Imaginación

Clasificado bajo Diario de viaje, Mundial 2007 | el 14-10-2007 |

54

Informa bien Edgard en su parte meteorológico de todos los días de partido que ya es como una cábala inquebrantable en este blog. París luce celeste en su cielo y sol pega fuerte, así que evito hacer lo mismo que el domingo pasado, cuando me eché a relajarme bajo la Torre Eiffel. Es un domingo precioso, con miles de personas paseando por esta ciudad que viene de tener una noche distinta a la soñada por sus habitantes. Pasan los ingleses con sus pechos inflados de orgullo. Empiezan a verse más sudafricanos con las camisetas verdes. Y, como siempre, un grupito de argentinos que se juntan en el Arco del Triunfo. Tres acaban de llegar. Carga cada uno con  su valija. Uno de ellos tiene la celeste y blanca, pero la de fútbol, con el 10 en la espalda y el apellido de Riquelme estampado. Lo miro y recuerdo lo que leí anoche cuando volvió para escribir del Stade de France: la Argentina le había ganado a Chile con dos goles de Riquelme. Imagino porqué no puede ser un fin de semana completo.

Sebastien Chabal también es el rostro de la derrota francesa. Está en todas las tapas de los diarios. Tres de ellos (Le Journal Dimanch, Le Parisien y Aujourd’hui) optaron por el mismo título, “Ragean!”, que es un expresión francesa que deriva del verbo rabiar. “La dececpción es infinita”, dice L’Equipe. Todo lo contrario en la prensa inglesa. Jonny Wilkinson es el elegido. “Héroes”, “Gloria” se lee en una recorrida por las portadas. Recuerdo ayer cuando iba hacia el estadio en el subte atestado de gente a un jóven excitado con la camiseta de les bleus abrazando a otro con la de los Boks. “Acá está la finaaaalllll”, gritaba. Sigo imaginando.

Los días de partido a la noche son los más largos. No sé porqué este domingo me parece que no pasa más. Hablé hace un rato con DEX. Está feliz con el espectáculo que vivió anoche viendo el partido por pantalla gigante en el centro de París. Le digo, como si fuese un padre, que aproveche para pasear. Quedamos en econtrarnos antes de ingresar al Stade. Se lo nota ansioso. Supongo que habrá pensado lo mismo de mí. Hablamos de un hipotético pase a la final. Imaginamos.

No sé si estoy escribiendo por un compromiso periodístico o para calmar la espera del modo que mejor conozco. Leo ya no sé dónde, creo que a propósito de algo que dijo Agustín Pichot, una referencia al mayo francés del 68. El que lanzó aquella famosa consigna de “La imaginación al poder”. Por un instante se me viene el capitán a la cabeza. Sí, imagino.

Traje cuatro libros desde la Argentina creyendo que la estadía iba a ser más corta. Me queda por terminar el último, uno que tengo postergado desde hace mucho tiempo. Está en mi mesita de luz desde el lunes. Vuelvo a mirar la tapa tentadora desde anoche: “Argentina vs.Inglaterra. Mundiales de fútbol y otras guerras”. Imagino a la obra de David Downing agregándole un capítulo del rugby.

Basta. Decidí terminar aquí. Igual, no dejo de imaginar, no sólo porque nunca lo hago sino porque eso es lo que más han contagiado estos Pumas. Prefiero armar el bolso con la pesada computadora, ponerme la campera de todos los partidos y marchar hacia el estadio. No importa que falten todavía casi cuatro horas. Mejor llegar temprano.

Chau. Nos vemos en un rato.

Alergia

Clasificado bajo Diario de viaje, Mundial 2007 | el 09-10-2007 |

38

Disculpen, pero voy a romper con una tradición periodística. Dejo la noticia, lo más importante, para después. La escribiré luego de esto. Ocurre que cuando hoy ingresé al blog vi que ha provocado cierta alarma la nota de ayer. ¿Por qué contesto tan tarde? Porque LANACION.com, para la cual escribo todos los días, le pagó una fortuna a la empresa Orange -que tiene los derechos cibernéticos del Mundial- para que tenga internet libre desde cualquier punto. Pero la famosa plaquita de la incompetente Orange que va enchufada a la computadora funciona cuando quiere, y hace unos días que no da señales de vida. Entonces, tengo que transmitir desde el centro de prensa, que cierra a las 8, las 3 de allá, y a partir de ese momento quedo desconectado, salvo por el teléfono.

Primer diagnóstico: anoche me fui hasta Enghein les Bains a ver al médico de Los Pumas, Mario Larrain, a quien siempre molesto en cada gira. Lo que tengo es un fuerte cuadro de alergia, producto de que el domingo, antes del partido, me eché a tomar algo de sol abajo de la Torre Eiffel. Todo muy lindo, pero yo soy súper alérgico y el sol del mediodía, se sabe, lastima bastante. Parezco un chico en estas cosas. No aprendo aquel sabio mensaje de las abuelas: “La salud es lo primero”. Bueno, Mario me medicó y hoy amanecí algo mejor.

