Clasificado bajo Especial, Invitados, Memoria | el 14-06-2008 |

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Por Joaquín Uriarte (*)

Mi primer relación con el Veco es de mis años de 4º divison o Reserva, asi se llamaba a la M-17 o M-19 actual.
Para ir a entrenamiento los martes y jueves me paraba la mayoria de las veces en Figueroa Alcorta y Salguero, con mi bolso, hacia dedo y 3 o 4 veces me llevo el Veco. Años despues siempre se lo recordaba y se lo agradecia.

Por supuesto que recuerdo el año donde generosamente el Veco en el comienzo de la temporada vino a darnos la charla de scrum en la sala de Nautica del Embarcadero de CUBA. Gonzalo Tarasido entrenaba la Primera de CUBA y estaba convencido que para poder aspirar al Campeonato de la URBA habia que tener un scrum bueno o muy bueno. Tener todas las pelotas que CUBA arrojaba al scrum y poder complicar la salida de las pelotas que arrojaba el contrario.

Fue con esta idea que empezamos a trabajar duro en esta formacion y que se lo invitó al Veco a que nos ayudara a mejorarla. Por supuesto que nos explicó largo y tendido sobre su vision y su convencimiento de esta formacion. De esa importancia, donde 8 jugadores pueden someter a otros 8, de la impronta sicológica que esto genera, de lo que produce ganar esta batalla.

Y nosotros que estabamos convencidos que para aspirar al Campeonato teníamos que mejorar en esa formacion y trabajamos muy duro. Le dedicábamos más tiempo en entrenamiento con Luichi Jasminoy, un especialista en esta formacion, que nos ayudaba. La cuestion es que empieza el Campeonato y creo que la 4º o 5º fecha es contra el SIC. Siempre he pensado y creo que esos años me marcaron fuerte: es más fácil ganarle al SIC si uno lo domina en el scrum.
Nos habíamos preparado en consecuencia y estabamos muy bien. Ahora, nunca pensabamos, o yo no pensaba, que íbamos a estar tan bien, y si era una buena medida para ver cuanto habiamos progresado. El tema es que empezó el partido y la pulseada era fenomenal, la pelota entraba al scrum, Juanjo Angelillo (hooker del SIC) no sacaba la pata, la pelota a veces quedaba detenida en el medio y nosotros lograbamos avanzar un poco y la pelota venía. No recuerdo cuantos scrums robamos pero estaba claro que no iban a sacar la pata y que nosotros ese día estábamos mejor.
Dominamos la formacion todo el partido y ganamos 32 a 0.

Recuerdo tambien que cuando termina el partido y charlando con Michingo O’Reilly, quien entrenaba Los Pumas, él contaba que en el entretiempo habló con el Veco para que le dijera a Juanjo que sacara la pata porque sino iba a perder todos los scrums, y que el Veco no estaba de acuerdo, que lo que estaban haciendo era su conviccion y la de sus Forwards.
Para mi el tiempo le dio la razon, porque finalmente el SIC ganó el Campeonato apoyado, como siempre, en esta destreza individual y colectiva que es el scrum.

Guardo un grato y lindo recuerdo del Veco. De su capacidad de enseñar, su paciencia y de poder escuchar.

(*) Segunda línea. Integró el equipo de CUBA que le ganó por 32-0 al SIC tras recibir la ayuda de Veco en el scrum.

Clasificado bajo Especial, Invitados, Memoria | el 13-06-2008 |

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Por Ray Williams (*) (**)

El rico tapiz de la historia del Rugby Union está grabado por nombres famosos de Hombres del Rugby, que han hecho su aporte único al juego. Tristemente, muchos de ellos han sido olvidados en el tiempo, pero cada tanto hay un nombre que sobresale por su valioso recuerdo: Carlos Villegas es de estos hombres. ¿Por que otra razón estaríamos conmemorando la muerte de alguien que nos dejó hace 20 años?

