Contramarcha (II)

Clasificado bajo Opinión | el 14-02-2009 |

76

El presidente de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA), Néstor Galán, intentó desacreditar lo escrito aquí en el post titulado Contramarcha acerca de la postura que tiene la entidad con respecto al PladAR que había lanzado la UAR. Lo hizo primero en declaraciones formuladas a un sitio afín a la actual dirigencia de la URBA, que luego fueron reproducidas en la página de la URBA, por lo cual se tranformaron en palabras oficiales. Desde ayer a la tarde, periodismo-rugby intenta dialogar, sin éxito, con algún representante de la conducción de Buenos Aires.

Dice Galán: “La Unión de Rugby de Buenos Aires ha aceptado el profesionalismo de parte de la UAR y esto surge claramente de los antecedentes que hemos mostrado este miércoles en filminas luego de la exposición de Porfirio Carreras (presidente de la UAR). Con los que hablan de contramarchas (ndr: quien esto escribe), no hablé ni habló nadie de la mesa chica de la URBA, así que no sé de donde sacaron esa versión bastante “adornada”, no veo con qué intención, sólo les interesa polemizar y enfrentar”.

Hay una verdad en esta declaración. Periodismo-rugby no habló con Galán ni con su mesa chica. Lo hizo con otras tres fuentes -una más preocupada en cómo podrá cumplir su club con los costos del nuevo apto médico que exige la URBA y en cómo cumplir con los plazos que estipuló, aunque ese será tema de otro post- que estuvieron en la reunión. Más confiables y una, al menos, más trascendente que Galán y su mesa chica.

Hay otra verdad, pero a medias: nunca se escribió aquí que la URBA no acepta el profesionalismo de parte de la UAR. Lo que se informó en este blog -aclarando que se trataba de una comunicación y no de una resolución, porque no se debatió en una asamblea- fue que la URBA no aceptará que los jugadores incluidos en el PladAR puedan jugar en sus clubes a diferencia de lo que ocurre con los del Interior, que ya firmaron el contrato original. Jugarán sí, pero bajo las pautas que termine definiendo la URBA, por lo cual, efectivamente, hay una contramarcha en el PladAR.

Cuando Galán se refiere a los que sólo les interesa polemizar y enfrentar no tiene en cuenta que en realidad los que provocan la polémica y el enfrentamiento son los que enarbolan permanentemente un doble discurso, los que siempre transitan por los grises y los que intentan maquillar lo que pasa. No es un síntoma sólo de esta dirigencia de la URBA, sino de una gran parte de la dirigencia del rugby a nivel nacional. E histórica.

Acá, también en ese post titulado contramarcha, se especificó que desde la URBA se manifestó un compromiso de acompañar a este proceso de la UAR, lo que deja un claro que de ningún modo se planteó en periodismo-rugby una situación de extremo conflicto.

Galán dice también que esto no se puede hacer de la noche a la mañana y que Buenos Aires tiene sus tiempos. ¿De la noche a la mañana? ¿Acaso este tema es nuevo? ¿Quién de la URBA fue a las últimas asambles de la UAR a levantar la mano para apoyar este proceso? ¿Quién de la URBA distribuyó un comunicado a la prensa postulando estos pasos para llevar a Carreras a la presidencia de la UAR? ¿Quién dice por un lado que hay que darle mayor participación al Interior y después vota para que la URBA no resigne nin medio voto? Eso es polemizar y enfrentar. Doble discurso.

Como los jugadores de Buenos Aires citados para el PladAR finalmente -como se especificó aquí- jugarán en sus clubes, desde la conducción de la URBA -y sus afines- saldrán a decir, tal cual su costumbre de maquillar y mostrar una sola cara de la realidad, que lo publicado en este blog era incorrecto.

Galán es abogado y sabrá qué significa haber dicho que la publicado aquí fue adornado, un término que su escriba se encargó de encomillar. De todos modos, no nos gastaremos ni un segundo en buscar una contestación de cualquier tipo a esa acusación. Ni a Galán ni a quienes escribieron lo que escribieron. Es, como todo, una cuestión de códigos.

Pasos

Clasificado bajo Opinión | el 04-02-2009 |

54

En inglés, necesitando de un traductor -en este caso, el gerente de la UAR, Guillermo Accame-, Les Cusworth decía un par de verdades en la conferencia de prensa del lunes en la cual se lanzó el PladAR. Por un lado, que “todo ha cambiado” en el rugby después del Mundial del 2007. Por el otro, que aquí conoció la palabra “sacrificio” y que el rugby argentino “es único en el mundo por su corazón, pasión y compromiso”.

En aquel “todo ha cambiado” dio dos ejemplos: “El viernes vi un video del partido Inglaterra Saxons contra Portugal. Las diferencias fueron enormes, abismales. Temí por la integridad física de los portugueses, que perdieron 60-0. Me acordé del partido que el año pasado jugaron los seleccionados M18 de Argentina e Inglaterra. Nunca en mi vida observé tanta diferencia en el contacto. Fue muy peligroso. Es muy peligroso”.

El verborrágico Les, que algo sabe de esto, fue al nudo de la cuestión: Argentina debe mantener su esencia, pero también debe cambiar sí o sí. En la otra punta de la mesa, Santiago Phelan fue un poco menos directo, pero apuntó a lo mismo. Dijo que no se quiere más que un jugador pase de jugar en un club por los torneos locales directamente a enfrentar a tipos preparados profesionalmente y con la presión que significa jugar en un estadio con 80 mil personas. O sea, lo que el año pasaron vivieron Alfredo Lalanne, Santiago Fernández, Benjamín Urdapilleta y Agustín Figuerola, quienes de milagro volvieron con sus huesos sanos de Sudáfrica y Europa.

