Adelante

Clasificado bajo Análisis, Mundial 2011, Nueva Zelanda 2011, Pumas | el 17-09-2011 |

54

Visa Había que ganar, y se ganó. Si era posible, con puntos bonus, y también se logró. Pero lo más importante es que Los Pumas volvieron a dar un paso hacia adelante. En todo. En el juego y en la confianza, fundamentalmente. Entonces, el sueño de atravesar la primera rueda sigue intacto. Hay con qué afrontar lo que viene, que es Escocia como primer escalón. “El partido más importante de éste grupo de los últimos cuatro años”, según Mario Ledesma.

El 43-8 sobre Rumania fue de tal diferencia como lo indica el resultado. Los Pumas fueron más de principio a fin, con un gran primer tiempo, sobre todo en los 20 minutos iniciales, donde prácticamente resolvieron la contienda con tries de Santiago Fernández y Juan Leguizamón, dos de las tantas figuras que tuvo el equipo.

El equipo dio un salto de calidad al que buen nivel que ya había mostrado en la derrota ante Inglaterra. Fue sólido, desgastó a los rumanos con una gran actuación del pack y por afuera logró el desequilibrio que faltó en los últimos años. Ese es un detalle a resaltar: Los Pumas apoyaron seis tries, cinco de los debutantes en una Copa del Mundo: además de Fernández, marcaron Juan Figallo, Lucas González Amorosino (elegido por la IRB The Man of the Match), Juan Imohff y Genaro Fessia.

Hubo actitud, salvo un pozo en parte del segundo tiempo. Conscientes de lo que viene, los más grandes hicieron hincapié de eso en el vestuario después del partido. No de las virtudes, sino de los errores. “No hay que dormirse un segundo”, repiten Corcho Fernández Lobbe, Ledesma y Pato Albacete, quien todavía es más gráfico: “Si entramos contra Escocia cagados, con miedo, es mejor aún”.

La arenga en el vestuario servirá para seguir teniendo al plantel en caja. Esta Copa del Mundo es paso a paso, minuto a minuto para Los Pumas. “Una derrota y te volvés a casa. Esto no es una gira, y eso es lo que tienen que sentir los que nunca jugaron un Mundial”, remarca Ledesma, quien ayer se convirtió en el Puma con más partidos en un Mundial: 15.

Volviendo al duelo con Rumania, Los Pumas transformaron simplificaron lo que se preveía un trámite complicado. Gran virtud. Rumania nunca pudo sobreponerse al plan de juego que le imprimieron los argentinos. Quedaron desgastados pronto los europeos. Apenas dieron guerra en el scrum, pero la primera línea rindió otra vez.

Los Pumas ganaron todos sus lines y scrums, fallaron apenas 5 de 56 tackles (Rumania metió 127 y yerró 23), pero el desconcierto en el segundo tiempo trajo buena parte de los 9 penales y de las 7 pelotas perdidas en el manejo.

Fue un buen complemento de los más experimentados con los más nuevos. Y, otro detalle importantísimo, los que entran no desentonan. De hecho, dos de ellos marcaron tries: Imhoff y Fessia. El de éste último nació de una enorme corrida y tackle de Alfredo Lalanne para evitar lo que era un try rumano.

Viene Escocia, el domingo que viene. Los Pumas viajan éste domingo a las 11 rumbo a Wellington, en vuelo privado. En la Isla Norte, seguirá la concentración al máximo y el diagrama de un nuevo esquema para enfrentar a Escocia, que no será igual al de Inglaterra ni al de Rumania. Es partido a partido también en eso.

Las ilusiones están intactas. Se vivió un sábado espectacular en Invercargill. Hasta el clima jugó a favor. No aparecieron el viento ni la lluvia de la que tanto escribimos desde aquí. Privó el sol de punta a punta. Y Los Pumas fueron locales, con unos 5 mil hinchas que le dieron un color especial al Rugby Park Stadium. Una fiesta, con familiares de varios de los jugadores en las tribunas.

“Es un sentimiento, no puedo parar…”, se fueron gritando los que vinieron desde todos lados. Rafaela, Gálvez (la buena gente del Jorge Newbery), Córdoba, Salta, Tucumán, Rosario y de varios clubes de Buenos Aires. Con ex Pumas como Marcelo Loffreda y Jorge Allen también participando de la fiesta. Involidable.

