Plaza

Clasificado bajo Clubes, Efemérides, Historia | el 27-03-2017 |

22

Quince segundos.
En el bar hay una mesa redonda de madera noble que está sola, esperando. La tradición marca que los campeonatos se festejan bailando sobre la sólida mesa redonda pero el campeonato se define a 300 km. Por eso la mesa espera con la única compañía del silencio. Porque el éxodo  llevó a los fundadores del rugby a Buenos Aires, mas precisamente a San Martín. No quedó nadie en Plaza Jewell, solo la mesa añosa. Y ahora cientos de rosarinos repartidos por el costado del rectángulo verde, sufren, la pasan mal. Se juega tiempo de descuento y San Martín, que tenía una vieja cuenta por cobrar de algún descenso de nosecuando, les está arruinando la fiesta. Federico Todeschini, tackleado, perdió la pelota y la última jugada del partido será un scrum para Pacífico. Nadie puede creer que el campeonato se escape de esa manera. San Martín, último en la tabla, parecía un trámite, un paso final hacia la gloria esperada por 61 años. Pero no, les jugó a cara de perro y se va a quedar con la alegría rosarina. Alguien, desolado, llora detrás del ingoal, un chico de no mas de diez años clava la cara en el hombro de su papá buscando refugio para tanta frustración, la cara pétrea del entrenador Gonzalo del Cerro es una foto del desconsuelo, una mujer, de las queridas mujeres del rugby, lo mira de cerca en silencio, no se anima a decirle nada, sabe que ninguna palabra sirve de consuelo. Entonces traga saliva y se guarda el dolor propio para no alimentar el ajeno. “Me parece que aquí pierde todas las chances el Atlético, scrum para San Martín”, grita el Negro Coccia en su relato. La angustia rodea al pasto de San Martín.
Sin embargo, algo pasa.
Aunque nadie se da cuenta, la cancha de San Martín se llena de duendes que no llevan la verdinegra. No, estos lucen unas gastadas camisetas celeste y colorado clarete. Y están dispuestos a todo.  Entonces el Narigón Cingolani y Octavio Bartolucci se miran a los ojos y se dan aliento. Leonardo Roldán piensa que todavía se puede. El Lungo Estelles se acuerda de la primer mañana de sábado en Plaza. Federico Risler siente que es la última pelota de su vida. Tiene razón a medias. No es la última, sí la mas importante. No están solos. Cuando el medio scrum de San Martín tira la pelota, la gloriosa historia de Plaza entra en acción. Risler se tira con los pies hacia adelante y la roba, Bartolucci que se había parado como un segundo octavo al lado del Lungo, la agarra y empieza el mágico pasamano. Se la da al Lungo. Estelles se la pasa a Leandro Lobrauco, este a Rodrigo del Cerro. La pelota pasa y en cada pase lleva la velocidad exacta, la distancia justa, como si alguna fuerza extraña acompañara su vuelo. Son los duendes, porque en la cancha de San Martín, acompañando al equipo del 96 estan los originales, los viejos campeones de 1905 y 1906 que vinieron a poner el hombro. Y en el genial pasamano se cuela un rever mágico de Héctor Alfonso a su compañero Percy Talbot, dos campeones del 35. Y los valientes del 14 y el 39, los que se fueron a entregar la vida a la guerra, ahora ponen todo ahí para que Plaza sea campeón. Jorge Seaton y el mítico Gastón Recagno llenan de indicaciones a Josi Orengo, lo ayudan a recibir el pase de Rodrigo y correr los metros exactos para tomar la marca antes de largar la pelota. Y aparece el talento de Richard Castagna y el Banana Baetti junto a la personalidad de Alejandro Risler liderando a los Lagartos, aquel equipo legendario que en los 80 ganó 4 ascensos seguidos para poner al Atlético otra vez en la primera de Buenos Aires. Del otro lado del alambre la gente empieza a entender que algó mágico está pasando y grita como loca mientras corre por el costado acompañando la jugada. Finalmente la pelota le llega a Oria que viene lanzado. Y el Loco no corre solo. A su lado, como los ángeles de “Las alas del deseo”, corren dos viejos salidos de otra época que le gritan, lo arengan, viajan con él hacia la gloria. Coccia enloquece y grita por TV “Oria al try! Oria al Try! Oria al campeonato!”. Y así, con la dulce compañía de los hermanos Carlos y Eduardo Jewell, Pablo Oria vuela sobre el ingoal de San Martín y en su vuelo lleva un grito que venía atragantado por mas de seis décadas pero que dura 150 años.
Entre el lanzamiento al scrum del nueve de San Martín y el inmortal aterrizaje de Oria en el ingoal pasaron exactamente quince segundos y en ese pequeño lapso de tiempo se jugó la historia de uno de los clubes mas antiguos de América, que empezó jugando al cricket, se lució en el fútbol de fines del milochocientos y se consagró en el rugby del siglo XX. El club fundador de la UAR que luce con orgullo la camiseta creada por los ingleses del ferrocarril que le dieron origen y que honra en cada suspiro a los legendarios hermanos Jewell, los benefactores que le donaron la tierra para construir su casa, el reducto que hoy es uno de los espacios mas tradicionales del rugby argentino.
La tradición dice que los campeones bailan sobre la mesa hasta que alguien la rompa. Los hombres del 96 bailaron con orgullo y no pudieron quebrarla. En el 2000, luego de una recordada final ante el CASI, otros se subieron sobre la madera redonda. Y la mesa sigue ahí, vigilando orgullosa el devenir del tiempo que dice que hoy  Atlético del Rosario, el glorioso Plaza Jewell, cumple sus primeros 150 años.
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Crédito Foto: http://atleticodelrosario.club/

 

6N (última)

Clasificado bajo 6 Naciones, Escocia, Francia, Gales, Historia, Inglaterra, Irlanda, Italia | el 17-03-2017 |

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EL JUEGO IRLANDÉS

“El rugby es un juego irlandés” asegura mi amigo Patrick Fitzgerald, profesor de Social History & Cultural Heritage en el Trinity College de Dublin, mientras tomamos unas Kilkennys en O’Reilly’s.

