Tomo la posta que la semana anterior me pasó Salteo Doble, y que en otras ocasiones hicieron otros. A partir de hoy, este será un post madre para volcar cuanta anécdota, historia, cuento o lo que se les ocurra sobre rugby quieran escribir. A los que ya lo ejercitaron en otros post (Peto, Dex, por citar algunos) les pido que los copien y los vuelquen en este. Yo me encargo de ir juntándolos en un archivo y, quién les dice, quizá podamos armar algo interesante.
Imaginando
Clasificado bajo Copa Volkswagen, Especial | el 30-06-2010 |
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Arranca el domingo el Top 14 de la URBA 2010. Con nuevo formato, ya que los dos primeros avanzarán directamente a las semifinales y del tercero al sexto disputarán una especie de cuartos de final: 3º conta 6º y 4ª contra 5º. ¿Jugamos un poco a los pronósticos?
1) ¿Cuáles serán los 6 en llegar a las instancias decisivas?
2) ¿Cuáles serán los dos que se clasificarán directamente?
3) ¿Cuáles serán los otros dos semifinalistas?
4) ¿Habrá un equipo revelación?
5) ¿Qué opinan del nuevo sistema?
Largan
Clasificado bajo Copa Volkswagen, Especial | el 17-04-2009 |
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A las 15.30 de mañana arranca el Grupo I de la URBA el campeonato 2009 con estos partidos:
Zona A: Manuel Belgrano-Hindú, Belgrano Athletic-Buenos Aires CR&C, Atlético del Rosario-San Luis y Regatas-CUBA.
Zona B: San Fernando-San Cirano, Pucará-Banco Nación (en Banco), Pueyrredón-Newman y La Plata-Alumni.
Zona C: SIC-Lomas, CASI-Los Tilos (en Los Tilos), San Albano-Champagnat y San Martín-Olivos.
Son un clásico para esta época las distintas encuestas y nosotros no seremos menos. Nada más que la compulsa que aquí se plantea es para que la contesten ustedes mismos en este post. Van las preguntas de rigor.
1. ¿Cuáles cree que serán los equipos clasificados para el Top 14?
2. ¿Cuál cree que será el equipo revelación?
3. ¿Quién cree que será la figura del torneo?
4. ¿Quién cree que será la revelación?
5. ¿Está de acuerdo con este nuevo formato y con el agregado de un punto bonus más ofensivo?
6. ¿Cree que beneficiarán las nuevas reglas?
Mañana también arranca el Grupo II con estos encuentros:
Zona A: Los Matreros-Italiano (en Italiano), San Marcos-CUQ, Ciudad-CASA de Padua y San Patricio-St.Brendand’s.
Zona B: Monte Grande-Deportiva Francesa (en la Depor), Argentino-GEI, Universitario de La Plata-San Carlos y Mariano Moreno-Hurling.
Zona C: Banco Hipotecario-Liceo Militar, GEBA-San Andrés, Liceo Naval Curupaytí y SITAS-Centro Naval.
La encuesta tiene las mismas preguntas para el GII, salvo que la primera es ¿Cuáles cree que serán los equipos que se clasificarán en la búsqueda por el ascenso?
Vigilia
Clasificado bajo Análisis, Especial, Pumas-Boks | el 08-08-2008 |
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Llegó el momento de escribir sobre lo estrictamente rugbístico. El test de mañana camina, como tantos otros en la leyenda de Los Pumas, por dos sentimientos diametralmente opuestos: el temor por una paliza y la esperanza de un batacazo. Está todo dado para una victoria abultada de los Springboks, pero, se sabe, los argentinos suelen agrandarse en estas paradas bien complicadas. Hay mucho en juego en este partido que no está incluído en las ventanas que determina el IRB. El último campeón del mundo contra el tercero; el revival de aquella semifinal disputada 10 meses atrás; el festejo por los 90 años de un héroe como Nelson Mandela; las nuevas reglas; los cómputos para el ranking; la atmósfera del Ellis Park; las distintas realidades e historias de los dos equipos. Todo eso estará puesto en la cancha durante los 80 minutos.
La pregunta que nos hacemos todos desde acá es si Los Pumas estarán en condiciones de ofrecerles batalla de igual a igual a los poderosos Boks. Las respuestas está en el campamento argentino en Johannesburgo. Pero en el intento de análisis hay elementos para poder soñar aunque sea por unos instantes antes de las 10, hora del kick-off. El primer punto está en lo señalado más arriba: a los rugbiers de camiseta celeste y blanca no se los pasa por encima así nomás y mucho menos cuando la mano viene cambiada. Hay una mística que no es verso ni un lugar común. Existe, y estos jugadores la tienen.