Para poner el tema en perspectiva es necesario entender que durante la década del 70, las relaciones rugbísticas entre Argentina y Gales eran muy cercanas. Desafortunadamente, esta excelente relación de cooperación sufrió un parate por el conflicto en el Atlántico Sur (por suerte reestablecido en estos días), pero antes de esta situación, muchos clubes de Argentina visitaban Gales para jugar partidos y mejorar su experiencia y conocimientos del Rugby.

Durante este periodo, Gales estableció nuevos estándares en cuanto a la calidad del juego, y lo que fue más significativo, nombró al primer Director de Coaching profesional en el mundo (he tenido el privilegio y honor de ocupar ese cargo por más de 12 años). Este desarrollo del rugby de Gales intrigó a Carlos Villegas y lo decidió a averiguar qué era lo que estaba pasando en el rugby de Gales.

Lo primero que hizo fue traer de gira a su club a Gales en 1972, y cuando estuvo aquí, pasamos muchas horas juntos, discutiendo el juego y en la búsqueda de su excelencia. No fue sorpresa para mí enterarme que Carlos fuera nombrado Head Coach de Los Pumas y que en 1976, él junto a Carlos Contepomi (como Manager) fueron los responsables del Tour de Los Pumas por Gales. ¡¡Que Tour excepcional!! En el único Test Match, Los Pumas nos dieron a Gales el susto de nuestra vida; un penal de Phil Bennett en el último minuto nos salvó de la humillación. El partido había sido publicitado como un partido de Gales A vs. Argentina, pero el equipo de Gales era el mejor que podía poner en la cancha; un equipo que estaba a punto de conseguir la cuarta Triple Corona en forma sucesiva. Ese día fuimos superados por el juego de Los Pumas y el astuto planteo presentado por Carlos Villegas.

Recuerdo muy bien haber hablado con Carlos después del partido, tratando de consolarlo, ya que estaba muy desilusionado, situación que la comprendí perfectamente, ya que en la mismas circunstancias me hubiera sentido igual: superar ampliamente en el juego a tu contrario pero perdiendo el partido. De cualquier manera, la vida continuó, y fue unos años después, cuando Carlos y yo volvimos a tener contactos.

Como parte de los festejos del Centenario de la Unión de Rugby de Gales, se decidió organizar la primer Conferencia Internacional para Entrenadores y Referís del mundo. El objetivo era invitar y reunir Entrenadores y Referís de todo el mundo para que compartieran sus conocimientos y experiencias rugbísticas. Uno de los primeros nombres incluidos en la lista fue el de Carlos Villegas. Él dio una fascinante mirada interior en la mecánica del scrum, en forma teórica y con prácticas en el campo, demostrando que el entrenador necesita mucho más que un sensato conocimiento del juego. El entrenador necesita ser un pensador, un motivador y un organizador. Carlos Villegas tenía todas estas cualidades, y lo que era más importante, estaba preparado para compartirlas con otros. Un verdadero Hombre del Rugby.

Su vida se termino trágicamente cuando a una edad relativamente joven y, aparte de la inmensa pérdida para su familia, su muerte fue una enorme pérdida para el Rugby Argentino.

En 1989, poco tiempo después de su muerte, fui privilegiado en presidir algunos seminarios de coaching en Argentina, para homenajear su contribución al juego. Inicialmente estaban planificados en Buenos Aires, pero era tanto el respeto y cariño que se le tenía, que tuvimos que viajar a 5 provincias para satisfacer la demanda. Este interés me hizo tomar conciencia de las extraordinarias cualidades de este hombre; él era un persona excepcional y finalmente comprendí que Argentina y el Rugby han perdido a un buen hombre. A un muy buen hombre.

(*) Ex jugador de la selección galesa y referente en ese país en lo que hace al coaching.

(**) Colaboración de Francisco Contepomi.

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El aliento, según Veco

Clasificado bajo Especial, Memoria | el 12-06-2008 |

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Por Jorge Búsico

El domingo 12 de junio de 1988, hace hoy 20 años, el rugby argentino madrugaba con un golpe tremendo. En un avión que se estrelló ante de llegar a Misiones morían Carlos Adolfo Villegas, Veco, y su esposa y fiel compañera de todos los momentos, Maricha Fernández Vidal. Un mandoble que dejó helados y sin palabras a todos. Ocurre que se iba un Maestro en serio. Un referente no sólo por sus asombrosos conocimientos del juego, sino por ser un estandarte en la defensa y práctica de los valores de este deporte. Y de la vida, claro. Podría decirse que ese día el rugby argentino se quedó huerfano junto a los cuatro pequeños hijos del matrimonio, Mercedes, Joaquín, Santiago y Francisco.

