Academia
Clasificado bajo Análisis, Copa Volkswagen | el 19-04-2008 |
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Los aplausos bajaban con intensidad desde la tribuna que está del lado de la pileta, allí donde se ubica la cátedra del Atlético San Isidro. Mientras, un socio del club, con años y años de rugby en su mochila, decia sonriente: “Hace mucho que no veíamos algo así”. Más allá de los gruesísimos errores defensivos de Manuel Belgrano, el CASI terminaba de dar una lección de rugby, haciendo honor al mote de la Academia, pasando la pelota como premisa y concretando una goleada impensada de 86-5, que incluyó nada menos que 13 tries: 5 en el primer tiempo y 8 en el segundo.
Si bien los backs del CASI tuvieron una tarde inspirada, la tarea de desgaste comenzó con el pack, que ya desde el comienzo arrolló, sobre todo en el scrum. De esa formación nació, a los 2 minutos, la primera conquista, con un try penal. En el segundo tiempo hubo otro de definición similar.
La llegada de Fernando Pope Morel y de Fernando Cotorra González Montalvo parece haberle inyectado aire fresco al club más antiguo de San Isidro y al más campeón de Buenos Aires. Al menos por lo visto en estas dos primeras fechas de la Copa Volkswagen, el equipo aparece fuerte en sus forwards y tiene mucho vuelo por afuera. Además, es un plantel joven. Dos chicos de menos de 21 años, precisamente, se anotaron hoy con tres tries cada uno: el octavo Francisco Corbacho, quien subió en esta temporada a la división superior, y el centro Nicolás Pandelo, rapidísimo e imparable cada vez que tocó la pelota.
La seria lesión el sábado pasado de Federico Thomann -estará al menos seis meses inactivo- abrió dos nuevas ventanas en el juego del Atlético. Agustín Figuerola, su medio scrum, asumió la función de pateador, y Martín Landajo se calzó la 10. Uno tiene 23 años y el otro cumplirá 20 el 14 de junio. Tienen pinta de atorrantes y carasucias (ambos con las medias bajas y botines blancos), con el estilo que siempre caracterizó a la Academia. Puede ser una pareja de medios que dé mucho que hablar. Para seguirla.
El caso de Figuerola es para detenerse un párrafo. Fue, como fullback, uno de los héroes en la conquista del título del 2005 en la recordada final con el SIC, cuando embocó dos drops en los momentos más calientes del partido. Al año siguiente, Santiago Phelan lo puso de apertura, pero él quería ser medio scrum. Jugó poco. En el 2007, con el regreso de Eliseo Branca, se plantó: si no jugaba de 9, prefería ir a la Intermedia. Allí lo mandó el Chapa. Dicen que la rompió toda la temporada en ese puesto y fue capitán en la final perdida ante el SIC, en Ferro. Y ahora, con otros entrenadores, encontró su lugar en el mundo. Se lo nota cómodo, confiado, rápido, hábil y con el pie intacto.
CASI fue una maquinita en este sábado de humo, que aunque mejoró la visión con respecto a los últimos días, se siguió sintiendo en los cuerpos. De hecho, el Atlético suspendió el rugby infantil de la mañana. A los 14 minutos ya ganaba por 21-0, con 3 tries.
Pandelo metió dos en el primero y uno en el segundo, mientras que Corbacho quizá haya entrado en la historia de las estadísticas: apoyó 3 tries en apenas 8 minutos, todos en el arranque del segundo tiempo.
Los wines, Franco Fasano y Carlos Coronel, también estuvieron imparables, mientras que Norberto Tucho Méndez impuso su habitual potencia. Y el capitán, Juan Chaqueto Campero, es el líder indiscutido del pack.
Si continúa por esta línea -aunque claro, habrá que ver cuántos le ofrecen tantas ventajas como Manuel Belgrano-, el CASI está para pelear bien arriba. Hoy, al menos, hizo gala del mote de la Academia.
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