Mi amigo afirma que cuando William Webb Ellis corrió con la pelota en sus manos en Rugby School, en realidad estaba jugando “caid” (significa escroto de toro), un antiguo juego irlandés en el que se avanzaba de aquella manera. Dice que a los ingleses les gustó y se apropiaron del invento, lo rebautizaron “rugby” y lo difundieron como propio en todo el mundo.

Las fuentes de Patrick son verosímiles. James Ellis, el padre de William, era suboficial de los Third Dragoon Guards cuando su regimiento fue acantonado en Tipperary, en la provincia irlandesa de Munster, para aplacar unas revueltas. En Tipperary el caid era el deporte popular y –según mi amigo– de seguro el pequeño William se encontró un día corriendo por su vida con un escroto de toro inflado en las manos perseguido por una jauría de pequeños irlandeses que se lo disputaban.

James Ellis murió en 1812 en la batalla de Albuera combatiendo al mando del mariscal William Beresford (el mismo que, como general, comandó la primera invasión inglesa a Buenos Aires). La viuda de Ellis regresó a Inglaterra e inscribió a William en Rugby School gracias a la beca de una sociedad filantrópica.

La conclusión de Patrick es que cuando William corrió con la pelota en las manos en el Close de Rugby School, en realidad estaba repitiendo un gesto técnico del caid irlandés aprendido en los prados de Tipperary, esta vez para escapar de una jauría de compañeros ingleses.

O sea que el sábado, en Dublin, Irlanda e Inglaterra van a jugar un deporte irlandés.

El siglo XIX en Irlanda se recuerda por las hambrunas y las revueltas contra el dominio británico. El siglo XX estuvo signado por la violencia, como el Bloody Sunday del 21 de noviembre de 1920 cuando se produjo el ataque del ejército británico a los aficionados al fútbol gaélico reunidos en Croke Park, en respuesta a una serie de atentados del IRA de esa mañana; o el 30 de enero de 1972 en Londonderry, Irlanda del Norte, cuando trece hombres y niños desarmados murieron bajo el fuego del ejército británico durante una manifestación por los derechos civiles de los católicos. Ese nuevo Bloody Sunday conmocionó a Irlanda y estremeció al Reino Unido.

Pese a que durante el siglo XX se sucedieron la Guerra de la Independencia [del Reino Unido], la Guerra Civil y la creación del Estado Libre del Éire en 1937, la selección de rugby de Irlanda incluyó a jugadores de todas las regiones y compitió en todos los campeonatos de las Home y 5 Nations, en una muestra de que el rugby union (conocido como el “foreign game” que jugaban los hijos de las clases acomodadas) funcionaba más allá de los conflictos y enfrentamientos tan graves, aunque, también, los partidos de rugby internacionales posibilitaban un reaseguro de continuidad frente a deportes más populares como el fútbol asociación, o como el fútbol gaélico y el hurling que no disputaban campeonatos internacionales que reforzasen una identidad deportiva nacional.

El torneo de las 5 Naciones de 1972 no consagró un campeón. En los registros se lee Not completed. Aquel campeonato había comenzado el 15 de enero con las victorias de Gales ante Inglaterra y de Escocia ante Francia. El 29 del mismo mes Irlanda debutó con una victoria en Francia. Pero el domingo 30 de enero, tras Londonderry, todo cambió. El torneo fue abandonado cuando Gales y Escocia se negaron a viajar a Dublin por la amenaza del IRA, que ese año mataría a cien soldados británicos, heriría a más de quinientos y llevaría a cabo mil trescientos atentados. Dublin no era inmune a la sangría y las muertes. Las bombas explotaron en noviembre de ese año, diciembre y enero de 1973, causando muerte y destrucción.

30 de enero de 1972. Manifestantes católicos enfrentan a las tropas británicas en Londonderry. El Bloody Sunday conmocionó a Irlanda y estremeció al Reino Unido.

“Los problemas” en Irlanda (The Troubles) no habían cesado, el conflicto político crecía y la violencia no mostraba signos de disminución. Fue contra este telón de fondo de caos, derramamiento de sangre y violencia sectaria que el campeonato de las 5 Naciones de 1973 estaba a punto de comenzar, y le llegó el turno de viajar a Dublin a Inglaterra. La RFU declaró que el partido se iba a jugar, anunció el equipo y les dijo a los jugadores que podían elegir no viajar sin temer perjuicio alguno. Los tres que decidieron quedarse no volvieron a jugar para la Rosa.

El temor aumentaba en el plantel inglés, a tal punto que durante uno de los entrenamientos David Duckham (36 caps con Inglaterra, 3 Tests con los Lions del 71), llamó a Willie John McBride (63 caps con Irlanda,17 Tests con los Lions) y le pidió sin vueltas su opinión. “David, deben venir. No dejen que gane el terrorismo” fue la respuesta de quien sería capitán de los Lions, recordados como The Invincibles, en su gira a Sudáfrica en 1974.

Inglaterra viajó a Dublin el viernes. Al pie del avión el plantel subió a un autobús custodiado sin disimulo por soldados con armamento pesado. En el  parabrisas la inscripción England Rugby Team acrecentaba la sensación de viajar en un blanco móvil. Tanto, que Andy Ripley, el octavo inglés, hizo todo el trayecto al Shelbourne Hotel hamacándose en su asiento. “Trato de hacérselo más difícil a los francotiradores” respondió cuando le preguntaron por qué lo hacía.

Vestidos con blazers y corbatas de Inglaterra y cargando sus bolsos rojos con el escudo de la rosa –nadie podía decir que se escondían- los jugadores se enteraron de que Irlanda también estaba alojada en el Shelbourne Hotel, con los mismos temores y la misma ansiedad.