La actual dirigencia de la UAR acaba de dar un paso que es trascendente sobre todo porque blanquea al menos lo que concierne a las competencias internacionales a alto nivel. Se podrá argumentar que el PladAR no fue debatido lo suficiente, que responde a las exigencias del IRB, que todavía genera muchas dudas y varias cosas más, pero lo cierto es que algo había que hacer. Y este ha sido uno, el primero en serio, de los tantos pasos que inevitablemente habrá que dar en el futuro.

Porfirio Carreras, presidente de la UAR, también apeló a algo conocido: la incómoda situación en la que se encuentra la Argentina en el concierto mundial. Ninguno de los que compiten en lo más alto -el grupo llamado Tier1- tiene esta situación. No hay, entonces, modelo para copiar y lo que se necesita, además de un plan propio, es de un extremo equilibrio para que el margen de error sea lo menos perjudicial posible.

Si Los Pumas aspiran a jugar el Tres Naciones en el 2011, el PladAr es el primer paso para armar un equipo estable y no depender de los calendarios y los humores de los equipos europeos.

Algunas dudas que se plantean en el ámbito doméstico tienen mucho de legítimas pero otras también desnudan la falta de un debate en serio, en el cual todos hablen a rostro descubierto, sin hipocresias.

De la lista dada a conocer por Phelan se desprende que Buenos Aires tendrá en el futuro una ventaja tan abismal que incluye los peligros de los que se hablaba al comienzo de este post. No se notará ahora en marzo, cuando se disputa un nuevo Argentino, pero sí a partir del 2010. Si nada cambia, en ese entonces habrán 23 jugadores de la URBA preparados para la alta competencia durante 12 meses que enfrentarán a otros -Mar del Plata, Rosario, Santa Fe, Cuyo- que siguen bajo el régimen amateur.

Por eso, ya que hablamos de cuidar la integridad física de los jugadores, quizá sea conveniente que a partir del 2010 los convocados para el PladAr no actúen en el Argentino y que Buenos Aires presente un equipo con amateurs.

En el caso de la competencia por clubes, la situación, al menos hoy, es distinta. No se avisora un equipo que puedar sacar mucha ventaja del PladAR, ya que los que más jugadores tienen son La Plata e Hindú, con cuatro y tres, respectivamente.

Se ha preguntado qué pasa si un jugador del PladAR lastima a uno amateur en un torneo local. ¿Y qué pasaba si el año pasado Gonzalo Longo, Manuel Contepomi, Nicolás Fernández Miranda o Martín Durand lastimaban a alguien? ¿Vamos a decir “no, pero no cobran por jugar”, sin tener en cuenta que venían no sólo de jugar varios años en el exterior, sino de una preparación excepcional con Los Pumas para afrontar el Mundial?

Se menciona también que algunos clubes tradicionales pondrán el grito en el cielo con este nuevo paso que se ha dado y hasta se comenta por lo bajo que podrían no aceptar a los que integran el PladAR. Aquí es quizá donde más hay que concluir con la hipocresia. Esos mismos clubes tienen dirigentes en la UAR -o sea, que han acompañado esta transformación- y también han contratado entrenadores pagos, algo que en los actuales estatutos está prohibido.

¿Castigaremos a estos jugadores y no a otros que hacen negocios a través del rugby? ¿Seguiremos con la cantinela de que estamos generando sólo vagos? ¿Nos llenaremos la boca diciendo que el jugador es lo más importante y a la hora de actuar hacemos lo contrario?

Quizá sea el tiempo de terminar con la queja por la queja misma, ese mal tan típico nuestro. Nos quejamos porque a un jugador que actúa acá lo pueden matar jugando en el alto nivel y nos quejamos cuando a ese mismo jugador se lo prepara para que no lo maten; nos quejamos de los jugadores profesionales y nos quejamos porque Los Pumas no tienen una competencia profesional; nos quejamos de todo y sospechamos de todo.

Pero lo cierto es que todo este movimiento sirve, al menos, para separar las aguas y por ahora no se percibe que seesté perjudicando a lo único que el rugby argentino no debe bajo ningún concepto resignar, y que se trata de aquello que Cusworth comentaba en las primeras líneas de este texto.

En ese sentido, la UAR ha decidido también resignar la localía en el primer test de la ventana de junio con los ingleses. Jugar en Manchester signficará como mínimo cuatriplicar los ingresos, que serán propios y que no deberán ser rendidos a la caja del IRB. Por eso, si es como dicen en la UAR que serán invertidos en el ámbito doméstico, bienvenidos. Los clubes necesitan esos fondos. Ahí tendrían que ir, a fortalecer el rugby de base.

Habrá que acompañar y vigilar este proceso, que es inevitable aunque a muchos no les guste. La situación vivida hasta acá no daba para más. Apuntar a ponerse en condiciones para competir en el alto nivel y seguir abonando -quizá con más fuerza, porque vendrán tiempos de confusiones- el rugby de todos los fines de semana, el que maman los chicos y al que le dan vida cientos de anónimos que están ahí sólo por el corazón, la pasión y el compromiso.

Puertas

Clasificado bajo Opinión | el 05-01-2009 |

33

Estamos ya, definitivamente, en la puerta de un nuevo escenario. Apresurado, demorado, necesario, polémico, blanco, negro. Todo los términos caben en este paso trascendental que está a punto de dar la Unión Argentina de Rugby (UAR) para tener, a partir del mes próximo, un plantel estable y rentado en el país, que de alguna manera se complemente con las figuras que actúan en el exterior y que conforman la base de Los Pumas.

En principio, vale una aclaración antes de empezar a desarrollar el tema: escribimos sobre declaraciones y comentarios periodísticos, ya que la UAR aún no emitió ninguna comunicación oficial al respecto. Es más: en estos días la mayoría de los dirigentes está de vacaciones.