Segundo diagnóstico: conseguí hotel. Ya estoy seguro hasta que me vaya. El problema es cuándo. No hay pasajes. Me pusieron desde Buenos Aires en todas las listas de espera.

Tercer diagnóstico: son maravillosos. No tienen idea de cómo me acompañan en todo esto, día a día. Me emociono leyendo cada mensaje. No los conozco, pero es como si los conociera de toda la vida. Cecilia, zanjera de alma, recomendándome un médico en Francia. Juan T, dándome la dirección de hoteles en Francia.Todos deseándome que me mejore. No encuentro otra forma de agradecimiento que escribir esto antes que la noticia.

Disfruto con el corazón leyéndolos a Tomy, al Nazo (feliz por su superclásico) y a Fernandito (supongo que no tan feliz por el fútbol), algunos de mis amigos del alma junto al Mono, que ayer llegó a los 50. Me emociono con los comentarios de alumnos que pasaron por TEA y Deportea, como Luis Faraoni (brillante escriba; perdón que insista, imaginarán, no muy contento por el River 2-Boca 0), Victoria (cubanita de ley) o Johana (inquieta chica que se fue a vivir a Australia y que trabajó como voluntaria en el Mundial 2003).

Aprendo con las permanente contribuciones de Toluba y, les aviso, estoy buscándole una entrada a Dex. La conseguiremos como sea.

Todos me apuntan desde la Argentina lo que debo estar disfrutando este Mundial. Se refieren a la actuación de Los Pumas. No les falta razón. Pero lo que más drisfruto, de corazón, es de esto, del ida y vuelta que se genera en este espacio.

Para lo último, porque ese es el lugar que se merece, dejo a Pablo Llonto. Nunca pudo haber jugado al rugby. Es de esos que uno mira fijo y se esconden. No tacklea, pega patadas desde atrás. Debió decir en su nota muy bien escrita que tiene desde hace muchos años un problema personal conmigo y con mucha gente con la que comulgo. Llonto, por si no lo recuerdan, salía por Canal 9 vestido de smoking (¿careta?) hablando de las bondades del boxeo. Afortunadamente, camino por la vida en la vereda de enfrente a la de él.

¿Qué más? Gracias. Desde el alma. Ahora sí, me preparo para lo del día. Para un martes que ya dejó atrás a ese lunes.

 

 

Dualidad

Clasificado bajo Crónica, Diario de viaje, Mundial 2007 | el 08-10-2007 |

82

Es un lunes complicado para quien esto escribe. Está difícil conseguir hotel en París, hay demasiados problemas con la vuelta en avión (desde Buenos Aires me dicen que recién puede haber lugar para el 1 de noviembre, y el Mundial termina el 20 de octubre; mi pasaje original expira mañana) y además del cansancio y de lo que extraño, anoche se me agregó un cuadro de fiebre que me tiene preocupado. Por eso, ni bien termine de escribir esta nota intentaré que me atienda Mario Larrain, el médico de Los Pumas.

Pero también es un lunes especial. Porque es el día después de un acontecimiento histórico como el que protagonizaron Los Pumas. No lo es por haber estado anoche en el Stade de France solamente, sino por tener la suerte de poderlo transmitir. Y de ver cómo día a día este blog se alimenta de la pasión por el rugby y de tener la posibilidad de enterarme de todo lo que sucede allá a través de los comentarios. Por eso estoy escribiendo pese a todos los incovenientes relatados al principio.

Los Pumas han vuelto a su hábitat natural en Francia. Ya están de nuevo en el Grand Barriere de Enghein les Bains, donde prepararon las victorias contra les bleus y los irlandeses. A veces la moneda cae para el lado de la justicia. El International Rugby Board (IRB) no los dejó permanecer allí la semana pasada, pero al perder Australia, el lugar quedó libre y, claro, Los Pumas lo aprovecharon. Allí estarán hasta el final del Mundial. Sí, hasta el final, aunque parezca increíble.

Se agotaron los términos ya para este equipo. ¿Qué más decir? Es difícil. Es tan enorme lo que están haciendo que uno presiente que esto no terminó acá, que todavía se puede más.

Para eso será necesario librarse del stress lógico que siente el equipo y que se notó en los últimos 20 minutos con Escocia. Esta semana, otra larga semana, luego de una noche de festejo que se extendió hasta las 5 de la mañana, deberá ser utilizada para el descanso y para estudiar al rival, que es muy duro pero no inaccesible. Poca exigencia física.