A no dormirse. Esto recién empieza. Es el mensaje de estos Pumas 2011.

Crédito Fotos: Vergara-UAR

Lluvia

Clasificado bajo Análisis, Diario de viaje, Mundial 2011, Nueva Zelanda 2011, Pumas | el 15-09-2011 |

52

Visa Llueve en Dunedin y llueve en Invercargill. El frío y el viento acompañan en ambos escenarios. Ese es el clima que les toca a Los Pumas en el jueves neocelandés. Llueve en la última práctica en el Caledonian Ground de la ciudad que los cobijó desde su arribo a la Copa del Mundo. Llueve en la ciudad que los recibe para el partido del sábado contra Rumania, segunda escala en la ruta hacia los cuartos de final. Tres horas de recorrido en micro entre una y otra. De la parte inferior de la Isla Sur hasta el extremo absoluta de la misma.

No es antojadiza la referencia metereológica en el arranque de ésta crónica. Además del poder físico de los rumanos, Los Pumas tienen muy en cuenta en qué condiciones se puede llegar a jugar el test en el pequeño reducto del Rugby Park Stadium. Imploran porque la lluvia se ausente al menos entre las 15.30 y 17.30 del sábado. Se sabe: con la pelota mojada es más complicado plantear un partido como el que preparan los argentinos. O sea, con mucho control, desgaste con los forwards y más vuelo hacia afuera del que idearon contra Inglaterra.

Otro factor es el viento. El Rugby Park Stadium de Invercargill no tiene tribunas atrás de los ingoals. Es abierta y el viento entra por todos lados. Se vio anoche, en la victoria de Escocia ante Georgia. Un pateador preciso y letal como Dan Parks hizo la diferencia. A los palos y con sus kicks tácticos, de un lado al otro y a cargar. Ese partido entre los dos rivales que les tocarán después a Los Pumas puede ser un espejo ante idénticas condiciones, ya que también llovió. No hubo tries y a los dos les costó mucho hilvanar más de tres fases seguidas por pérdidas de pelota.

Pero tampoco es cuestión de encender más alarmas de las necesarias. Fundamentalmente, porque Los Pumas lucen confiados y seguros de sí mismos, sabiendo que hay que ir paso a paso y jugando cada partido como si enfrente estuviesen los All Blacks. “No ganamos con la camiseta. Sabemos que no nos sobra nada. Lo más importante es la humildad”, señala el gran Pato Albacete, estandarte de éste equipo.

“¡Tenemos que tacklear bien abajo!”, se le escucha arengar a Corcho Fernández Lobbe, capitán para esta parada. Fue durante una parte del entrenamiento de esta mañana, la última en el Caledonian Ground, al que el periodismo tuvo acceso completo. Otra muestra de que el equipo está bien. Sí, a los rumanos habrá que detenerlos hachándolos bien abajo, buscando siempre desordenarlos. Ahí es donde son más vulnerables y caen en penales.

Al margen del planteo y de las condiciones climáticas, Los Pumas deben sí o sí aprobar la gran materia pendiente de los últimos años, y que se volvió a evidenciar ante Inglaterra. Tienen que marcar puntos en cada acción de ataque. Con el try y con el pié. Si no se suma, todo los demás se va al tacho.

La gran responsabilidad de las patadas estará a cargo de Martín Rodríguez, quien sabe que falló más de la cuenta en la batalla de Dunedin. Las salidas y los kicks al touch y a los palos serán misión del rosarino, que, además, cambiará de puesto. De 15 a 12, como un segundo lanzador al lado de Santiago Fernández.

Mañana, viernes en Nueva Zelandia, será la primera práctica en Invercargill. Nada intensa. El plan de juego se aceitó en Dunedin. Rumania está más cerca. Pese al frío, la lluvia y el extremo del mundo que se siente en estos lares, los corazones empiezan a calentarse de nuevo. Ahí van Los Pumas.

