Política

Clasificado bajo Política | el 24-10-2007 |

92

Es común que los deportistas que consiguen éxitos trascedentes para un país sean recibidos por los gobernantes. Ocurre en todos lados. Por ejemplo, el viernes el presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, agasajará a los Springboks campeones del mundo. Yendo más atrás, la Corona Británica le entregó el honor de Sir al entrenador de Inglaterra, Clive Woodward, tras la conquista de los de la rosa en el Mundial del 2003.

Por eso, no hay que extrañarse por la visita de Los Pumas de ayer a la Casa Rosada. Era más que previsible. Con una salvedad: no los recibió sólo el presidente Néstor Kirchner, sino también su esposa Cristina, quien competirá para ese cargo en las elecciones nacionales que se realizarán el domingo. Ella fue la destinataria de la camiseta firmada por todo el plantel (una reliquia en estos días), mientras que a su marido le quedó como recuerdo la corbata del capitán Agustín Pichot.

pichot1.jpg

La ocasión sirvió para enterarnos que a la primera dama le interesó el rugby toda su vida, según reveló ella misma en el discurso de ocasión. Sí podemos afirmar desde aquí que Elisa Carrió, la otra mujer que el domingo competirá por la presidencia, tiene vínculos estrechos con el rugby. Su hermano Tatín es el presidente del Club Universitario del Noroeste y su cuñada Silvia Martin es una de las fundadoras de esa extraordinaria Red Solidaria Federico Acosta. Cuando regresaba precisamente el año pasado del primer encuentro que se realizó en Resistencia, me tocó sentarme al lado de la ahora candidata, quien me contó cómo su infancia y adolescencia estuvo signada por el universo de la ovalada.

A propósito de esto, el muy buen periodista Sebastián Campanario elaboró ayer un interesante informe en Clarín contando cómo el rugby se ha metido en los discursos de campaña, según la visión de algunos semiólogos. El mismo diario informa que así como lo hizo con el tenista David Nalbandián, el oficialismo se aseguró el apoyo de Pichot.

portada.jpg

Lo cierto es que Los Pumas volvieron a los primeros planos de la escena pública esta vez ya no por sus hazañas en Francia. La visita al presidente fue tema central de los diarios de hoy y de los noticieros de ayer. Ahora probablemente comiencen la ronda por todos los programas habidos y por haber de la televisión. Y serán tapa de todas las revistas. Tampoco hay que sorprenderse por esto a esta altura, aunque debo reconocer que algunas de las cosas que estoy leyendo y viendo tras la vuelta me producen una alergia similar a la que me pesqué por mi imprudencia ante el sol en la Torre Eiffel.

En fin, sería otro éxito rotundo de este equipo superar sin heridas la invasión mediática.

 

 

Pistas

Clasificado bajo Crónica | el 23-10-2007 |

43

Primera conferencia de prensa de Los Pumas tras su arribo a la Argentina. Una pista la dio Agustín Pichot, cuando dijo que no ve muy cercana la posibilidad de que el seleccionado juegue una competencia internacional anual, por lo cual estimó que el del viernes ante Francia fue su último test con la celeste y blanca. Otra la brindó en un sorpresivo discurso el manager del equipo y miembro de la actual dirigencia de la Unión Argentina de Rugby (UAR), José Luis Rolandi. Recordó que algunos clubes de Buenos Aires que poseen canchas con iluminación les dijeron que no cuando se pidió un lugar de entrenamiento para Los Pumas y dijo tener sus dudas en cuanto a la decisión de algunos dirigentes en tomar las resoluciones que se deben implementar para dar el salto a un torneo internacional.

Rolandi agregó que la dirigencia -en la cual se incluyó- debe seguir el ejemplo de estos Pumas por la unidad que demostraron. “Ojalá nos sirva para el futuro”, expresó el hombre de Alumni, club al pertenece también Porfidio Carreras, quien encabeza la lista opositora a la actual dirigencia que se postula para la presidencia de la UAR.

