Imaginación
Clasificado bajo Diario de viaje, Mundial 2007 | el 14-10-2007 |
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Informa bien Edgard en su parte meteorológico de todos los días de partido que ya es como una cábala inquebrantable en este blog. París luce celeste en su cielo y sol pega fuerte, así que evito hacer lo mismo que el domingo pasado, cuando me eché a relajarme bajo la Torre Eiffel. Es un domingo precioso, con miles de personas paseando por esta ciudad que viene de tener una noche distinta a la soñada por sus habitantes. Pasan los ingleses con sus pechos inflados de orgullo. Empiezan a verse más sudafricanos con las camisetas verdes. Y, como siempre, un grupito de argentinos que se juntan en el Arco del Triunfo. Tres acaban de llegar. Carga cada uno con su valija. Uno de ellos tiene la celeste y blanca, pero la de fútbol, con el 10 en la espalda y el apellido de Riquelme estampado. Lo miro y recuerdo lo que leí anoche cuando volvió para escribir del Stade de France: la Argentina le había ganado a Chile con dos goles de Riquelme. Imagino porqué no puede ser un fin de semana completo.
Sebastien Chabal también es el rostro de la derrota francesa. Está en todas las tapas de los diarios. Tres de ellos (Le Journal Dimanch, Le Parisien y Aujourd’hui) optaron por el mismo título, “Ragean!”, que es un expresión francesa que deriva del verbo rabiar. “La dececpción es infinita”, dice L’Equipe. Todo lo contrario en la prensa inglesa. Jonny Wilkinson es el elegido. “Héroes”, “Gloria” se lee en una recorrida por las portadas. Recuerdo ayer cuando iba hacia el estadio en el subte atestado de gente a un jóven excitado con la camiseta de les bleus abrazando a otro con la de los Boks. “Acá está la finaaaalllll”, gritaba. Sigo imaginando.
Los días de partido a la noche son los más largos. No sé porqué este domingo me parece que no pasa más. Hablé hace un rato con DEX. Está feliz con el espectáculo que vivió anoche viendo el partido por pantalla gigante en el centro de París. Le digo, como si fuese un padre, que aproveche para pasear. Quedamos en econtrarnos antes de ingresar al Stade. Se lo nota ansioso. Supongo que habrá pensado lo mismo de mí. Hablamos de un hipotético pase a la final. Imaginamos.
No sé si estoy escribiendo por un compromiso periodístico o para calmar la espera del modo que mejor conozco. Leo ya no sé dónde, creo que a propósito de algo que dijo Agustín Pichot, una referencia al mayo francés del 68. El que lanzó aquella famosa consigna de “La imaginación al poder”. Por un instante se me viene el capitán a la cabeza. Sí, imagino.
Traje cuatro libros desde la Argentina creyendo que la estadía iba a ser más corta. Me queda por terminar el último, uno que tengo postergado desde hace mucho tiempo. Está en mi mesita de luz desde el lunes. Vuelvo a mirar la tapa tentadora desde anoche: “Argentina vs.Inglaterra. Mundiales de fútbol y otras guerras”. Imagino a la obra de David Downing agregándole un capítulo del rugby.
Basta. Decidí terminar aquí. Igual, no dejo de imaginar, no sólo porque nunca lo hago sino porque eso es lo que más han contagiado estos Pumas. Prefiero armar el bolso con la pesada computadora, ponerme la campera de todos los partidos y marchar hacia el estadio. No importa que falten todavía casi cuatro horas. Mejor llegar temprano.
Chau. Nos vemos en un rato.
