
En la noche en la que tenían todo para ganar, porque el rival no ofrecía su mejor versión, por el empuje de la gente y porque las producciones anteriores despertaban confianza, Los Pumas tuvieron su peor partido en el Rugby Championship. Eso derivó en una derrota sin excusas ante los Wallabies, por 25-19, en un test muy flojo, plagado de errores por ambos lados y que, al fin, quedó en manos del que menos se equivocó.
Los 80 minutos disputados en el Gigante de Arroyito ante unas 38 mil personas sentenció que Los Pumas no pudieron recuperarse física ni mentalmente de lo sucedido una semana atrás en La Plata, ante los fabulosos All Blacks, que se terminaron llevando el título de manera invicta y brillante, tras superar -con bonus- a los Springboks en el Soccer City de Johannesburgo, por 32-16. Los argentinos tuvieron un primer tiempo de otras épocas: penaleros, imprecisos con la pelota, doblegados en el primer contacto y sin opciones, salvo los penales de Juan Hernández -acertó los 3 primeros y luego, con su tobillo lastimado, falló los restantes- , para encontrar caminos hacia la victoria.
Esa indisciplina del primer tiempo, producto de un equipo acelerado, que no supo escuchar al árbitro, terminó siendo decisiva, pues Mike Harris no perdonó: metió cinco adentro.
En el complemento, que siguió con la misma tónica del primero en cuanto al desorden y los errores (decenas de pelotas perdidas por ambos), un penal de Marcelo Bosch a los 23 minutos despertó la ilusión. Los Pumas se ponían a sólo 3 tantos (12-15), pero les volvió a pasar lo de casi todo el campeonato: después de anotar, recibieron. Desde la misma salida, Lucas González Amorosino dudó más de la cuenta y todo terminó en un scrum para los australianos. De ahí, una jugada en la que Digby Ioane encontró los espacios para aterrizar bajo los palos. En 2 minutos, los argentinos pasaron de 12-15 a 12-22.
Quedó para el cierre la vergüenza para ir al frente y después de un maul (¡qué poco lo usaron y cuánto les hubiese servido!) Juan Imhoff llegó al try que, de algún modo, fue un premio para un equipo que dejó todo en esta campeonato dificilísimo.
Pasó el Rugby Championship. Los Pumas dejaron pasar una gran oportunidad para irse con un triunfo, pero, en el balance general, pasaron el examen. Si se analiza la foto de los 6 partidos la experiencia ha sido muy rica desde casi todos los aspectos del rugby. Se compitió mano a mano con los 3 mejores del mundo; se conoció que es eso de viajar ida y vuelta; se creció en el juego y los argentinos pudieron ver por primera vez de manera consecutiva a los All Blacks, los Springboks y los Wallabies.
Si uno se fija solo en los resultados (5 derrotas y 1 empate) sacará un balance de poco vuelo, como son todos los que se basan exclusivamente en ese aspecto del juego. Pero planteemos sólo un escenario que provocó esta experiencia: Los Pumas les anotaron tries a los tres rivales, algo que no sucedía desde el 2007; fueron los que más vulneraron el ingoal de los All Blacks (3) y marcaron tries en todos los partidos salvo en el primero. Se llevaron un empate (pregúntele a los neozelandeses si los sudafricanos son fáciles) y dos puntos bonus. Le jugaron de igual a igual a todos, en el pico más alto, en Mendoza, Wellington y la Gold Coast. Y, sobre todo, se llevaron el respeto de todos, incluida la prensa extranjera, que no suele ser muy proclive a los elogios.
El torneo también sirvió para consolidar a los que venían de jugar su primer Mundial: Gonzalo Camacho, Manuel Carizza, Juan Figallo, Marcelo Bosch, Santiago Fernández. Y de convertir a titulares en dos que no estaban en ese plan, como Eusebio Guiñazú y Martín Landajo. En el grupo de los experimentados el que más brillo fue Rodrigo Roncero, que tuvo una rush de despedida fantástico, reconocido con la mayor ovación que despertó anoche en la gente.
Por supuesto que hay mucho por mejorar y para eso está lo que viene. En tres semanas Los Pumas estarán de nuevo en el ruedo grande, con la ventana de noviembre en Gales, Francia e Irlanda. También complicadísima, porque después de esto los esperarán con los dientes afilados. Quizá sea tiempo de darle más oportunidades a los que no las tuvieron en el RCh y de seguir adquiriendo experiencia.
Pasó, finalmente. Queda mucho por delante.
Crédito Foto: Rodrigo Vergara/Prensa UAR