Cruzados

Clasificado bajo British & Irish Lions | el 20-04-2017 |

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Ya se anunció la lista de los British & Irish Lions para Nueva Zelanda. Ricardo Sabanes nos cuenta la historia del primer viaje de los Lions, el que inició la pasión por las giras de rugby.

CRUZADOS

Ayer Warren Gatland dio a conocer el plantel de los Lions que viajará a Nueva Zelanda. Más allá de las inevitables controversias por su selección (doce galeses; dos escoceses) y por el programa de partidos (Graham Henry dice que es un fixture “suicida”), se trató de la puesta en marcha del mito viviente y uno de los negocios más grandes del rugby mundial, sólo superado por la Copa del Mundo: la gira de los British & Irish Lions al hemisferio sur.

El león sale de gira.

Una de las características distintivas del rugby es el ansia de viajar. Salir al camino en busca de los que juegan nuestro deporte en ambientes ajenos, enfrentarlos en el campo y absorber su cultura es una compulsión que nace con el juego mismo. A veces el aspecto gratificante es encontrar que, más allá de un duro enfrentamiento en la cancha y la experiencia de una cultura lejana, las actitudes, puntos de vista, afectos y hasta la vestimenta son similares. Se pueden viajar catorce mil kilómetros para encontrar la imagen de uno mismo.

Mezcla de excursión de estudiantes, viaje iniciático y cruzada evangelizadora, los Lions son el epítome del viaje para un deporte que ha hecho de la gira su máxima aspiración. Otrora recibidos en pueblos y ciudades como celebridades y agasajados con lo mejor de cada comarca, estos viajeros llevaron el rugby de Gran Bretaña no solo a las capitales sino también –transportados en diligencias o carretas que sólo se detenían a cambiar los caballos– a los lugares más recónditos de Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda.

Como confiesa Willie John McBride (cinco giras y diecisiete caps con los Lions), en el ranking de honores, para un rugbier británico vale mucho más jugar un full Test para los Lions que uno para su país: “Fue un momento trascendental cuando gané mi primera cap para Irlanda en 1962, pero ser llamado para la gira de los Lions a Sudáfrica el mismo año fue el premio supremo.” El público lo reconoce de ese modo: cuando la Cruzada roja parte de viaje al hemisferio sur, se terminan las diferencias entre las Home Nations y revive el Imperio.

Las giras de rugby comenzaron tan pronto como el juego se convirtió en reconocible y reglamentado. Aunque la excursión dure sólo una o dos noches, tiene rasgos en común con los de una gira más larga: el tiempo de planificación, las acciones para recaudar fondos, las expectativas de enfrentar a los mejores, dejar una marca, sociabilizar. En términos de distancia y tiempo de duración, ninguna actividad deportiva tiene tours más largos que el rugby. Este año se cumplen 129 años de la primera gira de los Lions a Australia y Nueva Zelanda (fueron los primeros, antes de que viajasen los equipos de las Home Nations). Lo interesante es que los pioneros habían partido de viaje un año antes y no iban a jugar rugby.

Contratados por promotores privados, en 1887 dos equipos de cricket ingleses partieron de gira a Australia. Uno era liderado por quien había sido capitán de Inglaterra, James Lillywhite (de la familia propietaria de la tienda de artículos deportivos de Picadilly Circus), y organizado por Arthur Schrewsbury, el primer bateador del momento, y Alfred Shaw, quien diez años antes había boleado la primera pelota en el primer Test oficial entre Inglaterra y Australia.

El otro equipo que también competía por la atención del público y la recaudación estaba capitaneado por Lord Hawke, y entre sus filas se encontraba Andrew Stoddart, uno de los más famosos sportsmen de la época, capitán de Inglaterra en rugby y cricket y también capitán de la primera formación de los Barbarians.

Si bien ambas comitivas se unieron para disputar un primer Test contra Australia para luego seguir con su propio itinerario, el mercado demostró ser limitado para dos troupes que se disputaban la misma audiencia. Al poco tiempo las deudas de la expedición de Lillywhite fueron tan grandes que los promotores entraron en bancarrota y suspendieron las actividades… de cricket.