Los jugadores que hablaron hoy al mediodía en el Hotel Panamericano también les pidieron a los dirigentes que trabajen unidos en busca de la difusión del rugby y de conseguir mejoras en todo lo que respecta a la competencia internacional.

Fue la última conferencia de prensa de Marcelo Loffreda y quizá también de Daniel Baetti, a quien Pichot, ya en la última pregunta, lo presentó como “el próximo entrenador de Los Pumas”. El rosarino reiteró que aquí se acabó lo suyo, pero está claro que los jugadores quieren tener decisión en la elección del futuro entrenador y que pretenden que se continúe con esta línea.

prensa2.jpg
Loffreda y Pichot hablaron del final de un ciclo

Juan Martín Hernández fue sacudido en su timidez cuando Mario Ledesma dijo que las cuestiones “masculinas y femeninas” le competen a él. Mucho más cuando se tuvo que poner de pié para responder una pregunta y desde el salón partieron chiflidos en forma de piropos. Las chicas, se sabe, mueren por el 10.

Juani, desde su sinceridad, sentenció que es “una falta de respeto” hacia Diego Maradona que lo hayan comparado con el futbolista cuando desde la tribuna del Parque de los Príncipes bajó un “Maradoo…” tras asestarle el último drop a los irlandeses. “De paso, le mando un saludo a Maradona, porque no lo conozco”, agregó el otro 10.

prensa1.jpg
Juan Martín Hernández pidió respeto por Maradona

Síntomas del furor. Había 19 camarógrafos por la televisión, más de 50 periodistas acreditados y 15 empresas como sponsors de la conferencia. ¿Nuevas? Aeropuertos Argentinos (dicen que ayudó en buena parte a costear el charter) y la petrolera Pan American Energy.

Fotos Gentilez Eugenio Astesiano

Acá

Clasificado bajo Opinión, Sensaciones | el 22-10-2007 |

53

Una vez de regreso la expectativa giraba en torno a cómo era eso que tanto se escuchaba y se leía desde tan lejos. Ni bien salimos del aropuerto quedó confirmado. El taxista comenzó a explayarse inmediatamente después de la tradicional pregunta “¿de dónde viene?”. Nunca hasta aquí había visto un partido de rugby ni sabía de qué se trataba este deporte. Está contagiado por Los Pumas. Dice que lo mismo le ocurre a familiares, amigos y colegas. Bah, a todos. Cuenta de su emoción por cómo se cantó el himno en el partido inaugural contra los franceses, despotrica contra los franceses, recuerda la alegría y los bocinazos del día del triunfo ante Irlanda, de la bronca por perder con los Springboks y de la comnoción que sintió en el replay, con lujos incluídos, con les bleus. Habla de Pichot como uno más. Y consulta por el 10. “Hernández”, se le responde. No le suena. Quizá un apellido común. “Juan Martín Hernández”, se le agrega. Y ahí sí, lo ubica y habla maravillas de su pegada y de su talento. Primera noción clara de que algo grande, muy importante, ha pasado.

La segunda impresión al volver acá, a casa, es que algunos no se dieron cuenta de que la historia se dio vuelta. Leo y me cuentan del desparramo que armó la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) con la fecha del fin de semana. Como si no se supiera desde hace tres años que la final del Mundial caía el sábado 20 de octubre. Quizá creyeron -hasta me animaría a decir que unos pocos apostaron- que Los Pumas no iban a hacer historia en este Mundial. No es nuevo. La final del torneo de la URBA del 2003, que deparó nada menos que en un SIC-CASI, fue programada para el mismo día que empezaba el Mundial, con Los Pumas como protagonistas, además. Segunda noción clara de que los cambios que se necesitan demandarán mucho trabajo, porque como dijo Mario Ledesma, también hay enemigos adentro.