Veco fue, como lo definió aquí en un comentario José Javier Tito Fernández, incomparable. Apasionado por la técnica; sabio del scrum; cultor del fair-play y de los principios del amateurismo; sumamente bondadoso para ir a dar una mano donde se lo requiriera; duro en sus conceptos pero nunca apelando a la descalificación, incluso con sus enemigos; paciente para escuchar; dispuesto siempre a enseñar.

Murió muy joven. A los 42 años. Y, como no podía ser de otra manera, iba a ayudar con el rugby, en ese caso al combinado de Provincias Argentinas que se alistaba para enfrentar a la poderosa Francia de ese entonces.

Nació el 9 de febrero de 1946 en Corrientes y se recibió de ingeniero industrial en 1974. Pero su oficio era el rugby. Como jugador, en Liceo Miltar, donde conoció a su maestro, Francisco Catamarca Ocampo, el mentor del empuje coordinado (conocido también como bajadita) en el scrum. Veco jugaba de pilar, fue capitán en 1966 y logró el título de Tercera en el 69, cuando colgó los botines para empezar a marcar una época.

Con su llegada al SIC, y junto a Emilio Gringo Perasso, revolucionó el juego en la Argentina. Y generó, como siempre en este país, dos líneas divisorias que, lamentablemente, continuaron hasta su muerte. El equipo de Boulogne consiguió cuatro títulos consecutivos y en 1974 ambos son designados como entrenadores de Los Pumas, que juegan una fantástica serie contra Francia, en Ferro. A fin de ese año los desplazan. No querían que el seleccionado tuviese tantos jugadores del SIC…

En 1976, con Carlos Contepomi como manager, Veco y Perasso vuelven a Los Pumas. Queda en la memoria aquel fantástico test contra Gales en el Arms Park de Cardiff, perdido con un penal en la última pelota. Pero a fines del 77 la dirigencia le quita la capitanía a Arturo Rodríguez Jurado sabiendo que, ante ese hecho, los tres se iban a ir. Con ellos se fueron varios jugadores, luego injustamente sancionados.

Los galeses ya conocían a Veco de la gira que hizo el SIC en el 72. Habían quedado admirados con sus conocimientos. Mucho más en el 76. Como dijo alguien cercano a él, “les rompió la cabeza”. Tanto que fue el único extranjero invitado como expositor cuando en el 80 la Unión galesa celebró su centenario. Hay que ubicarse en el tiempo: en ese momento, Gales era el dueño del rugby a través de glorias como Gareth Edwards, Barry John, Phil Benett y JP Williams, entre otros. Y Argentina era un puntito en el mundo. Veco los maravilló. Es que en el juego estaba adelantado varios años al resto. Por eso fue elegido por todos los participantes para pronunciar el discurso de clausura. Ray Williams lo recordará en una nota que se publicará mañana en este blog. Aqui, en tanto, se lo discutía.

Colaboró con infinidad de equipos, clubes y seleccionados, como lo señaló ayer Rodolfo O’Reilly con Los Pumas. Escribió cientos de artículos y algunos de ellos siguen sirviéndole de guía al rugby argentino. Dio decenas de charlas y conferencias por todos los rincones del país y en el exterior.

Parafraseando al francés Rene Crabos, Veco definía al rugby en tres tiempos: “el primero, es el período que los jugadores le dedican al juego en la semana; el segundo, es el partido en si mismo; el tercero, el más importante de todos. Es el tiempo del reencuentro con los oponentes y el árbitro luego de la “batalla”. Es el tiempo del agradecimiento mutuo por haberse ayudado a disfrutar el juego”. Veco era un cultor, ante todo, del tercer tiempo.