Este otro escenario abre también las puertas de las dudas: ¿Hay consenso general para llevar adelante este proyecto? ¿Se habló con los jugadores? ¿Qué pasará con los que tengan ofertas para irse al exterior (caso Agustín Figuerola y Santiago Fernández, por citar solo a dos, que son pretendidos desde Francia? ¿Qué dirán los clubes más críticos al profesionalismo? ¿Es otro manotazo de urgencia para cumplir con los requisitos del IRB ante la imposibilidad de contar con los nuevos estatutos?

Por eso, en principio, lo más saludable sería que alguien salga a capear tantas dudas; que haya una palabra oficial sobre lo que se está haciendo y sobre lo que se piensa hacer, porque si bien se supone que el actual consejo surgió del voto de todas las Uniones y, por ende, todos deberían saber cuáles son los planes futuros, lo cierto es que en las bases del rugby pocos están enterados de lo que ocurre. Es más: la noticia de tener 31 jugadores contratados directamente por la UAR tomó de sorpresa a la enorme mayoría. Incluso, no son pocos los que lo creen imposible.

Ahora bien, ¿qué se está planteando en este escenario? Es un paso más, no el defintivo. Es una puerta más que se abre. Se pone fin al ni fu ni fa de los viaticados y se le da un marco más ordenado y más serio al pago a los jugadores que están en el país. ¿Habrá diferencias en el orden local entre los que se entrenan cinco veces por semana a las órdenes de la UAR a cambio de un sueldo con respecto a los que no tienen ese tratamiento? Claro que sí. Pero también ya lo había ahora. ¿O acaso los jugadores que este año estuvieron con Los Pumas no mostraron diferencias con el resto? ¿O acaso los clubes que aceptaban a sus viaticados ahora van a protestar porque reciben un dinero de modo más formal? Pero, además, no nos engañemos: en Buenos Aires también hay jugadores -no rentados- que se entrenan todos los días y que también, por poder hacerlo, le sacan metros y metros a los demás que no cuentan con esas posibilidades.

¿Es hora de empezar a hablar de una separación total entre rugby amateur y profesional, como ocurre en las potencias? Es la otra puerta que hay que ir abriendo. Hoy por hoy aparece imposible una competencia rentada en la Argentina, pero en algún momento habrá que hacer el corte. Un avance -con todos los inconvenientes que surgen de la divisoria de aguas que existe en la dirigencia- fue la creación de la subcomisión de rugby profesional.

En ese sentido, el rugby argentino deberá tener un delicado equilibrio para que la pirámide no se construya al revés. O sea, que toda la plata que va a entrar -la del IRB, que es inusual para el deporte argentino y también para las épocas de crisis que se avecinan- no se vaya sólo a solventar al ámbito profesional. Al revés: que sirva para fortificar lo más preciado que tiene el rugby de estas tierras: sus clubes y el espíritu y la esencia que se vive dentro de ellos. Este último es, al menos, un discurso que sigue levantando el actual presidente de la UAR, Porfirio Carreras.

Quien esto escribe ha criticado durante mucho tiempo el ingreso del dinero al rugby. Aún, incluso, creemos que ciertas actitudes de los popes del rugby van en un sentido contrario al espíritu de este juego y que esa misma rueda terminará, también, con aquello de que este es un deporte para todos, que no discrimina. Sin embargo, al poder vivir de cerca la experiencia de Los Pumas en el Mundial comprobamos que es posible desde el alto nivel profesional dar un ejemplo de la defensa de los valores.

Insistimos: el camino es el que marcaron Los Pumas en el Mundial. No aparece otra opción en este país. Significa también que nadie se sienta el dueño del rugby argentino, que haya apertura intelectual para discutir ideas, que se pulvericen los intereses personales, que se piense en el colectivo y que se tenga en cuenta que son tan importantes Los Pumas como los miles de chicos que todos los fines de semana buscan en este juego una manera de vivir mejor a la que ofrece el modelo imperante de sociedad. O sea, que, ante todo, el rugby siga siendo un medio más que un fin. Esa es la puerta que no hay que cerrar nunca.

10/12

Clasificado bajo Opinión | el 10-12-2008 |

34

Fue un sábado de sol hermoso, con el cielo celeste, limpio. Un día donde era imposible ver a alguien con el ceño fruncido. Veníamos del infierno. El 10 de diciembre de 1983, hace hoy 25 años, Raúl Alfonsín asumía la presidencia de la Nación y se concluía así con la etapa más negra de la Argentina.

Más allá de todo lo que estemos pasando y más allá de cualquier signo político, valoremos que este es un aniversario para festejar. Celebremos entonces por la democracia. A cuidarla.

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USA

Clasificado bajo Opinión | el 05-11-2008 |

22

¡Por fin!

Argentina

Clasificado bajo Opinión | el 07-04-2008 |

22

El Argentino fue atrapado nuevamente por Buenos Aires, y el Interior, representado por Tucumán, quedó otra vez muy cerca de alcanzar el objetivo. Lo que ocurrió adentro de la cancha permite también otro análisis. ¿Las decisiones futuras del rugby a nivel nacional seguirán pasando casi exclusivamente por Buenos Aires o al Interior se le dará un papel más preponderante del que tuvo hasta ahora? La pregunta viene a cuento porque el 28 de este mes se realizará la asamblea en la cual se deberá presentar el proyecto definitivo de estatutos que, precisamente, tiene entre uno de sus puntos principales cómo será la asignación de los votos de aquí en más.

Antes de ingresar de lleno en el análisis conviene hacer memoria. Buena parte de las Uniones del Interior evitó ir a una elección y se encolumnó detrás de la lista única que consagró a Porfirio Carreras porque existió un compromiso para modificar el régimen que hoy permite que Buenos Aires, gracias a su cantidad de clubes, tenga prácticamente todo el poder a la hora de tomar las decisiones de todo el rugby argentino. Y ese fue uno de los tres puntos sobresalientes que se anunciaron para que trabaje la comisión mixta encargada de redactar los futuros estatutos. Para eso, además, se votó un plazo hasta el 28 de abril. Se sabía, también, que ese iba a ser el ítem más arduo de resolver, porque en los otros -relacionados fundamentalmente a lo que se refiere a las estructuras profesionales- hay pocas diferencias, y todas son salvables.