Otro aspecto pasará por saber si Los Pumas pueden poner en práctica los distintos aprendizajes que dejaron los múltiples enfrentamientos con los sudafricanos. En 1982, un ex entrenador Bok despechado (Nellie Smith) les explicó a los argentinos entre el test que había pasado en Pretoria con un contundente 50-12 y el que se venía en Bloemfontein que para jugarles a los Springboks había que determinar exactamente cuando una pelota era buena y cuando era mala. Aquel Sudamérica XV cumplió el plan y llegó la histórica victoria de 21-12. Más acá en el tiempo, Los Pumas pudieron comprobar esa diferencia en la semifinal del Mundial. O sea, una pelota no segura o un pase muy plano y anunciado es casi siempre try de los Boks.
Si se empieza por ese aspecto clave, el resto pasa por evitar, ante todo, el 1 a 1 contra un equipo que siempre hizo de su potencia física una cuestión de orgullo nacional. Ir al choque con los Boks es ir al muere. Nunca entrar en el ritmo de ellos. La idea -anticipada por Santiago Phelan- es tratar de perforarlos a través de los espacios, que cuando más cortos serán mejor. Los Wallabies hicieron eso en el último test del Tres Naciones. Cuando se esto se produce, los sudafricanos suelen descontrolarse y es ahí donde no hay que dejarles una sola acción sin marcales puntos.
Será primordial, como siempre, pero más con estas nuevas reglas, ganar o equiparar al menos la batalla de los forwards. Allí es donde se empezará a definir todo. Los Pumas tienen con qué, pues dentro de la sangría de retiros, lesiones y problemas con los clubes europeos que afrontaron de cara a este test, el pack fue lo que menos se debilitó. Estará Corcho Fernández Lobbe, un líder de los 8, y vuelven dos delanteros fundamentales para el equipo: Mario Ledesma y Patricio Albacete. Y la lista se completa con Rodrigo Roncero, uno de los mejores pilares del mundo, con dos con muchas guerras encima como Rimas Alvarez y Martín Durand y uno que ya sabe bien de qué se tratan estos partidos, como Juan Leguizamón.
El único novato del pack es Pedro Ledesma. Vale volver a aquel 1982. En Bloemfontein se produjo el debut de Serafín Dengra, que tenía incluso menos edad y experiencia que el actual jugador del Stade Francais. En el primer scrum, el temible pilar Ockie Oosthuizen lo quiso asustar y le partió la nariz. En el segundo reagrupamiento, Serafo le devolvió con la misma moneda, y asunto terminado. Fue el rubio de San Martín el que ganó la pulseada. Dengra tenía al lado en ese tiempo a Perica Courreges. Pedro lo tiene hoy a su lado a su hermano.
Si Los Pumas avanzan con su histórico scrum, hoy esa plataforma es ideal para atacar por el espacio que se deja para la marca contraria. Y en el line -Sudáfrica tiene uno de los mejores del mundo, sino el mejor- habrá que estar más que atentos para que no ser sorprendidos con la regla que no limita la cantidad máxima en esa formación.
Por el lado de los backs, Felipe Contepomi, que vuelve al puesto de apertura, tendrá una responsabilidad enorme más allá de su rol de capitán. Además de imprimirle la calma necesaria a Nicolás Vergallo y a todo el equipo, el mellizo será el encargado de los kicks tácticos, que sí cambian absolutamente con estas reglas. Ya no hay que buscar el touch, sino que los envios deben ser bien al fondo o paralelos, tratando de arrinconar al rival. Y habrá que poner un candado en el centro de la cancha y no fallar jamás en el primer tackle. Y, si es posible, buscar el doble tackle para recuperar la pelota. También deberán estar cien por ciento concentrados los tres de atrás cuando sean los Boks los que traten de avanzar con el pie.
Los Springboks no sólo tienen a favor la localía, el compromiso con Mandela y su poderío, que es superior al de Los Pumas. No hay que olvidarse que son los campeones del mundo. Pero también llegan con ventaja porque vienen con ritmo de competencia y con la tropa entera, al punto que reservaron nada menos que a los temibles Bryan Habana y Schalke Burger y mandaron al banco a tres estrellas del Mundial como Du Preez, Fourie y Montgomery.
El que ocupará la punta de Habana, Jongikhaya Nokwe, también negro, es más grande de fisico y, dicen, casi tan rápido. Habrá que ver cómo asume ser el único debutante en su equipo.