Decía que el rugby no era un fin sino un medio para relacionarse, educar y educarse y disfrutar. Definía al rugby como “una actividad que va más allá que la de jugar en sí”. Y sobre el scrum, su pasión, afirmaba que allí “buscamos realmente la enseñanza de la acción en equipo, la enseñanza de que ninguno puede aflojar porque perjudica el trabajo de los demás”.

Veco llevaba estos principios a la vida. Nunca descalificaba, no recurría jamás al golpe bajo, no entraba en trenzas políticas y era capaz de quedarse horas y horas hablando de rugby con aquel que quisiera escucharlo.

Este periodista, que lamentablemente no tuvo mucho tiempo de disfrutarlo, puede aportar algunos datos. Cada vez que lo llamaba por teléfono para pedirle la formación del SIC (tiempos sin celulares ni computadoras) se quedaba al menos una hora escuchándolo hablar de cualquier tema. Veco no sólo opinaba; también preguntaba, poniéndose a la altura de uno que no le podía ni llevar el bolso. “Te vas a arrepentir de haber dejado de jugar”, me decía. Claro que tenía razón. Recuerdo que en una oportunidad me atreví a discutirle. Veco consideraba que el Mundial de 1987 no era tal porque no jugaba Sudáfrica. Yo le di mis motivos por los cuales creía que debía ser así. Al otro día lo encontré y seguimos la charla.

También supe de una vez que viajó en taxi hasta Hindú para ver un entrenamiento. En el camino, claro, le habló al chofer de rugby y éste le dijo que no sabía nada. ¿Qué hizo Veco? Le pidió que lo esperara y se quedó todo el entrenamiento explicándole el juego.

Su generosidad quizá tuvo uno de sus picos máximos cuando en 1987 lo llamaron desde CUBA para que fuera a dar una mano en el scrum. CUBA había sido uno de los clubes que más había resistido ideológicamente el empuje coordinado a comienzos de los 70. No le importó a Veco. Fue. A los pocos días, SIC recibió a CUBA. Nunca en mi vida vi ir tan para atrás al pack del SIC. En el entretiempo, Michingo O’Reilly se le acercó y le preguntó porqué no le decía al hooker que sacara la pata. Veco sólo lo miró, sonriente. CUBA ganó 32-0. ¿Hace falta agregar algo más? Joaquín Uriarte lo contará en estos días.

No se puede dejar de mencionar en esto que pretende ser una semblanza de Veco a Carlos Contepomi, Pomi, su gran amigo, el que junto a su familia, en un acto de amor poco frecuente, adoptó a los cuatro hijos de Veco y Maricha cuando la abuela de los chicos ya no podía seguir haciéndose cargo de la crianza. Tampoco a los que siguieron su huella, aunque a veces, cuando uno ve lo que pasa en el rugby, se lo extraña todavía más.

Una de las premisas del periodismo es no olvidar. Como cierre de esta nota que sin duda no alcanza, puede señalarse que la mejor forma de recordarlo a Veco Villegas es precisamente esa: recordarlo.

Clasificado bajo Especial, Invitados, Memoria | el 12-06-2008 |

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Por Adrián Anthony (*)

El Veco fue el gran seguidor de la enseñamzas de Francisco Ocampo, que estuvo al lado de él en primer lugar en el Liceo Militar y cuando fue invitado a entrenar al S.I.C. lo acompaño como jugador, ya que frecuentemente practicábamos principalmente el scrum contra el Liceo, que de paso menciono que en los primeros meses nos llevaban para atrás con rueditas. El señor Francisco Ocampo nos entrenó desde el comienzo del año 69. Lamentablemente, a mediados del año 70 fallece y no nos ve salir campeones a fin de ese año.

Continúan la cultura y disciplina de Ocampo el Gringo Perasso, Horacio De Martini y al tiempo le piden la colaboracion con el tema scrum al Veco. Si mal no recuerdo al año siguiente, o sea en el 71, se incorpora ya como entrenador y permanece hasta su lamentable y terrible perdida. Digo terrible porque el Veco y Maricha murieron muy jovenes y toda perdida joven es tanto mas dolorosa para todos.