10-12-13-15

Clasificado bajo Análisis, Diario de viaje, Mundial 2011, Nueva Zelanda 2011, Pumas | el 13-09-2011 |

20

Visa El viento parece empezar en el Caledonian Ground. No hay nada que lo detenga. Son manzanas y manzanas abiertas, sin un edificio cerca, con el mar que bordea la geografía. Los huesos ya más o menos se adaptaron a las 15 horas de diferencia, pero, de pronto, Dunedin obligó también a acomodar el chip del frío. Abundan entre los argentinos los abrigos, las bufandas y los gorros, pese a que algunos habitantes de esta ciudad andan de lo más tranquilos por la calle con pantaloncitos cortos y ojotas. Un señor neocelandés, con la picardía de nuestras tierras, entiende la situación e instala, en la puerta del complejo deportivo, una camioneta que porta una máquina de café, té y chocolate. Los enviados argentinos, unos cuarenta, lo asaltan en busca de algo caliente. Y él asalta con el precio: 5 dólares neocelandeses (unos 20 pesos nuestros) por un vasito. El hombre, igual, logra su cometido. Para completar la escena, varios de aquí nos han dejado aún más helados: “En Invercagill va a ser peor”.

A Invercagill se van Los Pumas el jueves después de almorzar. En micro, en un trayecto de unos 200 kilómetros que demanda, por su trazado montañoso, unas 3 horas. Allá esperan la dura Rumania y el segundo partido por la Copa del Mundo. Clave, porque la derrota ante Inglaterra obliga a ganar todo lo que resta de la primera rueda del Grupo B.

Pero aún es tiempo de Dunedin. En esta mañana helada, donde el sol asomó un poquito para luego esconderse tras la nubes que a la tarde ya taparon las colinas que bordean a esta ciudad, Los Pumas realizaron su penúltimo entrenamiento. El miércoles tendrán día libre y el jueves se despedirán del lugar que los albergó desde su llegada a Nueva Zelandia, allá por el 1º de septiembre.

Antes de empezar la práctica, Santiago Phelan reunió a todo el grupo para anunciar la formación. Dos cambios con respecto a los que entraron ante los ingleses, en la batalla de Dunedin. Ambos, obligados por las lesiones de Felipe Contepomi y por la que significó la baja de Gonzalo Tiesi. Pero si uno analiza los puestos, las variantes son cuatro, todas en los backs. Los que entran son Lucas González Amorosino (otro debut en una Copa del Mundo) y Marcelo Bosch, que jugó un tiempo y medio el sábado. Uno como fullback (15) y el otro como segundo centro (13). Santiago Fernández pasa de 12 a 10 y Martín Rodríguez (que será el pateador) de 15 a 12.

Phelan iba a dar el equipo el jueves, pero se adelantó 48 horas. “Es lo mejor para los jugadores”, me dijo después de confirmar a los XV en conferencia de prensa.

- ¿Cómo jugador te pasaba lo mismo? ¿Lo pensaste más como ex jugador o como entrenador?

- No, a mi me daba lo mismo. Pero ahora que lo decís, tenés razón. Cuando yo jugaba, queríamos saber a los titulares cuanto antes. Te permite ya fijarte de lleno en el partido.

Tati, como el resto, sobre todo los que tienen más batallas sobre sus espaldas, está confiado, pero aún le dura la bronca por el triunfo que se escapó el sábado. “Lo teníamos ahí”, confiesa y se le cambia el rostro. Corcho Fernández Lobbe, que será el capitán, lo certifica cuando grafica: “Ahora tenemos la espalda contra la pared. No queda otra que ganar”.

Corcho es alma en este equipo y, sin dudas, una garantía como capitán en reemplazo de Felipe Contepomi, quien por primera vez una lesión lo deja afuera de un partido en sus cuatro Mundiales. El mellizo, Martín Scelzo y Mario Ledesma son los tres de este plantel que registran esa marca (los anteriores son Agustín Pichot y Pedro Sporleder), pero el Bocha marcará un récord el sábado en presencias, llegando a las 15.

Más del tercera línea criado en Liceo Naval: “Vamos a plantearles una batalla de muchas fases con los forwards, para desgastarlos. Y tendremos que cuidarnos mucho de los penales, porque ellos juegan al line y después te complican con el muy buen maul que tienen”. Es así: Rumania tiene un pack durísimo, con una primera línea que masacra en el scrum.

