Lille-Dublin
Clasificado bajo Análisis, Columna en La Nación, Pumas, Test-matches | el 18-11-2012 |
38
Los Pumas acaban de llegar a Dublin. A las 16.30 ya era de noche. Lluvia intensa. Cambio con el Montpellier: vuelven al club Juan Figallo y Lucas González Amorosino y retornar al seleccionado Santiago Fernández y Maximiliano Bustos.
Santiago Phelan esperará hasta el jueves para dar el equipo que el sábado enfrentará a Irlanda en el Aviva Stadium. Quiere ver si llega Juan Hernmández.
Horacio Agulla ya está bien. Viajó hoy rumbo a Bath con su mujer. Sufrió traumatismo de cráneo con perdida de conocimiento. De todos modos, no estaba previsto que forme parte del plantel para el último test del año.
Este es el comentario que escribí hoy para La Nación, como enviado especial, de la derrota de anoche ante Francia.
Duelos
Clasificado bajo Análisis, Pumas, Test-matches | el 16-11-2012 |
23
Estoy en Lille. Acabo de llegar. Enviado por La Nación para cubrir el test de mañana y el del otro sábado ante Irlanda, en Dublin. Sin mucho tiempo para escribir para el blog. Pero van algunas puntas para el lindo partido que espera con Francia, desde las 21 de aquí, las 17 de la Argentina.
Duelos por todos lados. De las terceras líneas: Fernández Lobbe-Leguizamón-Senatore versus Nyanfa-Quedraogo-Picamoles.
De las parejas de medios, nuevitos todos salvo el genio de Michalak, de quien Sánchez tendrá que estar bien atento. El francés si está en una noche inspirada es capaz de todo, pero si empieza a dudar, ofrece huecos. Y duelo de 9, con Landajo y Machenaud, quien debutó contra los Pumas en Tucumán y el sábado con los Wallabies sumó su segundo test. Ambos con goleadas a favor.
Duelo en el centro de la cancha. Par de candados: Bosch-Tiesi versus Mermoz-Fritz. Puede haber ventaja ahí de los Pumas.
Duelo de primeras líneas: Ayerza-Guiñazú-Figallo versus Forestier-Szarzewski-Mas. También veo ahí un punto a favor para los argentinos.
Más.Estadio techado, como el Millennium. Arbitro que los argentinos conocen bien: Steve Walsh, el mismo que los refereó en los 2 tests contra los Springboks, en el Rugby Championship. Mucho frío para mañana por la noche.
¿Cómo lo ven ustedes?
Hasta mañana.
Crédito Foto: Prensa UAR
Hindú7
Clasificado bajo Análisis, Columna en La Nación, Copa Direct TV, URBA | el 11-11-2012 |
19
El comentario de la final del URBA Top 14, por la Copa DirecTV, que Hindú le ganó a La Plata lo escribí para La Nación. Acá se los dejo.
Crédito Foto: Prensa URBA
Clase
Clasificado bajo Análisis, Pumas, Test-matches | el 10-11-2012 |
105
Los Pumas dieron una clase de rugby hoy en el Millennium de Cardiff ante Gales, el campeón invicto del 6 Naciones y 4° en el último Mundial. Por todo esto.
Actitud.
Hambre por ganar.
Hambre por jugar.
Defensa.
Disciplina.
Cabeza.
Juego de primera clase.
Ritmo.
Velocidad.
Excelente interpretación de las nuevas reglas.
Altísimas actuaciones individuales.
Excelente obtención.
Fases y más fases.
Sobreponerse primero a la seria lesión de Felipe Contepomi y luego a la salida de Juan Hernández.
Entraron los 8 del banco y todos se acoplaron perfectamente. Más aún: levantaron al equipo y lo pusieron adelante.
Pareja de medios para el futuro: Martín Landajo ya dueño de la 9 y Nicolás Sánchez tuvo su test consagratorio. Metió 2 drops y en el momento más caliente le funcionó el pié para reemplazar en esa función a Felipe. Además, tackleó e hizo jugar.
Forwards y backs para elaborar dos tries espectaculares, de esos que suelen hacer los All Blacks. Rematados por los wines. El primero, Juan Imhoff, que cada vez que toma la pelota hace temblar el estadio. El otro, de Gonzalo Camacho, el más guapo de todos los chiquitos. No lo pasan nunca y tacklea hasta las paredes.
Ahí atrás de Imhoff viene el enorme Horacio Agulla, quien esta vez no entró de titular y su lñugar lo ocupó el rosarino. Cuando ingresó, uno de los integrantes del Bronce 2007 la rompió de centro, tackleando y poniendo el equipo adelante.
Gonzalo Tiesi y el regreso que merecía. No paró de tacklear y tumbó a sus rivales en ataque.Juan
Juan Fernández Lobbe, el capitán, en su test número 50, elegido nuevamente The Man Of The Match.
Juan Figallo y Manuel Carizza, cada vez más jugadores. Indispensables.
Leonardo Senatore, que rindió como octavo al lado de los consagrados Frenández Lobbe y Juan Leguizamón.
Santiago Phelan, que arriesgó y acertó con todo: esquema y jugadores.
Muchos motivos para festejar esta clase de rugby que se selló en un 26-12 que pudo haber sido más amplio. Lo mejor está por venir.
Crédito Fotos: Martín Seras Lima/UAR
Pasó
Clasificado bajo Análisis, Pumas, Rugby Championship | el 07-10-2012 |
56
En la noche en la que tenían todo para ganar, porque el rival no ofrecía su mejor versión, por el empuje de la gente y porque las producciones anteriores despertaban confianza, Los Pumas tuvieron su peor partido en el Rugby Championship. Eso derivó en una derrota sin excusas ante los Wallabies, por 25-19, en un test muy flojo, plagado de errores por ambos lados y que, al fin, quedó en manos del que menos se equivocó.
