Rewind
Clasificado bajo Mundial 2007, Sensaciones | el 14-11-2007 |
4
Rebobinemos. No viene mal. Otro tributo a Los Pumas con el fondo musical de la pegadiza Beautiful Day, de U2, y el tackle de Juan Leguizamón a Sebastien Chabal que tanto entusiasma a muchos, aunque creo que se le fue la mano. O el hombro…
Los Pumas Tribute
Añadir a mi perfil | Más Videos
WC07 Defining Moments – Chabal Gets Taste of Argentine Pride
Añadir a mi perfil | Más Videos
Revival
Clasificado bajo Mundial 2007, Sensaciones | el 07-11-2007 |
6
Otro aporte del amigo Marcelo Valdez. Cinco de los mejores tries del Mundial. Me sigo quedando con el de Federico Martin Aramburú a Francia, en el partido por el tercer puesto. Contraataque feroz de Ingancio Corleto, pase de fantasía de Manuel Contepomi, un segunda línea de un lado (Patricio Albacete), triple salteo de Juan Martín Hernández, el otro segunda línea (Rimas Alvarez) del otro lado y el ex CASI apoyando después de pisar para adentro. Soberbio.
Estudio
Clasificado bajo Análisis, Mundial 2007, Números | el 06-11-2007 |
6
El International Rugby Board (IRB) elaboró un interesantísimo informe de 76 carillas sobre estadísticas y análisis de lo que ocurrió en el reciente Mundial. Un material para guardar. Hacer click acá.
Imborrable
Clasificado bajo Mundial 2007 | el 31-10-2007 |
48
La música que empezaba a sonar en los estadios cada vez que desde las pantallas gigantes se mostraba a los equipos preparándose para entrar a la cancha le ponía un clima especial al Mundial. Un clima de emoción, porque las cámaras también iban recorriendo las tribunas, con la gente con sus camisetas, pintadas en sus caras, con gorros, con banderas. Los Pumas y los argentinos lo hicieron aún más conmovedor. Recorriendo youtube pude encontrar de nuevo a esa canción a través de un video fotográfico realizado por Rugbytime.
Para seguir recordando y, de paso, para guardar esa canción.
Campeones
Clasificado bajo Análisis, Invitados, Mundial 2007 | el 22-10-2007 |
31

Ultimo post de la cobertura del Mundial.
Por Karol
Si había alguna manera de darle más brillo al bronce de Los Pumas, como si eso hiciera falta, Sudáfrica es campeón. Indiscutible campeón. Sólido campeón. Contundente campeón. Brillante (de a ratos) campeón. De punta a punta campeón. Siete triunfos. Máximo anotador, Percy Montgomery. Tryman del torneo y, posiblemente, mejor jugador del año, Bryan Habana. Paliza a Inglaterra en la fase inicial. Lección de defensa, line-out y precisión en patadas en la final ante el mismo rival. La Webb Ellis, merecidamente, vuelve a ese país que dice la última línea de la chapa recién labrada en un camarín del Stade de France.
No fue una final con rugby champange, ni malbec, ni de ninguna bebida espirituosa semejante made in Inglaterra o made in Sudáfrica. ¿Alguien lo esperaba? Salió lo que se suponía. No hubo tries sino un juego de presiones y nervios que ganó Sudáfrica. Marcó primero y, tras el empate transitorio de un Wilkinson que se merecía el título y tras la salida del genial Jason Robinson, sacó una luz de ventaja con otros dos penales de Montgomery. Y, en el segundo tiempo, luego del descuento de Wilko y de pasar el chubasco del try inglés que no se convalidó tras consultar el video ref, el equipo de White consolidó un triunfo que nunca pareció seriamente en riesgo con otra patada del 15 y una de Steyn.
Puestos a hilar fino, entonces, a los miles de hinchas que se emocionaron con estos Pumas les queda la satisfacción de haber perdido un solo partido y contra el mejor equipo del mundo. Y la sensación de que el bronce, al menos, podría haber sido plata, tranquilamente. De hecho, en la comparación estadística, el tercero perdió un partido menos que el segundo y también lo supera en varios rubros numéricos. Consuelos de resultadistas, al cabo. Porque el Mundial de Argentina tiene un valor que va más allá de esos registros. No se puede medir con números como bien lo contó Jorge Búsico en este blog.
Inmenso Sudáfrica. No menos inmensos Pumas. Hasta el próximo Mundial. O, mejor, hasta el próximo post.