Esto último permitiría un comentario de porqué Los Pumas no llevan tres primeras líneas al banco. Quizá era lo más aconsejable, pero hay que ver que los tres cuartos son jóvenes y sin tanta experiencia, y que lo que pasó con Inglaterra justifica poner cuatro forwards y tres backs.

Ahí también entra la explicación que dio Phelan sobre la convocatoria de Lucas Borges, quien hoy por la tarde arribó a Dunedin. “Tiene la experiencia importante para poder transmitírsela a los backs, que son jóvenes”. El más chico de todo el plantel, el tucumano Nicolás Sánchez (cumplirá 23 años el 26 de octubre), irá al banco. Al cachorro de Lawn Tennis se le dibuja la ansiedad por entrar.

A Los Pumas se los ve tan bien como antes de jugar contra Inglaterra. Se percibe en cada gesto y en cada palabra. Quizá la bronca por los porotos que se escaparon el sábado signifique un plus positivo de cara al test con Rumania. Queda mucho por recorrer, porque así lo exige un Mundial de rugby, tan largo como el de ningún otro deporte.

Mientras tanto, Los Pumas se van despidiendo de Dunedin. Una ciudad hermosa y con gente muy amable, siempre dispuesta a solucionar cualquier problema. Pero con un clima hostil. Claro, como nos dicen aquí, en Invercagill va a ser peor. Es en el extremo de la Isla Sur. Casi como si fuese en la Antártida. Pero no hay de qué quejarse. Estar en una Copa del Mundo de rugby en un país de rugby como Nueva Zelandia supera cualquier cuerpo congelado.

Aprobados

Clasificado bajo Análisis, Mundial 2011, Nueva Zelanda 2011, Pumas | el 10-09-2011 |

58

Visa La estadística, fría, dirá que la batalla de la noche del sábado en Dunedin la ganó Inglaterra. Pero lo que arrojó este partido durísimo fue un aprobado para Los Pumas, que estuvieron cerca de llevarse la victoria, pero, lo más importante, es que mostraron un alto nivel, por el planteo -ese que tanto le exigíamos- y por lo que dieron todos los jugadores, que dejaron el alma en la cancha ante un rival que venía de obtener el 6 Naciones y que lo duplica en rodaje internacional e infraestructura.

Los Pumas tuvieron maniatados a los ingleses durante 70 minutos y se pudieron sobreponer a dos golpes anímicos fuertes, como fueron las tempranas salidas por lesiones del capitán Felipe Contepomi -lo suyo sería sólo un golpe fuerte en las costillas- y de otro sobreviviente del 2007, Gonzalo Tiesi, cuya continuidad en la Copa del Mundo está en duda porque su rodilla habría quedado bastante comprometida luego de la artera carga del segunda línea Courtney Lawes, quien acto seguido pisoteó a Mario Ledesma sin recibir ninguna sanción de parte del árbitro neocelandés Bryce Lawrence.

De todos modos, no hay que fijarse en lo del árbitro, aunque también hubo un silencio polémico del juez de touch cuando sobre el final Juan Imhoff fue tackleado sin pelota. Los Pumas no perdieron por eso. La derrota llegó simplemente por un par de errores consecutivos y porque el equipo sintió en los últimos 10 minutos el cansancio físico y mental de una batalla que resultó tremenda por donde se la mire,  disputada en un escenario que hirvió con los griteríos de la multitud que retumbaron bajo el techo cerrado del Otago Stadium.

Y también se perdió porque no se supo liquidar el partido cuando Inglaterra estaba superado desde todos los aspectos. Ante todo, falló Martín Rodríguez como pateador, aunque ninguno era fácil. Pero en un esquema como el que ideó Santiago Phelan, el pie a los palos era clave. El rosarino acertó únicamente dos y desvió cuatro. Uno solo hubiese alcanzado en su momento para liquidar a los de la Rosa, porque los argentinos tuvieron ventajas de 6-3 y 9-3.

Pero hay que resaltar que Jonny Wilkinson, quizá uno de los mejores pateadores de todos los tiempos, tuvo también una noche negra en sus envíos a los palos. Falló dos de esos en los que él jamás perdona. ¿Problemas con la luz o con el techo? “Estaba perfecto para patear”, dijo más tarde Contepomi en la conferencia de prensa.