Los diarios y la televisión de Francia siguen hablando y repitiendo las imagenes del triunfo ante los All Blacks. Cada vez es más evidente el pass forward a Frederic Michalak en la jugada previa al try de Yannick Jauzion. Cada vez parece más injusta la amarilla a Luke McAlister, teniendo en cuenta que los árbitros no sancionan con el debido rigor los tackles al cuello. Pero más allá de la actuación del inglés Wayne Barnes, lo que sucedió en Cardiff fue que los locales sacaron a flote su corazón y los neocelandeses ratificaron que no poseen el fuego sagrado que se necesita en este deporte.

Francia, por otra parte, revivió después de la paliza que sufrió en el partido inaugural. Acá, el Mundial es un tema de Estado y por eso Nicolas Sarkozy no falta a ningún partido, ubicándose cerca de uno de sus delfines políticos, el entrenador Bernard Laporte.

Mientras Los Pumas se marchaban del Marriott de Neuily al Grand Barriere de Enghien les Bains, en el centro de prensa de París se realizó la preselección para nominar al mejor jugador del Mundial. Hay dos argentinos entre los cinco: Juan Martín Hernández y Felipe Contepomi. Los otros son el capitán neocelandés Richard McCaw, el wing sudafricano Bryan Habana y el francés Jauzion. Se votará el 21 de octubre, un día después de la final.

Los Pumas todavía no logran atrapar al concierto internacional. Tampoco gozan de la simpatía de los franceses, que ayer alentaron ruidosamente a los escoceses, como antes lo hicieron con georgianos, namibios e irlandeses. Pero a esta altura poco importa. Los Pumas hablan en la cancha: ganaron los cinco partidos, tienen el ingoal menos vencido y es el único equipo que no recibió una tarjeta amarilla.

Un día duro, pero también muy especial. Se siente que acaba de producirse algo muy importante. Muy grande. Tan grande como Los Pumas.

 

 

 

 

Largo

Clasificado bajo Diario de viaje, Mundial 2007 | el 30-09-2007 |

55

“Un largo domingo de rugby”, tituló hoy L’Equipe, el diario deportivo francés más importante del mundo. Vaya si lo está siendo. Acá ya es casi lunes y el hotel Grand Barriere de Enghien les Bens, donde se alojan Los Pumas, es una fiesta argentina. Amigos y familiares comparten todavía lo que ocurrió hace unas horas en el Parque de los Príncipes. Será una noche extensa, tanto como un día que comenzó muy temprano. Por eso, mañana habrá jornada libre para los jugadores.

“Bruja, no volvemos”, rezaba una de las tantas banderas desplegadas en el estadio. Muchos de los argentinos que llegaron para la segunda parte de la primera rueda no se quieren ir. Algunos planean regresar para las semifinales. Algo es seguro: habrán muy pocos el domingo en el Stade de France. Colmarán los escoceses, que los siguen a los suyos a todos lados con sus características polleras. Y no habrá pica. Los escoceses aman a los argentinos por Diego Maradona. Incluso le dedicaron un himno a la Mano de Dios. Se sabe: detestan a los ingleses. ¿Qué harán esta vez los franceses que sacaron su entrada soñando con que allí estuviesen les bleus? Toda una incógnita.

De todos modos, el duelo argentino-irlandés fue sólo en la cancha. A la salida del estadio, las camisetas celestes y blancas y las verdes se unieron para festejar en los bares, haciendo un culto del espíritu del rugby, que no es verso, aunque algunos se encarguen de mancharlo.

Tanto me insistieron que respeté las cábalas. Llevé, como en los tres anteriores partidos, la pesada computadora al estadio. Pero me volví a escribir al hotel, porque regresar en otro medio de transporte que no sea un auto a Enghein les Bains es imposible. Los amigos de Clarín me ayudaron a recorrer los 17 kilómetros de distancia.

Mientras escribo, escucho los festejos en el Grand Barriere y observo desde la ventana el trabajo de mis compañeros de ESPN, que están transmitiendo en vivo para la Argentina. Desfilan ante sus cámaras casi todos los jugadores. Lo deben estar viendo allá. Me aportan un dato: Canal 9 hizo picos de 11 puntos de rating, todo un récord para esa hora y ese canal.

Vi el partido rodeado de periodistas franceses e irlandeses. Cuando Juan Hernández despejó mal una pelota en el comienzo del partido, uno hizo un gesto como que Los Pumas tenían miedo. Supongo que habrá cambiado de opinión rápido. Por el partido y por Juani, quien maravilla a todo el mundo del rugby.

Me animaría a decir que todos los clubes de la Argentina estuvieron presentes hoy en el Parque de los Príncipes. Parecía un torneo se seven la Place Du Docteur Paul Michan, enfrente del estadio.