El domingo, el día de la vuelta a casa, se insiste, también sirvió para seguir con las buenas noticias que allá, en el país que dejamos hace apenas 24 horas, siguieron a la consagración de Los Pumas con el tercer puesto del Mundial. En la cena anual del International Rugby Board se le otorgó el premio Espíritu del rugby al argentino Nicolás Pueta -escribí su historia en Tercer Tiempo, en Clarín-, quien juega en la primera de San Andrés pese a tener su pierna izquierda amputada por un problema congénito en el fémur. La estatuilla se la entregó Felipe Contepomi. También estaban Agustín Pichot y Hernández. Clarín de hoy señala que una persona comentó: “Ahora entiendo por qué los argentinos juegan con tanta pasión”. Así es. ¿Qué importa entonces que Bryan Habana y los Springboks se hayan llevado merecidamente el resto de las distinciones?

Pueta y los integrantes de estos Pumas sienten el rugby de la misma manera. Como los 46.980 jugadores federados que tiene la Argentina desde los mosquitos hasta las divisiones superiores. Porque este país tiene una cultura rugbística que excede al juego en sí mismo.

Ocurre que Los Pumas no sólo han dado una lección rugbística en cuanto al juego. Rompieron definitivamente con ese puja profesionalismo vs.amateurismo que tanto nos detuvo. Ellos, los jugadores y el cuerpo técnico, demostraron que esa es una pelea que no lleva a nada. Les demostraron a los de adentro que llevan bien alto el espíritu y que no necesitan de largos discursos ni tampoco de pasarse horas en un club para defender las banderas de la esencia de este juego. Les demostraron a los de afuera, a los que defienden el negocio ante todo, que al romanticismo jamás lo matará una billetera.

Esto último fue quizá el mayor logro de Los Pumas si se mira hacia el futuro sin pensar sólo en una competencia internacional. Ya nadie podrá dirigirse a ellos bajo el despectivo mote de “los profetas”. Ya nadie podrá argumentar, como ocurrió en una asamblea llevaba a cabo en la Unión Argentina de Rugby a fines de los 70 cuando se dirimía el ingreso a la Confederación Argentina de Deportes, que “una manzana rica no puede entrar a un cajón lleno de manzanas podridas” (Textual del presidente de ese entonces, Domingo Bereciartúa).

Los Pumas han demostrado, en contra de los mensajes de la modernidad y de la globalización, que las utopías no murieron. Que gozan de buena salud a pesar de muchos. Que se puede jugar el rugby en el más alto nivel si el corazón y el amor por lo que uno siente superan a los problemas de infraestructura. Vale recordarlo. Este equipo se pudo juntar no más de seis semanas por año en el camino del 2003 al 2007 y el presupuesto del rugby argentino es de 2 millones y medio de dólares contra los 163 millones que dispone, por citar un ejemplo, Inglaterra. Pero en el medio se juntaron para prometerse no perder más. Nunca lo dirá, pero Pichot fue el emblema de ese mensaje. El resto tuvo la grandeza de creerle y de seguirlo. Y sí, este equipo tiene la cabeza de su capitán.

Pese a los problemas de infraestructura, Los Pumas fueron los mejores del Mundial después del campeón, que al cabo fue el único que los venció. Perdieron menos que el subcampeón y marcaron tries en todos los partidos, algo que los ingleses no consiguieron en tres. Fueron los reyes del juego sin pelota, asestaron nada menos que 647 tackles en siete test y recibieron apenas 8 tries, la mitad en la noche en la que no salió nada ante los Boks. Marcaron una tendencia en el juego que se vio. Como bien señaló Lisandro Arbizu en una de las columnas que esciribió para La Nación, el Mundial se argentinizó.