Empresarios al fin, en lugar de resignarse a regresar y afrontar un fracaso, los promotores decidieron duplicar la apuesta para revertir las pérdidas, y, sin moverse de Australia, propusieron transformar la gira de cricket ¡en una de rugby! Parte del plan era confirmar a algunos de los jugadores del plantel para ahorrar costos de traslado. Se invitó a los que habían jugado fútbol o rugby como deporte de invierno y cricket en verano, algo habitual en aquellos tiempos de caballeros deportistas.

Por su lado, Alfred Shaw, que había permanecido en Inglaterra, fue el encargado del reclutamiento de jugadores en ese país. La tarea no fue sencilla: tomó algunos meses de intenso trabajo bajo la sospecha de la RFU que se negó a patrocinar el tour, pero que a último momento otorgó, aunque a regañadientes, un ambiguo permiso para el viaje:

El Comité de la RFU ha declinado dar el apoyo solicitado por los promotores de una gira a Australia. Si bien considera que no está dentro de sus atribuciones prohibir a los jugadores ser parte de la iniciativa, entiende que es su deber advertir que cualquier arreglo no debe transgredir las “Reglas sobre el Profesionalismo” (la Biblia con la que la RFU perseguía la herejía profesional).

La mayoría de los veintidós jugadores que finalmente partieron de viaje (entre los que había cinco escoceses y un galés) jugaba en clubes de la Northern Union, que siete años más tarde se separaría de la RFU por la disputa sobre la compensación del lucro cesante a los jugadores provenientes de las clases trabajadoras (y no tanto), dando lugar a The Rugby League. Y si bien las sospechas sobre profesionalismo eran fundadas (algunos de ellos cobraban compensaciones por jugar rugby en sus clubes), lo que no estuvo en duda fueron el optimismo y el estoicismo del primer plantel.

El “England Football Team” sobre la cubierta del RMS Kaikoura.

El 8 de marzo de 1888 el grupo se embarcó en el RMS Kaikoura, que desde Liverpool emprendió el viaje a Australia. Ya en Hobart (Tasmania), se reunieron con Lillywhite, Shrewsbury y Stoddart (que se había pasado de equipo al recibir una oferta de £80 en efectivo) y siguieron viaje a Dunedin, Nueva Zelanda, país donde jugaron nueve partidos, de los que ganaron siete, para moverse a Sidney y dar comienzo a la gira australiana, donde disputaron dieciséis partidos de rugby invictos. Pero aún así las cuentas no mejoraban, por lo que al ver el gran número de seguidores que tenía el fútbol australiano y una taquilla promisoria, los promotores aceptaron jugar dieciocho partidos de Victorian Rules (Victoria fue el primer territorio donde se jugó Aussie rules), deporte más popular que difería bastante del rugby que se jugaba entonces.

El equipo en el Scotch Oval, Melbourne, antes de un match de fútbol australiano.

Tras ganar seis y empatar dos partidos frente a los clubes de fútbol australiano más poderosos, la comitiva regresó a Nueva Zelanda para jugar una nueva serie de once partidos de rugby que terminó invicta. La superioridad del rugby de los Lions quedó registrada en un reportaje al capitán del equipo, Robert Seddon, uno de los pocos con caps de la comitiva (había jugado para Inglaterra vs Escocia, Irlanda y Gales), publicado en el Otago Witness:

En lo individual, los jugadores neozelandeses juegan bastante igual que los nuestros, pero juegan como lo hacíamos hace cinco o seis años atrás. Desde entonces hemos afinado nuestro juego. Mientras en Nueva Zelanda anotan puntos una de cada cinco oportunidades, nosotros anotamos cuatro de cinco. El estilo del pase en Nueva Zelanda es arrojar la pelota hacia atrás sin mirar si hay receptores. Nuestra idea del pase es que un jugador nunca debe pasar la pelota a no ser que el receptor esté en una mejor posición para seguir atacando, y si el portador es detenido debe dar la espalda al defensor y pasar la pelota con ambas manos. Los neozelandeses pasan la pelota con una mano, pero eso no está bien.