Un panorama más claro de cómo está la situación se palpará en la reunión que los presidentes de todas las Uniones tendrán dos lunes antes, el 14 de abril. Se verá si Buenos Aires puede sostener las promesas realizadas a la hora de formar un nuevo gobierno (otra vez con sus representantes ocupando los cargos más importantes: presidencia, secretaría y selecciones) o si el Interior queda nuevamente postergado en sus intenciones de tener más protagonismo.

Antes de que se llegue a una conclusión, porque de hecho aún no hay nada resuelto y la comisión mixta formada por dos integrantes de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) y cuatro del Interior sigue en estado deliberativo, quizá convenga trazar un panorama. Está claro que los futuros estatutos de la Unión Argentina de Rugby (UAR) contemplarán la existencia de una estructura dedicada exclusivamente al profesionalismo, que se está avanzando en la posibilidad de tener un grupo importante de jugadores rentados que dependan de la entidad, que ya no se ve como un imposible la creación de una Liga Profesional y que habrá una o más empresas que comercializarán los derechos y bienes (se menciona con fuerza el regreso de SportFive). Pero todo esto será difícil llevarlo adelante si antes no existe un consenso general. O sea, si no se abre el juego en serio para todos, y no sólo para un sector.

Hay, en el medio, situaciones que no se pueden perder de vista. El jueves, cuando se decretó el paro -finalmente levantado- de Aerolíneas Argentinas, circuló la idea de que la final del Argentino podía ser postergada. ¿El Motivo? El plantel de Buenos Aires tenía que desplazarse hasta Tucumán y esa empresa es la única que vuela hacia esa provincia. No se contempló, por ejemplo, que los jugadores de San Juan tuvieron que viajar en micro 77 horas en apenas una semana: 55 hasta El Calafate y 22 hasta Corrientes. Dato al margen: enarbolando la bandera de que este es un deporte en el que se aprenden a superar las adversidades, los sanjuaninos ganaron sus dos compromisos y ahora están muy cerca de ascender a la Zona Campeonato del Argentino. Las delegaciones de Salta y Mar del Plata también tuvieron largos viajes en micro y avión y, sin ir mucho más atrás, la gente de Tucumán Rugby debió recorrer 1.200 kilómetros sobre cuatro ruedas para llegar a La Plata en la final del año pasado del Nacional de Clubes que también organiza la UAR. ¿Por qué no podía pasar lo mismo con Buenos Aires?

Ocurre que muchas veces, si uno está distraído, no sabe si el poder lo tiene la URBA o la UAR. ¿Cómo puede entenderse que haya sido la URBA y no la UAR la que lleve a cabo una campaña de difusión con la imagen nada menos que del capitán del seleccionado? ¿Cómo puede ser que la UAR haya desaprovechado una figura tan convocante como la de Agustín Pichot para promocionar el juego en todo el país y no únicamente en Buenos Aires? ¿Cómo puede ser que la información sobre la final del Argentino, que lo organiza la UAR, haya llegado a los periodistas sólo a través de la URBA? Esto último tiene una explicación: la URBA envió a Tucumán a su jefe de prensa y la UAR lo dejó en Buenos Aires. Y las preguntas en ese tono pueden seguir.

¿Hay interés realmente desde la UAR en que el rugby amplíe su panorama? A veces, con los hechos, se permite la duda ¿Se hizo algo en serio para aprovechar un fenómeno tan impactante como el que generaron Los Pumas en el Mundial? Poco y nada. Pasaron seis meses del tercer puesto alcanzado en Francia y es como si no hubiese pasado nada. Como si nadie hubiese tomado nota. ¿Conclusiones? Hoy, más allá de algunos clubes que han recibido más chicos que en otros años, el rugby muestra peligrosos signos de estancamiento. Puede verse en los medios, con excepción de ESPN. Ningún diario nacional mandó un enviado a la final del Argentino, pasan días y días sin una línea sobre este deporte e, incluso, para algunos tuvo más relevancia el inicio del Metropolitano de hockey sobre césped que las instancias decisivas del Argentino.

En esto último, claro, también hay que reconocer que los medios siempre apuntan a lo instantáneo y exitoso, y que muchos periodistas no sólo se leen a ellos mismos, sino que se acuerdan que existe una pelota ovalada únicamente a la hora de subirse a un avión para cruzar el Atlántico o para abrochar una publicidad. Pero nada se ha hecho para modificar ese escenario. No se aprovechó en el Mundial del 99 y en este del 2007 -seguramente irrepetible- se está yendo la oportunidad, si es que ya no se fue.

Más preguntas: ¿De qué sirve una Liga Profesional o un calendario para Los Pumas si no estimula la difusión de un deporte que además tiene la particularidad de contener elementos que sirven para vivir mejor en un mundo donde cada vez se vive peor? ¿Para qué sirve un deporte para unos pocos si la génesis del rugby es que es un deporte que puede agrupar a todos, sin distinciones? Y que no se entienda esto como un problema amateurismo vs.profesionalismo. Nada que ver. Esa es una discusión que se encargaron de enterrar Los Pumas en el último Mundial. Se trata, por el contrario, de darle participación a todos los actores.

El rugby argentino todavía está a tiempo de tomar resoluciones que lo ayuden a crecer en serio. Se sabe: este es un país centralizado y el rugby no es una isla, aunque en algunos casos lo sea y aunque muchos crean que lo sea en todo. Es hora de que el Interior tenga un rol más activo para que salga del estado de queja permanente (muchas veces justificado). Para quebrar también esa tendencia viciosa de algunos de ir a Buenos Aires sólo para llevarse algo a cambio.