Por Mario Porta
Y terminó el Mundial de rugby Francia 2007. Y no fue del anfitrión. Y el que parecía que se iría en primera ronda del “Grupo de la muerte”, no se fue. De hecho, se clasificó primero y se quedó en París. El dueño de casa, que tenía preparada una gran fiesta, tuvo que ir a tenerla a Gales. El que sería el campeón seguro, se volvió a Nueva Zelanda, vía Cardiff, por cortesía del expatriado de marras, que así se ganó su vuelta al hogar, pero sólo para nuevamente invitar a un conocido grupo de Amigos a una nueva reunión en la capital, en otro escenario, pero que nuevamente demostro como bailar el tango con la orquesta entera en contra. El último campeón, que parecía tener destino de retiro anticipado, llegó a la final, de la mano de la sabiduría de sus “viejitos”. Los de verde oscuro de Africa, que sufrieron algunos sustos en la etapa clasificatoria con unos de rojo y otros de blanco, que parecían de negro por como jugaban de a ratos, también llegaron al partido definitorio, pero sin mostrar grandes atributos ni habilidades descollantes, sino simplemente siendo efectivos y generando puntos de los errores del contrario, sumando tremendas puntería a los palos y fortaleza física para el roce.
Una final jugada con mucha precaución. Con una Inglaterra haciendo el gasto y una Sudáfrica agazapada, esperando los errores del rival y facturando a partir de ellos. Sin figuras demasiado destacadas, con excepción del fullback Percy Montgomery, que estuvo nuevamente súper certero a los palos. Un partido deslucido, sin tries. En el que el ahora campeón obtuvo el titulo por su mayor eficacia en el momento de anotar y capacidad para generar las oportunidades a partir de las debilidades del contrario.
Este fue el Mundial de las sorpresas. Del “imposible es nada”. En el que los cuartos de final brindaron partidos electrizantes y pateando el tablero de la lógica en el resultado, en que el partido por el tercer y cuarto lugar del viernes tuvo la calidad y la emoción necesarias para haber sido mas final que la mismísima del sábado. Capítulo en el que nuestros Pumas nos regalaron, con cinco cambios en su formación titular inicial y terminando el partido con varios jugadores amateurs en campo, lo que, a mi juicio, fue el mejor partido de la selección argentina en la historia de los mundiales, demostrando cómo el rugby les enseñó a sobreponerse a la adversidad y utilizarla como combustible para arrancar de nuevo.
También fue el Mundial que dejó mensajes de formación sumamente positivos a los chicos que están aprendiendo y creciendo como personas en este deporte, como por ejemplo, la tarjeta amarilla que recibe el capitán de Francia, luego de pisar arteramente a un argentino bajo la excusa de “estaba en offside”, dejando en ese acto de rabia instantánea a su equipo con uno menos y sin posibilidades de anotar luego de varios minutos de acoso al ingoal argentino, en tiempo de descuento y con un penal a favor de su equipo que, por su inconducta, termina dado vuelta y concedido a los argentinos.
El ganador del título oficial fue Sudáfrica, sí. Pero del que más se va a hablar cuando la historia revise este campeonato será de ese equipo Sudamericano, con un yaguareté en el corazón, cuya forma de cantar el himno de su país alcanzará de ahora en más, en las consideraciones marketineras, al Haka de los All Blacks, que vino como punto y se fue, no lo duden, como banca, abriendo las puertas del concierto internacional para decir: el resto del mundo rugbístico también existe, vino para quedarse y merece un lugar.
Regreso
Clasificado bajo Diario de viaje, Mundial 2007 | el 20-10-2007 |
51

Pego la vuelta. Esta noche. Después de pelear y agarrame más de una bronca porque fue imposible que me encontraran un lugar en Iberia antes del 1 de noviembre, no tuve otra que sacar otro pasaje. Lindo lo de la compañía española: tiene sobrevendidos los dos vuelos diarios Madrid-Buenos Aires, por lo cual desde hace semanas que están dejando varados a decenas de turistas en Barajas. Me consiguieron un boleto de TAM vía París-San Pablo-Ezeiza. ¿Consecuencia? Me pierdo la final del Mundial. Da un poquito de fastidio después de haber estado acá desde tres días antes del comienzo del torneo, pero me llevo tanto de aquí que eso tapa mi curiosidad periodística y rugbística de estar en el lugar de los hechos.
