Tras una reunión que se extendió hasta la madrugada de hoy, el Consejo de la URBA emitió este comunicado:
“El Consejo Directivo de la URBA hace saber que en la reunión del día de la fecha y dentro del marco de lo resuelto en la asamblea del 15/4/2011 ha decidido encarar dentro del plazo de los próximos 60 días, asamblea mediante, el tratamiento de diversos temas del rugby de Buenos Aires. Asimismo, podrán intervenir en los torneos de la URBA, aquellos jugadores afectados al Plan de Alto Rendimiento pertenecientes a clubes cuyos Presidentes comuniquen a esta Unión que los mismos se encuentran en condiciones de jugar de acuerdo a las normas de la asamblea mencionada”.
O sea: no habla -como trascendió ayer- de buscar una salida por el lado de pedirle a los jugadores que reciban, pero que no cobren, la beca durante dos meses hasta que se cite a una nueva asamblea. Y sólo agrega ese dato, no menor, de convocar a otra asamblea en el plazo de los 60 días.
¿Panorama a estas horas? Incertidumbre, tanta como la que genera este comunicado, que se presta a varias interpretaciones, pues la frase “cuyos presidentes…” abre, si se la quiere mirar con buenos ojos, una hipotética posibilidad de que los pladares sean autorizados a jugar en sus clubes.
Pero también puede interpretarse todo lo contrario y que lo que esté pasando es que estemos frente a una ruptura. Ayer, el clima fue muy caliente en todos los actores y más de una vez se escuchó “se pudrió todo”.
Lo más certero se sabrá hoy en la reunión que los pladares de la URBA sostendrán luego del entrenamiento matutino en el Anexo del SIC y, seguramente, ahí mismo fijarán su posición. Debe recordarse que el sábado se reanuda el torneo de la URBA y que ellos -más la enorme cantidad de compañeros que los apoyaron- aspiraban a poder actuar en sus clubes.
¿Y qué pasan si los jugadores otra vez no salen a la cancha con sus clubes? Según indica hoy La Nación, la UAR, que ha mostrado una alarmante falta de compromiso en busca de una solución, podría llevar este tema a la Justicia, lo que terminaría de conformar un escenario de absoluto quiebre institucional.