La realidad, esa que a veces nos golpea con tanta violencia, nos ha mostrado en los últimos días cómo este país es capaz de regresar siempre a situaciones que nos sumergen en los peores de nuestros males. El rugby puede pegarle un vistazo a ese escenario. Aún está a tiempo. Quizá evite quedar entrampado en una encerrona de discursos y piquetes.

Periodismo

Clasificado bajo Medios, Opinión | el 21-03-2008 |

12

Estaba previsto un breve descanso para estos largos días feriados que mezclan la Semana Santa con una fecha horrorosa para la Argentina. Pero una nota publicada en la página 34 de la edición de hoy del diario Clarín provocó un impulso hacia el teclado. No es el rugby el tema en esta ocasión, sino el periodismo, y quizá se comprenda mejor el porqué del nombre de este espacio. Tampoco es la primera vez a la que hacemos referencia; algo de esto se pronunció unas semanas atrás. El título de la nota en cuestión reza: “Analizan cómo el periodismo de calidad es afectado por los blogs”.

Preguntas y respuestas. ¿Los blogs afectan el periodismo de calidad? Decididamente, no. ¿No será que muchos blogs han ocupado el lugar que los grandes medios resignan por su falta de compromiso, sus intereses comerciales y su economía monetaria e intelectual que los hace reflejar sólo lo instantáneo? Sí.

La nota de Clarín la firma Miguel Wiñazki, quien tiene un cargo de rango dentro del diario y que, además, es uno de los responsables de la Maestría que todos los años realiza el periódico de más venta en la Argentina. La volanta (lo que va arriba del título) señala: “Errores, falta de chequeo y subjetividad”, algo de lo que Clarín, por ejemplo, no se hace cargo. Y hace referencia a ciertos estudios -ni siquiera se sabe de quién- efectuados en los Estados Unidos, y también cita a un Congreso Internacional de Periodismo celebrado en Burgos, España, donde los panelistas -tampoco se dice quiénes- “fueron muy críticos (está así, en negrita, para resaltarlo) con los blogs y propusieron un retorno al periodismo tradicional”.

En el párrafo siguiente, Wizñaki escribe: “Los blogs serían una fuente de egocentrismo, cuando no de sentimentalismo, que se expande, y que fagocita los espacios de la información relevante, más precisa e impersonal. La primera víctima de los blogs sería precisamente el periodismo de calidad” ¿Periodismo de calidad es esta nota de Wizñaki escrita en un diario sin correctores y por lo cual todos los días se observan horrores de información, aunque sólo se publique una Fe de erratas por día? ¿Es periodismo de calidad la página de los viernes de Clarín titulada “Medios”, en la cual suele haber una mirada parcial de este estilo, más unas apostillas sobre casos de periodistas amenazados, censurados o muertos en distintas partes del mundo como para querer demostrar que se defiende la libertad de prensa? Es para analizarlo y discutirlo, al menos.

El periodismo de calidad o tradicional, como se lo quiera llamar, es uno solo y no pertenece a un único género. En un medio gráfico, en la radio, en la televisión o en internet. En cualquiera hay que chequear la información, escribir o hablar como lo indica la lengua, investigar, ser precisos, concisos y, sobre todo, saber que siempre hay alguien del otro lado. Aquí hay muy buenos periodistas -por citar algunos de los que se refieren al deporte- que escriben en blogs (Ezequiel Fernández Moores, Marcelo Gantman, Jorge Viale, Marcelo Nogueira) y otros (Ariel Scher, Daniel Arcucci, Claudio Mauri, Juan José Panno, Juan Sasturain, Guillermo Blanco, Juan Pablo Varsky) que lo hacen en el papel.

Demonizar a los blogs o alentar el fin de los diarios de papel es una discusión que no se ajusta al eje central: un periodismo serio y responsable. Ese que guiaron los grandes maestros que, lamentablemente, cada vez se respetan menos. Los medios que le apuntan a los blogs deberán comprender que, hoy por hoy, en muchos de esos espacios de la web se puede leer lo que ellos no reflejan. Y los blogs periodísticos también tendrán que mirarse hacia adentro para chequear cada noticia que publican y para entender que el periodismo no pasa sólo por ellos ni que lo inventaron.

Ah, la noticia de la muerte de Guillermo Ehrman -un referente del rugby- no está hoy en ningún diario. Salió en un blog al que seguramente no se le prestó atención. Pero el que la escribió aprendió buena parte del periodismo en los diarios.

Link

La Base Está

Lagrimones

Clasificado bajo Opinión | el 09-01-2008 |

26

Describe la sensible crónica de Mick Cleary publicada en la edición de ayer del diario inglés Telegraph que el lunes por la noche se lloró por la Argentina en el centro de Londres. Agustín Pichot, capitán y símbolo de Los Pumas que consiguieron el memorable tercer puesto en el último Mundial, recibió una particular distinción de los periodistas escritos de rugby del Reino Unido. No es un lugar cualquiera el que ha ocupado el medio scrum. La Rugby Writter’s anual awards sólo realizó nueve excepciones de este tipo desde que creó los premios en 1991. Y en ese espacio estuvieron, por ejemplo, el francés Phillipe Sella, el sudafricano Francois Pienaar y glorias locales como Will Carling, Jason Leonard y Sir Clive Woodward.

Pïchot no estuvo solo en la ceremonia realizada en el Cafe Royal. Lo acompañaron otros Pumas: Marcelo Loffreda (otro periódico del Reino Unido, The Independent, publicó el lunes un largo e interesante perfil/nota sobre él), los hermanos Juan e Ignacio Fernández Lobbe (ambos en el Sale) y Juan Leguizamón (juega en el London Irish). La situación argentina, en el exterior y en lo doméstico, fue el eje de una reunión en la cual el brillante fullback Jason Robinson fue premiado como la Personalidad del Año.