El partido era de Los Pumas hasta que empezaron a sucederse los errores. De un penal cobrado a Gonzalo Camacho por tackle ascensor, Wilkinson no pateó a los palos -venía de fallar uno fácil- y puso la pelota en las 5 yardas argentinas. De ese line, el pack inglés progresó hasta que el medio scrum Ben Youngs, quien le cambió la cara a su equipo al ingresar, encontró un hueco entre Agustín Creevy y Marcelo Bosch para irse abajo de los palos. Increíble: Los Pumas erraron apenas 4 tackles en los 80 minutos. Uno de esos les costó la derrota.

Pero se insiste: se perdió esta batalla, pero la guerra aún no terminó y las posibilidades de Los Pumas de acceder a los cuartos de final siguen intactas. Más aún: el equipo mostró estar entero. Hubo varias actuaciones sobresalientes, con el pack como estandarte. Podemos anotar a Juan Fernández Lobbe (elegido The Man of the Match), el tucumano Julio Farías Cabello (consagratoria faena), Patricio Albacete, Manuel Carizza (otro que mostró alto nivel), Mario Ledesma (eterno), Juan Leguizamón, Juan Figallo (estuvo a centímetros del try) y Rodrigo Roncero, que está en todos lados, por más que a veces se exceda en los penales. No rindieron Creevy y Martín Scelzo cuando ingresaron, con el agravante que ahí fue cuando peor cuando funcionó el scrum, que, por otra parte, resultó el punto más flojo del equipo.

También los backs jugaron un gran partido. En defensa y quebrando cuando tuvieron la chance. Además, pudieron recomponerse del impacto que significó perder en cuestión de minutos, y rápido, a los dos más experimentados, como Contepomi y Tiesi. En ese sentido, Bosch, que entró por Felipe, tuvo una excelente noche, tackleando y generando una situación que no terminó en try por poco.

Ahora llegará el momento del descanso -hay varios golpeados- y de elaborar lo que para algunos es el duelo, porque sintieron que la victoria estuvo al alcance de la mano. Seguramente, el grupo se cerrará más estos días, y es entendible. Hay que ajustar temas porque lo que queda sigue siendo muy duro y de altísimo desgaste físico, como parece que es lo que terminará ofreciendo globalmente esta Copa del Mundo (Escocia-Rumania fue un ejemplo).

El plantel permanecerá en Dunedin hasta el jueves y recién ese día emprenderá viaje hacia Invercargill, en la punta de la Isla Sur. Ahí aguarda Rumania, que no será nada fácil. De todos modos, Los Pumas ya tienen un punto en el bolsillo (el bonus defensivo), que al final de la cuenta puede valer oro.

El equipo está, y esa es una gran noticia. Ha dado muestras cabales de grandeza en la batalla de Dunedin. Cuando se pierde así es más fácil construir. Todo está por jugarse y nada está dicho. Ah, y quedó claro que a Los Pumas nunca hay que darlos por muertos.

Crédito Foto: UAR-Vergara

 

 

All NZ

Clasificado bajo Análisis, Mundial 2011, Nueva Zelanda 2011 | el 09-09-2011 |

25

La ceremonia, impactante, la mejor de todos los Mundiales, terminó contrastando con la actuación de los All Blacks, que si bien le ganaron con amplitud a Tonga por 41-10, dejaron bastantes dudas, seguramente por los nervios de un equipo que carga con una mochila muy pesada, que es ganar el título que sólo lograron la primera vez, aquí, en 1987. De todos modos, toda la ciudad de Auckland fue una fiesta de fuegos artificiales, canciones y danzas típicas que le otorgaron un color fantástico a la apertura de ésta edición 2011 en un país donde el rugby se respira en cada rincón.

El Eden Park y sus alrededores, especialmente en la bahía de Auckland, donde se instaló el Fan Zone, resultó una fiesta repleta de emoción, con un espectáculo que superó a todos los anteriores.