Ya llevo un mes acá y extraño. Me emociono cada día más con los comentarios que deja en el blog mi hijo, que insiste con la play3, que, les cuento, sale 1.500 dólares. Me emociono cuando me pide que no lleve la computadora porque es muy pesada. Me encanta también que opinen las mujeres. ¡Aguante, Cecilia!¡Aguante, Mariana!

Este, como escribí en el post anterior, fue un domingo inolvidable por un montón de sensaciones. Pero la más fuerte fue el abrazo con el que me estreché con Boqui Casanova, mi gran amigo del alma y de la infancia, que vive en Milán y se vino a ver el partido con el Borgia, uno de sus hermanos, símbolo de Alumni. Estar aquí juntos fue algo increíble. Nos sacamos una foto que, prometió, viajaría rápido a la Argentina, para que la vea el resto de la banda.

Ahora, creo, se viene otra mudanza, porque Los Pumas deben dejar Enghein les Bains por exigencia de los organizadores. La UAR sigue peleando para quedarse. Se resolverá al mediodía. Termino. Ha sido, verdaderamente, un domingo largo. Pero feliz.

Hasta mañana.

 

Preparados

Clasificado bajo Diario de viaje, Mundial 2007 | el 29-09-2007 |

15

A nuestra manera, los periodistas también nos preparamos para los grandes acontecimientos, como el de mañana. En mi caso, ya he imaginado decenas de posibles comentarios para este blog. Tengo varios sobre un triunfo, otros si Los Pumas pasan pero quedan segundos y unos poquitos sobre si ocurre lo que nadie piensa. Claro, salvo irlandeses y franceses. Es más que probable que cambie de idea sobre la marcha, que todo lo previsto vaya al tacho, porque una cosa es imaginarlo y otra, muy distinta, vivirlo.

También cambio de idea a cada instante sobre si llevo la pesada computadora al Parque de los Príncipes para escribir desde allá o si me vuelvo en el primer auto que salga hasta el hotel Du Lac, en Enghien les Bains. Supongo que lo resolveré sobre la hora.

He tenido la suerte de estar en los dos choques de Los Pumas-Irlanda en los Mundiales. Mantengo, pese a la edad, muy frescos ambos recuerdos. El de 1999 escribí sobre la euforia. En el 2003, sobre la frustración. ¿De qué escribirí mañana? Falta, hay que calmar la ansiedad.

De la noche helada de Lens, el 20 de octubre, atesoro lo de todos: el try de Diego Albanese, la conversión de Gonzalo Quesada y, sobre todo, la resistencia de esos nueve últimos minutos, quizá los más emblemáticos -hasta ahora- en la historia del rugby argentino. Pero guardo otras cosas que no sucedieron en la cancha. La algarabía incontenible de Agustín Pichot en la conferencia de prensa, respondiendo sin parar a las preguntas de los periodistas extranjeros. El rostro de felicidad del capitán Lisandro Arbizu. La frase “Bloody nine minutes” (Malditos nueve minutos) del neocelandés Alex Wyllie. El viaje en auto apresurado de Lens a Lille -donde estaba el campamento argentino- para redactar todo lo que me habían pedido desde Buenos Aires. El llamado a la redacción y escuchar de fondo los gritos por Los Pumas. La mesada del lobby del hotel Mercure desbordante de mensajes que llegaban desde la Argentina. Los jugadores dando vueltas a las 4 de la mañana sin poder creer lo que habían hecho. A Gonzalo Beccar Varela salvando a los enviados argentinos con una enorme bandeja de fiambres para poder picar algo en esa noche tan extensa.

De la tarde calurosa de Adelaida, el 26 de octubre, guardo en la memoria ese try de Alan Quinlan tras una pelota perdida en el line que se la llevó por delante Keith Wood. La esperanza por el fenomenal drop de Ignacio Corleto. La sensación de que ya no había tiempo cuando Ronan O’Gara estampó el penal del 16-15. Las lágrimas de casi todos. La llegada a la conferencia de prensa de Pichot con su brazo vendado y con su hija Valentina de la mano. El rostro desencajado, como nunca, de Marcelo Loffreda. Las sanciones a Mauricio Reggiardo y a Roberto Grau. El regreso en cuatro grupos por los problemas de pasajes. El hecho de haber sido Los Pumas los primeros en llegar al Mundial y los primeros en irse. La crónica vieja que tuve que escribir por la diferencia horaria. Como siempre, terminando de madrugada.

Aquellos dos viajes los hice como enviado de Clarín. Ahora es diferente. Escribo para mi propio blog y eso le da a esta cobertura un aperitivo especial. Unico. Porque estoy en permanente contacto con ustedes, los que le dan vida a este espacio. Los que opinan del rugby y de la vida. Les doy un dato: los dos post con más comentarios fueron los del Che (142) y el de Mensajes (hasta ahora 108). Me ratifica algo que siempre sostuve: la política tiene que ver con el deporte. Quizá después de escribir esto, este post esté entre los top de los comentarios.