Pero no sólo eso. Hay que ser bien grande para ganarle dos veces en un mismo torneo al poderoso dueño de casa. Mucho más como se lo hizo en el partido por el tercer puesto. Porque Francia se lo quiso ganar de guapo y no entendió que históricamente así nunca se le pudo ganar a los argentinos. Y porque ante la polémica por el rugby champagne, también recibió una lección de cómo se juega de manos en una instancia de este tipo. El try de Federico Martin Aramburú, elegido como uno de los cinco más lindos del Mundial, fue una joya para mostrar en todos los clubes. Allí está todo. Voy a confesar algo que rompe con algunos moldes periodísticos: lo grité saltando de mi butaca.

Pero Los Pumas también, como se apuntó antes, dejaron un legado a seguir. Entre las tantas cosas por las que lucharon estuvo en sacar al rugby de su etiqueta elitista. Acá quedó comprobado que el rugby puede ser para todos. Estará en la dirigencia primero aceptarlo y después llevarlo a cabo.

Otro ítem a remarcar ahora que la fiebre todavía está latente es la solidaridad que mostró este equipo, poniéndo bien en alto uno de los valores que más enseña este deporte. Hay Pumas que bien podrían haber llegado a un acuerdo económico importante para jugar en la selección. Pero Pichot, Ledesma, Gonzalo Longo y Felipe Contepomi, por citar a los referentes, fueron por todos. Lo mismo para ellos que para los demás, y sino no había arreglo. Resignaron en pos del conjunto. Por eso este equipo caminó por la vereda del compañerismo. Cada uno sabía que el de al lado iba a dejar todo. Y así es más fácil. Pero debe recordarse también que costó mucho.

Habrá que ver ahora cómo se mantiene en vilo la difusión, que está presente sólo en un par de datos: La Plata Rugby Club lanzó una convocatoria para que los niños inviten a un amigo y en un solo fin de semana concurrieron 78 chicos nuevos. Una radio de Humahuaca se comunicó con el periodista Fernando Soustiel, de Rugby Fun, para pedirle si no podía salir al aire desde París porque en ese rincón de la Argentina los chicos querían jugar el rugby. Estoy seguro que hay decenas de casos más como estos.

Mañana a las 11.30 todos los que estaban en condiciones de regresar a la Argentina (se suman Pichot y Hernández) darán una conferencia de prensa en el Hotel Panamericano, casi enfrente del Obelisco. Empezará ahora sí una rueda de visitas a cuanto programa de televisión exista (una para distender: los jugadores se mueren para que Mirtha Lengrand lo invite a Martín Scelzo a sus almuerzos), los acosará el amarillismo impiadoso, aparecerán los oportunistas de turno de siempre. En fin, los veremos expuestos. Esperemos que no los lastimen.

Sí sabremos que muchos que nunca estaron ahora estarán por un rato hasta que esta fiebre se vaya calmando, porque así es este país. No quisiera dejar de mencionar un hecho vivivo en el Mundial y que quizá resuma cómo se mueve buena parte de la industria periodística. Los dos principales noticieron de canal abierto se acordaron recién de mandar un enviado a Francia tres días antes de la semifinal con los Springboks. Los mandaron de vuelta al otro día de la derrota. Así es todo. Un flash. Toco y me voy, nunca profundizo.

Son las primeras impresiones de la vuelta. Queda mucho por delante, ya sin Mundial.

 

   

 

 

Campeones

Clasificado bajo Análisis, Invitados, Mundial 2007 | el 22-10-2007 |

31

Ultimo post de la cobertura del Mundial. 

Por Karol

Si había alguna manera de darle más brillo al bronce de Los Pumas, como si eso hiciera falta, Sudáfrica es campeón. Indiscutible campeón. Sólido campeón. Contundente campeón. Brillante (de a ratos) campeón. De punta a punta campeón. Siete triunfos. Máximo anotador, Percy Montgomery. Tryman del torneo y, posiblemente, mejor jugador del año, Bryan Habana. Paliza a Inglaterra en la fase inicial. Lección de defensa, line-out y precisión en patadas en la final ante el mismo rival. La Webb Ellis, merecidamente, vuelve a ese país que dice la última línea de la chapa recién labrada en un camarín del Stade de France.