Los 80 minutos disputados en el Gigante de Arroyito ante unas 38 mil personas sentenció que Los Pumas no pudieron recuperarse física ni mentalmente de lo sucedido una semana atrás en La Plata, ante los fabulosos All Blacks, que se terminaron llevando el título de manera invicta y brillante, tras superar -con bonus- a los Springboks en el Soccer City de Johannesburgo, por 32-16. Los argentinos tuvieron un primer tiempo de otras épocas: penaleros, imprecisos con la pelota, doblegados en el primer contacto y sin opciones, salvo los penales de Juan Hernández -acertó los 3 primeros y luego, con su tobillo lastimado, falló los restantes- , para encontrar caminos hacia la victoria.
Esa indisciplina del primer tiempo, producto de un equipo acelerado, que no supo escuchar al árbitro, terminó siendo decisiva, pues Mike Harris no perdonó: metió cinco adentro.
En el complemento, que siguió con la misma tónica del primero en cuanto al desorden y los errores (decenas de pelotas perdidas por ambos), un penal de Marcelo Bosch a los 23 minutos despertó la ilusión. Los Pumas se ponían a sólo 3 tantos (12-15), pero les volvió a pasar lo de casi todo el campeonato: después de anotar, recibieron. Desde la misma salida, Lucas González Amorosino dudó más de la cuenta y todo terminó en un scrum para los australianos. De ahí, una jugada en la que Digby Ioane encontró los espacios para aterrizar bajo los palos. En 2 minutos, los argentinos pasaron de 12-15 a 12-22.
Quedó para el cierre la vergüenza para ir al frente y después de un maul (¡qué poco lo usaron y cuánto les hubiese servido!) Juan Imhoff llegó al try que, de algún modo, fue un premio para un equipo que dejó todo en esta campeonato dificilísimo.
Pasó el Rugby Championship. Los Pumas dejaron pasar una gran oportunidad para irse con un triunfo, pero, en el balance general, pasaron el examen. Si se analiza la foto de los 6 partidos la experiencia ha sido muy rica desde casi todos los aspectos del rugby. Se compitió mano a mano con los 3 mejores del mundo; se conoció que es eso de viajar ida y vuelta; se creció en el juego y los argentinos pudieron ver por primera vez de manera consecutiva a los All Blacks, los Springboks y los Wallabies.
Si uno se fija solo en los resultados (5 derrotas y 1 empate) sacará un balance de poco vuelo, como son todos los que se basan exclusivamente en ese aspecto del juego. Pero planteemos sólo un escenario que provocó esta experiencia: Los Pumas les anotaron tries a los tres rivales, algo que no sucedía desde el 2007; fueron los que más vulneraron el ingoal de los All Blacks (3) y marcaron tries en todos los partidos salvo en el primero. Se llevaron un empate (pregúntele a los neozelandeses si los sudafricanos son fáciles) y dos puntos bonus. Le jugaron de igual a igual a todos, en el pico más alto, en Mendoza, Wellington y la Gold Coast. Y, sobre todo, se llevaron el respeto de todos, incluida la prensa extranjera, que no suele ser muy proclive a los elogios.
El torneo también sirvió para consolidar a los que venían de jugar su primer Mundial: Gonzalo Camacho, Manuel Carizza, Juan Figallo, Marcelo Bosch, Santiago Fernández. Y de convertir a titulares en dos que no estaban en ese plan, como Eusebio Guiñazú y Martín Landajo. En el grupo de los experimentados el que más brillo fue Rodrigo Roncero, que tuvo una rush de despedida fantástico, reconocido con la mayor ovación que despertó anoche en la gente.
Por supuesto que hay mucho por mejorar y para eso está lo que viene. En tres semanas Los Pumas estarán de nuevo en el ruedo grande, con la ventana de noviembre en Gales, Francia e Irlanda. También complicadísima, porque después de esto los esperarán con los dientes afilados. Quizá sea tiempo de darle más oportunidades a los que no las tuvieron en el RCh y de seguir adquiriendo experiencia.
Pasó, finalmente. Queda mucho por delante.
Crédito Foto: Rodrigo Vergara/Prensa UAR
Duro
Clasificado bajo Análisis, Pumas, Rugby Championship | el 30-09-2012 |
76
En la noche que había signos para soñar con una actuación inolvidable, Los Pumas perdieron la brújula. Los All Blacks, en una actuación fantástica digna del mejor equipo del planeta por lejos, los golearon con un 54-15 que encerró todas las virtudes de los neozelandeses y un cúmulo de errores individuales y de planteo que dejó a los argentinos con la peor cara en lo que va del Rugby Championship, cuya primera edición quedó en manos de los campeones del mundo.
Los All Blacks dieron en La Plata, ante una multitud, una clase magistral de rugby. Con un Dan Carter magnífico, haciendo jugar a todo el equipo, los neozelandeses brindaron un festival de destrezas, no perdiendo nunca la pelota en el contacto y llegando al try en 7 ocasiones, todas por intermedio de sus backs. Fue la primera vez en el torneo que a Los Pumas les anotaron punto bonus, algo que ya había ocurrido en el primer tiempo. Además, los nuevos campeones del RCh defendieron con orden y fiereza.
Los campeones del mundo aprovecharon todo. No dejaron pasar ni una oportunidad de golpear a Los Pumas, que si bien, como siempre, mostraron vergüenza deportiva, no le encontraron el rumbo al partido salvo en los 10 primeros minutos, cuando sorprendieron con un brillante try, producto de una gran jugada de los backs, en la que una escapada de Lucas González Amorosino encontró apoyo y velocidad en Martín Landajo.