La nota del Telegraph no sólo plaga de elogios a Pichot (lo define como “un apasionado embajador del rugby y de su país”), sino que trata la actualidad del rugby argentino, basándola, fundamentalmente, en la histórica actuación en Francia. El título señala que el rugby argentino necesita más que un merecido abrazo.

Este hito alcanzado por Pichot se agrega a otros recientes. Juan Martín Hernández fue considerado el mejor jugador de Francia del 2007 por el prestigioso semanario Midi Olympique; Felipe Contepomi fue elegido como el mejor rugbier de Irlanda por los periodistas escritos de ese país; Loffreda fue escogido para entrenar al equipo más poderoso del país en el cual se inventó el rugby. Privilegios de muy pocos el del rugby argentino.

¿Y acá? A menos de tres meses del tercer puesto en el Mundial conseguido por Los Pumas, en vez de estar festejando y de cosechar lo conseguido, la dirigencia se encuentra enfrascada en una inútil pelea por el poder. Que el cambio lo lidero yo pero me quedo; que el cambio se hace pero lo manejo yo; dirigentes que usan la palabra celebrar para una patética asamblea en la que supuestamente debía trazarse el futuro del rugby argentino y que concluyó antes de cumplirse la media hora; abogados en el medio; cuestiones leguleyas ajenas al juego; lamentables intercambios de cartas; desconfianzas; postergaciones para febrero; comunicados declarándose vencedores como si esto se tratase de un test-match; si está bien o mal que Hugo Porta reemplace a Carlos Tozzi en el International Rugby Board (IRB) y un sinfín de desencuentros que no sólo cada vez alejan más a Los Pumas de una competencia internacional, sino que ponen en peligro el aprovechamiento de la ebuliición general que ocasionó la labor del equipo nacional en Francia. Como me decía, apesadumbrado, un hombre que lleva más de 60 años en el rugby en una charla íntima: “Lamentablemente, cuando llegamos a dirigentes casi todos nos olvidamos de lo que hicimos como jugadores”.

No es nuevo este escenario. Si uno revisa la historia del rugby argentino se encontrará, paralelamente, con la defensa de los valores, con las hazañas de Los Pumas y con las peleas intestinas de los dirigentes. Ocurre que este momento es otro. Quizá único, aunque muchos no lo quieran ver. ¿Cuándo más nos encontraremos ante una posibilidad tan cercana de conseguir un espacio en el concierto internacional y de, fundamentalmente, ampliar la pirámide en la Argentina? Todo parece indicar que el tren se puede marchar.

Es cierto, como lo refleja la mayor parte de la prensa extranjera, que en el Norte no quieren saber nada con la Argentina; que el Sur se va en amagues y que el IRB hasta ahora sólo aportó palabras porque no le quedaba otra que abordar el tema. Pero si se va en busca de un objetivo unidos, con grandeza, pensando en el juego, y se pierde, bueno, al menos se intentó. Así, como estamos adentro, es difícil que nos tomen en serio.

Lamentablemente, las noticias que emocionan siguen llegando de afuera. La prensa extranjera continúa abordando y encontrando explicaciones al fenómeno del rugby argentino. Aqui, se apuesta al instante. Y si es exitoso, mucho mejor. Los grandes medios nacionales ya casi no tienen espacio para el rugby. Desde acá, intentamos lo contrario. Y, afortunadamente, no estamos solos. De hecho, parte de la información de esta nota la aportaron dos lectores: Toluba y Gustavo Castiglioni.

El título del Telegraph dice que el rugby argentino necesita algo más que un abrazo. Es verdad. Pero antes lo tenemos que abrazar acá. Mimarlo un poco más. Y no golpearlo tanto. No vaya a ser que un día de estos se canse y pase a ser otra cosa.

 

 

Acá

Clasificado bajo Opinión, Sensaciones | el 22-10-2007 |

53

Una vez de regreso la expectativa giraba en torno a cómo era eso que tanto se escuchaba y se leía desde tan lejos. Ni bien salimos del aropuerto quedó confirmado. El taxista comenzó a explayarse inmediatamente después de la tradicional pregunta “¿de dónde viene?”. Nunca hasta aquí había visto un partido de rugby ni sabía de qué se trataba este deporte. Está contagiado por Los Pumas. Dice que lo mismo le ocurre a familiares, amigos y colegas. Bah, a todos. Cuenta de su emoción por cómo se cantó el himno en el partido inaugural contra los franceses, despotrica contra los franceses, recuerda la alegría y los bocinazos del día del triunfo ante Irlanda, de la bronca por perder con los Springboks y de la comnoción que sintió en el replay, con lujos incluídos, con les bleus. Habla de Pichot como uno más. Y consulta por el 10. “Hernández”, se le responde. No le suena. Quizá un apellido común. “Juan Martín Hernández”, se le agrega. Y ahí sí, lo ubica y habla maravillas de su pegada y de su talento. Primera noción clara de que algo grande, muy importante, ha pasado.

La segunda impresión al volver acá, a casa, es que algunos no se dieron cuenta de que la historia se dio vuelta. Leo y me cuentan del desparramo que armó la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) con la fecha del fin de semana. Como si no se supiera desde hace tres años que la final del Mundial caía el sábado 20 de octubre. Quizá creyeron -hasta me animaría a decir que unos pocos apostaron- que Los Pumas no iban a hacer historia en este Mundial. No es nuevo. La final del torneo de la URBA del 2003, que deparó nada menos que en un SIC-CASI, fue programada para el mismo día que empezaba el Mundial, con Los Pumas como protagonistas, además. Segunda noción clara de que los cambios que se necesitan demandarán mucho trabajo, porque como dijo Mario Ledesma, también hay enemigos adentro.