Sus scrums son pesados y mejores que los nuestros. Pero nosotros no creemos mucho en el scrummaging. ¿Por qué deberíamos concentrarnos en ese aspecto del juego cuando girar el scrummage, abrir rápido la pelota y correrla con las manos es mucho mejor e incluso más agradable para los espectadores? Muchas veces vi que un jugador neozelandés con la pelota en la mano podría haberla pasado a un compañero mejor ubicado para anotar y en lugar de hacerlo buscaba su propio try, facilitando nuestra defensa. En nuestro equipo los hombres juegan entre sí y se pasan la pelota buscando mejores oportunidades.

Importantes lecciones tácticas que ¡vaya si aprendieron!

Tras ocho meses en el camino, disputar cincuenta y cinco partidos de rugby y fútbol australiano y coronar el emprendimiento con éxitos deportivos y económicos para promotores y deportistas, los veinticuatro jugadores que quedaban dieron por terminada la gira.

El jugador Nº 25 permaneció por siempre en tierra australiana. Robert Seddon, una tarde libre de partidos salió a remar por el río Hunter en una embarcación que desconocía, que a veinte metros de la orilla se dio vuelta atrapando al navegante bajo el agua. “Nuestro capitán ha muerto”, alcanzó a balbucear Lillywhite al resto de la comitiva. Seddon fue enterrado con su camiseta de rugby y sus flannels en un funeral imponente. El coche fúnebre que portaba el féretro, cubierto con la Union Jack, fue flanqueado por el equipo que lucía las casacas a rayas blancas, azules y rojas de la comitiva con una cinta negra en el brazo, seguido por una silenciosa procesión de ciento sesenta jugadores locales de todas las edades vestidos con los colores de sus clubes y una multitud de residentes de West Maitland (New South Wales), que hasta el día de hoy conserva en su cementerio una tumba cuya lápida dice:

En memoria de Robert Seddon, capitán del equipo de Football de Inglaterra (así se los conocía), ahogado en el Río Hunter el 15 de agosto de 1888. Tenía 28 años.

Una elegía publicada en The Referee en octubre de 1888 canta su memoria:

Su cuerpo varonil permanece rígido en el silencio de la muerte;

Nunca más volverá a alentar a sus hombres;

Ni llamará a sus forwards a cargar sobre la pelota.

Nunca más escucharemos sus alegres saludos;

Y ellos, sus compañeros en ese viaje a través del mar,

Buscarán en vano y no lo encontrarán.

No te aflijas, el está en reposo. Su espíritu libre

Llama en un susurro a través de la espuma:

“Hermano, estoy durmiendo; hermana, ten consuelo.

Dios sabe mejor en todas las cosas.

Todo lo que pueden hacer es esto: no me olviden”.

Buscarán en vano y no lo encontrarán. Foto del equipo. En el centro la pelota y el lugar vacío de Robert Seddon, primer capitán de los Lions.

Fue así como un viaje iniciático que tuvo de todo: cricket frustrado, fútbol australiano, rugby profesional y un héroe trágico que no pudo regresar al hogar, dio inicio a la pasión por las giras de rugby que hasta el día de hoy, como jugadores, entrenadores o espectadores, todos disfrutamos, al punto de hacer propia la frase que dice “Cuando muera no quiero ir al cielo, quiero ir de gira”.

Ricardo Sabanes

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Bibliografía consultada:

Jones, Stephen (2013), Behind the Lions, Edimburgo: Birlinn Ltd.

Thomas, Clem y Thomas, Greg (1966 y 2013), The British & Irish Lions Official History, Edimburgo: Mainstream.

McBride, Willie John (2004), The Story of my Life, Londres: Piatkus.

Ryan, Greg, ed. (2005), Tackling Rugby Myths. Rugby and New Zealand Society 1854-2004, Dunedin: University of Otago Press.