Cuando el sábado 10 de febrero el seleccionado de Inglaterra salió al césped de Lansdowne Road, recibió la ovación más grande que se recuerda. Los 50.000 espectadores, de pie, daban la bienvenida a quince ingleses vestidos de blanco. “Estábamos en la vieja tribuna descubierta donde solíamos cambiarnos”, recuerda Tom Grace, wing derecho del trébol esa tarde, “esperamos, esperamos y esperamos para salir, y la multitud seguía aplaudiendo al equipo inglés. Pasaron más de cinco minutos que parecieron siglos y debimos retrasar nuestro ingreso. Fue algo auténtico e increíble”. Fue un momento de tanta emoción que muchos derramaron lágrimas, en las gradas y en el campo de juego. Pasados los himnos, Irlanda procedió a vapulear a Inglaterra durante 80 minutos para imponerse 18-9. Esa vez el resultado no fue lo importante.

Más tarde, durante el banquete post-partido, John Pullin, el capitán de Inglaterra (42 caps, 7 Tests con los Lions) brindó en agradecimiento y dijo unas palabras que quedaron en la historia: “No seremos muy buenos, pero al menos, vinimos”. “Su ocurrencia hizo que la casa se viniera abajo” comentó años más tarde Willie John McBride. “Pero toda la jornada fue un triunfo inesperado, el resultado totalmente irrelevante una vez que sonó el silbato final. A partir de ese día sabríamos con certeza que el rugby irlandés sobreviviría a The Troubles aunque nos tirasen con todo”, concluyó Willie John. La cofradía del rugby se había impuesto al terror, había ganado el juego.

Terry Moore ataca desde un scrum apoyado por Johnny Moloney (izquierda) y Fergus Slatre (derecha). Irlanda vapuleó a Inglaterra durante los 80 minutos del partido.

Tras la derrota de Irlanda 22-9 vs Gales en el Principality el viernes pasado, el partido que apuntaba a ser el que consagrara al ganador del 6 Naciones 2017 cambió de signo. El sábado en el Aviva Stadium, sin la presencia de Conor Murray y Rob Kearney, lesionados, Irlanda buscará frenar la fiesta del bicampeón y terminar con su invicto de 18 partidos, tal como lo hizo en Soldier Field con los All Blacks en noviembre de 2016. Para el local, la presión interna será inmensa. Tras haberles ganado a los tres grandes del Sur hace solo cuatro meses atrás y ser candidatos a ganar el 6 Naciones, una derrota como locales el mismo fin de semana de St. Patrick’s Day seria terrible. La prensa y los fans se los comerían crudos, pedirían la cabeza de Schmidt y cuestionarían las carreras de algunos jugadores como Rory Best o Jamie Heaslip, que parecen oxidados. Muchos de los verdes se juegan una convocatoria a Los Lions que verían frustrada si vuelven a perder jugando mal…

Inglaterra llega a Dublin subido a su Sweet Chariot reloaded tras haber enviado a los escoceses a casa a que lo piensen de nuevo. Eddie Jones ha instado a su equipo a terminar el trabajo en Irlanda y “alcanzar la grandeza” de ganar dos Grand Slams consecutivos, algo que no ha logrado ningún equipo en la era profesional (y de paso, conservar la Triple Corona), y ha advertido: “Físicamente estaremos mejor que la semana pasada contra Escocia. Hemos pasado ocho semanas para llegar a este partido en nuestro pico físico y lo estaremos.” Para reforzar sus dichos Billy Vunipola sale de entrada con la camiseta Nº 8.

En los pubs de Dublin, Edimburgo y Cardiff, acopian cerveza para celebrar un triunfo irlandés: al fin de cuentas, no hay nada más gratificante que pierda el Auld Enemy de todos los celtas. Y pese a que lo disimulan en sus declaraciones formales a la prensa, en Wellington también desean que gane Irlanda, no sea que la Rosa supere a Nueva Zelanda con 19 invictos, algo impensado para los kiwis a quienes no les gusta quedar atrás ni en el tag rugby…

En el historial, de 131 partidos jugados, Inglaterra ganó 76, Irlanda 47 y empataron 8, aunque los de la Rosa se han impuesto en solo el 25% de sus visitas a Irlanda. El partido 132 en un Lansdowne Road rebautizado, con un campeón ya consagrado, quizá no sea tan apasionante en esta era hiperprofesional, pero las historias de hombres valientes dentro y fuera de la cancha que abonaron la tradición, como los de 1973, seguirán tan vigentes como las conjeturas académicas sobre el país donde se inventó el rugby.

Ricardo Sabanes, con la colaboración de Toluba desde Dublin.

Ranking

Más allá de todo lo que se pondrá en juego en el duelo entre Irlanda e Inglaterra, los otros partidos que protagonizarán Francia-Gales y Escocia-Italia, definirán el ranking para el sorteo del Mundial de Japón, que se realizará en mayo.

Las chances de que Argentina quede entre la 5° y 8° posición, son dos:

  • Que Gales supere como visitante a Francia por más de 15 puntos
  • Que Italia triunfe en Murrayfield también con mayor diferencia de 15

En caso de que Irlanda caiga como local ante Inglaterra, y Gales salga victorioso en el Stade de France, el conjunto capitaneado por Alun-Wyn Jones le arrebatará al Trébol la posibilidad de ser cabeza de serie en el sorteo.

Por su parte, Italia (15° en el ranking) necesita una remota victoria por más de 15 ante Escocia, y que Georgia no supere a Rumania en el 6 Naciones B, para estar en la grupo de los terceros.

Sábado

9.30 Escocia-Italia

11.45 Francia-Gales

14.00 Irlanda-Inglaterra

Extra

El domingo, a partir de las 10, Rumania y Georgia definirán en Bucarest el 6 Naciones B. El local llega con 15 puntos, mientras que su rival ganó en sus cuatros presentaciones y suma 18 unidades.

