La tradicional cena con la que anoche la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) puso fin a una nueva temporada deparó varios focos de atención. Por un lado, el discurso de Néstor Galán, el presidente, quien puso especial énfasis en incrementar la seguridad de los jugadores luego de un año desgraciado con muertes y lesiones cervicales. Por el otro, el cap a Pablo Gambarini, hooker del CASI y de Las Aguilas, y el primer cap honorífico, que recayó en Nicolás Pueta, todo un símbolo de lo que significa superar las adversidades. Y, como no podía ser de otra manera, también se dio el runrún político, en esta caso acerca de la salida de Alejandro Cubelli del consejo de la UAR.
Lalo Galán remarcó la nueva muestra de superioridad del rugby de Buenos Aires (campeón argentino en mayores, M19 y M18) y destacó la fiesta que significó la semifinal y final del URBA Top 14 en el CASI, pero, fundamentalmente, puso el eje en la prevención, lo que es una buena señal para este deporte. También -algo infrecuente en estas cenas de Buenos Aires- le dedicó un párrafo especial a los periodistas que asiduamente cubren el rugby -y hasta pidió un aplauso- por el tratamiento que le brindaron a las tristes noticias que este año pusieron al rugby en la primera escena de los medios de comunicación, muchos de los cuales, como suele suceder, desvirtuaron la realidad.
Gambarini, por su parte, se mostró emocionado y señaló que el seleccionado de Buenos Aires es su otro equipo junto al CASI. Pueta, en tanto, sostuvo que este premio es más especial que el que le entregó a fines del 2007 el IRB.
También se le entregó un premio especial al árbitro Pablo Deluca, quien llegó a la cena en el club San Martín con malas noticias, ya que la lista que él presidía perdió anoche las elecciones de los árbitros de Buenos Aires contra la de Ricardo Caito Etchevehere por 88 votos a 70.
En cuanto al termómetro político, la decisión de los presidentes de los clubes de la URBA de no renovarle el cargo de vocal a Pichino Cubelli generó diversos comentarios que, en realidad, surgieron como continuación de los que se venían escuchando en los últimos días. Cubelli, destacado Puma en su momento, llevaba adelante en la UAR la importante tarea de renovar los contratos con los sponsors, muchos de los cuales han destacado su labor, como así también los integrantes de la nueva conducción de la UAR. Es más: trascendió que Porfirio Carreras había pedido que Cubelli siguiese con esa acción.
Pero la URBA decidió que Cubelli no debía seguir y para ese puesto designó a Damián Díaz, integrante de la subcomisión de rugby de Banco Nación, un hombre que se especializa en marketing.
Cubelli había llegado a la UAR en la conducción de Alejandro Risler y Raúl Sanz y, dicen por lo bajo, que ese fue el motivo principal para que no siguiese como vocal. O sea, resabios de la tremenda pelea política que se dio en los últimos años y que, al parecer, continúa, pese a que Buenos Aires y el Interior al fin están a punto de ponerse de acuerdo para aprobar los nuevos estatutos de la UAR.
La noticia del reemplazo de Cubelli sorprendió, además, porque fue el manager de la reciente gira de Los Pumas por Europa.