De la mano de Gales-Escocia y de Francia, el juego del rugby ha revivido en este sábado del 6 Naciones, luego de lo poco que había mostrado la ventana internacional de noviembre. Tanto Cardiff como París fueron escenarios de dos test que conjugaron todos los matices que transforman a este deporte en uno de los más lindos del mundo. Nueve tries, 98 puntos, locura por atacar, fiereza, emocion, drama y un marco de cerca de 170 mil personas para presenciar una jornada involvidable.
A primera hora, Gales logró un triunfo heroico en el Millennium por 31-24 sobre Escocia, que a falta de 3 minutos ganaba por 24-14. Luego, en el Stade de France, Francia jugó un rugby de maravillas para aplastar a Irlanda, actual campeón con Grand Slam, por un 33-10.
Otra vez la disciplina fue clave en el desarollo del marcador. El sábado pasado, Gales sufrió la derrota con Inglaterra en gran medida por la amarilla que recibió el segunda línea Alun-Wyn Jones, transformado en un villano al haber dejado a su equipo con 14 durante 10 minutos, lapso en el cual su rival sumó 10 puntos. Hoy, Escocia, que jugó 70 minutos de los mejores de sus últimos tiempos, se quedó con uno menos a 6 del final, cuando el árbitro le mostró la amarilla al pilar Scott Lawson. Quince contra catorce, los galeses llegaron al empate. Y a los 80, los del Cardo tuvieron otro amonestado (Phil Godmand) y 15 contra 13 y con la chapa 24-24, el fantástico Shane Williams (la figura del partido) se zambulló bajo los palos, una conquista que celebró con lágrimas de emoción.
Más allá de los errores y los penales (si Escocia mejora la disciplina será un rival de temer para Los Pumas en el Mundial 2011), fue un partidazo de principio a fin, con los escoceses jugando con una fiereza admirable y animándosele a Gales desde todos lados. Al fin, terminó siendo una tarde negra para ellos, no sólo por el resultado, sino porque en el primer tiempo se tuvieron que ir lesionados Chris Paterson (en su test número 100) y el wing Thom Evans, seriamente lastimado en su cuello, en otra imagen que le agregó más dramatismo a la tarde de Cardiff.
Más tarde, Francia hizo añicos el sueno de Irlanda de repetir el Grand Slam. Fue una lección de rugby del equipo de Marc Lievremont: scrum, maul, line, limpieza rápida y efectiva de los rucks y pelota viva todo el tiempo para que los backs quebraran siempre la línea de ventaja, con actuaciones descollantes de la pareja de medios (Morgan Parra, además implacable con su zurda, y Francois Trinh-Duc) y del fullback Clement Poitrenaud.
También aquí tuvo un factor importante la indisciplina: Irlanda se quedó con 14 a los 18 minutos por una amarilla al pilar Cian Healy. Y a los 27, luego de una serie de scrums con amplio dominio francés, el hooker William Servat marcó el primer try. Luego, el árbitro inglés Wayne Barnes dejó pasar un tremendo patadón de Jerry Flannery al wing Alexis Palisson, quien debió dejar la cancha.
Mañana, en Roma, Italia recibe a Inglaterra, completando la segunda fecha.