Sueños

Clasificado bajo 6 Naciones, Escocia, Francia, Gales, Historia, Historias, Inglaterra, Irlanda, Italia | el 10-03-2017 |

43

Comienza a definirse un estupendo 6 Naciones, con partidos determinantes. Hoy, a partir de las 17:05, abrirán la fecha en el Principality Stadium Gales e Irlanda. Ambos tendrán presiones: El trébol necesita un triunfo para seguir con chances en la última sin depender de nadie, mientras que el local, de perder, quedaría complicado para mantenerse entre los primeros 8 equipos del ranking, de cara al sorteo del Mundial de Japón (con un triunfo irlandés, los Pumas quedarían muy cerca de finalizar entre los 8 mejores).

Así forman los equipos

El sábado (10:30 de Argentina) Italia recibirá a Francia, mientras que el plato fuerte será a las 13.00, con el duelo trascendental entre Inglaterra y Escocia. El Cardo, de gran actualidad, buscará un triunfo en Twickenham luego de 34 años. A propósito de este encuentro clave, Ricardo Sabanes escribió este gran texto:

SUEÑOS DE TRIPLE CORONA

Ya no se conjuran los clanes para vengar Culloden ni quedan Tudors que reclamen el trono ocupado por los Estuardo.

Ahora el campo donde se dirime el enfrentamiento con el Auld Enemy tiene las medidas homologadas por la WR (el partido anual de fútbol asociación fue cancelado tiempo después de 1977 cuando una horda de escoceses bien hidratados destruyó los arcos de Wembley para celebrar la victoria 2 a 1).

El partido más antiguo del rugby internacional se repetirá el sábado en Twickenham. Inglaterra y Escocia se han enfrentado 134 veces desde 1871, cuando veinte jugadores del Cardo vencieron a veinte de la Rosa por un goal en Raeburn Place, Edimburgo. Esa tarde Escocia apoyó dos “tries at goal” (intentos a gol) y convirtió uno, mientras que Inglaterra apoyó un try y no lo convirtió.

La máxima expresión del enfrentamiento tuvo lugar en 1990 en Murrayfield. Están en juego la Triple Corona, la Calcutta Cup, el Grand Slam y el Cinco Naciones. El ganador se lleva todo. La Inglaterra de Will Carling, Jeremy Guscott y Brian Moore (golden boys de la banca, de agencias de bolsa y de los estudios de abogados de Londres) es la encarnación misma de la Gran Bretaña de Margaret Thatcher: gritona, brutal y conquistadora. Escocia representa a los perdedores, ciudadanos de segunda en un país que se ha convertido en el campo de prueba del Poll Tax de Margaret Thatcher, un impuesto injusto y gravoso con quienes menos tienen, que obliga al pago de un importe igual a cada ciudadano con independencia de su renta o cualquier otra circunstancia personal o social. La desocupación se ensaña con Bonnie Scotland (como antes la hambruna causada por los Clearances –expulsión de campesinos pobres de sus casas en el siglo XIX–). Quince hombres de camisetas azules están planeando la caída de los opresores ingleses. En Escocia el nacionalismo crece junto al resentimiento, son permanentes las referencias a la batalla de Bannockburn en la que Robert the Bruce derrotó al ejército inglés de Eduardo II en 1314, y lo que suceda en el estadio resonará mucho más allá del partido…

Como de costumbre esa tarde los ingleses entran a la cancha a la carrera sacando pecho, ensayan pases y kicks perfectos y posan para las fotos que les sacan sus mujeres y novias mientras desoyen los abucheos locales… pero para sorpresa de las cincuenta mil almas que colman el estadio, el capitán de Escocia, David Sole, entra a la cancha caminando con la pelota en la mano (como Aitor Otaño en Ellis Park), seguido por su equipo en fila. “Quiero enviarles un mensaje a los ingleses cuando salgamos a la cancha”, les había dicho Sole a los referentes del plantel. “Vamos a salir caminando”. “¿Caminando?” preguntó Gavin Hastings. “Sí, caminando” afirmó el capitán, para continuar: “Todos los equipos salen corriendo a la cancha. Inglaterra habrá corrido antes que nosotros, el público estará esperando que hagamos lo mismo, pero vamos a caminar. Bien despacio, en fila, como un ejército que va a la guerra: ‘Este es nuestro país, este es nuestro pueblo, y vamos a pelear’. Nuestra gente nos verá y lo amarán, los ingleses nos verán y pensarán: ‘Cristo, no me gusta cómo se ve esto’ en medio de un ruido ensordecedor. Vamos a caminar, muchachos.”

La aclamación inicial se silencia por unos segundos para explotar en un bramido colosal, mientras Scott Hastings recuerda las palabras de Jim Telfer cuando entrega las camisetas la tarde anterior: “Su camiseta está aquí, no la toquen hasta que estén listos para aceptar la responsabilidad que viene con ella. Tomen una, miren el número en la espalda y dénsela al hombre al que le pertenece, deséenle suerte y comprométanse”.

David Sole, caminando, encabeza la entrada de Escocia al campo de juego de Murrayfield.

El protocolo pre-partido se inicia con la entonación de God Save the Queen, que hasta el año anterior era cantado por los dos equipos británicos, pero esta vez los escoceses callan. Esperan a que termine y con una introducción de gaitas comienzan a cantar Flower of Scotland (una canción folk popularizada por The Corries en 1965) seguidos de inmediato por la concurrencia en una comunión sin precedentes. “Ahí me di cuenta de que estábamos en problemas” sintió el back inglés Simon Halliday cuando escuchó a la multitud que cantaba:

Oh, Flor de Escocia,

cuándo volveremos a ver

a otros como los que

lucharon y murieron por

cada pedacito de colina y cañada,

resistieron contra

el ejército del orgulloso Eduardo,

y lo enviaron a casa

a pensarlo de nuevo.

En un Test de una intensidad inusitada (“No pude ponerme el saco por una semana, tan golpeado y torcido estaba…”, comentó el pilar inglés Jeff Probyn), Escocia cumplió su cometido, ganó 13-7, se quedó con todo y envió a los ingleses a casa a pensarlo de nuevo. Al poco tiempo renunció Margaret Thatcher, no por Flower of Scotland sino por la oposición a la Poll Tax que había comenzado en las tierras de Robert the Bruce.