Esta cobertura también me da información a través de los mails y de lo que leo en la web. Leandro Zanoni, autor de eblog, para mi el mejor blog, le hizo una más que interesante entrevista a Gonzalo Tiesi. Santiago Ludueña, un chico de 15 años, escribe sobre rugby en su blog Un poco de todo. Alex Caniza, egresado de Deportea en el 2002, armó un valioso blog de intercambio con familiares, amigos e hinchas de Los Pumas.

Y en cuanto a los comentarios, sigo apoyando a DEX. Y me sigo emocionando con las participaciones de mi hijo, que ahora aprovecha para pedirme la play3. Aclaración: lo llamo dos veces por día por teléfono. Lo extraño muchísimo. A Guillermo, de Phonorental, que también escribió en el blog, le aviso que el celular anda fenómeno pero que me tenga piedad con la cuenta.

Ya es de noche acá en París. Salió el sol a la tarde. ¿Lloverá mañana? ¿De qué escribiré? Sigo imaginando.

Hasta mañana.

 

Mensajes

Clasificado bajo Diario de viaje, Mundial 2007 | el 26-09-2007 |

110

Hay imagenes de este Mundial que están más allá de lo que pasa con los favoritos. Imagenes que emocionan. Como la de Irakli Machknaneli, de la tremenda Georgia, mostrándose el corazón y haciendo el gesto de tenerlo así de grande tras el try que le marcó en el partido de hoy a Namibia. Como la cara de enorme satisfacción de los portugueses pese a haber perdido todos los partidos, pero mostrando una pasión conmovedora. Como la gigante algarabía de los japoneses cuando Shotaro Onishi acertó una complicada conversión y decretó el empate de ayer con Canadá (ver nota de Carlos Losauro en La Nación). Mensajes que brinda el rugby.

Hay otros mensajes, los escritos, que llegan y también emocionan. Abundan los “Vamos Pumas” en este blog y en los post que escribo para lanacion.com. Recibo un mail de Martín Miguens, quien me transcribe uno que le envió Fran Paz, el hijo de Pipe, tercera línea de Alumni y de Los Pumas. Cuenta que en Marsella hubo una banda de Alumni que, dice, copó el estadio. Transmite pasión, también.

Hay mensajes que no tienen que ver con el Mundial, pero sí con el rugby. Me impacta uno que recibí del Club Italiano. Dice que así debe formar un equipo de rugby: 1.Respeto, 2.Humildad, 3.Pasión, 4.Diversión, 5.Salud, 6.Honor, 7.Unión, 8.Amor por tu familia, 9.Trabajo en equipo, 10.Ser hermano de tus amigos, 11.Ser amigo de tus hermanos, 12.Voluntad inquebrantable, 13.Ser hombres de bien, 14.Sentido de pertenencia y 15.Ser parte de un sueño. Si querés sumarte, ingresá a www.clubitalianorugby.com.ar

Hay otro tipo de mensajes. De repudio, como el que me envía Juan Manuel Aguero, quien cuenta que en un programa de televisión trataron a Los Pumas de “fascistas” por cómo cantan el himno. Y que en TVR hicieron una parodia de Los Pumas con los militares. Ya el mismo programa -al que consideró de lo mejor de la tevé argentina- trató con desprecio una vez al rugby. Recuerdo haberle escrito un mail a uno de sus conductores, Gabriel Schultz, a quien conocí por su paso por TEA, dándole mi punto de vista.

Hay imagenes que son mensajes. Hay mensajes que transportan imagenes. En el rugby. En la vida.

Hasta mañana.

 

 

Térmica

Clasificado bajo Diario de viaje, Mundial 2007 | el 24-09-2007 |

19

De repente, el verano nos abandonó. El sol y el calor que acompañaron la estadía en Lyon y en Marsella se transformaron en lluvia y algo de viento en este lunes de París. Hubo que recurrir, al menos, a una campera para cubrirse del agua y del frío. No impidió, claro, que Los Pumas abandonaran el hotel Grand Barriere para aprovechar el día libre, el único de aquí al partido del domingo con Irlanda.

Los mayoría de los negocios cierran los lunes. Enghein-les Bains parece un domingo a la mañana en la Argentina. Pocos autos, poca gente. El ruido grande está a unos 20 minutos de tren, en la esplendorosa París.

Decido, entonces, quedarme en mi habitación del hotel Du Lac, al lado del Barriere. Aprovecho para recorrer los distintos sitios de Internet y para leer más detenidamente los diarios. Veo en L’Equipe que Claude Atcher, director de la Copa del Mundo, declara que “es un error inaceptable para un evento de esta dimensión” que Escocia y Nueva Zelanda hayan jugado con camisetas de parecido color. Una azul y la otra gris. “Prepararé una nota para la Rugby World Cup”, agregó Atcher, preocupado por los millones de teleespectadores que vieron el encuentro.