Pero muy pronto, a los 16, vino la primera distracción argentino y todo se acabó. Los forwards se pasaron en un ruck, la pelota quedó suelta y después del arranque de Ma’a Nonu, Aaron Smith apoyó bajo los palos. Ahí empezó el festival negro, con sus dos wines, Cory Jane (3 tries) y Julian Savea (2, imparable toda la noche), en estado de gracia.
Los Pumas cometieron el error de querer jugarle a los All Blacks al mismo ritmo que ellos. Una cosa es buscar más agresividad con la pelota y otra es suicidarse en esa gesta. Los argentinos cayeron en esta última opción. Perdieron mucho la pelota en contacto, les costó avanzar hacia adelante y, por lo general, se aislaron en cada ataque.
Pero no fue sólo eso lo que les pasó a Los Pumas. Por primera vez en el torneo, fallaron en demasía en el primer tackle, yendo siempre muy arriba, al pecho, y a partir de ahí quedaron extrañamente desordenados también en defensa. Siempre sobró un neozelandés por las puntas.
Desordenados en ataque y en defensa, era imposible soñar siquiera con una derrota ajustada. De todos modos, dejaron todo, aunque en este nivel con la pasión sola no alcanza. Goleados, salieron en el segundo tiempo a buscar revancha y al menos vulneraron otra vez el ingoal rival, con un try de Gonzalo Camacho, tras varias fases y penales de los neozelandeses.
Los Pumas deberán quitarse de la cabeza lo más rápido posible esta goleada, porque todavía falta un partido, el del sábado en Rosario, ante un rival como los Wallabies que llega bastante más golpeado que ellos. También tendrán que aprender de este partido. Mirarlo varias veces. Para corregir errores y para aprender de los maestros del rugby.
Falta una semana de esta primera experiencia. Está la cara de los cuatro primeros partidos y la de éste. Habrá que ver hasta dónde juega el físico y la cabeza en lo que queda. Vale seguir apostando por Los Pumas, aunque lo de la noche de La Plata haya sido duro.
Tan
Clasificado bajo Análisis, Pumas, Rugby Championship | el 15-09-2012 |
66
Tan cerca se estuvo. Tan cerca se está. Pero esta vez eso no alcanza para sentenciar lo que pasó en la noche australiana del sábado en el Skilled Park de la Gold Coast. Los Pumas no es sólo que perdieron por poco, de visitantes, ante uno de los tres mejores del mundo y el último campeón del Tri Nations. Dejaron pasar una oportunidad histórica que la tuvieron en las manos. Y esa es la sensación que arroja el cuarto capítulo en el Rugby Championship: no le encontraron la vuelta para asegurar el resultado a favor (13 tantos de diferencia a los 17 minutos del segundo tiempo) ante un rival que cometió numerosos errores y que no gozó de la fortuna (dos penales en los palos y dos situaciones claras de try anuladas por el TMO).
Fue un partido raro. Porque los dos se equivocaron mucho con la pelota y porque si bien Los Pumas estuvieron ahí nomás de ganarlo, los Wallabies resultaron mejores a lo largo de los 80 minutos. Y porque si se compara el otro test en el que tuvieron la victoria al alcance de la mano, contra los Springboks, en Mendoza, en éste se jugó peor. Quizá haya sido el más flojo, en un nivel altísimo de todos modos, de los últimos tres, contando el de los All Blacks en Wellington.
Sí se repitió la película de los últimos 15 minutos, que han sido letales hasta aquí. Pero esta vez Los Pumas tenían muchas más chances de ganar. Los Wallabies estaban a más de dos tries de la victoria. Y los hicieron, ambos convertidos. Y agregaron más tarde un penal. En ese lapso, los argentinos no marcaron puntos. ¿Qué pasó hoy? Faltó el chip del hambre para ir a rematar a un rival desorientado, con un Quade Cooper que jugó un partido olvidable. “Bajamos ahí la intensidad”, dijo el enorme Pato Albacete, quien cumplió los 50 tests. Eso fue: así como estos Pumas son maravillosos a la hora de defender, les faltó el chip para que no le quiten lo conseguido con tanto esfuerzo.
Pero eso también se logra. Para eso se necesitan más partidos de estos. No es nada sencillo ponerse a la altura de estos tres equipos. Los Pumas lo han logrado, pero falta ahí ese plus, que hoy significaría estar escribiendo de un triunfo histórico.
Los Pumas salieron a atacar y al instante se pusieron en ventaja con un penal de Juan Hernández. Pero esa voluntad de ir hacia adelante pronto perdió nafta. Los Wallabies, aún con múltiples errores de manejo y toma de decisiones, acorralaron a los argentinos en su campo: el 79 por ciento de esos primeros 40 minutos se jugaron del lado celeste y blanco. Ahí apareció lo que sigue siendo el punto más alto de este equipo: la defensa. Extraordinaria. Con puntos altísimos en el mismo Juani, Marcelo Bosch y los de siempre: Fernández Lobbe, Farías, Albacete, Roncero y compañía.
De todos modos, los Wallabies, que se fueron al descanso 6-3 abajo, tuvieron varias chances. Dos penales de Berrick Barnes dieron en el palo y dos veces estuvieron a punto de vulnerar el ingoal argentino. En una, la frustraron entre Lucas González Amorosino y Gonzalo Camacho (un titán que se tuvo que ir lesionado con probable fractura de un dedo de la mano) y en la otra fue un tackle salvador de Horacio Agulla sobre Radike Samo.
En el segundo tiempo, otra vez con los Wallabies en la ofensiva, Barnes empató a los 9. Y de salida nomás, Tomás Leonardi, quien acababa de ingresar por Juan Leguizamón, te tapó un kick a Cooper y se zambulló al ingoal. Tanta alegría hizo pasar por desapercibido un detalle clave que le falta a estos Pumas: un pateador certero. Juani desvió su envío.