Todos al hombre, nadie a la pelota. Tony Stranger le da la bienvenida a Jeremy Guscott.

Con los años Inglaterra revirtió la primera derrota de 1871, y hoy se apunta 74 victorias vs 42 de Escocia y 18 empates. Atrás quedó la década del 70, años de dominio del rugby escocés con cinco victorias vs cuatro de Inglaterra y un empate, o la última victoria de Escocia en Twickenham por 22-12 en 1983, cuando ninguno de los treinta jugadores que el sábado saldrán a la cancha había nacido.

La declinación  del rugby escocés parece quedar atrás. Tras algunas wooden spoons ¡por debajo de Italia! en el 6N y pobres performances de sus franquicias en la Celtic League, esta temporada, luego de cuatro años de derrotas los dirigidos por Vern Cotter vencieron 27-22 a Irlanda en la tarde de la consagración de Grieg Laidlaw, y tras nueve años sin victorias, derrotaron 21-13 a Gales con una gran actuación de Stuart Hogg. Con estos triunfos la Triple Corona y la Calcutta Cup (que reposa en las vitrinas de Twickenham a resguardo de vergonzosos puntapiés en Princes Street) parecen cerca.

Inglaterra con tres cambios (entran Jack Nowell, Ben Youngs y Jonathan Joseph) espera en su fortaleza montada sobre sus 17 partidos sin derrotas, busca igualar el record de los All Blacks, muestra un rugby mezquino y cambios de un partido a otro (la línea de backs nunca ha sido la misma) pero es de gran eficacia. Su banco de “finishers” para este partido es muy potente, con los hermanos Vunipola, Jamie George y Ben Te’o preparados para el impacto. El juego inglés no es vistoso pero están primeros en la tabla a tres puntos de Irlanda (antes de su partido con Gales) y a cuatro de Escocia. “Es donde queríamos estar a esta altura del campeonato” son las palabras de un Eddie Jones que sonríe satisfecho y disimula la vergüenza que le hizo pasar Conor O’Shea con Italia.

Escocia, con un solo cambio (Hamish Watson por John Hardie), llega con el envión de las dos victorias frente a sus adversarios de las Home Nations, juega un rugby expansivo que gusta a los imparciales y deleita a los propios. Los tries que desperdiciaban en temporadas anteriores hoy los anotan con seguridad. Ganar en la casa de la RFU sería un adieu ideal para el coach neozelandés que en julio será reemplazado por Gregor Townsend, una gloria del rugby escocés y artífice del buen presente de Glasgow Warriors.

Hay unos versos que ya no se cantan en God Save the Queen. Son de tiempos políticamente incorrectos cuando la rebelión de Bonnie Prince Charlie amenazaba la integridad del Reino Unido, y dicen:

… Que pueda silenciar la sedición

Y como un torrente que se precipita

Aplastar a los rebeldes escoceses

¡Dios salve al rey!

¿Será el momento de detener el avance del Sweet Chariot y recuperar la Triple Corona, la Calcutta Cup y enviar a los ingleses a su casa a que lo piensen de nuevo, o tiempo de aplastar a los rebeldes escoceses y silenciar la sedición de un rugby expansivo que gusta a todos?

Ya no habrá una batalla de Bannockburn, los clanes escoceses no se reunirán para pelear en Culloden, los Clearances son un horror del pasado y el Poll Tax una pesadilla reciente, pero el sábado, en Twickenham, se juega mucho más que la edición 135 del partido más antiguo del rugby internacional. Se juegan la historia antigua, la política moderna y las idiosincrasias de anglos y celtas.

Ricardo Sabanes, con la colaboración de Chacho desde Yorkshire.

Hazaña

Clasificado bajo All Blacks, Historia, Irlanda, Nueva Zelanda, Ventana Noviembre | el 06-11-2016 |

102

Irlanda hizo lo que hace algunos días parecía imposible: derrotó a los All Blacks por 40-29, le cortó la racha de 18 partidos ganados consecutivos, y consiguió el primer triunfo en sus 111 años de historia ante los de Negro. En Chicago, en un encuentro en el que se le rindió homenaje al recientemente fallecido Anthony Foley, ex hombre del seleccionado, el equipo que dirige justamente un neozelandes,Joe Schmidt, escribió la página más gloriosa en toda su historia.

Con este resultado, de los equipos de primer nivel, sólo Argentina y Escocia restan vencer a los All Blacks.

Las postales de un partido inolvidable:

Momento previo al himno irlandés, en un repleto Soldier Field

En el Haka, Irlanda realizó un 8, el número que usaba Anthony Foley

El try de Robbie Henshaw que sentenció el partido

Rob Kearny y sus compañeros no pueden contener la alegría

El respeto de los All Blacks después del partido

el neozelandes Joe Schmidt disfruta el triunfo ante su país

El festejo en el vestuario

Highlights

Partido completo

Crédito Fotos: IRFU

Máquina

Clasificado bajo All Blacks, Bledisloe Cup, Historia, Leyendas, Nueva Zelanda | el 22-10-2016 |

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Los All Blacks son una máquina de rugby: superaron nuevamente a los Wallabies por 37-10, esta vez sin brillar como en otros partidos, y se quedaron con la Bledisloe Cup. Llegaron al récord de 18 victorias consecutivas, y marcan una hegemonía pocas veces vista en este deporte.