Rodrigo, mi hijo, al que tanto extraño, me grabará la final y la veré cuando nos juntemos en casa.
De todos modos, creo que este blog no puede quedarse sin la final. Podría recurrir a ciertos recursos periodísticos como la de no decir nada y escribirlo desde Buenos Aires, pero no es la idea de este espacio. Por eso les hago una propuesta-desafío. Que en este mismo post escriban ustedes el comentario. Yo eligiré uno el lunes y lo publicaré en lo que será el último testimonio del Mundial, el último que llevará el cabezal que identificó a esta cobertura. O sea, la última nota la escriben ustedes. Porque de eso se trata periodismo-rugby. De un ida y vuelta. Ahí está la esencia.
Es verdad que aquí participan varios periodistas que corren con ventaja. No importa. No tendré en cuenta tampoco la extensión, que nunca es fundamental. Pueden escribir libremente, de acuerdo a sus conocimientos y a sus sentimientos. Con su nombre verdadero o con el nick que se les antoje. Aquel post sobre la identificación para los comentarios fue sólo una idea, no una imposición. Se me ocurrió algo: entregarle al que finalmente decida que es el que más me gusta, un libro Ser Puma autografiado por sus tres autores, Alejandro Cloppet, Pablo Mamone y yo. Por eso les pido que sí pongan un mail al que les pueda responder. Si tienen ese libro pueden elegir otro. Claro, sin firma, a no ser que se trata de alguien que conozca.
No terminamos acá. Para nada. Diría que empezamos. Hay mucho para escribir, para contar, para transmitir, para intercambiar ideas, para opinar. Este espacio empezó sin Mundial y seguirá aún sin él porque queda por delante un camino que obliga a un montón de desafíos de los que deben participar la gente del rugby y también todos aquellos que se han acercado por el furor que provocó esta gesta de Los Pumas. ¿Cómo no seguir disfrutando de DEX, de Cecilia y de Victoria, de los dinosaurios, de los que viven en el exterior, de los chicos y de los veteranos, de los que entienden del juego, de los que aportan información todo el tiempo, de los que se van sumando, de todo este grupo que palpita el rugby?
Ha sido un placer y un orgullo haber podido estar acá para contarlo. Gracias de nuevo a Los Pumas y a ustedes. Vivimos 50 días inolvidables. Los dejo. Tengo que armar las valijas. No sé si habrá lugar para tantas emociones.
Rumbos
Clasificado bajo Crónica, Mundial 2007 | el 20-10-2007 |
2

Es un sábado soleado y fresco en París. Miles de ingleses y cientos de sudafricanos invaden el centro de la ciudad. Hay clima de final. Se percibe lo que ocurrirá dentro de unas horas en el Stade de France. La mayoría goza de la previa en la carpa del Mundial ubicada en el Trocadero, enfrente de la Torre Eiffel, todos con sus vasos tamaño XXL de cerveza. En Enghien les Bains, en cambio, todo es más tranquilo. Se nota que se vivió una noche-mañana de festejo desatado después de tantas ansiedades acumuladas. Hay, como lo marca la tradición, asado en el Grand Barriere. Es el asado de despedida.
Se trata del último día de Los Pumas en Francia. Mañana, a las 11 o a las 13 -todavía no se confirmó- volverán a Buenos Aires en un vuelo charter que arribará cerca de las primeras horas del lunes. Sólo se quedarán acá Agustín Pichot, Juan Martín Hernández y Felipe Contepomi, quienes por la noche participarán de la cena del International Rugby Board (IRB), en la cual se eligirá al mejor jugador del año. El apertura y el centro de la selección argentina competirán con el sudafricano Bryan Habana, el francés Yannick Jauzion y el neocelandés Richie McCaw. El capitán y el 10 estarán en la Argentina el miércoles, mientras que el mellizo deberá viajar a Irlanda para cumplir con sus compromisos con el Leinster.
En la Argentina Los Pumas podrán gozar del cariño del público y también serán parte de todo lo otro, de lo que se suma en estas ocasiones. Quizá visiten la Casa Rosada aunque todos tengan en cuenta que no se trata de una semana así nomás, ya que el domingo hay elecciones presidenciales. Por lo poco que se pudo averiguar, el gobierno tuvo bastante que ver en la contratación del charter. Se verá allá qué rumbo toma esta actuación de Los Pumas en el Mundial con este impresionante tercer puesto.