El domingo, el día de la vuelta a casa, se insiste, también sirvió para seguir con las buenas noticias que allá, en el país que dejamos hace apenas 24 horas, siguieron a la consagración de Los Pumas con el tercer puesto del Mundial. En la cena anual del International Rugby Board se le otorgó el premio Espíritu del rugby al argentino Nicolás Pueta -escribí su historia en Tercer Tiempo, en Clarín-, quien juega en la primera de San Andrés pese a tener su pierna izquierda amputada por un problema congénito en el fémur. La estatuilla se la entregó Felipe Contepomi. También estaban Agustín Pichot y Hernández. Clarín de hoy señala que una persona comentó: “Ahora entiendo por qué los argentinos juegan con tanta pasión”. Así es. ¿Qué importa entonces que Bryan Habana y los Springboks se hayan llevado merecidamente el resto de las distinciones?

Pueta y los integrantes de estos Pumas sienten el rugby de la misma manera. Como los 46.980 jugadores federados que tiene la Argentina desde los mosquitos hasta las divisiones superiores. Porque este país tiene una cultura rugbística que excede al juego en sí mismo.

Ocurre que Los Pumas no sólo han dado una lección rugbística en cuanto al juego. Rompieron definitivamente con ese puja profesionalismo vs.amateurismo que tanto nos detuvo. Ellos, los jugadores y el cuerpo técnico, demostraron que esa es una pelea que no lleva a nada. Les demostraron a los de adentro que llevan bien alto el espíritu y que no necesitan de largos discursos ni tampoco de pasarse horas en un club para defender las banderas de la esencia de este juego. Les demostraron a los de afuera, a los que defienden el negocio ante todo, que al romanticismo jamás lo matará una billetera.

Esto último fue quizá el mayor logro de Los Pumas si se mira hacia el futuro sin pensar sólo en una competencia internacional. Ya nadie podrá dirigirse a ellos bajo el despectivo mote de “los profetas”. Ya nadie podrá argumentar, como ocurrió en una asamblea llevaba a cabo en la Unión Argentina de Rugby a fines de los 70 cuando se dirimía el ingreso a la Confederación Argentina de Deportes, que “una manzana rica no puede entrar a un cajón lleno de manzanas podridas” (Textual del presidente de ese entonces, Domingo Bereciartúa).

Los Pumas han demostrado, en contra de los mensajes de la modernidad y de la globalización, que las utopías no murieron. Que gozan de buena salud a pesar de muchos. Que se puede jugar el rugby en el más alto nivel si el corazón y el amor por lo que uno siente superan a los problemas de infraestructura. Vale recordarlo. Este equipo se pudo juntar no más de seis semanas por año en el camino del 2003 al 2007 y el presupuesto del rugby argentino es de 2 millones y medio de dólares contra los 163 millones que dispone, por citar un ejemplo, Inglaterra. Pero en el medio se juntaron para prometerse no perder más. Nunca lo dirá, pero Pichot fue el emblema de ese mensaje. El resto tuvo la grandeza de creerle y de seguirlo. Y sí, este equipo tiene la cabeza de su capitán.

Pese a los problemas de infraestructura, Los Pumas fueron los mejores del Mundial después del campeón, que al cabo fue el único que los venció. Perdieron menos que el subcampeón y marcaron tries en todos los partidos, algo que los ingleses no consiguieron en tres. Fueron los reyes del juego sin pelota, asestaron nada menos que 647 tackles en siete test y recibieron apenas 8 tries, la mitad en la noche en la que no salió nada ante los Boks. Marcaron una tendencia en el juego que se vio. Como bien señaló Lisandro Arbizu en una de las columnas que esciribió para La Nación, el Mundial se argentinizó.

Pero no sólo eso. Hay que ser bien grande para ganarle dos veces en un mismo torneo al poderoso dueño de casa. Mucho más como se lo hizo en el partido por el tercer puesto. Porque Francia se lo quiso ganar de guapo y no entendió que históricamente así nunca se le pudo ganar a los argentinos. Y porque ante la polémica por el rugby champagne, también recibió una lección de cómo se juega de manos en una instancia de este tipo. El try de Federico Martin Aramburú, elegido como uno de los cinco más lindos del Mundial, fue una joya para mostrar en todos los clubes. Allí está todo. Voy a confesar algo que rompe con algunos moldes periodísticos: lo grité saltando de mi butaca.

Pero Los Pumas también, como se apuntó antes, dejaron un legado a seguir. Entre las tantas cosas por las que lucharon estuvo en sacar al rugby de su etiqueta elitista. Acá quedó comprobado que el rugby puede ser para todos. Estará en la dirigencia primero aceptarlo y después llevarlo a cabo.

Otro ítem a remarcar ahora que la fiebre todavía está latente es la solidaridad que mostró este equipo, poniéndo bien en alto uno de los valores que más enseña este deporte. Hay Pumas que bien podrían haber llegado a un acuerdo económico importante para jugar en la selección. Pero Pichot, Ledesma, Gonzalo Longo y Felipe Contepomi, por citar a los referentes, fueron por todos. Lo mismo para ellos que para los demás, y sino no había arreglo. Resignaron en pos del conjunto. Por eso este equipo caminó por la vereda del compañerismo. Cada uno sabía que el de al lado iba a dejar todo. Y así es más fácil. Pero debe recordarse también que costó mucho.

Habrá que ver ahora cómo se mantiene en vilo la difusión, que está presente sólo en un par de datos: La Plata Rugby Club lanzó una convocatoria para que los niños inviten a un amigo y en un solo fin de semana concurrieron 78 chicos nuevos. Una radio de Humahuaca se comunicó con el periodista Fernando Soustiel, de Rugby Fun, para pedirle si no podía salir al aire desde París porque en ese rincón de la Argentina los chicos querían jugar el rugby. Estoy seguro que hay decenas de casos más como estos.