De Bledisloe a Bledisloe. El conjunto de Steve Hansen marcó un nuevo récord en el rugby mundial de equipos de primer orden, con 18 triunfos consecutivos, que seguramente se agrandará en la Ventana Internacional de Noviembre. Arrancó con la victoria por 41-13 el año pasado, y se concretó con el duelo disputado hoy, por 37-10, ambos con dos factores en común: se consiguieron ante los Wallabies, y en el Eden Park. Fue el equipo dirigido por Michael Cheika el último que lo derrotó (27-19), y también el que más sufrió esta racha, que incluye un título mundial en Inglaterra. Australia cayó en cinco ocasiones (41-13, 34-17, 42-8, 29-9 y 37-10). Además, los hombres de negro superaron tres veces a Argentina (26-16, 57-22 y 36-17), tres a Sudáfrica (20-18, 41-13 y 57-15), tres a Gales (39-21, 36-22 y 46-6), y en una oportunidad a Namibia (58-14), Georgia (43-10), Tonga (47-9) y Francia (62-13). 751 puntos a favor y 253 en contra. Casi 500 puntos de diferencia le sacó a todos sus rivales en un año.

Una racha que arrancó con leyendas como Richie McCaw, Dan Carter, Conrad Smith, Ma´a Nonu y Keven Mealamu, que hoy ya no están, pero este equipo va más allá de las individualidades, donde el juego y la disciplina mandan. Es más, juegan mejor y muestran más variantes que el año pasado. Manejan todas las facetas a la perfección. Podrían armar tres equipos distintos, y posiblemente todos compitan igual. Hoy, por ejemplo, la figura fue Matt Todd, por detrás de Sam Cane y Ardie Savea en el puesto de ala abierto, en la consideración de Steve Hansen. Otra muestra es el joven centro Anton Lienert-Brown, quien ingresó en el equipo en este Rugby Championship, y fue uno de los mejores. Julian Savea, hoy autor de dos tries, y un wing destinado a romper todos los récords de conquistas internacionales, terminó siendo suplente con los Hurricanes en el Super Rugby. Las franquicias neozelandesas son una fuente inagotable de talento, y hoy mandan en el mejor torneo del hemisferio sur.

Con la intención de alargar la racha, los All Blacks se enfrentarán en noviembre ante Irlanda, en dos oportunidades, y  ante Italia, últimos encuentros antes de la histórica gira de los British Lions por Nueva Zelanda.

NC

Crédito Foto: @AllBlacks

¡Marrón!

Clasificado bajo Clubes, Historia, Top 14, URBA, URBA Top 14 | el 15-10-2016 |

74

Belgrano vuelve a mandar en el Rugby de Buenos Aires. Con una actuación contundente, derrotó con claridad a Hindú por 25-10, y logró coronarse luego de 48 años. Es el 11°título de uno de los clubes fundadores, que ahora se despegó de Biei, y es el cuarto equipo con más consagraciones.

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Solidez. Contundencia. Belgrano volvió a tener una actuación sobresaliente y consiguió un campeonato que se le venía negando, pero hoy lo pudo coronar en una tarde brillante. Esta consagración se produjo hoy, 15 de octubre de 2016, pero se comenzó a gestar cuando Alejandro Conti desembocó en el club de capital federal, allá por el 2005. Con un proyecto a largo plazo, el Marrón fue creciendo con varios tropiezos, con años en reubicación, pero nunca perdió de vista el camino recorrido, y siempre supo hacia donde se dirigía. Primero se empezó a consolidar en el Top 14. Luego, a partir de 2012 comenzó a pelear en las instancias decisivas, y transformarse en uno de los mejores del país. En 2014 y 2015 no pudo pasar semifinales, en ambas ante un mismo rival: Hindú. Fue 18-16 el primer año, y la temporada siguiente 34-22. Además, también lo eliminó en esa misma instancia en el Nacional de Clubes de 2015, por 39-30. Este año, en el campeonato más federal del país, otra vez se las vio con el Elefante, pero esta vez en el encuentro decisivo: El cruce quedó nuevamente para el conjunto de Don Torcuato por 38-23. El destino lo iba a poner otra vez a Hindú, el indiscutido mejor equipo de Buenos Aires de los últimos 20 años en el camino. Esta vez la historia iba a cambiar. Esta vez, luego de 6 derrotas consecutivas con el mismo rival, Belgrano aprendió la lección, mostró todo su repertorio, y lo ganó de punta a punta, como en la semifinal ante San Luis, para volver a gritar campeón. El 11° en un club con una riquísima historia, y uno de los más grandes del Rugby de Buenos Aires.

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Hoy el conjunto de Virrey del Pino no dejó dudas.  Desde el minuto 1 logró forzar un penal que, aunque Agustín López Isnardi no lo pudo transformar en tres puntos, daba indicios de lo que  iba a ser Belgrano: Concentración, atención en cada detalle, y una batalla en el punto de contacto, que la iba a ganar. En esta final, los dirigidos por Guillermo Tramezzani y los hermanos Gradín,  lograron imponerse con sus dos armas principales: El scrum, y el maul. Hindú nunca le encontró la vuelta a estas dos facetas en las que Belgrano pudo someter prácticamente a todos sus rivales. Además, el campeón del Nacional de Clubes fue muy indisciplinado, cometió 17 penales (muchos en el scrum), y sufrió 2 tarjetas amarillas. Belgrano llegó en la primera mitad al ingoal en dos ocasiones, ambos anotados por el tryman del torneo: Francisco Ferronato. El pilar izquierdo formado en Calafate Rugby Club, terminó con 17 conquistas, muchas de ellas por el empuje de todos los forwards, y fue una de las grandes figuras del campeón. El resultado del primer parcial (14-3) pudo haber sido aún mayor, pero entre los dos penales malogrados por López Isnardi, y algunas situaciones desperdiciadas, Hindú se mantuvo con vida.  Y estaba más vivo que nunca cuando en el arranque del complemento atacó con sus forwards, forzó la amarilla de Benjamín Espinal, y llegó al try a través de Augusto Faraone, un experto en finales. Pero Belgrano no renunció a sus convicciones y fue a buscarlo para cerrarlo. A Hindú no le podes dejar un centímetro, y para tumbarlo lo tenes que golpear muchas veces. CUBA, CASI, San Luis y Newman, el último sábado, ya habían sufrido sobre el final lo que es no noquear al equipo más ganador de este siglo. Dos penales de López Isnardi, y otro try de maul, esta vez del ingresado Tomás Arizaga, definieron el encuentro, y sobre el final Belgrano mostró todo su repertorio defensivo, y no dejó entrar a Hindú, que si bien no tuvo su mejor versión, no dejó de intentar sobre el final.