También habrá que ver qué rumbo tienen Los Pumas en el futuro en cuanto a competencias internacionales. Bernard Lapasset, el francés que sucederá al duro australiano Syd Millar en la presidencia del IRB, dijo que la inclusión de los Pumas en el Seis o en el Tres Naciones será el tema prioritario a tratar en la próxima reunión del organismo, prevista para noviembre. Lapassete tiene una larga y buena relación con los argentinos, todo lo contrario que Millar. También suena más creíble.
Por primera vez, Los Pumas han puesto al rugby argentino a las puertas de una competencia de ese tipo. Pero no alcanzará con eso. Ahora es el turno de los dirigentes argentinos. Y casi en simultáneo con la reunión del IRB habrá cambio de autoridades en la UAR. Por eso, el futuro todavía es incierto. No habrá torneo alguno si la UAR no modifica al menos parte de sus estructuras. Para ser más claro: si no genera un espacio para el profesionalismo que no abarque sólo a los jugadores.
Pensar hoy en un Tres Naciones suena muy difícil. No así en el torneo que agrupa a los seis grandes del Norte, porque todo se podría resolver con una concentración en Europa, donde juega la enorme mayoría de Los Pumas.
Los medios europeos también empezaron a reclamar un lugar para los argentinos. Se han rendido, al fin. Hoy es uno de los temas que trata la prensa francesa, que abunda en el término humillación para referirse a la paliza que sufrieron anoche les bleus en el Parque de los Príncipes.
Veo en la tapa de Le Figaro, el mismo diario que omitió a Los Pumas cuando realizó una encuesta sobre cuál de los 4 semifinalistas podía ganar el Mundial, a Rodrigo Roncero tirando con un tackle de frente terrible para atrás y para arriba al pobre de David Skrela, quien soñará toda su vida con los argentinos. Me acuerdo entonces que el pilar que creció en Deportiva Francesa estaba el lunes casi sin poder caminar del cansancio y con su rostro desmejorado por un golpe en el malar.
Más. Recuerdo cómo ese mismo día Gonzalo Longo buscaba aire para remontar un físico extenuado y cómo anoche destruyó a tackles a los franceses. También recuerdo cómo estaban anímicamente Pichot y Hernández el martes, aún destruidos, y cómo en el Parque de los Príncipes ofrecieron la mejor función de una pareja de medios en el Mundial. Y recuerdo además a Felipe Contepomi viniendo de dos semanas en cama por una gripe jugando el viernes otra vez en un nivel superlativo, apoyando dos tries y marcando 19 puntos.
Puede sonar reiterativo a esta altura escribir que Los Pumas son profesionales pero juegan por amor a la camiseta y sin olvidar sus orígnes. Longo y Manuel Contepomi volverán ahora al SIC y a Newman, respectivamente. Pero hay que recordarlo siempre para que se tome de ejemplo, para que los que tienen que tomar decisiones ahora los vean como un espejo. Para que esa foto de los 45 dando la vuelta olímpica con el bronce en sus manos esté enmarcada en todos los lugares donde se viva el rugby, porque aquí también Los Pumas han dado un mensaje de que este es un equipo de amigos en serio, sin egoísmos.
Las despedidas suelen ser tristes. Esta no. Hasta eso han conseguido Los Pumas. Será tiempo de irle diciendo adiós a Francia y hola a la Argentina. Ese es el rumbo.
¡Terceros!
Clasificado bajo Análisis, Mundial 2007, Sensaciones | el 19-10-2007 |
53

¡Qué lindo es escribir de esto! ¡Y qué difícil en medio de tantas sensaciones! Fue nomás esta una noche inolvidable en París. Había que alcanzar el tercer puesto, pues bien, se lo consiguió con absoluta justicia. Había que demostrar que el triunfo en el test inaugural no resultó casualidad, pùes bien, se ganó jugando el mejor partido del Mundial y estableciendo la diferencia más amplia (34-10) en el historial de los enfrentamientos entre ambos. Había que demostrar que podían recuperarse del mazazo que significó la derrota con los Springboks, pues bien, la cabeza funcionó de 10. Había que dar una muestra más de coraje, pues bien, ahí fueron para atrás los franceses cuando lo quisieron ganar de guapos. Había que dar el último esfuerzo físico, pues bien, se terminó jugando cerca del ingoal rival. Había que ver quién desplegaba el rugby champagne, pues bien, se anotaron cinco tries, dos de ellos espectaculares. Había que ratificar cuan grandes son estos Pumas, pues bien, no hacía falta, pero lo hicieron. Es verdad que para este equipo no existían los imposibles.