Otra mirada estará centrada en las nuevas reglas. Insolitamente, algunos medios sudafricanos sostienen , según consignó el sitio prematch, que estas favorecerán a los argentinos. En ese sentido hay un hecho clave: no regirá el empleo del free-kick con el que los Boks vienen disputando el Tres Naciones. Y le apuntan al árbitro inglés Wayne Barnes, quien aparentemente tuvo más de un problema en su debut con las ELVs en un partido de la Currie Cup.
Los argentinos deberán proponerse un diez en disciplina y reducir a un dígito la cantidad de penales. Atención especial con la situación tackle/ruck y la liberación inmediata de la pelota. Recordar siempre lo sucedido con Italia.
Si Los Pumas pueden sostener físicamente el ritmo de los 80 minutos y también la concentración, existe el espacio para la esperanza. De lo contrario, será cierto aquello del temor.
Por último, hay dos aspectos que no se pueden soslayar. Si Los Pumas ganan, recuperarán el tercer puesto del ranking y se los tomará más en serio para futuras competencias internacionales, aunque está claro que esto no depende de los jugadores. Si Los Pumas pierden por más de 15 puntos, mantendrán el cuarto lugar, pero Inglaterra quedará demasiado cerca, además de que esto puede servirle de excusa a los popes del rugby para seguir sin tenerlos en cuenta. De todos modos, el objetivo sigue siendo armar un equipo para el futuro. Es el inicio de una nueva etapa. Se da en un partido de alto riesgo, pero histórico.
Sonidos
Clasificado bajo Especial, Música, Pumas-Boks | el 08-08-2008 |
3
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Clasificado bajo Especial, Perfil, Pumas-Boks | el 08-08-2008 |
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El número que figura en este título identificó a Nelson Rolihlahla Mandela durante los 27 años que estuvo en prisión. Es un número que también revela algunos de los aspectos brutales y esclavizantes con los que se manejó el régimen de apartheid sudafricano durante más de cuatro décadas del siglo XX. Pero además es un número que Mandela, como todo lo que hizo en su vida, lo transformó en un símbolo de paz y esperanza. Es el número que lleva su Fundación que, entre otros objetivos, lucha contra el sida. De esa enfermedad murió a los 54 años, en Johannesburgo, su segundo hijo, Makgatho, algo que el mundo se enteró por boca del mismo hombre que hoy está celebrando sus 90 años.
No es casual que dentro de los festejos se haya incluido casi como plato principal un partido de rugby. Tampoco que el escenario sea el Ellis Park de Johannesburgo. Ni siquiera porque los Springboks son el emblema del deporte sudafricano. Ocurre que la relación de Mandela con el rugby es casi un símbolo de lo que él buscó para su país. Desde su celda en la prisión de Robben Island (hoy convertida en un lugar turístico), Madiba, como lo llaman sus compatriotas a raiz de un titulo honorario adoptado por los ancianos de su tribu, siempre deseó la derrota de los Boks porque consideraba, con razón, que eso significaba un golpe al apartheid. El obispo negro Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz en 1984, alguna vez sentenció: “No saben el beneficio que le hacen al régimen de segregación racial todos aquellos deportistas que compiten con Sudáfrica”.
En aquellos tiempos, Mandela aprendió a admirar, sin conocerlo personalmente, a Hugo Porta, mucho más cuando el apertura marcó los 21 puntos del triunfo de Sudamérica XV contra los Springboks, en 1982. Cuenta la leyenda que cuando Carlos Menem se reunió por primera vez con Mandela, éste lo recibió preguntándole por Porta y que esa fue la razón para que el ex presidente de la Argentina decidiera nombrarlo embajador en Sudáfrica.
Pero cuando el 11 de febrero de 1990 fue liberado luego de una larga lucha por los derechos de los negros, Mandela se propuso encarar la integración de Sudáfrica a través del rugby y, claro, a través de los Springboks, que históricamente habían sido los representantes directos de la raza blanca. Al asumir la presidencia el 18 de julio de 1991 de manos de Fréderick de Klerk -ambos Premio Nobel de la Paz en el 93-, el líder del Congreso Nacional Africano tomó la realización del Mundial como el eje a seguir. Y su lema de unión y paz evitó un río de sangre en Sudáfrica.
La leyenda también cuenta que para ello citó al capitán de los Boks, Francois Pienaar, y que le propuso trabajar en conjunto, algo que el fornido y rubio tercera línea, admirado por la humildad del líder, aceptó. Había dicho Mandela al ser enjuiciado a cadena perpetua en 1964: “Durante toda mi vida me he dedicado a esta lucha del pueblo africano. He peleado contra la dominación blanca, y he peleado contra la dominación negra. He buscado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que todas las personas vivan juntas en armonía e igualdad de oportunidades. Es un ideal que espero poder vivir para ver realizado. Pero si es necesario, un ideal por el cual estoy preparado para morir”.
