Porque hay que tener mala suerte para que se lesione unos minutos antes del partido nada menos que el as de espadas que, además, iba ser el encargado de patear porque el otro crack, que encima es el capitán, también se lesionó. Porque en su lugar, nada menos que con el 10, tuvo que entrar un chico que tenía cinco minutos en el seleccionado y que juega en el rugby amateur. Porque no se pudieron superar los serios problemas de indisciplina (14 penales y otra amarilla, nuevamente Rodrigo Roncero), en el line (6 perdidos) y en el juego con el pie (envios propios y del rival). Porque se sumó otra derrota que puede significar un retraso en el ranking. Porque el árbitro neocelandés Bryce Lawrence fue excesivamente riguroso y no tanto con Irlanda. Porque se perdió con Irlanda. Porque se sigue sin ganar en Dublin. Porque la figura fue Ronan O’Gara.
Sábado negro. No salió nada frente a un rival limitado y que sólo ofreció una correcta defensa (ayudada por la flexibilidad del árbitro) y un excelente uso del pie por parte de O’Gara, además de la tremenda categoría de Geordan Murphy en el fondo de la cancha. Pero, al fin, Irlanda fue un justo ganador, aunque puede parecer algo exagerado el 17-3 (3 penales y un drop de O’Gara, más un kick quirúrjico para que Tommy Bowe apoye el único try, a cuatro del final).
O’Gara tuvo su sábado de gloria después del bochorno que sufrió en el Mundial. No sólo porque fue la figura, sino porque los hizo entrar a todos los argentinos, que al final fueron uno a uno a insultarlo. Y Roncero se llevó una amarilla cuando el que tiró un par de pataditas cobardes en una embestrida había sido el 10 irlandés, insoportable con su sonrisa burlona. Tenía razón Ledesma.
Pero hagamos hincapié en Los Pumas. Se falló mucho otra vez en situaciones primordiales del juego, como la disciplina y la obtención, así como en el uso del pie y en la recepción. Veamos: un penal y un drop de O’Gara derivaron de fallidos sombreritos de Rafael Carballo y Federico Martín Aramburu (jugó de nuevo un buen test); el empate parcial del mismo 10 arribó tras una falla de Horacio Agulla arriba y el try fue por una pelota que el mismo Agulla le puso en el pecho a O’Gara.
Hubo buenos rendimientos individuales (Martín Durand, Juan Leguizamón, Patricio Albacete, Juan Fernández Lobbe, Nicolás Vergallo), pero el equipo no funcionó como equipo y, además, tuvo muchos problemas para generar desnivel en el ataque. Tuvo una sola situación de try en la que Durand tapó un kick y no llegó a apoyar por poco. ¿Quién anuló? O’Gara. Una pesadilla.
Los Pumas empezaron este test con el pie torcido. Faltaban los dos del centro (Felipe Contepomi, capitán, pateador y clave, más Gonzalo Tiesi, candado defensivo) y en el precalentamiento, Juan Hernández -el hombre al que le temía toda Irlanda, el mismo que los estropeó en el Mundial- sufrió una contractura en el aductor. Afuera también. Entonces, Santiago Fernández -quien a futuro este partido le servirá para concretar sus grandes condiciones en el alto nivel-, bien nuevito y sin haber entrenado con Vergallo ni con el resto de los titulares, tuvo que calzarse nada menos que la 10.
No ha sido una buena gira en el balance general, por más que se hayan recibido sólo dos tries en contra, ambos sobre el final y con uno menos. Pero se anotó uno nada más y, lo más importante, el equipo nunca se mostró sólido y cometió errores inadmisibles en el primer nivel, como la indisplina y la incapacidad para obtener pelotas desde las formaciones primarias.
Todo esto deberá servir para ser capitalizado en el futuro. Eso sí: todos debemos convencernos de una vez por todas que lo del Mundial -en todo sentido- ya fue. Hay que conservarlo en el corazón como un recuerdo imborrable, pero esta es otra realidad. Asumirla y recoger sobre lo ya sembrado ayudará a ser mejores. Los otros caminos -los de destruir porque sí, los de las internas históricas, el pedir que se vayan todos- ya sabemos adónde nos han llevado.