Figuras de la noche parisina. Hernández patea. Pichot, Juan Fernández Lobbe y Roncero buscan.
Titulé gigantes el post anterior refiriéndome a la final de mañana entre ingleses y sudafricanos. Me equivoqué. Los gigantes de este Mundial han sido Los Pumas. Por cómo viven el rugby. Por cómo lo juegan. Por cómo lo interpertan. Por cómo llevan la bandera de aquello que este es un juego para superar las adversidades.
Tengo grabadas de decenas de imagenes de este viernes épico en el Parque de los Príncipes. Opto por una: el abrazo largo, apretado, entre Agustín Pichot y Marcelo Loffreda, los artífices de este brillante ciclo. Dijo el capitán: “Voy a contar algo que quizá a Marcelo no le guste. Pero en estos años aprendimos a conocernos. El sabe bien cómo levanterme cuando estoy muy abajo. Me dijo que me tomara unos días. El lunes estaba destruido y el martes a la tarde nos juntamos una hora y media con él y (Daniel) Banana Baetti. Ahí fijamos nuevamente el Norte después de una tormenta tremenda. Y fuimos”. Un equipo en serio que juega al rugby en serio.
Parecía que la tormenta no se había ido en los primeros 20 minutos. Francia fue desesperada a buscar revancha. Abriendo la pelota desde todos lados. Pero rebotó una y otra vez con los tackles demoledores de los argentinos. Era cuestión de aguantar el chubasco.
Veinte minutos. Ahí se derrumbaron les bleus y se agrandaron los argentinos. Fue cuando Felipe Contepomi empató con un penal en la primera acción en que Los Pumas habían pasado la mitad de cancha. A los 27, una jugada de varias fases mandó a Alberto Vernet Basualdo de punta. Pichot jugó vivo y rápido por el ciego y Felipe pasó entre dos con potencia y velocidad.
Francia no lo soportó y Los Pumas no perdonaron. Cuatro minutos después y tras un drop de Juan Martín Hernández que pegó en el palo, otra vez Vernet Basualdo encaró y ganó. A centímetros del ingoal, Omar Hasán apoyó casi abajo de los palos ayudado por Rimas Alvarez. La mejor despedida para el pilar tucumano.
Los de Laporte se fueron al humo con violencia. Trompadas y pisotones. El árbitro neocelandés Paul Honiss le perdonó la vida a varios de ellos. Generaron tres penales que los jugaron. Uno de line y dos abriendo, buscando el try a través del pick and go. No pasaron. Una y otra vez fueron para atrás. “De una cosa pueden estar seguros, Francia no nos iba a ganar de guapo”, le dijo Pichot a los periodistas. Bien.
Desde arriba se percibía que Francia ya había dado el resto, que había entendido que no existía forma de quebrar a los argentinos en esta noche fría de clima y caliente del corazón. Los Pumas fueron por más. Y estamparon una joyita. Contraataque espectacular de Ignacio Corleto, triple salteo de Hernández, asistencia de Rimas y try de Federico Martín Aramburu pisando para adentro. Rugby champagne.
Clement Poitrenaud, uno de los que había calentado la previa con declaraciones, pudo vulnerar el ingoal pero sólo generó algo de ilusión en los estupefactos franceses, que no creían estar viendo de nuevo la misma película. La misma no, peor. Porque a los 24, con un hombre menos -amarilla a Juan Leguizamón por un hombrazo a Sebastien Chabal-, vino otro estiletazo. De una serie de tackles espectaculares, de una presión asfixiante, Horacio Agulla recuperó la pelota y encaró. Dos quedaron pintados. Y desde atrás, como en el partido inaugural, venía Corleto. Corrida de más de media cancha y cuarto try.

Nani Corleto ya puso quinta. Se va rumbo al cuarto try de Los Pumas. Electrizante.
No se conformaron Los Pumas. Fueron por más. Y a los 36, otra vez Felipe. Esteban Lozada entró bien de punta y ganó la línea de ventaja. Atrás venía Hernández, que se sacó de encima a dos. Hasta que el mellizo volvió a perforar. Quinto try.