No fue una final con rugby champange, ni malbec, ni de ninguna bebida espirituosa semejante made in Inglaterra o made in Sudáfrica. ¿Alguien lo esperaba? Salió lo que se suponía. No hubo tries sino un juego de presiones y nervios que ganó Sudáfrica. Marcó primero y, tras el empate transitorio de un Wilkinson que se merecía el título y tras la salida del genial Jason Robinson, sacó una luz de ventaja con otros dos penales de Montgomery. Y, en el segundo tiempo, luego del descuento de Wilko y de pasar el chubasco del try inglés que no se convalidó tras consultar el video ref, el equipo de White consolidó un triunfo que nunca pareció seriamente en riesgo con otra patada del 15 y una de Steyn.

Puestos a hilar fino, entonces, a los miles de hinchas que se emocionaron con estos Pumas les queda la satisfacción de haber perdido un solo partido y contra el mejor equipo del mundo. Y la sensación de que el bronce, al menos, podría haber sido plata, tranquilamente. De hecho, en la comparación estadística, el tercero perdió un partido menos que el segundo y también lo supera en varios rubros numéricos. Consuelos de resultadistas, al cabo. Porque el Mundial de Argentina tiene un valor que va más allá de esos registros. No se puede medir con números como bien lo contó Jorge Búsico en este blog.

Inmenso Sudáfrica. No menos inmensos Pumas. Hasta el próximo Mundial. O, mejor, hasta el próximo post.

Por Mario Porta

Y terminó el Mundial de rugby Francia 2007. Y no fue del anfitrión. Y el que parecía que se iría en primera ronda del “Grupo de la muerte”, no se fue. De hecho, se clasificó primero y se quedó en París. El dueño de casa, que tenía preparada una gran fiesta, tuvo que ir a tenerla a Gales. El que sería el campeón seguro, se volvió a Nueva Zelanda, vía Cardiff, por cortesía del expatriado de marras, que así se ganó su vuelta al hogar, pero sólo para nuevamente invitar a un conocido grupo de Amigos a una nueva reunión en la capital, en otro escenario, pero que nuevamente demostro como bailar el tango con la orquesta entera en contra. El último campeón, que parecía tener destino de retiro anticipado, llegó a la final, de la mano de la sabiduría de sus “viejitos”. Los de verde oscuro de Africa, que sufrieron algunos sustos en la etapa clasificatoria con unos de rojo y otros de blanco, que parecían de negro por como jugaban de a ratos, también llegaron al partido definitorio, pero sin mostrar grandes atributos ni habilidades descollantes, sino simplemente siendo efectivos y generando puntos de los errores del contrario, sumando tremendas puntería a los palos y fortaleza física para el roce.

Una final jugada con mucha precaución. Con una Inglaterra haciendo el gasto y una Sudáfrica agazapada, esperando los errores del rival y facturando a partir de ellos. Sin figuras demasiado destacadas, con excepción del fullback Percy Montgomery, que estuvo nuevamente súper certero a los palos. Un partido deslucido, sin tries. En el que el ahora campeón obtuvo el titulo por su mayor eficacia en el momento de anotar y capacidad para generar las oportunidades a partir de las debilidades del contrario.

Este fue el Mundial de las sorpresas. Del “imposible es nada”. En el que los cuartos de final brindaron partidos electrizantes y pateando el tablero de la lógica en el resultado, en que el partido por el tercer y cuarto lugar del viernes tuvo la calidad y la emoción necesarias para haber sido mas final que la mismísima del sábado. Capítulo en el que nuestros Pumas nos regalaron, con cinco cambios en su formación titular inicial y terminando el partido con varios jugadores amateurs en campo, lo que, a mi juicio, fue el mejor partido de la selección argentina en la historia de los mundiales, demostrando cómo el rugby les enseñó a sobreponerse a la adversidad y utilizarla como combustible para arrancar de nuevo.

