Lo que era un secreto a voces en los últimos días se convirtió en realidad: la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) le comunicó a la Unión Argentina de Rugby (UAR) que no permitirá que los jugadores incluidos en el PladAR actúen en sus clubes, lo que obligará a modificar los términos de los contratos, esencialmente en lo que se refiere al vínculo económico que une al jugador con la UAR.
La URBA -a través de los presidentes de los clubes- rechazó el término remuneración para los jugadores, ya que no está contemplado en sus estatutos, que habla sólo de “aficionados”. De este modo, el PladAR que lanzó la UAR la semana pasada no continuará tal como fue ideado y lo más probable por ahora es que los jugadores de Buenos Aires se atengan a lo que venía ocurriendo: o sea, un viático y no un sueldo.
Este nuevo capítulo de una vija polémica que viene disputando el rugby argentino se produjo ayer en la URBA, en una reunión informativa que tuvieron los presidentes de los clubes con el titular de la UAR, Porfirio Carreras. El cónclave, que tuvo un comienzo con arduas posiciones que se fueron atemperando recién sobre el final, arrancó a las 7 de la tarde y concluyó en los primeros minutos de hoy.
El miércoles próximo, habrá otra reunión en la URBA, en la cual se tratará de establecer cuál es el formato que se le da a los jugadores de Buenos Aires que fueron citados para este plan. Ya está establecido que no será tal como fue concebido y lo que queda por ver es qué tipo de maquillaje se propone. Habrá una tarea conjunta leguleya entre la URBA y la UAR.
El asunto no es menor, teniendo en cuenta que de los 31 jugadores citados por Santiago Phelan, 27 son de Buenos Aires. Estos tendrán, entonces, otra forma de vinculación que los 7 -y los 9 que se agregarán después del Argentino- del Interior, que, a diferencia de la URBA, no puso ningún tipo de reparos al PladAr y aceptó todos sus términos.
El escenario muestra, como ya es habitual en el rugby argentino, zonas difusas en cuanto a los comportamientos de los dirigentes. La URBA propuso este esquema que ahora llevaba adelante la UAR cuando los postuló a Carreras para la presidencia y lo ratificó en las dos últimas asambleas. Es más: en esto hubo acuerdo con el Interior y si los estatutos no se aprobaron no fue por el profesionalismo, sino por la añeja puja de la asignación de los votos. Ahora, ¿cómo es que la URBA no tiene problema en modificar los estatutos de la UAR en lo que hace al profesionalismo y sí se opone a modificar los suyos en el mismo sentido?
Eso fue lo que Carreras manifestó ayer en el momento más caliente de la reunión, cuando desde varios clubes le manifestaron su sorpresa por el lanzamiento del PladAR. Lo dicho por Carreras fue ratificado por el presidente de la URBA, Néstor Galán, quien lo acompañó en la exposición -que incluyó power point- que hizo el titular de la UAR.
En la reunión, hubo desde los clubes tres posturas: la de no mezclar de ningún modo a amateurs con profesionales (enarbolada por CUBA), la de poner objeciones a cómo está implementado el PladAR (Hindú-Matreros) y la de apoyar este plan (La Plata, Champagnat, Pucará).
Otro de los temas de discusión y debate fueron los peligros de que en el futuro un profesional lastime a un amateur, con los consiguientes riesgos legales.
Lo cierto es que el PladAr quedó en estado de incertidumbre, aunque desde la UAR -Carreras ensaya todo el tiempo un destacable equilibrio para que la situación no vuelva a explotar- son optimistas porque también es cierto que en la URBA se manifestó un compromiso de acompañar este proceso hasta que en algún momento el profesionalismo vaya por otro carril separado del amateur.
Se acompaña, pero con condiciones. ¿Qué dirán los jugadores? ¿Seguirán siendo los más importantes? Continuará.