Lluvia
Clasificado bajo Análisis, Diario de viaje, Mundial 2011, Nueva Zelanda 2011, Pumas | el 15-09-2011 |
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Llueve en Dunedin y llueve en Invercargill. El frío y el viento acompañan en ambos escenarios. Ese es el clima que les toca a Los Pumas en el jueves neocelandés. Llueve en la última práctica en el Caledonian Ground de la ciudad que los cobijó desde su arribo a la Copa del Mundo. Llueve en la ciudad que los recibe para el partido del sábado contra Rumania, segunda escala en la ruta hacia los cuartos de final. Tres horas de recorrido en micro entre una y otra. De la parte inferior de la Isla Sur hasta el extremo absoluta de la misma.
No es antojadiza la referencia metereológica en el arranque de ésta crónica. Además del poder físico de los rumanos, Los Pumas tienen muy en cuenta en qué condiciones se puede llegar a jugar el test en el pequeño reducto del Rugby Park Stadium. Imploran porque la lluvia se ausente al menos entre las 15.30 y 17.30 del sábado. Se sabe: con la pelota mojada es más complicado plantear un partido como el que preparan los argentinos. O sea, con mucho control, desgaste con los forwards y más vuelo hacia afuera del que idearon contra Inglaterra.
Otro factor es el viento. El Rugby Park Stadium de Invercargill no tiene tribunas atrás de los ingoals. Es abierta y el viento entra por todos lados. Se vio anoche, en la victoria de Escocia ante Georgia. Un pateador preciso y letal como Dan Parks hizo la diferencia. A los palos y con sus kicks tácticos, de un lado al otro y a cargar. Ese partido entre los dos rivales que les tocarán después a Los Pumas puede ser un espejo ante idénticas condiciones, ya que también llovió. No hubo tries y a los dos les costó mucho hilvanar más de tres fases seguidas por pérdidas de pelota.
Pero tampoco es cuestión de encender más alarmas de las necesarias. Fundamentalmente, porque Los Pumas lucen confiados y seguros de sí mismos, sabiendo que hay que ir paso a paso y jugando cada partido como si enfrente estuviesen los All Blacks. “No ganamos con la camiseta. Sabemos que no nos sobra nada. Lo más importante es la humildad”, señala el gran Pato Albacete, estandarte de éste equipo.
“¡Tenemos que tacklear bien abajo!”, se le escucha arengar a Corcho Fernández Lobbe, capitán para esta parada. Fue durante una parte del entrenamiento de esta mañana, la última en el Caledonian Ground, al que el periodismo tuvo acceso completo. Otra muestra de que el equipo está bien. Sí, a los rumanos habrá que detenerlos hachándolos bien abajo, buscando siempre desordenarlos. Ahí es donde son más vulnerables y caen en penales.
Al margen del planteo y de las condiciones climáticas, Los Pumas deben sí o sí aprobar la gran materia pendiente de los últimos años, y que se volvió a evidenciar ante Inglaterra. Tienen que marcar puntos en cada acción de ataque. Con el try y con el pié. Si no se suma, todo los demás se va al tacho.
La gran responsabilidad de las patadas estará a cargo de Martín Rodríguez, quien sabe que falló más de la cuenta en la batalla de Dunedin. Las salidas y los kicks al touch y a los palos serán misión del rosarino, que, además, cambiará de puesto. De 15 a 12, como un segundo lanzador al lado de Santiago Fernández.
Mañana, viernes en Nueva Zelandia, será la primera práctica en Invercargill. Nada intensa. El plan de juego se aceitó en Dunedin. Rumania está más cerca. Pese al frío, la lluvia y el extremo del mundo que se siente en estos lares, los corazones empiezan a calentarse de nuevo. Ahí van Los Pumas.