Afortunadamente, Mandela sobrevivió a un encierro en las más miseras condiciones humanas. Y parte de su sueño se cumplió el 24 de junio de 1995 en el Ellis Park de Johannesburgo. Ese día se dio el milagro: Mandela, negro, con la camiseta verde que había sido un símbolo de los blancos, le entregó la Copa del Mundo a Pienaar, blanco, capitán de los Springboks. Ambos con el número 6. Alrededor, 72 mil personas agitaban la nueva bandera de Sudáfrica y, blancos y negros, aclamaban a Mandela y a los Boks. Es, sin dudas, la foto más histórica de la historia del rugby.

Es verdad: los All Blacks merecían ganar ese Mundial, pero el mundo necesitaba el triunfo de Mandela y los Springboks.
Este historia será llevada prontamente al cine. Clint Eastwood, quien ya ha incursionado como director con temas relacionados al deporte y a la cuestión racial con esa joya titulada Million Dollar Baby, está preparando El factor humano, un film que contará cómo Mandela aprovechó al rugby para integrar a Sudáfrica. Y retratará aquellos encuentros con Pieenar.
Mandela, llamado también cariñosamente mkhulu (abuelo) por su pueblo, cumplió 90 años el 18 de julio. Sudáfrica todavía necesitará años y años para ver si se termina de recuperar, pero todavía tiene a uno de los dos o tres héroes vivos que quedan en esta tierra. Hoy, hasta los Springboks tienen un entrenador negro y una estrella negra. Ahí está Bryan Habana estrechándole la mano mientras Madiba sostiene la torta de los 90 años. El rugby argentino, que durante mucho tiempo no logró comprender lo que pasaba en Sudáfrica, debe estar agradecido de haber sido invitado a este homenaje y a formar parte de la historia de un hombre sencillamente increíble.

Ellis Park
Clasificado bajo Especial, Historias, Pumas-Boks | el 07-08-2008 |
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Una gira de Los Pumitas por Ciudad del Cabo en marzo de 1997 me dio la oportunidad de conocer el mítico Ellis Park de Johannesburgo, ese estadio donde Los Pumas dieron el salto internacional tras vencer a los Juniors Springboks por 11-6. Fue un 16 de junio de 1965 y ese día quedó inmortalizada una de las fotos más emblemáticas del rugby argentino: la palomita de Marcelo Pascual. Claro que en ese tiempo no se trataba de la misma construcción de ahora, ya que fue remodelado en 1982, año en el cual otro equipo con 15 argentinos, aunque con la camiseta de Sudamérica XV, vencieron a los Springboks en Bloemfontein.
Los Pumas jugarán allí el sábado por tercera vez en la historia. La otra fue el 15 de octubre de 1994. Con Marcelo Loffreda como capitán, se perdió por 46-26, pero lo que quedó registrado fue que José Luis Cilley fue derecho del aeropuerto a la cancha y se anotó con un try, cuatro penales y dos conversiones.
El Ellis Park, inaugurado en 1928, es de esos lugares donde uno siente que está caminando sobre la historia. Enclavado en un barrio populoso en el cual es casi imposible ver un blanco por las calles y rodeado de decenas de tiendas, muchas de ellas con souvenirs rugbístico (ideal para aquellos que coleccionan corbatas de giras o series), el estadio es uno de los templos del rugby, aunque cuando fui lo que lucía en la entrada principal era un póster gigante que rememoraba el encuentro que en 1995, poco antes del Mundial, habían jugado allí las selecciones de fútbol de la Argentina y Sudáfrica, con un empate en 1.
Pero sólo esa era la referencia al fútbol. Ya adentro, otro póster, todavía más grande, retrataba el momento más glorioso del rugby sudafricano: aquel envio al cielo de Joel Stransky que significó la victoria ante los All Blacks en la final del Mundial. Sólo llevaba una leyenda: The Drop.
Fui hasta allí aprovechando que por el entonces Súper 12, habían llegado los Brumbies de Patricio Noriega y que en Johannesburgo se acababa de instalar otro Pato, Roberto Grau, para iniciar su carrera profesional en el Gauteng Lions. Vi el partido, pero a la mañana siguiente, antes de regresar a Ciudad del Cabo, los junté para una nota en Clarín. No era, convengamos, épocas de rugbiers argentinos actuando en el exterior. Tiempo después, ambos se sacaron chispas en el test del Monumental entre Pumas y Wallabies.