Ahí los Wallabies entraron en pánico y Los Pumas se les fueron al humo. A los 2 minutos de ese try, Hernández fabricó un hueco con un cambio de pase mágico, jugó con Juan Imhoff (el reemplazante de Camacho) y el rosarino lanzó su Fórmula 1. Una medialuna en la cual pisó con un pié la línea de touch, encontró apoyo en el incansable Julito Farías y el tucumano vulneró otra vez el ingoal australiano. La conversión, algo más complicada que la anterior, no prosperó…
Cinco minutos después, con Los Pumas buscando más, Hernández quedó ante los palos y estiró la diferencia que parecía que era el presagio de un día histórico: 19-6 a los 17 minutos.
Ahí se despertó Australia. Y bajaron la intensidad Los Pumas. Cuando Pat McCabe (había sido amonestado a los 12 minutos del primer tiempo por “matar” un letal contraataque de Camacho) entró como una tromba rompiendo tackles y cuando Barnes convirtió ese try, dio la sensación que los argentinos podían perder ese partido aún yendo en ventaja. Un síntoma: empezaron a aparecer los penales en contra.
Y esa sensación se convirtió en realidad a los 29. El 9 australiano, Nick Phipps, de flojo partido, se fue por el ciego. La defensa argentina parecía bien armada, pero Bosch fue tocado sin pelota cuando iba a tacklear. Cuando la pelota le llegó a Digby Ioane ya era try. Los Wallabies necesitaban la conversión para pasar por primera vez al frente y la lograron con un pelotazo de Barnes.
Queda tiempo aún para ir a buscar el triunfo. Y a eso fueron Los Pumas. Cuando estaban a un drop o un penal de volver a pasar al frente, una jugada de varias fases (¿no era para drop de Hernández?) terminó con penal en contra. Y de ahí, otro más adelante, desde lejísimos, que Kurtley Beale acertó de una manera fantástica. Ahora había que hacer un try para ganar.
Y Los Pumas dispusieron de sus opciones, pero ahí se nublaron. Dos lines torcidos en ataque, dos scrum a favor penalizados en contra y un par de pelotas perdidas los dejaron con el sabor amargo de la derrota. El sábado pasado, contra los All Blacks (que van rumbo al título después de ganarles 21-11 a los Springboks, en Dunedin), se ganó aún en la derrota. Hoy no queda esa sensación. Pero también hay otra, que es la más valedera en el global: se está cerca.
Este grupo es capaz de sobreponerse a la bronca y al desgaste físico y mental que significó este periplo a Oceanía. Viene una semana de descanso y después, los dos últimos partidos de local: All Blacks, en La Plata, y Wallabies, en Rosario. Quién dice que no llega acá la victoria. Y, por último, miremos los números. Nadie sacó punto bonus ofensivo contra Los Pumas. Los argentinos tienen 3 puntos y están a 4 de los Springboks. Esa foto de la tabla era impensable hace un mes.
Crédito Foto: Prensa UAR
Aire
Clasificado bajo Análisis, Pumas, Rugby Championship | el 14-09-2012 |
51
Vuelven Los Pumas a la cancha. A tratar de darle más aire a su juego para intentar tumbar en su propia casa a uno de los gigantes del rugby, a los Wallabies bicampeones del mundo y últimos ganadores del Tri Nations. Como todo lo que han jugado hasta aquí, se tratará de un partido durísimo, ante un rival al que si le dan especios y está inspirado es capaz de golear a cualquiera. La cita será en el Skilled Park de la Gold Coast, a partir de las 7.05 hora argentina (20.05 de Australia), con el arbitraje del inglés Wayne Barnes, por la cuarta fecha del Rugby Championship, que comenzará a las 4.20 con el suelo All Blacls-Springboks, en Dunedin.
Hay una sensación instalada, y de la cual también coinciden los jugadores, que este es el momento para ganar. De dar el gran golpe para llegar entonados a los últimos dos partidos de locales. En el afuera, porque se estima que los Wallabies están hoy por debajo de los All Blacks y Springboks y que es el equipo más ganable. En en el adentro del plantel, que es el que más importa, porque estos Pumas se dieron cuenta jugando que están para una victoria. Ya no quieren sólo mirarse a los ojos y quedarse tranquilos porque dieron todo. Quieren ganar. Lo dice hoy su capitán, Juan Fernández Lobbe, en una entrevista a La Nación.
Pero la historia del seleccionado argentino arroja extremos en situaciones como ésta: puede salir muy bien o muy mal. Está claro que es la hora de arriesgar, de sostenerse en una defensa espectacular, pero a eso agregarle más agresividad con la pelota, atacar, jugar con la cabeza arriba, sobre todo con los backs. Es ahí donde Santiago Phelan metió mano. Manda a la cancha a Martín Landajo, un medio scrum con características diferentes a las del valiente Nicolás Vergallo, y a Lucas González Amorosino, quien tiene más pimienta que Martín Rodríguez, aunque el del 15 haya sido el puesto más flojo en esta Rugby Championship.
El back formado en Pucará encierra, precisamente, esos extremos. Puede dibujar una jugada genial de try o cometer un error que puede costar try en contra. Pero hay que arriesgar. Es el momento.
Hablar de aspectos determinantes en el rugby de hoy y en este nivel es complicado, porque para ganar hay que hacer todo bien. De todos modos, Los Pumas tienen algunos ejes para intentar sorprender a los Wallabies. El fundamental, su pack de forwards, que es superior. Si los argentinos se imponen en esa batalla, tienen chances. Porque con la pelota, pueden crear peligro afuera con sus backs. La pareja Landajo-Juani Hernández promete eso: locura en ataque. Y lo mismo con los centros y los tres del fondo, que deberán estar más activos en la ofensiva.