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Es difícil resaltar una figura en un equipo tan completo y tan parejo, pero todas las ovaciones del año se las llevó Alejando Galli, el gran ídolo del club. El Oso tuvo una trayectoria brillante, y se merecía como pocos este título. Jugó más de 300 partidos en su club, sufrió varias lesiones y suspensiones, pero nunca dejó de intentarlo, y hoy a los 38 años pudo gritar campeón. Sus laderos en la tercera línea, Julián Rebussone y Francisco Gorrisen, también coronaron un torneo muy parejo. Este último, además de la fortaleza física característica de su equipo, le agrega buen juego aéreo, dinámica, y mucha visión de la cancha. Francisco Ferronato, Agustín Gómez Di Nardo, Benjamín Espinal, y Leandro Magneres , casi siempre presentes, fueron el sostén y la potencia de un merecido campeón, que fue el que más puntos (497) y más tries (70) realizó, y el segundo, después de Newman, que menos puntos recibió (277). Tuvo además a un apertura y capitán que entiende el juego y maneja muy bien los hilos de su equipo como Tomás Rosatti, un medio scrum que mejoró notablemente su juego como Juan Retamosa y dos centros cumplidores como Eduardo De la Paz y Pedro Bugiani. También contó con dos wings picantes y desequilibrantes como Tomás Filipuzzi y Santiago Uriburu, y la experiencia del fondo de la cancha de otro de los históricos del Marrón, Agustín López Isnardi, que hoy no estuvo fino en los envíos a los palos, pero siempre aporta seguridad.

Hindú, que este año no tuvo el brillo de otras temporadas llegó a su 9° de la URBA en los últimos 10 años, y ganó el Nacional de Clubes, mostrando un dominio y una mentalidad ganadora que aún sigue intacta. Hoy sufrió varias bajas de peso (Hernán Senillosa, Lucas Camacho, Mariano De la Fuente y Bautista Álvarez), y fue ampliamente superado como pocas veces, y además un digno perdedor:  le hizo el camino, y aplaudió a su rival, cuando se dirigía a buscar la copa.

Belgrano es el gran campeón de la URBA, y coronó en una tarde inolvidable un proceso que continuará, porque la base de jugadores es muy amplia, y el club sabe donde está, y hacia donde se dirige. ¡Salud Campeón!

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NC

Crédito Fotos: Prensa URBA

 

Corazón

Clasificado bajo Análisis, Historia, Pumas, Rugby Championship, Springboks, Sudáfrica | el 27-08-2016 |

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Los Pumas derrotaron a Sudáfrica por 26-24 con un penal de Santiago González Iglesias a falta de 3 minutos para el final, y consiguieron el primer triunfo de la historia como local frente a Sudáfrica. Con muy buen juego en el primer tiempo, y mucha épica y amor propio en los minutos finales, el equipo argentino se repuso ante varias lesiones y momentos críticos, y logró un triunfo enorme en la segunda fecha del Rugby Championship. En dos semanas visitarán a los All Blacks, que hoy derrotaron a los Wallabies por 29-9, y siguen imparables.

Agustín Creevy

Merecido sobre todo por el carácter, y el gran avance en el rendimiento del equipo. Los Pumas disputaron un gran partido, pero sufrieron en la segunda parte, no solo en el juego sino también en los lesionados, y tuvieron que acudir a la épica y al corazón, para llevarse una batalla que será recordada por varios años. Porque el equipo argentino sintió las bajas de hombres claves como Tomás Lavanini, Nicolás Sánchez, Juan Martín Hernández y Manuel Montero, y terminó parado con jugadores en posiciones insólitas, como Ramiro Herrera de segunda línea, Martín Landajo de apertura y Javier Ortega Desio como centro. Y ante la embestida del conjunto sudafricano, que apeló sobre final a sus viejas armas de un juego frontal, intentando atropellar al rival, los conducidos por Daniel Hourcade tuvieron la virtud de no bajar los brazos, y aprovechar la pelota que  transformó a Santiago González Iglesias en el héroe de la tarde salteña. Al hombre de Alumni le fabricaron el penal, que el mismo se encargó de transformarlo en tres puntos, que selló el resultado final. Los Springboks tuvieron una jugada más para intentar llegar al triunfo, pero un tremendo tackle de Facundo Isa le ahogó la ilusión al visitante, y desató la euforia puma.

Además de la emoción y el sufrimiento con el que se consiguió la victoria, los Pumas tuvieron grandes momentos de rugby en el Padre Ernesto Martearena. Por que en buena parte del encuentro sometieron a los Springboks, defendieron de gran manera, y fueron inteligentes en la lectura del partido. En el primer tiempo, el conjunto argentino fue ampliamente superior, con un gran dominio de la pelota, y muy buenas combinaciones entre los forwards y los backs. El try de la etapa incial, anotado por Joaquín Tuculet, pero fabricado por todo el equipo saliendo jugando de las propias 22 yardas, marca el estilo de los Pumas y será seguramente uno de los mejores del año. En la primera parte, los conducidos por Daniel Hourcade no tuvieron finos en la definición, y podrían haber ampliado la diferencia. En la segunda etapa, el trámite se complicó, y Sudáfrica con mérito propio, y desconcentraciones del local, logró acercarse en el juego, aunque todavía lejos de lo que puede dar el equipo. Con Allister Coetzee al mando, los Springboks aún no encuentran un rendimiento óptimo, con un recambio generacional importante. Esto no le resta mérito a estos jugadores argentinos, que en los dos partidos levantaron mucho el nivel con respecto a lo hecho en el Super Rugby, y en la Ventana de Junio. Si bien el scrum sigue siendo un dolor de cabeza, hoy el line funcionó a la perfección, con muy buenas variantes, ante un rival con dos especialistas como Lodewyk De Jager y Eben Etzebeth.