En estos días, Nicolás Balinotti, el enviado especial de La Nación, reflejó en una crónica el temor que genera caminar por las calles de Johannesburgo. Lo viví en carne propia en aquel 1997. Llegué confiado después de haber disfrutado del día y la noche de la bellísima Ciudad del Cabo y mi intención era dar unas vueltas por esa ciudad donde se concentra la mayor población de Africa del Sur.
Con una recomendación de mi gran amigo y guía Pablo Mamone tenía como objetivo cenar el sábado en un especie de Hard Rock al que me dijo que iban los All Blacks en el 95. Estaba a unas tres cuadras del hotel en el que me alojé, que enfrente tenía una enorme avenida que por la velocidad que le imprimían los automovilistas parecía una autopista.
Luego de dejar mi bolso en la habitación, le pregunté a la recepcionista dónde estaba ese bar y cómo llegar. “Ya no está más”, me contestó. “¿Y hay otro lugar por aquí cerca para comer?”, insistí. “Sí, a cuatro cuadras, pero le pido que no salga del hotel. Coma acá”, respondió amable, pero enérgica.
Como muchas veces no le hago caso a mi instinto de supervivencia, decidí no tener en cuenta el consejo y encaré para donde estaba el restaurante. Ya era casi de noche. En la primera cuadra sentí algo de escozor por cómo me miraban los que pasaban con los autos. En la segunda, me empezaron a temblar las piernas cuando las miradas ya tenían otro tono. Opté por lo mejor: regresé y cené en el hotel junto a Noriega, que también se alojaba allí.
Al otro día fui hasta el Ellis Park. Bien temprano como para recorrer todas sus adyacencias. Cuando concluyó el partido y el tercer tiempo ya era otra vez de noche. Le pedí un taxi al hombre que custodiaba la puerta por donde ingresaban los periodistas. “Sí, pero espere adentro. Cuando llegue, yo le aviso. No se le ocurra salir”, me dijo, también amable y enérgico. Al llegar el auto, pude adivinar en el afrikkans que hablaban que el hombre le daba precisas instrucciones al chofer de que me tenía que acompañar hasta entrar al hotel. Así fue.
En el camino divisé las mansiones amuralladas y con alambre de púas. Y también las construcciones sumamente precarias que abundaban. Me di el gran lujo de estar en el Ellis Park, pero confieso que me hubiese gustado quedarme un tiempito más en Johannesburgo para recorrerla más en extenso y conocer su cultura. Pero de día, claro.
Buenos Aires 1993
Clasificado bajo Especial, Historias, Pumas-Boks | el 06-08-2008 |
9
El 11 de febrero de 1990, Nelson Mandela fue liberado luego de haber estado 27 años preso en la cárcel de Robben Island y, en el marco de ese proceso, el 17 de junio de 1991, el parlamento sudafricano, a iniciativa del presidente Fréderik de Klerk, promulgó el fin del brutal régimen de apartheid. En el 93, Mandela y de Klerk recibieron el Premio Nobel de la Paz. Ese mismo año, en octubre, los Springboks empezaban a salir del aislamiento con el que la ONU había castigado a inicios de los 70 a Sudáfrica por su política de segregación racial. Y uno de sus primeros destinos fue la Argentina.
Dirigidos por Ian McIntosh, un entrenador que precisamente después fue separado por haber efectuado comentarios racistas, los Boks llegaron a este país con una numerosa delegación buscando el equipo que dos años más tarde se iba a consagrar campeón del mundo en su primera presentación. El capitán era Francois Pienaar y el plantel contaba, por ejemplo, con dos jovenes que un tiempito más tarde iban a explotar como cracks: el medio scrum Joost van der Westhuizen y el elegante fullback André Joubert, a quien la prensa de su país bautizó como el Rolls-Royce del rugby.
La primera parada fue en el estadio de Ferro, ante un combinado de Buenos Aires dirigido por Hugo Nicola y Emilio Perasso. El rugby argentino todavía no se había reacomodado del cachetazo del Mundial 91 y ese sábado 30 de octubre las Aguilas presentaron un equipo que combinaba juventud y experiencia. Allí estaba Marcelo Loffreda, quien había sido parte del heroico triunfo ante los Boks en Bloemfontein, en 1982, cuando el rugby argentino se vistió de Sudamérica XV para eludir el boicot.
