Ya está siendo tiempo de despedirse de Dunedin. La ciudad del verde, de los parques, de las calles empinadas (la mayor del mundo está aquí, se llama Baldwin Street y tiene una inclinación máxima de 19 grados, como lo graficó canchallena) , de las bahías, de los estudiantes, de las colinas, de las canchas de rugby por todos lados, de las playas, de la pulcritud, del frío y, sobre todo, de su gente amable. Dos semanas duró en este punto de la Isla Sur la estadía de Los Pumas, que han ganado fans por su comportamiento y por la actuación del sábado contra los ingleses.
Es momento de despedirse de Dunedin, entonces. Buenos recuerdos quedarán en la memoria. Cuando en la Argentina se esté terminando el miércoles, Los Pumas -y nosotros también- estarán viajando rumbo a Invercargill, en el extremo de la Isla Sur. Frío extremo y hasta nieve pronostican. “Lo único que espero es que no llueva el sábado”, ruega el capitán, Juan Fernández Lobbe. Llovió en la noche del miércoles, cuando Escocia le ganó 15-6 a Georgia un partido duro y cerrado, sin tries y con la puntería de Dan Parks. Pero Corcho ya piensa en Rumania, que aguarda en esa ciudad. El test por la segunda fecha del Grupo D será a las 15.30 de Nueva Zelandia, las 0.30 de la Argentina. Quizá no haya agua, pero sí mucho viento.
Pero, claro, para ir a Invercargill todavía falta, aunque ya se estén preparando las valijas. Los Pumas transitaron un míercoles tranquilo, pactado como día libre. Repitiendo la rutina de 2007, hubo gran asado en el parque del Mercure Hotel, enfrente del bello Jardín Botánico de Dunedin. A cargo del doctor Guillermo Botto, hombre de San Cirano, en ausencia de quien fue el responsable en Francia, el Campeón Sergio Carosio, quien tuvo que volverse a la Argentina por un problema personal.

La foto en la que aparecen Mario Ledesma, Botto, Alejandro Cubelli (manager), Martín Scelzo y Maximiliano Bustos (todos primeras líneas) no sólo grafica el asado, sino también el buen clima que reina en la concentración Puma. Hay tranquilidad y confianza. Aunque con una derrota, el plantel sabe que ante Inglaterra apareció el equipo. Que hay potencial suficiente para encarar lo duro que aguarda en esta primera rueda.
Después del asado, hubo gran campeonato de truco. Sólo abandonaron el hotel para dar las últimas vueltas por Dunedin los que quedaron eliminados pronto. Y en la noche del miércoles, la mayoría vio el partido Escocia-Georgia.
Antes de viajar a Invercargill, será la última práctica en el Caledonian Ground, con posterior atención a la prensa. A las 10 de la mañana. Luego, a almorzar y a subirse al micro para recorrer una tres horas hasta llegar al extremo de la Isla Sur.
Desde Invercargill será la próxima crónica. Este primer contacto con Nueva Zelandia que permitió Dunedin sirvió para conocer un gran país, donde predomina el hágalo usted mismo. Los hoteles tienen todo para que uno se cocine en la habitación. Hasta para lavarse la ropa. Olvídense de pedir algo de comer a las 12 de la noche. Lo mismo ocurre en los súpermercados (uno puede evitar la cola, pasar el código de barras de cada producto y pagar con tarjeta) y en los aeropuertos con el check-in.E, insistimos, la amabilidad de su gente. Todo lo resuelven con una sonrisa y buena onda.
A la segunda parada de Los Pumas en la Copa del Mundo. En busca del primer triunfo y de enderezar el rumbo hacia el objetivo de alcanzar los cuartos de final.
Crédito Foto: Prensa UAR