Me llegó este video a través de Twitter. Lamentable. Es de esperar que se tomen medidas para que esto no suceda más.
Me llegó este video a través de Twitter. Lamentable. Es de esperar que se tomen medidas para que esto no suceda más.
Escribí estas pequeñas reflexiones en los 140 caracteres que permite Twitter.
Ayer:
Derrumbe, descalificación, amenaza, silencio cómplice, silencio vago, ruptura, negocio, obscenidad. Todo eso ha sido el rugby hoy. Una pena.
Por las dudas, aclaro que me parecieron excelentes las notas de hoy en La Nación de @ccervino y @SantiagoDapelo
Hoy:
Asombrado por la poca repercusión que tuvo en algunos medios y periodistas de rugby el reportaje a Albacete en La Nación y lo que provocó.
En unos casos debe ser porque no conviene política ni comercialmente. En otros,por esa pelotudez de que por lo que lo dio otro no lo doy yo.
Se pierde, en todos esos casos, la regla número 1 en el periodismo: lo más importante es el lector.
El lunes voy a ir un poco más a fondo acá en el blog o en Rugby Fun.
Aviso que acabo de eliminar el post Top 14 (1°). Creo que es la primera vez que algo así en la historia del blog. No me gustó el tono agresivo y descalificativo de varios de los omentarios. Ese saludos a tu “señora” colmó la medida. No hay lugar aquí para mensajes mafiosos.
Pido perdón a los 2 o 3 que respetaban el espíritu de ese post.
Abrazo
JB
No suelo escribir en primera persona. No me gusta. Pero acá haré una excepción porque lo que quiero reflejar es una serie de apreciaciones que ni siquiera sé bien si se adaptan a los criterios de lo que yo entiendo por una nota (o un post, en este caso) periodística. Provienen esas sensaciones de partidos que miré en los últimos días, de conversaciones telefónicas, de charlas en privado, de reuniones de amigos o gente conocida, de lo que veo o escucho en la televisión o de lo que leo en los diarios y en la web. En fin, de todo lo que uno tiene el privilegio de acopiar por ser un cronista del rugby.
En primer lugar, habrán leído que el sábado estuve en el CASI. Decidí escribir una pequeña crónica comentada de lo que sucedió con el juego porque no lo quise mezclar con otras situaciones que me llamaron la atención y que, de algún modo, dispararon estas líneas que estoy tratando de elaborar. Detallo: jugadores que le hablaron todo el tiempo al árbitro, aplausos de mucha gente a una tarjeta amarilla a un jugador, chiflidos, gritos de adentro y de afuera. No soy un puritano de nada, por eso no hago hincapié aquí a algún que otro tackle a destiempo y alguna que otra trompada. Esto último siempre formó parte del rugby. No lo aplaudo, pero tampoco lo comparo con un pisotón o un golpe artero por detrás.
Tampoco voy a referirme si el árbitro tuvo o no una buena actuación. El tema va mucho más allá de eso. ¿Alguien hace algo para ayudar a los árbitros, que siguen sin alcanzar en número para cubrir todos los partidos del fin de semana? La cátedra dice que no son buenos. ¿Acaso los jugadores y los entrenadores son unos fenómenos? ¿Nunca se les cae una pelota o fallan una táctica?
Los silbidos al árbitro, los aplausos en ton de sorna por una tarjeta amarilla desvirtúan los valores de los que tanto se habla. Como los gritos desaforados desde los palcos.
Vuelvo a preguntar: ¿Y si los dirigentes en vez de preocuparse tanto por sumar pladares, por correr detrás de los régimenes de excepción, por sumar jugadores y más y más equipos en todas las divisiones ponen un mínimo esfuerzo para que sus clubes tengan árbitros? ¿Y si en vez de tanta rosca política miran más allá de sus ombligos y atienden cuestiones domésticas más urgentes, como sociabilizar más las estructuras del juego y del desarrollo?
Se vive un rugby amateur en modo profesional. Se busca la victoria ante todo y eso, lamentablemente, ya hasta se ve en los infantiles. ¿Desde cuándo concebimos que un chico de 14 o 15 años tenga que ir al gimnasio? ¿Desde cuándo establecimos que haya chicos de 16 o 17 años que no puedan abrir los brazos de lo pasado de pesas que están? No me digan desde que esto se hizo profesional. No. Entiendo que es como estamos viviendo.