Absolutamente nadie esperaba un batacazo, pero finalmente Buenos Aires ganó por 28-27, con 23 puntos de Lisandro Arbizu, ese día apertura, y un try del ala de Alumni, Fito Vilallonga. Uno de los protagonistas principales fue el árbitro tucumano Pablo Bleckwedell, quien con sus fallos perjudicó claramente a los Springboks. Recuerdo el fastidio de los periodistas sudafricanos y el rostro colorado de bronca de McIntosh en la conferencia de prensa. Tanto quedó Blackwedell en la historia de los Boks que 10 años más tarde, luego del test en Port Elizabeth, cuando le pregunté a Joel Stransky, aquel del drop en la final del 95 y en ese momento comentarista de la televisión, por el arbitraje del australiano Nigel Williams me respondió secamente: “Igual fue mucho mejor que aquel que tuvimos en Buenos Aires en el 93″.
Con la furia a cuestas y con ansias de revancha, los Springboks viajaron precisamente a Tucumán para enfrentar al Naranja, que por esos años dominaba el rugby argentino y se hacia más fuerte ante su público. No recuerdo un clima tan tenso como el de esa noche calurosa en el Norte argentino. Se respiraba calentura. Y así fue: al primer scrum se armó una gresca descomunal que fue manejada con criterio por el árbitro Gabriel Bavio, quien esta vez se llevó los injustificados insultos de los locales. Los sudafricanos ganaron la pelea y el partido.
A la vuelta a Ferro aguardaban Los Pumas dirigidos por Tito Fernández y Pipo Méndez y capitaneados por Arbizu. Fue triunfo Springbok por un ajustado 29-26 que se transformó en un abultado 52-23 en la revancha.
De esa gira guardo dos anécdotas hilarantes correspondientes ambas al primer test. En esos años mi tarea profesional giraba más en torno a la televisión que a los medios gráficos. Trabajaba para Torneos y Competencias, fundamentalmente presentando desde Buenos Aires los torneos de tenis de Grand Slam y siguiendo los pasos de Gabriela Sabatini. Y como Torneos tuvo los derechos de los partidos, me convocó para relatarlos para el Canal 9 de Alejandro Romay en compañía de Perica Courreges, quien ya estaba incursionando por el periodismo. Perica, vale aclararlo, es un personaje dentro del rugby.
Lo cierto es que para el primer test, estuvimos armando toda la semana una producción de archivo con Hugo Porta, autor de los 21 puntos en 1982. La idea era que la transmisión arrancase con ese video y que, al terminar, yo dijise algo así como “Y ahora, habla este hombre”. Para eso, ya estaba pactado que Perica entrevistara a Porta dentro de la cancha y siguiera al instante mi pie. Pero, Perica no lo llevó solo a Porta, sino también a Pochola Silva, quien bien merecía otra nota, pero no esa.
Cuando las imagenes de archivo de Porta empezaron a salir al aire, desde la cabina vi que Perica se había sacado los auriculares y que, fiel a su estilo, estaba intercambiando bromas con Hugo y Pochola. Se iba acercando su tiempo y Perica seguía a las risotadas, sin escuchar los insultos que empezaban a salir de la boca de Juan Cruz Avila, quien hacía sus primeras armas como productor. Nada. Perica seguía en lo suyo. Hasta que me tocó darle el pase. Y, obvio, la jugada no salió, hubo eternos segundos en silencio y Perica recién se calzó los auriculares cuando un asistente, desesperado, le avisó que tenía que ponerle el micrófono a Porta.
Eso fue gracioso, pero lo que pasó al final resultó lamentable. Con el resultado 29-26, Los Pumas tuvieron un penal esquinado casi desde mitad de cancha, pero el ejecutor era Santiago Mesón y su pegada espectacular (de las mejores que me tocó ver) auspiciaba un milagro. La patada del tucumano tuvo dirección pero se quedó corta.
Al llegar a mi casa luego de un largo día, mi viejo, que no había podido ir a la cancha, me llamó preocupado. “¿Y cómo terminó el partido?”, me preguntó. “¿Cómo, no lo viste?”, respondí temeroso. “Sí, pero lo cortaron justo cuando iba a patear Mesón”, escuché del otro lado del teléfono en una época en la cual esa era la única vía de comunicación. Sin entender mucho llamé a otros amigos y me contaron lo mismo. Hasta que di con Juan Cruz Avila y, más furioso que con Perica, me explicó lo inexplicable: ese sábado el 9 de Romay tenía su programa de mayor rating (creo que era de música tropical) y debía comenzar a horario. En consecuencia, cortaron el partido sin importarle qué ocurría en Ferro. Nunca sentí tanto que había trabajado al cuete.