Por otra parte, Veco estaba destinado a hacer muy grandes cosas para el Rugby de nuestro pais.

Lo recuerdo como una persona, que obviamente siguiendo los pasos del gran maestro Don Ocampo, era muy disciplinado dentro de la cancha como entrenador, pero muy cálido y muy de estar o escuchar a los más vetereanos de la época,
como Arturo Rodrigez Jurado, el Coco Rocha, el que escribe y algún otro.

Vivimos muchas cosas juntos: los campeonatos, Los Pumas. Y acá hago un paréntesis para aclarar que debido a lo bien que estábamos jugando con el S.I.C, el Francés Merelle es nombrado presidente de la comision de seleccion de la U.A.R. y los designa a Veco y al Gringo Perasso entrenadores de Los Pumas.

(*) Segunda línea. Dirigido por Veco en los campeonatos del SIC en 1970, 1971, 1972 y 1973 y en Los Pumas de 1974.

Clasificado bajo Especial, Invitados, Memoria | el 11-06-2008 |

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Por Rodolfo Michingo O’Reilly (*)

El Veco era el orden, el respeto. Era el gran cuerdo, con todo lo que ello implica. Nada le quedaba nada suelto. Todo era lo previsto. No podía creer que, desde mi desorden, le ganáramos. Precisamente, desde las antípodas, decía que “el no tener orden” era mi mérito.

Dirigíamos por los años 70 los dos mejores equipos de Buenos Aires. La gente nos imaginaba con el enfrentamiento de los coaches de River y Boca (no sé, Passarella y Bianchi…) Eran el CASI y el SIC. Cuando, a principios de 1977 me fui a vivir a Punta del Este, el “Inge” vino un par de veces, en invierno. Siempre me imaginé que a verme. Charlábamos horas de rugby. Y, sino era sólo a verme, poco importa. Me avisaba y, con el correr de los años, lo decodifique como una demostración de amistad.

Después, a mi vuelta de Uruguay, ya en la conducción del Seleccionado, Veco nunca dudó en venir a darnos una mano, a Joe (ndr: José Argento) y a mí. Antes de la gira a Sudáfrica pero, centralmente, antes de ir a Australia. El equipo le agradeció su ayuda con el scrum-try con que concluyó el histórico test de Brisbane.

Por esa época íbamos a almorzar a un boliche en la esquina de Reconquista y Tucumán, creo. Siempre la mejor onda.

Ya en el 87 aportó lo suyo para ganarle a Australia, cuando el try de Cristito Mendy, en Vélez.

Y después, lo insólito. Estábamos en Mendoza con los Pumas. Suspendimos todo y nos volvimos a Buenos. Aires. Lo fui a recibir al pobre Bambi (ndr: Alfredo Soares Gache) que lo había ido a traer de Posadas. En el hangar de enfrente de Aeroparque. Nadie podía parar de llorar. No había palabras.

La misa en el SIC, donde el cura Dolan dijo que estaba enojado con Dios. Tenía razón.

Pero en algún lado estará enseñando el “empuje coordinado”. Esto como símbolo de su respeto por el juego, “that’s rugby”. Se debe haber encontrado con Jacques Fouroux . Otro loco. Ya nos vamos a encontrar todos.

(*) Ex entrenador del CASI y de Los Pumas. En este último convocó en varias oportunidades a Veco para que dé una mano. Mantenían una estrecha relación.

Clasificado bajo Especial, Invitados, Memoria | el 10-06-2008 |

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Por Jorge Yankee Braceras (*)

1. Veco, ingeniero de profesión, era un verdadero educador por vocación.

2. Disfrutaba del Juego, de las relaciones que se fortalecen con su práctica y del respeto en que nos forma, sintetizando como ninguno en esas palabras al llamado Espíritu del Rugby.

3. La técnica para él sólo se trataba de una herramienta para perseguir el objetivo cuando lo esencialmente importante era, y sigue siéndolo, hacerlo en los principios de la ética y la moral deportiva.

4. Con dolor pero con valentía y en silencio, superó los sinsabores de infundadas críticas en años de politización de lo técnico en el ámbito local, siendo sin embargo ampliamente reconocido en el plano internacional.