Desde los medios se habla -hablamos- de tácticas, de si tal pasó a tal club, de dinero, de sponsors. Se arman mesas con periodistas y ex jugadores. ¿Y de la esencia? ¿Y de la realidad que vive la enorme mayoría de los clubes? Miramos para otro lado. Casi que hasta se perdió la capacidad de preguntarse por qué, por ejemplo, cuando un jugador viene de afuera en vez de colaborar con su club cobra por ir a otro.
Defiendo y me gusta el rugby de alta competencia. El profesional. Saben que apoyé el ingreso de los pladares en sus clubes. Pero tengo una sensación, por todo lo que detallé al principio, que está perdiendo terreno lo formativo. Que hay una loca carrera al éxito del resultado. Que los maestros anónimos, esos que todos los sábados están con los infantiles, cada vez son menos y son más dejados de lado. Que la pirámide se está invirtiendo.
¿De quién es la culpa? De nadie en particular. Ni siquiera puedo aportar, porque tampoco me corresponde, una solución. Sólo se trata de una mirada, con el fin de que sea un disparador para pensar. No más que eso.
A la tropa de periodismo-rugby:
Entre mi falta de tiempo, las agresiones bajo el anonimato, la necesidad que tienen muchos de palparme de ideas a cada cosa que escribo, la insatisfacción generalizada ante cualquier tema y el poco interés que muestras las empresas para apoyar a éste espacio independiente, anoche me dieron verdaderas ganas de cerrar el blog.
Me tomaré unos días más para reflexionarlo mejor o para encontrar encontrar otras vías. Pero les quiero ser sincero, como siempre: estoy un poco cansado de todo. Pero como no es una decisión menor para mí, lo analizaré muy bien y pediré consejos, sugerencias y lo que haga falta.
Abrazo
JB
Una vez más, un partido de Los Pumas se juega al mismo día y a la misma hora que toda la fecha de la URBA. Muchas veces, fue la dirigencia de Buenos Aires la que miró su ombligo sin importarle el seleccionado argentino. Pero ahora, ¿no podía la UAR ubicar este amistoso en otro día cuando no aparece ningún impedimento desde adentro ni desde el exterior? ¿No sabia la UAR que la URBA ya había programado su fixture para este año teniendo en cuenta los otros compromisos ya pactados de Los Pumas? ¿Era necesario sacarle ahora jugadores a clubes de Buenos Aires para este combinado sudamericano, cuando se está disputando el Top 14?
La verdad es que en vistas de todo lo que ha venido sucediendo en este último tiempo, se esperaba, al menos de quien esto escribe, un gesto más contemplativo del lado de la UAR. O menos confrontativo. No suma nada en este momento.
No suelo recurrir a este estilo, tampoco me gusta, pero creo que la situación lo amerita y, si me permiten, haré abuso del privilegio que me otorga ser el responsable único de lo que se escribe en cada post de este blog. Por eso, no abundaré, al menos hoy, sobre todo lo que está ocurriendo en el rugby de Buenos Aires. Porque todo está dicho, todo está expuesto y es hora, quizá, de aportar algo de serenidad.
Sólo sostendré, desde mil rol de periodista que no juega, no dirige ni entrena, lo que vengo diciendo desde el comienzo. Que los jugadores del Pladar deben jugar en sus clubes de la URBA sin modificar el actual régimen, hasta que la UAR, de una buena vez, les encuentre un calendario acorde a la alta competencia internacional para la que se preparan, que no es, precisamente, en este ámbito doméstico. Y que el doble discurso, desde el amateurismo y desde el profesionalismo, se ponga, también de una buena vez, en blanco sobre negro.
Por último, que este período de transición necesario y alentador se lleve adelante con grandeza, pensando en TODOS, y no con el ánimo de egocentrismo, soberbia y revanchismo que se advierte desde algunos sectores.
Cada tanto, creo necesario intervenir desde acá cuando noto que regresan las agresiones y el desprecio en buena parte de los comentarios. En ese sentido, Explorer, ¿por qué te encargás de bardear a todo el mundo? Te lo digo de onda, man. Lo mismo para Cachafaz, Claps y tantos otros que, sin identificarse (les aclaro a todos que yo tampoco sé quiénes son), acusan, difaman y verduguean a los que no piensan como ellos.