Siempre que se enfrentaron, Escocia o los All Blacks cambiaron sus vestimentas originales para utilizar una blanca. Pero el negocio de la indumentaria crece sin parar. La camiseta gris de los All Blacks, utilizada el domingo por primera vez en la historia, venderá muchísimo más que la blanca. En eso habrá pensado Adidas. En eso piensan Nike, Canterbury y todas las demás.

El tema es que el International Rugby Board (IRB) también piensa sólo en el negocio, pero lo quiere para él solo. Y como no hay repartija de lo que cobran los seleccionados, busca el modo de sancionarlos económicamente, como le ocurrió a la Unión Argentina de Rugby (UAR) por la publicidad que se observaba en los cabezales de cuatro jugadores en el partido con Francia.

Está bien. Era difícil distinguir las camisetas. Pero el IRB debería preocuparse por temas mucho más importantes. Por ejemplo, el de haber designado a un neocelandés, Paul Honiss, para el partido entre Los Pumas e Irlanda. Alguno de los dos o Francia será rival de los All Blacks en los cuartos de final. Se sabía desde el sorteo.

Al negocio le conviene que Francia esquive a los All Blacks en los cuartos de final. Y quizá también le convenga que siga Irlanda y no Los Pumas. ¿Por qué, entonces, se deja lugar a las sospechas? ¿Por qué no se designó desde un principio a un árbitro australiano o a uno sudafricano?

Encima, Honiss está bajo la lupa después de su pésimo arbitraje en Sudáfrica-Samoa, donde perjudicó claramente a los del Pacífico Sur. Hay una buena crónica hoy de Patricio Connolly en clarin.com.

Además, los argentinos no tienen muy buenis antecedentes del neocelandés. Recuerdo que cuando escribí el anuncio del partido inaugural del Mundial 2003 entre los Wallabies y Los Pumas, opiné que uno de los aspectos a tener en cuenta era el arbitraje. Honiss era conocido por beneficiar a los más fuertes. Bien, en los primeros 3 minutos, el árbitro  cobró un line torcido en las cinco yardas australianas y, en la jugada siguiente, sancionó al equipo de Marcelo Loffreda con un penal en un scrum en el mismo sector de la cancha. Vale una aclaración: Los Pumas perdieron bien, sin discusiones.

También hay que recordar que existían temores sobre el inglés Tony Spreadbury en el partido con Francia y no hubo jugada para reprochar. Pero como después se vieron distintos criterios para sancionar en varios partidos (siempre favoreciendo a los más poderosos), Loffreda decidió pedir una reunión con Paddy O’Brien, también neocelandés, responsable de los árbitros.

En este lunes también tuve una larga charla telefónica con Mario Ledesma. Decidí hacerla pública porque creo necesario dar su punto de vista sobre un post que escribí, titulado, precisamente, Ledesma. El hooker me aclaró que en ningún momento desmintió -”me hago cargo”, enfatizó- lo que dijo sobre el apertura irlandés Ronan O’Gara (“Le tengo asco”) y que nunca expresó abiertamente, sino en una charla confidencial con un enviado, que a él no le gustaba que estuviesen los periodistas en el mismo hotel que los jugadores. Quizá en lugar de “abiertamente” debí escribir “en la intimidad”.

Hasta mañana.

 

 

 

Tren

Clasificado bajo Diario de viaje, Mundial 2007 | el 23-09-2007 |

42

Puede sonar cursi, pero el tren que sale a las 14.35 en punto desde la estación de Marsella rumbo a París es el tren de la alegría. Allí viajan Los Pumas, con sus rostros encerrando la necesaria mezcla de satisfacción y de serenidad. Con ellos van familiares y amigos. También algunos enviados especiales, como quien esto escribe. Agustín Pichot lleva de sus manos a sus dos hijas. Rodrigo Roncero alza a la suya. Pasaron Francia, Georgia y Namibia. Ahora sí viene Irlanda.

Es una maravilla el tren. En apenas 3 horas recorre 780 kilómetros. Por eso, a las 18, Los Pumas ya estaban alojados en el hotel Grand Barriere, en Enghein-les Bains, a unos 20 kilómetros del centro de París. El mismo lugar donde se alistaron para vencer a Francia. Un escenario que deberá transformarse en una fortaleza para esperar a Irlanda. Porque esta semana quizá sea la más difícil de todas desde que llegaron al Mundial. Entonces, habrá que hacer oídos sordos a todo lo que venga de afuera.

Francia está pendiente de lo que ocurra el domingo a partir de las 17, las 12 de la Argentina, en el Parque de los Príncipes de París. Necesita que gane Irlanda y que Los Pumas no consigan punto bonus para así evitar a los temibles All Blacks en los cuartos de final, en Cardiff. Bernard Laporte ya empezó a calentar el ambiente. Dijo que Irlanda es superior a los argentinos.