La fiesta ya se había desatado. Estaban abrazados los de traje y los que habían salido, porque también entraron todos, hasta Eusebio Guiñazú, quien se transformó en el jugador número 31 el lunes por la noche ante la lesión de Mario Ledesma. Los hinchas hacían revolear sus banderas y camisetas. Los franceses se iban del estadio. El resto del staff también ya había bajado. Sólo faltaba el pitazo final.
Ahí van Los Pumas a recibir su medalla de bronce, que para el rugby argentino es de oro. Ahí está el plantel y los hinchas gritando “el que no salta es un francés”. Ahí están Los Pumas, los gigantes Pumas.
Hay una bandera que sirve para concluir esto que pretendió ser un comentario en medio de tantas sensaciones: “Pumas. Gracias totales”.
Gigantes
Clasificado bajo Análisis, Crónica, Mundial 2007 | el 19-10-2007 |
44

París sigue en estado de colpaso en este viernes nublado y algo fresco. El paro de los empleados de transporte de la poderosa SNCF en contra de las reformas jubilatorias que impulsa el gobierno de Nicolas Sarkozy se extendió hasta hoy y la inactividad de los trenes es casi total, mientras de los subtes funcionan con intermitencia. Se complica la llegada de más de 40 mil ingleses, sobre todo de aquellos que optan por la vía más rápida: el tren que une Waterloo con la Gare du Nord. Pero, de todos modos, esta ciudad ya palpita la gran final de mañana. Inglaterra y los Springboks sudafricanos se enfrentarán a partir de las 21, las 16 de la Argentina, en el majestuoso Stade de France, que será colmado por 80 mil personas. Chocan dos gigantes. El inventor del rugby y el país en el que el rugby es una pasión. Ambos irán por su segundo título.
Los boks son los favoritos por varios aspectos. Son los únicos que ganaron sus seis partidos, tienen un equipo compacto en todas sus líneas y, además, cuentan con el antecedente de haber barrido a los ingleses en la primera ronda, también en el Stade de France, por un contundente 36-0. Pero aquello fue el 14 de septiembre, hace bastante, y esa noche no estaba Jonny Wilkinson.
Después de aquel test, los ingleses no perdieron más. Le ganaron a Tonga un partido que era una final y sacaron de carrera a dos de los grandes favoritos, los Wallabies y los locales.
Los Springboks tienen un pack durísimo, un line invencible y jugadores desequilibrantes como el segunda línea Victor Matfield, el fullback Percy Montgomery (seguramente será el goleador del Mundial) y el wing Bryan Habana, la pesadilla de Los Pumas. Pero los ingleses tienen a Wilko, quizá el único jugador del mundo que él solo puede cambiarle la cara a un equipo.
El apertura inglés está encendido de nuevo como en el 2003, cuando un drop suyo en tiempo de descuento le dio por primera vez el título a los ingleses en la final con los australianos, en el Telstra de Sidney. Con cuatro penales despachó a los Wallabies en cuartos y con un drop terminó de liquidar a les bleus en las semifinales.
Pero, claro, Inglaterra no es sólo Wilkinson más allá de su presencia omnipotente. El equipo del inteligente Brian Ashton cuenta con un pack curtido de innumerables batallas, un scrum del que saca ventajas y un jugador brillante como el fullback Jason Robinson.
Habrá que ver también cómo cuenta la experiencia. Los de la rosa tendrán en cancha a seis de los que lograron el último título del mundo: Ben Kay, Robinson, Wilkinson, Lewis Moody, Mike Catt y el capitán Phil Vickery. En el banco hay otro sobreviviente, Lawrence Dallaglio.
En ese rubro, el pilar sudafricano Os du Randt irá por su segundo título. Hace 12 años y 118 días ganaba la Copa en la final del 95 contra los All Blacks. Hoy, a los 35 años, puede meterse en la historia de los que consiguen dos coronas, algo hasta ahora reservado sólo para los autralianos John Eales, Tim Horan y Jason Little, campeones en el 91 y 99.
Los dos ganaron sus títulos en tiempo suplementario y con un drop. El ya mencionado de Wilkinson y el de Joel Stransky en el Ellis Park de Johannesburgo.
Vuelven a chocar el Norte y el Sur en una final del Mundial. Los ingleses preparan una invasión en París, mientras que en Sudáfrica la empresa de energía Eskom advierte que pueden registrarse problemas en el consumo por la enorme cantidad de ciudadanos que estarán frente a los televisores.
Mañana se termina el Mundial. Habrá campeón. Gane quien gane, el título irá a manos de un gigante del rugby.