El scrum es una vía. Si los argentinos mejoran esa formación, si entienden el lenguaje del árbitro en el momento de entrar a la formación, pueden doblegar a un pack australiano que si bien mejoró en ese ítem, aún no es confiable. También hay que volver al line efectivo de Mendoza, y transformarlo en una plataforma de ataque a través del maul.
Claro, como siempre, para todo eso es necesario bajar el número de penales. A un dígito, en lo posible.
¿Y los Wallabies? Es un partido de riesgo para ellos porque llegan presionados por las críticas, más allá de su victoria del sábado pasado ante los Boks. Un mal resultado le costará la cabeza a Robbie Deans, su entrenador neozelandés. Pero, además, se trata de un equipo que ha perdido la confianza después de la derrota con Irlanda en el Mundial, que viene de una seguidilla de lesiones y de perder por ello a sus dos capitanes: David Pocock y Will Genia. Mañana, esa responsabilidad la llevará el más veterano: el segunda línea Nathan Sharpe, quien jugó el último test entre ambos, en el Mundial 2003.
Pero ojo con los Wallabies, que tienen backs maravillosos. Empezando por Quade Cooper, el 10, que si bien a veces no responde cuando lo presionan al máximo, es capaz de inventar lo que sea. Más Adam Ashley-Cooper y Berrick Barnes y un wing con menos cartel pero que es un fenómeno: Digby Ioane.
Será el test número 50 de un gigante de este equipo, Patricio Albacete, quien también estuvo en el test del 2003, jugado en Sydney.
Aire a la pelota. Aire al rugby argentino después de una semana dolorosa por todo lo que pasa en la UAR. Aire porque este es el momento.
Crédito Fotos: Prensa UAR
Respeto
Clasificado bajo Análisis, Pumas, Rugby Championship | el 08-09-2012 |
70
Ahí van bien juntos, todo un símbolo de lo que también pasa afuera, Juan Figallo, Juan Fernández Lobbe, Patricio Albacete, Juan Leguizamón y Rodrigo Roncero (con la sangre que agiganta su leyenda) apoyando a Manuel Carizza en su embestida al genial capitán de los All Blacks, Richie McCaw, el que cuenta con licencia eterna de los árbitros para vulnerar el reglamento entrando a las formaciones por cualquier lado. Ahí van Los Pumas, el equipo que respeta todo el mundo del rugby. El equipo que debemos disfrutar, más allá de las derrotas.
Bajo la lluvia y el viento huracanado de la noche de Wellington, el seleccionado argentino dio un paso adelante. Y vaya cómo. Ante los campeones del mundo, los que venían de un récord de 12-0, los que venían de vencer ampliamente a los Wallabies. Los tuvieron largo rato en jaque, dominándolos, destrozándolos a tackles (¡107!), desordenándolos e incluso ganándoles en el marcador después del try de Roncero, tras una acción que nació, precisamente, de la presión y de un tackle de otro gigante que no está en la foto: Eusebio Guiñazú.
“Es la mejor defensa del mundo”, dijo Steve Hansen, el coach de los ABs después del partido, que los de negro ganaron por 21-5. Los Pumas conservan su ADN, pero progresan en el juego. Es verdad que no anduvo el line (se perdieron 7 envíos, pero el viento complicó todo), que se cometieron muchos penales en el primer tiempo (7, aunque el árbitro francés Romain Poite no sancionó con la misma vara a los dos equipos) y que falta un pateador confiable, después de tantos años con Felipe Contepomi salvando las papas en ese rubro. Sin embargo, el equipo volvió a demostrar que está para grandes cosas.
Hay varias imágenes que quedan grabadas del test en el Westpac Stadium. El try de Roncero, claro. La entrega inclaudicable de todo el equipo. El tackle salvador de Marcelo Bosch al final del primer tiempo. El tackle furioso de Juani Hernández al medio del cuerpo de Conrad Smith. El de Horacio Agulla a Cory Jane, barriéndolo. Los 13 tackles de Corcho, los 12 de Hernández (¿vieron ese kick tres dedos, lleno de magia, que metió en el segundo tiempo), los 11 de Farías (en 70 minutos, porque recibió una amarilla), los 9 de Carizza (enorme partido), de Roncero (¡en 51 minutos!) y de Albacete (otro gigante; ¿vieron la pelota que recuperó en el ST?).
También quedan en la memoria los huevos de los dos wines. Gonzalo Camacho y Horacio Agulla están encendidos. Enloquecidos. Más el progreso que va mostrando Nicolás Vergallo, en un partido muy complicado para él y que lo manejó, sobre todo con el kick al cajón.
Los All Blacks son mejores. Por eso ganaron. Pero como los Springboks, no se llevaron bonus ofensivo de su batalla de local con Los Pumas. Sin embargo, las distancias se han acortado. Miremos lo que pasó hace 11 meses en la Copa del Mundo y lo de anoche. Con los mismos nombres. Este fue otro partido. Y los serán los que vengan, sin dudas, si los argentinos siguen por este camino.
Ahora hay que viajar a la Gold Coast para enfrentar a los Wallabies, que hoy se repusieron y sacaron adelante un partido muy complicado ante los Springboks, en Perth. El objetivo sigue siendo el mismo: progresar en el juego. Hay una semana para pulir errores y para pensar cómo se les juega a los australianos. Todo es posible.
El mundo respeta a Los Pumas. A nosotros nos toca disfrutarlos. Y volviendo a parafrasear a Agustín Pichot después de aquel impacto en el debut en el Mundial 2007, esto recién empieza.
Crédito Foto: Rodrigo Vergara/UAR
¡Juntos!