Los diarios irlandeses, en tanto, ya dan por eliminado al equipo de Eddie O’Sullivan. No piensan lo mismo Los Pumas. Dicen que Irlanda saldrá a resurgir en el partido que más esperan en este Mundial. Los Pumas también es el que más esperan.

Mañana habrá día libre. Necesario para descansar física y mentalmente, porque se viene, según todos, el test más duro de esta primera rueda. El martes se volverá al entrenamiento, pactado en doble turno. Físico por la mañana y rugbístico por la tarde. Regresará Juan Martín Hernández.

Fue necesario recibir tanto afecto en Marsella, pero también lo es escapar del ruido ante un partido tan trascendental. El reducto en Enghien-les Bains es ideal. No queda cerca de París y, además, es imposible entrar sin permiso. Los Pumas saben todo lo que están generando en la Argentina. Lo disfrutan. Pero ellos vinieron acá con un objetivo claro, que no es sólo atravesar la primera rueda, sino quedar primeros en el grupo. Y son concientes que tienen que seguir como hasta ahora, día a día. Como leí por ahí: tackle a tackle.

Después del partido de anoche en Marsella me encontré con Mario Negri, el octavo que jugó en Alumni y formó parte del Sudamérica XV que en 1982 consiguió el histórico triunfo contra los Springboks, en Bloemfontaine. Había llegado desde la Argentina el viernes. Sorprendido por la locura que ha desatado este equipo. Me decía: “¿Sabés qué es lo más increíble? Que todos te vienen a preguntar por el rugby. Gente que no tenía ni idea de qué se trataba esto. Y lo que más los impactó fue cómo los jugadores estaban en el himno, el día con Francia. Saben que eso no es fingido, que es imposible, que sale bien de adentro”.

Coincidimos en que los jugadores argentinos, más allá de que jueguen en el rugby profesional, mantienen el espíritu que mamaron en sus clubes. “Porque -acotaba Negri- uno desde chico va escuchando las historias de Los Pumas por tipos que las vivieron, y después las vas contando vos, y así permanentemente. Es el ADN”.

Hoy, Francia está llorando la muerte del extradordinaro mimo Marcel Marceau, el genio de la cara pintada de blanco, los pantalones anchos y la remera a rayas. Se marchó a los 84 años. Hoy también, pero en el rugby, los All Blacks jugaron por primera vez en su historia con una camiseta de color gris. Fue en el Murrayfield de Edimburgo, donde apabullaron a Escocia por 40-0. Dan miedo los dirigidos por Graham Henry.

Final para este diario de viaje de domingo. De un viaje en tren. Los Pumas están de nuevo en París. Queda una semana para hacer más fuerte el sueño. Sí, ahora sí viene Irlanda.

Hasta mañana.

 

 

 

Todo

Clasificado bajo Análisis, Diario de viaje, Mundial 2007 | el 22-09-2007 |

24

¡Hay tantas escenas que quedan grabadas! El final con el Vélodrome sólo para los argentinos. Con los casi 15 mil que están en las tribunas y con los jugadores que recorren los cuatro costados de la cancha. Saltan, agitan las banderas y aplauden los que están afuera. Miran, saludan y aplauden los que están adentro. Marsella tiene esta noche el color celeste y blanco. Se extiende a las calles. Alegría por todos lados. Quedó atrás Namibia por un categórico 63-3. Es tiempo, ahora sí, de pensar en Irlanda. Con el sueño intacto. Con los objetivos bien en claro, que es lo más importante.

Los Pumas dieron hoy otra lección. Había cierto temor antes del partido por la larga inactividad y por la desconcentración que podría haberse dado ante la invasión de argentinos en las últimas horas. Porque todos traían desde la Argentina el mensaje de la nueva Pumamanía desatada tras el triunfo ante Francia. Pero esa ansiedad sólo se notó en los primeros 20 minutos, en los cuales el equipo se pasó de velocidad y cometió errores, sobre todo en el manejo de la pelota.

Dio otra lección porque se suponía que tenía dos desafíos en un mismo partido: ganar y lograr el punto bonus. Pero no, Los Pumas habían subido la apuesta: querían terminar con el ingoal invicto. Lograron las tres cosas. Y en la última pelota defendieron un embate de Namibia como si se tratase de Francia.

Más todavía: a los 5 minutos del segundo tiempo, cuando Felipe Contepomi encontró un hueco y apoyó bajo los palos, ya estaba cumplido el objetivo del bonus. Pero Los Pumas demostraron que tienen hambre. Terminaron apoyando 9 tries.