Dentro de las individualidades destacadas, que hoy fueron muchas, Martín Landajo tuvo un gran mérito en el juego que desplegaron los Pumas. Condujo al equipo, manejo los tiempos, y fue muy importante para darle dinámica a los backs. Juan Martín Hernández empezó algo impreciso, pero terminó jugando un gran encuentro, sobre todo en el uso del pie, hasta que salió lesionado por un golpe del tercera línea Teboho Mohoje. El trabajo de toda la tercera línea fue clave en el contacto, sobre todo Facundo Isa, un jugador que día a día se supera. Joaquín Tuculet ofreció su habitual solidez, y abrió el partido con un try. El capitán Agustín Creevy también cumplió una gran tarea, y levantó en todos los aspectos del juego. Matías Alemanno y Guido Petti, quien ingresó en la segunda parte, demostraron que están en un muy buen nivel, y son importantes para el equipo. Uno de los puntos negativos fue Ramiro Herrera, que otra vez sufrió una tarjeta amarilla, y no estuvo sólido en el scrum.

Ahora se viene un fin de semana de descanso, y después el siempre difícil viaje hacia Oceanía. El equipo dirigido por Daniel Hourcade visitará primero a los All Blacks, que llevan 42 triunfos seguidos como local, y hoy parecen invencibles. Una semana más tarde, el conjunto argentino se enfrentará a los Wallabies, que hoy atraviesan una crisis de identidad con seis derrotas consecutivas, sin rendimiento, y con muchos hombres importantes lesionados. Los Pumas deberán hacer foco en mantener el juego demostrado en los dos encuentros, estar fuertes de la cabeza, y no caer en el conformismo de que el trabajo está hecho. Aún queda mucha historia por escribir.

Parte Médico de los Pumas:

-Juan Martín Hernández: Traumatismo cráneo con pérdida de conocimiento y herida cortante en pabellón auricular

-Tomás Lavanini: Esguince de rodilla izquierda. Diagnóstico presuntivo de lesión en liga cruzado anterior. Se realizará estudios en Buenos Aires.

-Manuel Montero: Probable lesión muscular aductor izquierdo.

-Nicolás Sánchez: Traumatismo de cráneo con pérdida de conocimiento y herida cortante en labio inferior.

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Crédito Foto: Prensa UAR

Historia

Clasificado bajo Efemérides, Historia, Pumas, Pumas-Boks | el 08-08-2016 |

30

Hace exactamente un año, Los Pumas consiguieron una de las mejores victorias de su historia, al derrotar a Sudáfrica, en Durban, por 37-25. Fue una noche ideal por el juego desplegado, y por todo lo que significó emocionalmente, con los Pumas del 65´en el estadio, luego de 50 años de aquel viaje que cambió el rugby argentino. Una noche en la que José Luis Imhoff, vio desde la tribuna a su hijo Juan anotarle tres tries a los Springboks, y superarlos con la camiseta de los Pumas, por primera vez en la historia. Para el recuerdo.

Ochentas

Clasificado bajo Francia, Historia, Leyendas, Pumas, Videoteca | el 15-06-2016 |

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A propósito de los dos grandes duelos que se vienen con Francia, les dejó el programa que hicimos para Leyendas XV con Daniel Dionisi, Sergio Renna y Delfina Ferreras, sobre Los Pumas de los 80´, en el que se armó un gran clásico frente a Les Bleus.

NC

Leyenda

Clasificado bajo Clubes, Historia, Leyendas, Videoteca | el 19-04-2016 |

32

El Banco Nación de leyenda, aquel de la pelota viva, el que salió campeón, el que tenía un espejo en Hugo Porta y a un equipo que interpretaba la idea. Un equipo que hizo historia. Para verlo una y mil veces.

 

Tryman

Clasificado bajo General, Historia, Mundial 2015, Sudáfrica | el 07-10-2015 |

12

Bryan Habana anotó un Hattrick ante Estados Unidos, y con 15 conquistas igualó a Jonah Lomu como máximo tryman en Copas de Mundo. El veloz Wing, que está disputando su tercer Mundial llegó a dicha cifra en igual cantidad de partidos jugados.

Sus víctimas fueron las siguientes: Samoa(6), Estados Unidos (5), Argentina (2), Namibia (1) y Escocia (1). Además, con las tres conquistas de hoy llegó a los 64 tries en test, y alcanzó a David Campese como 2° en la historia, a sólo cinco del japonés Daisuke Ohata.

Ahora Sudáfrica enfrentará a Gales o Asutralia en cuartos de final. ¿Podrá pasar al gran Lomu?

Templo

Clasificado bajo Historia, Imágenes | el 17-09-2015 |

6

Entrada Rugby 1Entrada rugby 2Cancha rugbyTableroEstatua WWE

50

Clasificado bajo Historia, Rankings | el 15-09-2015 |

37

El reconocido Diario Inglés “The Guardian” eligió a los 50 mejores jugadores de la historia de los mundiales. Once expertos en rugby incluyeron en esta nómina a los argentinos Aguistín Pichot (45°) y Felipe Contepomi (50°). El podio lo integran Jonah Lomu, Martin Johnson y David Campese.

Acá pueden ver la lista completa

¿Que les parece?

 

Ideal

Clasificado bajo Historia, World Rugby | el 08-09-2015 |

106

La World Rugby dio a conocer el XV ideal de la historia de los mundiales, a través de una encuesta que se realizó con los fanáticos en Twitter. Dentro del equipo hay tres argentinos, todos de la primera línea, y Pumas de Bronce: Rodrigo Roncero, Mario Ledesma y Omar Hasan. Nueva Zelanda e Inglaterra son los que más jugadores aportan, ambos con cuatro.

¿Están de acuerdo con el equipo?

De paso, todos los tries de las 7 finales del mundo disputadas hasta hoy