A los que aportan, y más con nombre y apellido, les agradezco nuevamente su contribución.
Gracias
Abrazo
JB
Otra vez el PladAR vuelve a instalarse en el centro de la escena del rugby de Buenos Aires, pero ahora de la mano de los jugadores. Hay dos interesantes notas de lectura que nutren al debate.
Una, es un reportaje a Federico Voltán, forward de Belgrano, en el sitio Rugby Fun, en la cual anuncia un movimiento de los jugadores para que dejen actuar en sus clubes a los que están en el PladAR, con un argumento similar al del año pasado (“queremos jugar con nuestros amigos”). La otra, es una columna de Tomás De Vedia, wing del SIC, en RugbyTime.
Como complemento a esta información, observo cómo en el blog también se ha agitado el debate, pese a que yo no lo propuse, aunque esto es lo de menos. Lo que sí quiero resaltar es que, una vez más, me opongo a esa especie de caza de brujas que se lanza desde el anonimato, donde todos pasan a ser sospechosos y nocivos para el rugby. Así, hasta se confunden a los emisarios de los mensajes (“vos sos tal”; “vos sos ese”), cuando nadie -ni siquiera yo, en la enorme mayoría de los casos- sabe quién es quién de los que escriben.
Por eso, llamo una vez más a la mesura y a la discusión con altura. Y, si es posible, con nombre y apellido. Gracias.
Aclaración: Escribiré en primera persona, algo que no suelo hacer, porque creo que el periodista debe evitar el “yo”. Pero estimo que este post lo amerita. Porque se tratará netamente de una opinión personal.
Todos los días, y desde hace ya un buen tiempo, la Argentina vive un estado de confrontación absoluta, que es bienvenida cuando se trata de intercambios de ideas, pero no cuando -como lo es– atraviesa la escala de la difamación continua, la desconfianza permanente, la intolerancia de apuntarle al otro porque piensa distinto; más la ausencia de un proyecto para todos, acompañado todo esto, también, por alevosas campañas de prensa. Son unos pocos, los del poder, quienes dibujan esta escena cotidiana.
Un reducido grupo del rugby, también el del poder, lamentablemente ha copiado ese modelo, al menos en las últimas horas, aunque la crispación -término que suele irritar a algunos, pero que creo que es adecuado para esta instancia- viene desde bastante antes. Y quiero detenerme aquí en una primera conclusión al respecto. Los que se están peleando hoy son los menos y, por eso, argumentar que el rugby argentino está en terapia intensiva, en medio del caos o en peligro, suena a una soberana exageración. La savia del rugby doméstico en todo el país, la de todos los fines de semana, aún goza, afortunadamente, de buena salud.
¿Qué se observó en esta semana que pasó? Otro díalogo de sordos, fomentado con todo tipo de acusaciones y difamaciones vía los medios grandes, twitter y también en este blog y en otros foros. Fuego cruzado al por mayor. Con términos para todos los gustos. Segunda rápida conclusión al respecto: no contaminan los que pretenden llevar adelante una transición hacia el profesionalismo ni son retrógrados los que intentan preservar el amateurismo bien entendido.
En ese escenario de la crispación, nadie ha quedado en pie. Ni los periodistas, que no jugamos, no dirigimos, no entrenamos, no refereamos, pero que también somos vistos con desconfianza. Porque eso, la desconfianza, es lo que predomina en este debate transformado en guerra, que necesita de un díalogo serio y profundo entre sus protagonistas puertas adentro y no a través de palabras lanzadas al aire o al papel.
Como ya escribí en varias oportunidades -aquí en el espacio que me dan los jueves en La Nación- este capítulo del rugby argentino -que es uno más, aunque no puede negársele su trascendencia hacia el futuro- nació sin que se debatiera todo lo que había que debatir, precisamente, por su importancia. De ahí en más, todo se hizo con forceps.
¿Qué hacer ahora, entonces? Creo que hay que buscar más en las coincidencias que en las diferencias, porque lo que se percibe es que hay más acuerdos que desacuerdos. ¿Acaso alguien puede estar en contra de lo que la famosa carta dice en lo que se quiere del rugby? ¿Acaso alguien puede estar en contra de que se necesita una preparación profesional para jugar al rugby de alto nivel? Entonces, las cuestiones en pugna están sólo en los tiempos y en las formas.