Otro dato por demás relevante: es el único equipo que en tres fechas tiene su ingoal a salvo. También es el que menos puntos recibió en contra (19). Está primero en el Grupo de la Muerte. Y con lograr un punto contra Irlanda, el domingo que viene en el Parque de los Príncipes de París, se asegurará su condición de líder y eludirá a los All Blacks en los cuartos de final. Extraordinario.

Sólo esta noche es para distenderse. El lobby del Hotel Radison es un desfile incesante. Están los jugadores con sus familiares y amigos, pero hay cientos de hinchas que pugnan por un saludo o una foto. Todos con la camiseta de Los Pumas.

Más escenas. El fenomenal partido de Rodrigo Roncero, Juan Fernández Lobbe, Patricio Albacete y Juan Leguizamón. El poder del scrum, del cual vino el segundo try, el primero de Legui. La seriedad con la que se encaró el partido. La vuelta de Gonzalo Longo, el subcapitán. El ingreso de Federico Serra, con lo cual ya estuvieron en cancha los 30.

Quiero detenerme un instante en Federico Todeschini. El martes estaba casi afuera del Mundial. Hoy entró, respondió y hasta apoyó un try en una jugada que empezó él. Fue emocionante el festejo. Cómo lo fueron a abrazar sus compañeros, cómo se besó el escudo Puma, cómo se retiró de la cancha envuelto en una bandera de Atlético del Rosario.

Más allá de los franceses gritando en contra, el Vélodrome pareció una cancha argentina. Por las banderas, los trapos, desplegados en los cuatro costados. Burzaco presente (con los colores de Pucará); Las Pampas.Rufino; Alvarez; Garra, corazón ¡Huevo Pumas!; Existimos; Amor eterno; Locos por Pato; Los Buenmozos de Boulogne (SIC); Maradona y una enorme, blanca, desplegada recién después de los 80 minutos, con la letra del himno nacional.

Ex Pumas, jugadores, grupos de clubes, gente que no es de rugby pero aprovechó a venir a alentar porque vive en Europa. Todos viviendo un momento especial. Contagiados por la pasión que despiertan estos Pumas.

Mañana hay que viajar de nuevo a París. Allí espera la herida Irlanda. Para Los Pumas es el partido más duro. No les importa cómo llegue el rival. Se sabe: hay que ir partido por partido. Pero el sueño está cada vez más cerca.

Son las dos y cuarto de la mañana acá en Marsella. Esto intentó ser un análisis y un diario de viaje. Por eso titulé a este post Todo. Todo junto.

Hasta mañana.

 

Primavera

Clasificado bajo Diario de viaje, Mundial 2007 | el 21-09-2007 |

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Se extraña desde estas tierras la llegada de la primavera en la Argentina. Acá se acabó el verano y empieza el otoño, pero el sol no nos abandona ni un instante en el camino desde Lyon hasta Marsella. Son 320 kilómetros que los hacemos en auto junto al amigo Mariano Ryan, ex compañero en Clarín. Carreteras amplias, transito ordenado. Una señal de la Europa opulenta.

Hacemos una parada en Avignon, el lugar del Palacio de los Papas y del puente de leyenda. El único sitio afuera de Roma donde alguna vez estuvo establecido el Vaticano. Todo se conserva.

Este palacio fue edificado en 1335 en menos de veinte años, por iniciativa de los papas Benito XII y Clemente VI. Allí residieron nueve pontífices. Está considerado el palacio gótico más importante del mundo y representa el esplendor de la Iglesia en el Occidente cristiano del siglo XIV.

Después de recorrer sus salas, capillas y fabulosos frescos, fuimos hasta el puente Saint Bénezet, que está pegado al palacio. Es el puente de la canción “todos cantan, todos bailan”, que data del siglo XV. La leyenda dice que la construcción la inspiró el joven pastor Bénezet. Fue destruido en 1226 por Luis VIII en la Cruzada de los Albigeos y reconstruido a fines del siglo XIII. Las crecidas del río Ródano lo volvieron a desgastar, hasta que fue abandonado en el siglo XVII. Así luce todavía. Partido en la mitad del río. El tiempo parece detenido.

Marsella es otra cosa. Tráfico infernal, la muchedumbre transitando por el famoso puerto, repleto de veleros, yates y cruceros. Los edificios que se amontonan en las colina. Por momentos uno se siente en Contacto en Francia, uno de los mejores policiales de la historia. Es como si volviese a ver a Gene Hackman y Roy Scheider, los dos policías estadounidenses enviados aquí para desbaratar una red de narcotraficantes. Tiene ese olor Marsella.

Serán pocas horas en esta ciudad en la que afirman que hay que andar con mucho cuidado por los robos. El domingo a la mañana habrá que emprender un largo viaje hacia París. Está empezando a oscurerer. Los bares están colmados. En un rato empieza Francia-Irlanda. Pero acá estamos por Los Pumas.

Hasta mañana.