En la cancha, los de Richie McCaw (con cara de fiereza permanente) fueron muy superiores a un digno Tonga, que se dio el lujo de apoyarles un try luego de una seguidilla de scrums en las 5 yardas, pero cometieron demasiados errores, que ante un rival de mayor envergadura les hubiese costado el partido. Los All Blacks tuvieron pérdidas de pelota inusuales en ellos (12), cometieron penales (13) y, sobre todo, lucieron nerviosos, como sobrepasados por la presión.

De todos modos, dominaron a través de un genial Sonny Bill Williams, un mago en el arte de pasar la pelota con el tackle encima, y de la habilidad de Dan Carter para pasar la pelota tan plano que deja fuera de acción siempre al menos a dos contrarios.

Fue un partido frío, sin emociones, todo lo contrario de la ceremonia inaugural. Ahora sí, la Copa del Mundo está en marcha.

 

Agenda

Clasificado bajo Análisis, Plar, Televisión, UAR, URBA | el 27-07-2011 |

49

Dos temas actuales y candente de la URBA.

1) Ultimos días previos a la asamblea extraordinaria del próximo lunes. Se vienen sucediendo reuniones de presidentes para debatir sobre el Orden del Día que propondrá el Consejo. La pregunta del millón es: ¿Alcanzará el 66 por ciento de los votos para aprobarlo? No son pocos los clubes que se siguen negando a la incoporación de los pladares, pero también es cierto que hay otros que están dispuestos a cambiar su posición original. En ese número está la clave, aunque hoy por hoy es una incógnita. Otro dato a tener en cuenta: la URBA todavía no recibió una respuesta oficial de la UAR sobre la propuesta para su régimen interno.

2) Se llegó a un acuerdo para renovar el contrato televisivo con ESPN. Falta que se terminen de redactar los términos y estampar la firma. No hubo sustanciales modificaciones al que venía rigiendo.

 

 

Top 14 (59.5)

Clasificado bajo Análisis | el 25-07-2011 |

19

La segunda fecha del URBA Top 14 arrojó un interesante promedio de 59.5 tantos y de 8.4 tries por partido. El dato más curioso es que el único equipo que no apoyó tries fue uno de los ganadores del sábado, el CASI, que superó a La Plata gracias a 7 penales.

Ese fue, además, el partido que menos tries ofreció (2), en contraposición con el de Hindú-Champagnat, que tuvo 13 y ninguna patada a los palos. Los de Don Torcuato, que con la vuelta de Hernám Senillosa y Juan Ignacio Gauthier (3 tries el sábado), ya son los más goleadores y sacaron el puntaje ideal, al igual que Alumni, que apoyó 7 tries contra los 2 de San Albano.

Otro que se lució en el ingoal contrario fue el SIC, con 9 conquistas, que se contraponen con la única que logró Newman, su rival de la segunda fecha.

San Luis y Pucará marcaron 4 tries cada uno, pero el triunfo fue para los platenses. Pero peor fue la suerte de San Martín, que pese a ganarle 5-4 en tries a Atlético del Rosario, perdió su duelo.

Belgrano apoyó 3 tries y sufrió 2 de Olivos, ambos apoyados por un pilar: Matías Boscacci, quien ya había anotado cuatro en un mismo partido en la primera rueda.

¿Veremos un Top 14 bien ofensivo? Falta mucho para tener una idea más acabada, pero el comienzo parece alentador.

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Más números

 

Reflexionando

Clasificado bajo Análisis, Mundial 2011, Pumas | el 13-06-2011 |

84

Por estas horas y luego de concluida la serie con los Barbarians Franceses, Santiago Phelan y su equipo de colaboradores estará desmenuzando no sólo la lista de 40 jugadores que viajará el 1º de julio a Pensacola, sino también ajustando cada detalle para lo que ahora sí será la puesta a punto final en la carrera hacia la Copa del Mundo.

Esa puesta a punto no deberá dejar ningún detalle al margen. O sea, todo lo concerniente a formar un grupo que se fortalezca desde la cabeza y desde el juego, sin anteponer una cosa a la otra. Tiene un espejo en lo que fue el plantel del 2007, que hasta unificó el mensaje hacia la prensa. Y encerrarse todo lo que sea necesario, aunque no nos guste a los periodistas. Habrá que hablar y mucho, para que se suelde la diferencia generacional lógica que existe entre veteranos y jovenes; entre experimentados y novatos.

