamos a pocos días del inicio de verano, pero no se hace notar aquí. Durante el fin de semana la temperatura en Ushuaia no superó los 7 grados de máxima y tuvo a la lluvia y las nubes como acompañantes permanentes, mientras en Buenos Aires hubo una media de 30° y, en Salta se soportaron jornadas de 40°.
El Seven del Fin del Mundo nació 26 años atrás, cuando un volntarioso grupo de amigos trataba de despuntar su pasión por la ovalada. En 1981 se funda el Ushuaia Rugby Club, única institución hasta ese momento ligada al rugby en la región. Con escasa actividad, el predio que les habían cedido por las autoridades locales corría peligro de ser utilizado para otros fines y por eso impulsaron la idea de crear esta competencia.
Con enorme sacrificio de sus creadores y equipos que se animaban a viajar hasta la zona más australa del país, el torneo fue creciendo, hasta llegar a un buen presente. Pasaron varias figuras por aquí, como el Tano Loffreda, Diego Cuesta Silva, Martín Sansot, Marcos Menta, Pedro Baraldi y Agustín Pichot entre otras tantas figuras, al igual que los árbitros Alejanro Degano, Marcdelo Pilara, el Mono Sánchez Ruiz, Pelusa y Pablo Deluca.
La sede del Ushuaia RC, donde se disputa el torneo, está ubicada sobre el pasaje final de la ruta 3, en su camino al Parque Nacional Tierra del Fuego, donde termina su recorrido de más de 3000 km, desde su nacimiento en Buenos Aires. Otro indicador de que estamos en los confines de nuestra nación.
El sacrificio que hacen los amantes del rugby en la última provincia argentina es enorme y admirable. Tierra del Fuego cuenta con tres ciudades: Río Grande, Ushuaia y el pequeño poblado de Tolhuin, fundado en 1972 y uno de los asentamientos más jóvenes del país. La actividad oficial se desarrolla en dos etapas: la primera durante febrero y abril, cuando el clima obliga a parar todo deporte al aire libre. Luego, dependiendo de los factores meteorológicos, a fines de septiembre o las primeras semanas de octubre, se abren la segunda parte del año que culmina, unos días antes del Seven del Fin del Mundo.
¿Qué hacen en los meses del otoño y la primavera? Se entrenan durante la semana en un gimnasio techado, pero sin jugar partidos los fines de semana. En el caso del club anfitrión, entre agosto y septiembre realizan alguna gira, para mantener los planteles y evitar la deserción. Este año jugaron en Salta y Buanos Aires, para lugeo asistir en La Plata, al partido entre Los Pumas y Nueva Zelanda.
Volviendo al certamen que me llevó al sur, se contó con la presencia de 16 equipos, en algunos casos con dos equipos por club, con una fuerte presencia local: Ushuaia Invitación, Policía, Seleccionado de Tierra del Fuego, CRAR (Rafaela), Águilas, Guanacos (Río Turbio), Colegio del Sur, Orcas, Huevos, Pura Química, Ushuaia RC, Macatobiano (Río Gallegos) y Águilas Classic donde jugó Federico Sciurano, el intendente de la ciudad.
El campeón de la XXVI° edición fue el elenco de Ushuaia Invitación, que en la final derrotó 33-5 a Colegio del Sur. El ganador estuvo formado por jugadores invitados: Santiago Tobal (La Tablada), Nicolás y Francisco Pollet (San Martín), Federico Pichler (de Olivos), Diego Biro (de Los Matreros). El resto son jugadores formados en el club local pero que juegan en clubes de URBA.
De manera paralela se disputa el Seven Maneco Sánchez, en honor a otro de los pioneros del rugby en la ciudad, reservado para las categorías M16 y M18 donde el ganador fue Colegio del Sur, por partida doble.
Entre los silbatos, la presencia estelar correspondió a Sebastián Cárdenas (Austral), Sebastián Figueroa e Ignacio Iparraguirre (URBA), siendo éste último el encargado de impartir justicia en la final. Además estuvo presente como en cada edición del torneo, el ex árbitro internacional Efraím Sklar, al mando de la mesa de control en el Ushuaia RC.
Este tipo de viajes siempre deja enseñanzas, nuevos amigos y sobre todo admiración por la lucha permanente de llevar adelante el espíritu del rugby y sus valores. Me llevo de esta experiencia el ejemplo de tenacidad y entusiasmo por jugar al rugby en condiciones extremas y desfavorables. Imposible olvidar también la amabilidad con la que fuimos tratados por nuestros anfitriones, Cali Ríos y Natalia Zanola, dirigentes del club local.
Este paso por Ushuaia deja una linda sensación. Conocer este lugar mágico, vivir el día a día con compañeros de profesión como si fuésemos un equipo en gira y renovar una vez más, el amor y la pasión por el rugby, gracias al ejemplo que nos brindaron todos los rugbiers de la región. Muchas gracias al Ushuaia RC y su gente. Los dejo con un gran recuerdo y con las ganas de volver.

(*) Joaquín Galán es periodista y estuvo éste fin de semana en el Seven del Fin del Mundo. Las fotos también son de su autoría