Clasificado bajo Análisis, Pumas, Rugby Championship | el 07-09-2012 |
32
Estando en Ciudad del Cabo, en ocasión del debut en el Rugby Championship contra los Springboks, coincidíamos con un par de periodistas en algo muy fuerte que tienen Los Pumas: esa sensación de que no hay imposibles. Nos pasó en el último Mundial. A medida que pasaban los días y se acercaba el partido de los cuartos de final contra los All Blacks, nada menos, uno percibía que había espacio para el milagro. Porque, ante todo, Los Pumas es un equipo que contagia. No puedo precisar si esto se debe a un microclima que nos envuelve a los periodistas o si es real. Pero pasa.
Ahora ocurre lo mismo, pero con un agregado: estos Pumas 2012 están preparados para grandes cosas. Y después de lo visto en los dos tests contra los Springboks se encienden luces de esperanza, aunque enfrente esté quizá uno de los mejores XV All Blacks de los últimos tiempos. Porque no juega Dan Carter, la estrella, pero juega Aaron Cruden, un joven maravilla que juega y hace jugar, incluso más que el 10 goleador.
No es imposible creer en un triunfo Puma. Tampoco es imposible creer que pueden ser goleados. Los ABs están en otra dimensión. Pero se lo ve al equipo argentino tan unido, tan seguro, tan fuerte de la cabeza y del físico y tan convencido de lo que quiere, que es un rival de temer incluso para los más poderosos. Y esto ya no es sólo un microclima periodístico: el mundo del rugby sabe que los argentinos son muy complicados, que juegan con una pasión y corazón difícil de conseguir y que si están en su día, son capaces de voltear a cualquiera.
Pero vayamos al partido de mañana a las 4.35 hora argentina. Es, sobre todo, un enorme partido para ver. Porque, por si fuese poco, es por los puntos, la gran oportunidad que brinda el Rugby Championship. Los All Blacks son amplísimos favoritos. Ya se sacaron el lastre del Mundial y vienen de apabullar a Irlanda y a los Wallabies. Y llevan un registro de 12-0 en su historial reciente. Parecen inalcanzables.
¿Cómo se les puede ganar? Primero, 0 error. Disciplina, obtención y control. Hacer lenta la salida en los rucks (formación clave, donde los argentinos suelen ser penalizados y los neozelandeses nunca, sobre todo Richie McCaw), tener mucha ganancia en el line y desde ahí utilizar una de las que puede ser el arma decisiva: el maul. Usar el pié, defender a mansalva y cuando se vea un hueco, atacarlos. Como en el try de Julio Farías que arrancó después que Leonardo Senatore se levantó y sorprendió desde un scrum.
Este estadio, el Westpac de Wellington, trae buenos recuerdos de aquella noche dramática, bajo la luvia, en el triunfo ante Escocia en el Mundial. La noche del try de Lucas González Amorosino y de la lesión de Juan Fernández Lobbe. Tiene, la ciudad y el escenario, un factor climático determinante: el viento. Para mañana, en la noche de NZ, anuncian ráfagas de 140 km/h. El estadio está pegado al mar y el viento, siempre presente en Wellington, se nota más. Habrá que estar muy afilado con el pié.
Ayer, en el captains run, Santiago Phelan anunció que Graham Henry no estará a su lado en el box. Un tema que venía convulsionando a los neozelandeses. Y confirmó que el pateador será Martín Rodríguez, aunque hay otras dos opciones con Juan Hernández y Marcelo Bosch.
Los Pumas presentan el mejor XV disponible. Están los mejores rugbiers argentinos, salvo Felipe Contepomi, que prefirió no jugar este torneo. Vuelve Hernández después de la lesión que lo dejó afuera de la revancha con los Boks, pero vuelve Juan Leguizamón, clave en la tercera línea y uno de los mejores del último Mundial.
Para Los Pumas es un partido bisagra en este Rugby Championship. Una buena actuación, aún en la derrota, servirá para ir a golpear a los Wallabies en su propia tierra y para cerrar de locales, con toda la confianza, ante los All Blacks y australianos. Una goleada o una enfermería pueden costar muy caro a futuro.
Pero hay fe. Y para ello, una imagen final, de hace poco, en Auckland, por el Mundial. La del recuerdo que se llevó Richie McCaw del valiente Gonzalo Camacho. Así hay que tacklear mañana.
Crédito Fotos: Rodrigo Vergara/UAR
Equipo
Clasificado bajo Análisis, Pumas, Rugby Championship | el 25-08-2012 |
107
Esta foto lo dice todo. Rodrigo Roncero (¡11 tackles en los 59 minutos que jugó y en duda hasta último momento por un dolor en la espalda!) abajo. Patricio Albacete (pescó una pelota a milímetros del ingoal que era try y derrota; otro animal) arriba. Eusebio Guiñazú (se comió la cancha, de una corrida suya nació el try argentino; muy bien en el scrum y arrojando la pelota en el line) al medio. Tres tackles al mismo tiempo al sudafricano Jacques Potgieter. Una de las tantas imágenes extraordinarias que mostraron esta tarde Los Pumas en Mendoza, donde por primera vez en la historia no perdieron contra los Springboks. Fue empate en 16 pero debió ser victoria. ¡Fue empate y no derrota en la segunda actuación en el Rugby Championship! Sí, es real.
Hay muchos costados por donde entrarle a esta actuación de Los Pumas en el Malvinas Argentinas, no repleto, pero sí eufórico. Porque el equipo produjo ese salto de calidad que se presumía que lo podía dar después de lo visto hace una semana en Ciudad del Cabo e incluso tras el golpe que significó la lesión de Juan Martín Hernández. Porque demostró una vez más que está convencido de lo que quiere con su juego. Porque el grupo está muy unido, con onda positiva. Porque tiene jugadores de enorme calidad. Porque los suplentes también rinden de acuerdo a las circunstancias. Porque volvió a aguantarle mano a mano físicamente los 80 minutos al equipo más físico del planeta. Porque se atrevió. Porque sabe que ya no va más aquello de derrotas dignas. Porque se fue con bronca con el empate, pese a lo histórico. Y porque con todo esto está entero para la parte más dura del torneo, la que significa viajar a Nueva Zelanda y Australia con una primera escala ante los maravillosos All Blacks.