Mañana a las 11.30 todos los que estaban en condiciones de regresar a la Argentina (se suman Pichot y Hernández) darán una conferencia de prensa en el Hotel Panamericano, casi enfrente del Obelisco. Empezará ahora sí una rueda de visitas a cuanto programa de televisión exista (una para distender: los jugadores se mueren para que Mirtha Lengrand lo invite a Martín Scelzo a sus almuerzos), los acosará el amarillismo impiadoso, aparecerán los oportunistas de turno de siempre. En fin, los veremos expuestos. Esperemos que no los lastimen.

Sí sabremos que muchos que nunca estaron ahora estarán por un rato hasta que esta fiebre se vaya calmando, porque así es este país. No quisiera dejar de mencionar un hecho vivivo en el Mundial y que quizá resuma cómo se mueve buena parte de la industria periodística. Los dos principales noticieron de canal abierto se acordaron recién de mandar un enviado a Francia tres días antes de la semifinal con los Springboks. Los mandaron de vuelta al otro día de la derrota. Así es todo. Un flash. Toco y me voy, nunca profundizo.

Son las primeras impresiones de la vuelta. Queda mucho por delante, ya sin Mundial.

 

   

 

 

Facturas

Clasificado bajo Crónica, Mundial 2007, Opinión | el 17-10-2007 |

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Recién en dos horas, a las 19 de acá, Marcelo Loffreda dará el equipo que el viernes saldrá a enfrentar a Francia por el tercer puesto en el Mundial. Prefiero no esperar hasta ese momento para escribir la nota de hoy. Hay algunas informaciones para adelantar y algunas reflexiones para realizar. Vamos con lo primero. Este fue el equipo que plantó esta mañana el Tano en el entrenamiento en el Parque de los Deportes de Montmorency: Ignacio Corleto; Federico Martín Aramburú, Gonzalo Tiesi, Felipe Contepomi y Horacio Agulla; Juan Martín Hernández y Agustín Pichot; Martín Durand, Juan Leguizamón y Juan Fernández Lobbe; Patricio Albacete y Rimas Alvarez; Omar Hasán, Alberto Vernet Basualdo y Marcos Ayerza.

Si se confirma esto habrán ocho cambios con respecto a los 15 que salieron a enfrentar a Irlanda, Escocia y Sudáfrica. Pichot, el capitán, jugará, según lo que pude averiguar.

La práctica de la mañana no tuvo el clima de otras. Es que por primera en el torneo vez Los Pumas se encontraron con un entrenamiento post derrota. Todavía está muy presente la caída con los Springboks en las semifinales. Se notaba en cada rostro, en cada movimiento. Por ejemplo, la ronda que se arma antes de empezar los ensayos no tuvo el par de chistes que siempre la acompañan. Hay aún tristeza por lo que no se alcanzó.

“Pero ya mañana vamos a estar bien. Vamos a llegar bien al partido del viernes. Te lo aseguro”, me indicaba después uno de los integrantes del plantel. Digerir lo más rápido posible lo que ocurrió el domingo a la noche es el gran desafío con vistas a este nuevo choque con los locales. Los Pumas quieren que este Mundial se termine de la mejor forma posible y esa es ganándoles de nuevo a los franceses.

Fin para las novedades del día hasta que Loffreda dé el equipo. Vayamos a la reflexión. Siempre es necesario el archivo. Sirve para repasar, para aprender, para corregir, para entender que el mundo no empezó hoy. Es más que necesario, aunque se utiliza con muy poca frecuencia, en el periodismo, por caso. Pero vale para la vida. Siempre es bueno mirar para atrás, pero depende cómo.

Hay algunos que, con acierto, han recurrido al archivo en este blog, sobre todo en el post Paseo. No está mal que se recuerden algunas cosas que se dijeron. El problema es si de esto empezamos a protagonizar un alocado pase de facturas, que es lo que vinieron haciendo los dirigentes del rugby durante toda la vida. Si ese es el camino, nos quedaremos donde estamos. O peor aún: retrocederemos.

Yo seguiré respetando todos los comentarios. Sólo moderaré los que a mi juicio sean maleducados o de manifiesta mala intención. Pero como escribió alguien por ahí, en los blogs se opina desde el anonimato, bajo un nick que se puede cambiar cuantas veces quiera. Los hay aquí, claro. Quien sale en defensa de Pichot recordando viejos -y porqué no actuales- comentarios envía desde una dirección de correo ap@hotmail.com Le envié un mail para que me dijera quién era, pero me rebota. O sea, no existe. Hoy se le conté al capitán de Los Pumas y se rió. “Yo cuando escribo lo hago con mi nombre. Y pensé en escribir algo en el tuyo cuando pase todo esto”, me agregó. Ojalá.

No quiero que este sea un blog distinto, pero sí que se preserve. No me gustaría que un día haya que cerrarlo porque los que participan se vayan de sus carriles, como ha pasado con otros foros de rugby, según me comentaron. Entonces, tiro una idea a ver si prende: que en el futuro todos escribamos con nuestro nombre y apellido. Me pregunto: ¿Cuál sería el problema? ¿No creen que estaríamos más cara a cara? No entiendo todavía porqué en los blogs los que participan lo hacen desde el anonimato. Voy a poner un ejemplo: Luis Gradín, Lucho, a quien encontré hoy en Enghien les Bains, dice quién es cuando participa en este blog.

Es una sugerencia. Quizá nos ayude a ir para adelante.

Facturas se titula este post. La que tienen pendiente Los Pumas del partido del domingo. Las que deberían evitarse de aquí en más para construir un debate en el que no deben faltar los intercambios de ideas, que permiten hacer crecer a las personas, pero en el que es necesario sumar. Con pasión, con coraje, con sacrificio, sin olvidar los orígenes, entendiendo la actualidad, con inteligencia, con compromiso. Con todo lo que nos han mostrado estos Pumas.