También fue el Mundial que dejó mensajes de formación sumamente positivos a los chicos que están aprendiendo y creciendo como personas en este deporte, como por ejemplo, la tarjeta amarilla que recibe el capitán de Francia, luego de pisar arteramente a un argentino bajo la excusa de “estaba en offside”, dejando en ese acto de rabia instantánea a su equipo con uno menos y sin posibilidades de anotar luego de varios minutos de acoso al ingoal argentino, en tiempo de descuento y con un penal a favor de su equipo que, por su inconducta, termina dado vuelta y concedido a los argentinos.

El ganador del título oficial fue Sudáfrica, sí. Pero del que más se va a hablar cuando la historia revise este campeonato será de ese equipo Sudamericano, con un yaguareté en el corazón, cuya forma de cantar el himno de su país alcanzará de ahora en más, en las consideraciones marketineras, al Haka de los All Blacks, que vino como punto y se fue, no lo duden, como banca, abriendo las puertas del concierto internacional para decir: el resto del mundo rugbístico también existe, vino para quedarse y merece un lugar.

 

 

Regreso

Clasificado bajo Diario de viaje, Mundial 2007 | el 20-10-2007 |

51

Pego la vuelta. Esta noche. Después de pelear y agarrame más de una bronca porque fue imposible que me encontraran un lugar en Iberia antes del 1 de noviembre, no tuve otra que sacar otro pasaje. Lindo lo de la compañía española: tiene sobrevendidos los dos vuelos diarios Madrid-Buenos Aires, por lo cual desde hace semanas que están dejando varados a decenas de turistas en Barajas. Me consiguieron un boleto de TAM vía París-San Pablo-Ezeiza. ¿Consecuencia? Me pierdo la final del Mundial. Da un poquito de fastidio después de haber estado acá desde tres días antes del comienzo del torneo, pero me llevo tanto de aquí que eso tapa mi curiosidad periodística y rugbística de estar en el lugar de los hechos.

Rodrigo, mi hijo, al que tanto extraño, me grabará la final y la veré cuando nos juntemos en casa.

De todos modos, creo que este blog no puede quedarse sin la final. Podría recurrir a ciertos recursos periodísticos como la de no decir nada y escribirlo desde Buenos Aires, pero no es la idea de este espacio. Por eso les hago una propuesta-desafío. Que en este mismo post escriban ustedes el comentario. Yo eligiré uno el lunes y lo publicaré en lo que será el último testimonio del Mundial, el último que llevará el cabezal que identificó a esta cobertura. O sea, la última nota la escriben ustedes. Porque de eso se trata periodismo-rugby. De un ida y vuelta. Ahí está la esencia.

Es verdad que aquí participan varios periodistas que corren con ventaja. No importa. No tendré en cuenta tampoco la extensión, que nunca es fundamental. Pueden escribir libremente, de acuerdo a sus conocimientos y a sus sentimientos. Con su nombre verdadero o con el nick que se les antoje. Aquel post sobre la identificación para los comentarios fue sólo una idea, no una imposición. Se me ocurrió algo: entregarle al que finalmente decida que es el que más me gusta, un libro Ser Puma autografiado por sus tres autores, Alejandro Cloppet, Pablo Mamone y yo. Por eso les pido que sí pongan un mail al que les pueda responder. Si tienen ese libro pueden elegir otro. Claro, sin firma, a no ser que se trata de alguien que conozca.

No terminamos acá. Para nada. Diría que empezamos. Hay mucho para escribir, para contar, para transmitir, para intercambiar ideas, para opinar. Este espacio empezó sin Mundial y seguirá aún sin él porque queda por delante un camino que obliga a un montón de desafíos de los que deben participar la gente del rugby y también todos aquellos que se han acercado por el furor que provocó esta gesta de Los Pumas. ¿Cómo no seguir disfrutando de DEX, de Cecilia y de Victoria, de los dinosaurios, de los que viven en el exterior, de los chicos y de los veteranos, de los que entienden del juego, de los que aportan información todo el tiempo, de los que se van sumando, de todo este grupo que palpita el rugby?