Está claro que no es sencillo, pero para allanar el camino es necesario el sinceramiento absoluto de las dos partes y pensar en un todo. Nadie es dueño de los principios del rugby ni nadie es el dueño del rugby argentino. Hablar a cara descubierta, decirse de frente todo lo que haya que decirse, despejar las fantasmas que existan y los que no, y tratar de que lo que se pierda -porque siempre hay algo que se pierde en estas situaciones; así es la vida- sea lo menos perjudicial para todos.
También he expresado varias veces mi opinión al respecto. Creo que el rugby amateur debe acompañar la transición hacia el profesionalismo hasta que queden separados, pero no de un día para el otro. Al menos, hasta el 2012. Defiendo a ultranza el sistema de clubes que tiene la Argentina y el espíritu que desde allí se transmite, que luego lo llevan adelante los pocos que alcanzan la alta competencia. Eso no debe perderse por nada del mundo. Agustín Pichot -hombre emblemático en este debate- coincidió con esto en una amplia entrevista que publicaré en todos los próximos días.
En ese sentido, Los Pumas del último Mundial han sido un ejemplo. ¿Alguien no se sintió orgullosos de ellos, y no sólo por el tercer puesto? Considero que ahí debe apuntarse. Que el rugby amateur nutra al profesional y viceversa. Que se crezca de la mano sin que uno se trague al otro. Y ser férreos en eso. Inflexibles.
No voy a sumarme al coro de ver quién es el bueno o el malo de esta película, porque uno de los errores es haber colocado esto en buenos y malos. Tampoco voy a escribir cuáles son los aciertos y errores de uno y otro. Considero que eso no aporta nada en estos momentos. Sí el análisis y la reflexión, que forman parte de las tareas de un periodista junto a la misión primordial, que es la de informar sobre los acontecimientos.
Hay tiempo todavía para salir de este brete. Hoy, la situación está fracturada, pero hay que agotar los medios para soldarla.
Gran victoria de los Pampas XV hoy, por la tercera fecha de la Vodacom Cup: goleada de 73-14 sobre los Border Bulldogs, en Newlands, Ciudad del Cabo, donde el equipo argentino hace de local.
Los argentinos apoyaron 11 tries: 3 de Agustín Gosio; 2 de Martín Bustos Moyano; 2 de Miguel Avramovic y 1 de Francisco Albarracín, Benjamín Macome, Mauricio Guidone y Juan Pablo Estelles. Martín Rodríguez Gurruchaga aportó 6 conversiones y Bustos Moyano, 3.
De este modo, los Pampas XV acumulan 8 puntos en la Sección Sur de la Vodacom. El próximo fin de semana enfrentarán a Boland.
Tres agregados a lo que ya escribí sobre la final.
1) La final del URBA Top 14 volvió a ser una fiesta. No cabía un alma en el CASI, y la concurrencia rondó las 14 mil personas. Sin incidentes, más allá algunos menores. El rugby puede estar nuevamente orgulloso de que un acontecimiento de este tipo se pueda realizar sin un policía.
2) Hindú fue un justo ganador y un justo campeón. Hay muchísimo más para elogiarlo que para criticarlo. CASI fue muy digno y, siendo superado y en inferioridad númerica, fue al frente con un corazón fantástico.
3) Es de esperar que Disciplina de la URBA sancione como corresponda las deslealtades cometidas anoche. En Francia, se dice que el ingreso de la televisión sirvió para frenar con la violencia en el rugby de ese país. Todos vieron por tevé el escupitajo de Juan Headen, el rodillazo desde atrás de Patricio Solano y la descalificadora acción del recién ingresado -con partido liquidado- Diego Liberato.
Todos saben que no estoy las 24 horas del día conectado al blog. También que lo hago yo solo. Por eso, no puedo estar al tanto de todos los comentarios segundo a segundo. Y, cuando ingreso, generalmente por la mañana y a la noche, ya escribieron varios. Más aún en estos días, donde las entradas únicas promedian las 1.300 diarias y en donde una semana hubo mil comentarios.