La lista de 30 que viajarán a Nueva Zelandia no tiene muchos huecos vacantes. Si de algo sirvieron estos partidos ante los franceses fue para corroborar quiénes podían o no ganarse un lugar, pero había de antemano al menos 25 seguros. Lo mismo pasa por el XV titular. Phelan tiene en la cabeza 3 o 4 dudas, y una es alrededor de si llega o no Juan Hernández.

Por otro lado, aunque los de afuera no juegan, será importante bajar los decibeles y situarse en la realidad. Phelan tiene que seguir porque en las circunstancias del rugby actual y, especialmente la de Los Pumas, el único barómetro es la Copa del Mundo. Y tampoco deben mezclarse los discursos. A veces, algunos sectores del rugby critican al fútbol y luego son tan resultadistas y exitistas como lo es el fútbol.

Y en cuanto a los pedidos, también hay que ser medidos. Se les pide a los Pampas que sean Pumas -no por el espíritu, que lo tuvieron, sino porque se cree que están en condiciones de afrontar el máximo nivel profesional- y quedó claro que aún les falta mucho. O se pide a Daniel Hourcade como entrenador de Los Pumas y si es por resultados, un equipo dirigido por él -y con Pampas- acaba de perder con Portugal.

Todos somos los mejores desde afuera, pero hay que estar adentro. Eso no evita las críticas, por supuesto, pero, al menos desde aquí, la tarea es mirar más allá del resultado y contextualizar las circunstancias. Y atender como corresponde a los dobles discursos, desde cualquiera sea el touch que vengan. Un lindo ejercicio.

 

Poquito

Clasificado bajo Análisis, Mundial M20 2011, Pumas | el 11-06-2011 |

94

Fue poco en Avellaneda. Poquito en Resistencia. El retroceso que mostraron hoy Los Pumas en lo colectivo y en lo individual significa un amplio signo de interrogación porque cada vez falta menos para el debut con Inglaterra en la Copa del Mundo y no se advierten, hasta acá, mejorías que apunten a soñar con una recuperación que se concrete en el poquito tiempo que resta de entrenamientos y concentraciones.

Porque la derrota por 21-18 ante los Barbarians Franceses, que fue más amplia de lo que indica la chapa del resultado, mostró, y esto es lo más preocupante, a un equipo vencido, como quebrado de la cabeza, sin rumbo adentro de la cancha y con una sensación de vencido ya a los 20 minutos del segundo tiempo.

Las excusas siguen siendo válidas en lo que hace al poco tiempo de entrenamientos, al escaso conocimiento entre muchos, a las dificultades que ofrece un rival que no es un seleccionado pero que jugó con el rigor de tal -felicitaciones a los franceses, que además vinieron a dar una mano, porque sino no había equipos a los que enfrentar- y al hecho de que no eran pocos los que aquí tenían la presión de mostrar todo en 80 minutos. Pero ya no sirve sólo agarrarse de eso.

De todos los que pugnaban por un lugar, ninguno aprobó el exámen. Ni los de afuera ni los que juegan acá. Los puestos que tenían huecos, los siguen teniendo. Pero como equipo, además, Los Pumas tuvieron una tarde como pocas veces se recuerden: mal el line, mal el scrum, tackle débil, pérdidas de pelotas, lentitud en las pocas que tuvieron, falta de audacia y de actitud.

A 90 días del debut contra Inglaterra, Los Pumas no tienen, o al menos no lo pueden plasmar, un esquema de juego. Tampoco tienen un titular para la segunda línea junto a Albacete, ni a los que estarán en la tercera con Fernández Lobbe, ni quién peleará el otro hueco para el 9 con Vergallo, ni quiénes serán los centros ni cuál será la variante del 10 si no llega Juani Hernández. No está la columna vertebral.

No se trata de caerle a Phelan ni a los jugadores que aún pelean por un puesto. Siempre es más fácil opinar desde afuera, sobre todo para los que nunca estuvimos ni estaremos ahí. Pero lo cierto es que no hay señales de progreso. Casi que de los dos partidos con los Barbarians no quedó nada por rescatar. Y eso es una enorme señal de alerta.