Los Pumas tacklearon a lo loco, bien abajo, de a tres. Serrucharon a los Boks en cada intento. Los asfixiaron con la presión. Los descontrolaron. Hicieron que se estuvieran perdidos durante buena parte del partido. Los atacaron. Bien, como se debía. Hacia adelante, buscando al lado de las formaciones, donde se sabía que les iba a doler a los sudafricanos. Arriesgaron. Encontraron, al fin, un line como plataforma de ataque, con variantes. Fueron más disciplinados, aunque todavía están lejos del ideal.
Fue un equipo. Forwards y backs, todos juntos. Como en el try, que fue producto primero de una presión fantástica en campo propio para recuperar la pelota. Después, con Guiñazú, entonado por ser el más local de todos, llevándose por delante a cuatro Springboks y el continuado que pasó por varios hasta que Santi Fernández le sacó la pelota de las manos al mismo Guiñazú para irse hasta abajo de los palos.
Soberbia actuación la de Fernández, al igual que en Newlands. Cada vez más jugador. Rueda de auxilio en los backs. Conocedor del juego. Con mucho más futuro por delante. Soberbio Guiñazú. Y los de siempre: Albacete, Roncero y Fernández Lobbe. Más muy buena tarea de Farías y Carizza. Y con un Vergallo más incisivo porque tuvo pelotas más limpias.
¿Y el Cachorro Nicolás Sánchez? Otro símbolo de lo que es este equipo. Gran acierto, otra vez, de Santiago Phelan. Al tucumano no le tembló la responsabilidad de calzarse la 1o de Hernández. En la primera, metió un tackle salvaje. Examen aprobado. Se fue llorando cuando tuvo que salir lesionado. Quizá en el próximo partido, si no llega Hernández y si él se recupera, haya que agregarle otra mochila: ser el pateador a los palos.
Rindió Martín Rodríguez, otra vez los wines y Marcelo Bosch jugó un gran partido en defensa, aunque lo empaña ese error en el kick que le tapó Frans Steyn y que derivó en el afortunado empate de los Boks. Y rindieron los que entraron: Leonardi, Ayerza, Landajo y González Amorosino.
Queda aún mucho para crecer. Si la excursión a Oceanía termina sin lesionados y resultados muy adversos, Los Pumas volverán a la Argentina para jugar sus dos últimos partidos enteros. Todo es posible porque hay un equipo en todos los aspectos que se necesitan en el rugby de hoy.
Hay que disfrutar de lo que pasó hoy. Es histórico desde todo punto de vista. Como vinimos escribiendo todos estos días, vale la pena creer en estos Pumas.
Crédito Foto: Prensa UAR
Llega
Clasificado bajo Análisis, Pumas, Rugby Championship | el 24-08-2012 |
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El Rugby Championship, con su juego de otro planeta y con el marketing y el show como otros actores esenciales, llega finalmente a la Argentina. Acá será el Personal Rugby Championship, como para dar apenas un motivo de esto último. Y llega de la mano de Los Pumas, que harán su debut en casa, afrontando la revancha del sábado pasado en Ciudad del Cabo, cuando los Springboks se impusieron 27-6. Mendoza es la ciudad del kick-off, con su estadio Malvinas Argentina, que estará casi repleto.
Será desde las 16.10, nuevamente con el arbitraje del neozelandés que dirige para Australia, Steve Walsh. Y con el debut del argentino Francisco Achi Pastrana como TMO. Televisará en directo ESPN + y se podrá ver también por HD.
Los argentinos llegan a este partido con un golpe fuerte en el medio: la lesión de Juan Martín Hernández, quien de todos modos viajó con el plantel a Mendoza. Para llevar la 10, Santiago Phelan eligió al más joven de los 22: el tucumano Nicolás Sánchez, de 23 años, con pasado Pampas XV y con pocos minutos en el seleccionado mayor. Se trata, y vale, de una apuesta pensando en el futuro.
De todos modos, Tati dijo hoy en el captain’s run que el Cachorro Sánchez no será el encargado de patear a los palos. La primera opción es Martín Rodríguez, quien vuelve con la 15 titular en reemplazo de Lucas González Amorosino, el único cambio táctico con respecto a los XV del sábado en Newlands. La segunda será el tucumano y, si el penal es desde lejos, allí estará Marcelo Bosch.
No es un rubro menor éste, teniendo en cuenta que los Pumas fallaron 3 penales factibles en el comienzo del segundo tiempo en Ciudad del Cabo. Y porque está claro que sin un pateador certero en este nivel es imposible ganar.
Los Pumas han tenido una semana para analizar los errores que cometieron en el debut. La máxima premisa es bajar a un dígito la cantidad de penales. Enfrente estará nuevamente Morné Steyn, un animal con su pié. Pero, además, para ganar también deben mejorar sustancialmente sus opciones de ataque con la pelota. Ir hacia adelante con ella y con precisión absoluta en los pases.
Si ello ocurre, los argentinos tienen espacio para la victoria. Tendrán que jugar un partido perfecto. Pero si los errores se repiten no sólo perderán, sino que hasta quizá se lleven una goleada. Hay que arriesgar, sí, pero esperando la oportunidad y no jugándola porque sí.
Otro tema vital serán los rucks. No sólo porque ahí es donde Walsh los penalizó más, sino porque la limpieza debe ser rápida. Vergallo muchas veces quedó atrapado en esas salidas con la doble marca sudafricana -a veces más allá del límite- y ahí fue donde el circuito se rompió, porque Hernández -ahora Sánchez- nunca recibió la pelota cómodo.