Cardiff 2005-Johannesburgo 2008
Clasificado bajo Especial, Historias, Pumas-Boks | el 04-08-2008 |
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Mauricio Reggiardo y Bernardo Stortoni coincidieron ayer en trazar paralelos entre el test del sábado en el Ellis Park de Johannesburgo y el que Los Pumas disputaron el lunes 23 de mayo del 2005 ante los British & Irish Lions en el Millennium de Cardiff, Gales. Uno, en un reportaje en La Nación y el otro, en uno en Olé. Ambos volverán a estar en una misma empresa, aunque el fullback sigue jugando y el pilar que aquella noche se retiró del seleccionado hoy forma parte del staff técnico que lidera Santiago Phelan.
Los dos aportan elementos ciertos. El Gordo Mauro sostiene, con razón, que este equipo arriba a esta instancia con problemas similares a los que tuvo que afrontar aquel del 2005. Y Bere afirma, también con razón, que estos Springboks son mucho más que aquellos Lions.
Quien esto escribe cubrió como enviado especial el partido que hoy se recuerda. Esa noche, bajo el techo que se desplegó en el Millennium por la intensa lluvía que caía en Cardiff, Los Pumas empataron 25-25 con los Lions en un partido que tenían en el bolsillo hasta que a los 8 minutos y 35 segundos de descuento (tres y medio más de lo que estaba anunciado) el árbitro australiano Stuart Dickinson (el mismo de Pumas-Irlanda en el Mundial 99) sancionó un penal que el infalible Jonny Wilkinson acertó.
Cinco de los que fueron titulares ese día hoy integran este pantel: Stortoni, José María Nuñez Piossek, Felipe Contepomi, Juan Leguizamón y Mario Ledesma. Otro más (Manuel Carizza) ingresó en el segundo tiempo. Y dos más formaban parte del grupo: Miguel Avramovic y Alvaro Galindo. También estaba Pablo Henn, que ahora se quedó afuera por lesión. Flashback: Nuñez Piossek apoyó el único try (gran jugada de todo el equipo), Felipe fue el capitán (como lo será el sábado), Leguizamón debutó como octavo y Ledesma resultó elegido como The Man of the Match.
Pocas veces un seleccionado tuvo tantos contratiempos como en aquel viaje a Gales. Marcelo Loffreda y Daniel Baetti (el manager fue el actual presidente de la URBA, Néstor Lalo Galán) no pudieron contar con 26 jugadores entre lesionados y no cedidos por sus clubes. Incluso, a Lucas Borges le comunicaron recién en Ezeiza que no tenía el permiso. De los 27 que partieron desde Buenos Aires, sólo 9 actuaban en el rugby profesional. Y Los Pumas llegaron a suelo galés con apenas una semana de anticipación y entrenamiento .
Enfrente esperaban los poderosos Lions, dirigidos por el inglés Clive Woodward, quien dos años atrás se había consagrado campeón mundial con la Rosa. A las 48 horas, el mítico combinado británico-irlandés partía en una gira de seis semanas a Nueva Zelanda que fue, finalmente, un rotundo fracaso. Sir Clive reservó a varios titulares y por cuestiones de cortesía puso a casi todos los galeses (de hecho, la capitanía recayó en el octavo Michael Owen). Pero, luego de dos años de inactividad, mandó a la cancha a Wilkinson. Y el apertura respondió de acuerdo a su clase: metio todo lo que pateó, con 6 penales y una conversión.
Los Pumas jugaron un test inolvidable cuando nadie apostaba ni una libra esterlina por ellos. Y se fueron aplaudidos por las 61.659 personas que estuvieron en el Millennium.
Fue el partido de la consagración de Leguizamón y la despedida de dos que volvieron para dar una mano: el mismo Reggiardo y Federico Méndez. Ambos la rompieron al igual que otro que regresaba: Lisandro Arbizu, un candado en el centro de la cancha junto a Contepomi.
Los Pumas también tuvieron la puntería de Federico Todeschini, con igual marca a la de Wilko. Y además de los citados, lucieron Francisco Leonelli, Nicolás Fernández Miranda, Federico Genoud, Martín Schusterman, Mariano Sambuceti y Pablo Bouza. También ingresaron Santiago Sanz y Lucio López Fleming.
Recuerdo a Leguizamón llevándolo en andas a Méndez; las lágrimas de Reggiardo; las palabras de Arbizu (“Este equipo tiene estas cosas”); la emoción de Loffreda; el respeto de los periodistas británicos; las felicitaciones de Woodward y la alegría de los pocos argentinos.
Fue, al igual que éste, un viaje al peligro. Fue, al igual que éste, un partido por invitación. Aquellos Lions eran bastante menos que estos Boks y estos Pumas llegan más foguedos y consagrados que los del 2005. De todos modos, lo que intenta reflejar esta historia es que con Los Pumas siempre se puede esperar un milagro. Así lo marca la leyenda.