¿Alcanzarán los 15 días en Pensacola y el mes en la Argentina? ¿Con qué herramientas contará el staff técnico a la hora del primer corte de 40 y luego el definitivo de 30?  Preguntas aún sin respuesta, pero con muchas dudas.

Ya no hay más partidos hasta la lista que irá a Nueva Zelandia. O sea, se acabaron las pruebas adentro de la cancha. Quedarán los entrenamientos y la convivencia día a día, que también es clave para armar un grupo, porque una Copa del Mundo no la juegan sólo los que entran a la cancha, sino todo el plantel. Prueba de ello fue lo del 2007.

Hoy, la sensación es de poquito, sinónimo de que falta muchísimo. Pero también todavía falta tiempo. El veredicto final comenzará a resolverse el 10 de septiembre, en Dunedin, cuando enfrente esté la poderosa Inglaterra. Ahí sí será otra historia. La definitiva.

Foto: VillarPress

 

Poco

Clasificado bajo Análisis, Mundial 2011, Pumas | el 04-06-2011 |

30

Poco (4 días) fue el tiempo de preparación que Los Pumas tuvieron para este primer partido con los Barbarians Franceses. Poco (97 días) es lo que les queda para llegar a punto al debut en la Copa del Mundo. Poco (1 o a la sumo 2 partidos) es lo que se pueden mostrar en cancha los jugadores que aún no poseen un lugar asegurado en el plantel de 30 que viajará a Nueva Zelandia. Poco también es lo que mostró esta tarde el seleccionado argentino en su victoria -que podría haber sido derrota- de 24-19 sobre los Barbarians Franceses, en un estadio Libertadores de América completo en buena parte. Mucho es lo que habrá que mejorar.

Los atenuantes escritos al comienzo no son para minimizarlos ni para agregarlos a los manuales de excusas fáciles que a veces se argumentan en ocasiones similares. Forman parte de la realidad. Veamos apenas un puñado de ejemplos: ¿Cuándo tendrán otra chance de mostrarse en cancha Agustín Figuerola y Alfredo Lalanne? ¿O Marcelo Bosch y Horacio San Martín? Casi ninguna. Los cuatro no estarán en la revancha del sábado en Resistencia y antes de dar la lista definitiva de 30 quedará un solo partido, ante un combinado regional, que no será medida. Porque al único test en serio, el de Gales, el 20 de agosto, ya irá el plantel del Mundial como así también al otro encuentro que se sigue buscando frente a un equipo de Oceanía.

Pero también es cierto que a esa realidad, Los Pumas deben buscarle una salida que, por ahora, parecen lejos de encontrar. Queda apostar a que el tiempo en Pensacola y el mes de entrenamiento y concentración acá ayuden a unir al grupo y a encolumnarse detrás del sistema de juego elegido, que hoy tampoco da señales de vida.

No es cuestión de desesperarse, de sacar conclusiones apresuradas ni de dictar sentencias. La historia de Los Pumas está escrita de grande páginas donde, ante la adversidad, surgió lo mejor. Pero tampoco es aconsejable no marcar que el equipo, por momentos, deja enormes dudas en lo colectivo y en lo individual. Hoy, por ejemplo, no se pudo establecer un patrón de juego y las fallas en el tackle -que no parecieron odebeder a una mala organización defensiva- fueron alarmantes, sobre todo en el centro de la cancha y en los postes de los rucks. Desde allí llegaron los tries franceses.

Agustín Creevy mostró un alto nivel internacional. Sobresalió del resto y está para disputarle la titularidad a Maruo Ledesma, que sigue siendo el 2 por su enorme categoría de jugador y sus galones que, entre otras cosas, guardan tres mundiales y un título en Francia. Un escalón más abajo estuvo Leonardo Senatore (foto), Lucas Borges, atento siempre a la jugada, y Martín Rodríguez, que casi no la tocó, pero mostró su clase en el try de Felipe.

En fin, poco para rescatar. Y si bien queda poco, esta recta final recién empieza, y en ese corto recorrido, falta mucho. Aunque parezca una contradicción.

Columna escrita hoy para Rugby Fun

Crédito Foto: UAR