También habrá que mantener la buena efectividad que se logró con el line. Y a partir de la obtención, probar con el maul, que a los sudafricanos les trajo problemas.
Son otros 80 minutos. Otro partido. Ante un rival igual de temible, pero que acá vendrá muy enchufado, quizá más que en Newlands, a sabiendas que Los Pumas se agrandan ostensiblemente ante su público. Todo puede pasar en este partido por un campeonato de nivel mundial por los puntos que llega a la Argentina. Ya.
Crédito Foto: VillarPress
Vale
Clasificado bajo Análisis, Pumas, Rugby Championship | el 18-08-2012 |
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Fue durísimo para Los Pumas este histórico debut de hoy en la Rugby Championship. Pero también auspicioso. Porque los Springboks impusieron un rugby de un rigor físico de otro planeta y porque los argentinos, aún en desventaja, pudieron hacerles frente y jugar un partido que si se lo analiza desde lo global fue satisfactorio.
La primera impresión que dejó el duelo de esta tarde en Newlands, ante 38.843 personas, es que las diferencias entre ambos seleccionados aún son grandes. Los Springboks juegan con un rigor y un margen de error individual mínimo que todavía Los Pumas no poseen. A los argentinos les cuesta avanzar con la pelota, pero lo positivo es que lo intentaron. Sin embargo, cayeron en fallas que, todas, costaron puntos.
De errores individuales -knock-on o penales, que fueron 14 en total, 7 en cada tiempo- llegaron los tres tries sudafricanos y todo lo que metió el fabuloso Morné Steyn, 100 por ciento de efectividad a los palos y un manejo de cirujano del kick táctico, como la pelota que le puso a Bryan Habana (otra vez una pesadilla) en el último try que liquidó el score.
Pero, además, Los Pumas dispusieron de tres chances en los 6 primeros minutos de achicar diferencias y asustar en algo al rival. Tres penales, ninguno complicado, que fallaron Marcelo Bosch (el primero) y Juan Hernández (los otros dos).
Ahí, en esos errores, Los Pumas dieron demasiadas ventajas. Determinantes ante estos rivales. La cuestión es saber si en el futuro las podrán corregir.
Como se preveía, el aluvión verde se lanzó desde el comienzo. Los Pumas no tuvieron otra que defenderse -y lo hicieron de manera óptima en todo el partido, elogiados por el entrenador de los Boks, Heyneke Meyer- hasta que a los 13 minutos, con el marcador empatado en 3, Lucas González Amorosino cometió un knock-on en sus 5 yardas. Del scrum vino una infracción que Sudáfrica la jugó rápido y Zane Kirchner vulneró el ingoal.
Eso desequilibró a Los Pumas y ahí se vieron los mejores 15 minutos de los Boks. Destruyendo con sus tackles al esternón cada intento argentino y atacando con muchísima agresividad. Steyn anotó otro penal y de otro penal, vino un line, maul y try del ala Marcell Coetzee. Parecía que se venia la noche: 20-3 en 27 minutos.

Fue ahí cuando apareció el alma Puma para no dejarse llevar por delante. Se siguió con el mismo plan, sin resignar la idea y duplicando el esfuerzo.
Como siempre, fue conmovedor ver cómo Los Pumas iban de 2 o de 3 a tacklear a los sudafricanos. Y cómo se bancaban los golpes. Con ese panorama, salieron a ganar en el segundo tiempo. Y tuvieron sus chances antes descriptas.
Pero todo se terminó cuando de otro penal, la pelota salió rápida a Steyn y éste puso un kick fenomenal que Habana atrapó en el aire superando a González Amorosino y estampando el 27-6 final.
Se cerraron las chances de ganar, pero Los Pumas siguieron yendo para adelante, con mucha vergüenza y amor propio. Si había que perder, era con la cabeza alta, como lo indica la historia. Entraron bien Juan Pablo Orlandi, Marcos Ayerza y, sobre todo, Tomás Leonardi. También Martín Landajo.
Con aire fresco, más lo de siempre de Gonzalo Camacho (enorme, un animal), Horacio Agulla, Corcho Fernández Lobbe, Pato Albacete y un Hernández que jugó un gran primer tiempo, Los Pumas dejaron una buena imagen y un espacio para seguir mejorando desde ahí.
“Queremos mejorar todas las semanas”, dijo luego el capitán. “Lo de la ronda final, con todos sabiendo que nos podíamos mirar tranquilamente a la cara es algo que no me lo va a sacar nadie. Y al decirlo se me pone la piel de gallina”, remarcó.
Santiago Phelan se mostró conforme, “porque les jugamos de igual a igual. Vamos a trabajar para mejorar esos errores que nos costaron puntos, pero estamos por el buen camino. Si lo hacemos, vamos a estar cada vez más cerca de ellos”.
Otros datos optimistas para Los Pumas: la defensa (91.7 de efectividad en los tackles) y que se mejoró ostensiblemente el line (de 15 envíos se perdieron sólo 2 sobre el final pero lo mejor fue que significó una plataforma de ataque).
También cómo cerraron los caminos para que los Boks no se llevasen el punto bonus que buscaron con desesperación.
El sábado que viene es la revancha en Mendoza. Los Pumas se van de Ciudad del Cabo (en realidad viajan el lunes; los Boks lo hacen mañana a las 6) sabiendo que esto es muy difícil, pero que aprendiendo y corrigiendo quizá acorten distancias. Al fin de cuentas, ya conocen lo que es jugar la Rugby Championship.
Crédito Fotos: Rodrigo Vergara/Prensa UAR y VillarPress


