5. Solía decir que el juego de los backs podía ser brillante, pero el de los forwards, apasionante, haciendo del scrum el paradigma del Juego en Equipo a partir del cual rivales de años en las canchas nos convertimos en amigos de por vida.

6. Fue un verdadero adelantado en conceptos vigentes hoy en día como en la Organización y Planificación Estratégica del Juego en los entrenamientos y/o prácticas, como le gustaba decir, en la fervorosa actitud al cantar el himno previo a un Test Match y en la generosidad para compartir su pasión y conocimientos más allá de cualquier distinción de personas, clubes y niveles.

7. Fue un argentino de honor, comprometido con su patria, su familia y sus amigos, haciendo un culto de la práctica del Rugby.

8. A quienes lo conocimos y aprendimos de él, nos honra transmitir sus enseñanzas.

Ocho recuerdos de Veco, como ocho son los integrantes de un Scrum.

(*) Dirigido por el Veco en Los Pumas en 1976 y 1977. Jugó en Alumni. Hooker. Será moderador en una de las mesas de la Jornada que se realizará el viernes en el SIC.

Clasificado bajo Especial, Invitados, Memoria | el 09-06-2008 |

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Por Marcelo Loffreda (*)

“El rugby no es un fin en sí mismo sino un medio:
Un medio para disfrutar.
Un medio para educar y educarse.
Un medio para relacionarse”.

Palabras que me quedaron grabadas y que se hicieron carne no sólo en mí, sino en todas las personas que tuvieron la oportunidad de compartir años, meses, días e inclusive sólo horas con el Veco.
Eso decía el Veco respecto al rugby y así era también como lo vivía. Porque, entre un sinnúmero de virtudes que tenía, la de ser consecuente con lo que pensaba, decía y actuaba, era otra de ellas.

Si había algo sorprendente en el Veco, era que siempre, absolutamente siempre, cuando hablaba, estabas atento, te “enganchaba”. Tenía la capacidad o el don de la palabra, lo que le permitía poder transmitir sus pensamientos o conceptos con facilidad y claridad, de manera simple y comprensible, pero al mismo tiempo con seguridad y firmeza. Era un placer escucharlo.

Su vida fue, según mi visión, un ejemplo de humildad, de amor y de pasión. De humildad porque nunca fue atrapado por el exitismo, ni por la tentación de creerse más de lo que realmente era. Perfil bajo, palabras reflexivas y tono siempre medido. Esa fue siempre una constante en su vida. De amor a su familia, a Maricha y a sus hijos (Mercedes, Santiago, Joaquín y Francisco), a su primer club, Liceo Militar, donde se inició en este juego y conoció a Catamarca Ocampo, y a su club adoptivo, el SIC. De pasión por el rugby, un deporte que como jugador no se había llegado a destacar demasiado, pero que como entrenador, coach, educador e inclusive maestro, llegó a sorprender y llamar la atención del mundo entero, en épocas donde la Argentina era sólo una mancha en el mapa rugbístico internacional, cuando lo invitaron a dar una conferencia sobre el juego en Gales.

Estudioso, sistemático, detallista, analítico y disciplinado, eran algunas de las características que lo hacían sobresalir como entrenador, pero lo que lo hacía aún más notable eran sus valores humanos.

Honestidad, solidaridad y respeto fueron una constante en su, lamentablemente, corta vida.

Junto a Emilio (Gringo) Perasso formaron una dupla excepcional en términos de continuidad y éxito deportivo entrenando a la Primera División del SIC durante muchos años y al Seleccionado Argentino. Pero todavía, mucho más valioso en términos humanos, ambos utilizaron el respeto como premisa básica ante todo.

El SIC basa su filosofía y sus principios, en experiencia e historia, en enseñanzas y ejemplos. Si hay alguien que ha contribuído enormemente a construir esta concepción de lo que es para nosotros una forma de vivir, ese ha sido el Veco.

(*) Dirigido por el Veco en el SIC desde 1977 hasta 1988.

Link

La filosofía del rugby, según el Veco.