Espiando
Clasificado bajo Análisis, Especial, Pumas-Boks | el 04-08-2008 |
12
Para ir entrando en clima y ensayar algunos teorías de lo que puede ocurrir el sábado próximo con Los Pumas en Johannesburgo, primero un compacto de 10 minutos del gran triunfo por 30-28 que consiguieron los Springboks ante los All Blacks, el último 12 de julio, en Dunedin, por la segunda fecha del Tres Naciones.
Un primer dato insoslayable y obvio: los Springboks están afilados, en pleno ritmo de competencia y con un plantel en el que cualquiera que entra puede ser tranquilamente titular. Ejemplo: Francois Steyn, el chico que fue la revelación en el último Mundial, no tiene hoy un lugar asegurado entre los 15. Y ahí lo vieron: acertando la difícil conversión que puso el 30-28 y, sobre todo, no sólo tapándole el drop final a Dan Carter, sino corriendo varios metros hasta que recién lo pudieron bajar entre cuatro neocelandeses.
Otros dos detalles, ya ingresando en el paquete de las 13 reglas nuevas que se pondrán en práctica a partir de este test del sábado: 1) En el primer try de los Boks se aprecia claramente el espacio que hay ahora para atacar con la marca a 5 metros del último pie en la formación. El scrum cobra más importancia y esa es una buena para Los Pumas; 2) el último try de los Springboks nace de una pelota que Carter deja adentro. Con las reglas viejas, podría haber buscado el touch y era line desde donde salía el envio. Con las ELVs, si la pelota es introducida en los 22 metros y esta no pica antes de salir, el line es desde donde se pateó. Esto modifica radicalmente el juego y obliga a los pateadores a cambiar su perfil de pegada, intentando más el kick al fondo o paralelo al touch.
Esta última regla motiva dos condiciones: los tres del fondo deben tener una absoluta concentración y habrá que buscar otras alternativas cada vez que la pelota se pone en juego desde la mitad de la cancha. Ya no sirve el maul y despeje desde adentro de las 22.
¿Esto significa que hay se patea menos? En absoluto. La estadísticas del Tres Naciones indican que se está utilizando el pie hasta tres veces más por partido que con las reglas antiguas. Sólo se modifica la táctica. En el test del sábado pasado con los Wallabies, los All Blacks acorralaron con el pie a su rival y hasta llegaron a un try por esa vía.
Otro aspecto determinante será que ahora se permite derrumbar el maul siempre y cuando un jugador colapse a un contrario entre la cadera y el hombro. Sigue penándose el tackle en esa formación y utilizar a un compañero para el derrumbe. ¿Conclusiones? Ya ningún equipo gana terreno con el maul. De este modo, después del line, por ejemplo, hay que buscar otras alternativas de ataque. Los All Blacks sorprendieron penetrando por el medio después del taping.
También habrá modificaciones importantes en el line. Se puede ejecutar rápido tirando la pelota hacia el propio ingoal. El mínimo de jugadores sigue siendo dos, pero no hay ya ningún límite en la cantidad máxima ni es necesario poner en esa formación el mismo número que el rival.
Detalle muy importante: no se instrumentará en este partido ni está inlcuído en el paquete de las 13 reglas que se utilizarán de ahora en más el free-kick que estamos viendo en el Tres Naciones. Es un dato alentador.
No será sólo para Los Pumas el primer partido con estas reglas. También debuta en ese aspecto el árbitro, el inglés Wayne Barnes, quien tiene precisas intrucciones del IRB en ser tajante en la situación de tackle/ruck y en liberar inmediatamente la pelota. Esto fue lo que tantos dolores de cabeza le causó a Los Pumas en el test contra Italia y con el australiano Matt Goddard (amigo mio y de Lakes), quien por otra parte es el mismo que está en el video con el que arrancó este post.
Ese quizá será el ítem en el que más tendrán que cuidarse Los Pumas, porque las nuevas reglas pueden llegar a jugar a favor, claro que siempre y cuando exista un cien por ciento de concentración y que el equipo aguante el rigor físico al que lo someterá Sudáfrica durante los 80 minutos.
Por último, otras dos consideraciones en este primer acercamiento al test en el Ellis Park. Por un lado, a olvidarse que esto es una revancha del Mundial. Por el otro, resaltar una vez más la entrega y el coraje del jugador argentino para calzarse la celeste y blanca en situaciones que no se presentan para nada favorables. Como esta que se viene.