Entonces, me es imposible moderar lo que se escribe en los comentarios. Por eso quiero sentar posición en algunos temas:
1) Condeno absolutamente los términos racistas. Negros, grasas y judíos son manifestaciones que desde aquí se repudian de manera terminante. En la medida que pueda, voy a censurarlas. No corresponden a la filosofía que se pretende en este blog y que es respetada por la enorme mayoría.
2) En ese sentido también se incluye al término mogólico utilizado como descalificador. Lo considero deleznable.
El presidente de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA), Néstor Galán, intentó desacreditar lo escrito aquí en el post titulado Contramarcha acerca de la postura que tiene la entidad con respecto al PladAR que había lanzado la UAR. Lo hizo primero en declaraciones formuladas a un sitio afín a la actual dirigencia de la URBA, que luego fueron reproducidas en la página de la URBA, por lo cual se tranformaron en palabras oficiales. Desde ayer a la tarde, periodismo-rugby intenta dialogar, sin éxito, con algún representante de la conducción de Buenos Aires.
Dice Galán: “La Unión de Rugby de Buenos Aires ha aceptado el profesionalismo de parte de la UAR y esto surge claramente de los antecedentes que hemos mostrado este miércoles en filminas luego de la exposición de Porfirio Carreras (presidente de la UAR). Con los que hablan de contramarchas (ndr: quien esto escribe), no hablé ni habló nadie de la mesa chica de la URBA, así que no sé de donde sacaron esa versión bastante “adornada”, no veo con qué intención, sólo les interesa polemizar y enfrentar”.
Hay una verdad en esta declaración. Periodismo-rugby no habló con Galán ni con su mesa chica. Lo hizo con otras tres fuentes -una más preocupada en cómo podrá cumplir su club con los costos del nuevo apto médico que exige la URBA y en cómo cumplir con los plazos que estipuló, aunque ese será tema de otro post- que estuvieron en la reunión. Más confiables y una, al menos, más trascendente que Galán y su mesa chica.
Hay otra verdad, pero a medias: nunca se escribió aquí que la URBA no acepta el profesionalismo de parte de la UAR. Lo que se informó en este blog -aclarando que se trataba de una comunicación y no de una resolución, porque no se debatió en una asamblea- fue que la URBA no aceptará que los jugadores incluidos en el PladAR puedan jugar en sus clubes a diferencia de lo que ocurre con los del Interior, que ya firmaron el contrato original. Jugarán sí, pero bajo las pautas que termine definiendo la URBA, por lo cual, efectivamente, hay una contramarcha en el PladAR.
Cuando Galán se refiere a los que sólo les interesa polemizar y enfrentar no tiene en cuenta que en realidad los que provocan la polémica y el enfrentamiento son los que enarbolan permanentemente un doble discurso, los que siempre transitan por los grises y los que intentan maquillar lo que pasa. No es un síntoma sólo de esta dirigencia de la URBA, sino de una gran parte de la dirigencia del rugby a nivel nacional. E histórica.
Acá, también en ese post titulado contramarcha, se especificó que desde la URBA se manifestó un compromiso de acompañar a este proceso de la UAR, lo que deja un claro que de ningún modo se planteó en periodismo-rugby una situación de extremo conflicto.
Galán dice también que esto no se puede hacer de la noche a la mañana y que Buenos Aires tiene sus tiempos. ¿De la noche a la mañana? ¿Acaso este tema es nuevo? ¿Quién de la URBA fue a las últimas asambles de la UAR a levantar la mano para apoyar este proceso? ¿Quién de la URBA distribuyó un comunicado a la prensa postulando estos pasos para llevar a Carreras a la presidencia de la UAR? ¿Quién dice por un lado que hay que darle mayor participación al Interior y después vota para que la URBA no resigne nin medio voto? Eso es polemizar y enfrentar. Doble discurso.
Como los jugadores de Buenos Aires citados para el PladAR finalmente -como se especificó aquí- jugarán en sus clubes, desde la conducción de la URBA -y sus afines- saldrán a decir, tal cual su costumbre de maquillar y mostrar una sola cara de la realidad, que lo publicado en este blog era incorrecto.
Galán es abogado y sabrá qué significa haber dicho que la publicado aquí fue adornado, un término que su escriba se encargó de encomillar. De todos modos, no nos gastaremos ni un segundo en buscar una contestación de cualquier tipo a esa acusación. Ni a Galán ni a quienes escribieron lo que escribieron. Es, como todo, una cuestión de códigos.