Ha sido un placer y un orgullo haber podido estar acá para contarlo. Gracias de nuevo a Los Pumas y a ustedes. Vivimos 50 días inolvidables. Los dejo. Tengo que armar las valijas. No sé si habrá lugar para tantas emociones.

 

 

Rumbos

Clasificado bajo Crónica, Mundial 2007 | el 20-10-2007 |

2

Es un sábado soleado y fresco en París. Miles de ingleses y cientos de sudafricanos invaden el centro de la ciudad. Hay clima de final. Se percibe lo que ocurrirá dentro de unas horas en el Stade de France. La mayoría goza de la previa en la carpa del Mundial ubicada en el Trocadero, enfrente de la Torre Eiffel, todos con sus vasos tamaño XXL de cerveza. En Enghien les Bains, en cambio, todo es más tranquilo. Se nota que se vivió una noche-mañana de festejo desatado después de tantas ansiedades acumuladas. Hay, como lo marca la tradición, asado en el Grand Barriere. Es el asado de despedida.

Se trata del último día de Los Pumas en Francia. Mañana, a las 11 o a las 13 -todavía no se confirmó- volverán a Buenos Aires en un vuelo charter que arribará cerca de las primeras horas del lunes. Sólo se quedarán acá Agustín Pichot, Juan Martín Hernández y Felipe Contepomi, quienes por la noche participarán de la cena del International Rugby Board (IRB), en la cual se eligirá al mejor jugador del año. El apertura y el centro de la selección argentina competirán con el sudafricano Bryan Habana, el francés Yannick Jauzion y el neocelandés Richie McCaw. El capitán y el 10 estarán en la Argentina el miércoles, mientras que el mellizo deberá viajar a Irlanda para cumplir con sus compromisos con el Leinster.

En la Argentina Los Pumas podrán gozar del cariño del público y también serán parte de todo lo otro, de lo que se suma en estas ocasiones. Quizá visiten la Casa Rosada aunque todos tengan en cuenta que no se trata de una semana así nomás, ya que el domingo hay elecciones presidenciales. Por lo poco que se pudo averiguar, el gobierno tuvo bastante que ver en la contratación del charter. Se verá allá qué rumbo toma esta actuación de Los Pumas en el Mundial con este impresionante tercer puesto.

También habrá que ver qué rumbo tienen Los Pumas en el futuro en cuanto a competencias internacionales. Bernard Lapasset, el francés que sucederá al duro australiano Syd Millar en la presidencia del IRB, dijo que la inclusión de los Pumas en el Seis o en el Tres Naciones será el tema prioritario a tratar en la próxima reunión del organismo, prevista para noviembre. Lapassete tiene una larga y buena relación con los argentinos, todo lo contrario que Millar. También suena más creíble.

Por primera vez, Los Pumas han puesto al rugby argentino a las puertas de una competencia de ese tipo. Pero no alcanzará con eso. Ahora es el turno de los dirigentes argentinos. Y casi en simultáneo con la reunión del IRB habrá cambio de autoridades en la UAR. Por eso, el futuro todavía es incierto. No habrá torneo alguno si la UAR no modifica al menos parte de sus estructuras. Para ser más claro: si no genera un espacio para el profesionalismo que no abarque sólo a los jugadores.

Pensar hoy en un Tres Naciones suena muy difícil. No así en el torneo que agrupa a los seis grandes del Norte, porque todo se podría resolver con una concentración en Europa, donde juega la enorme mayoría de Los Pumas.

Los medios europeos también empezaron a reclamar un lugar para los argentinos. Se han rendido, al fin. Hoy es uno de los temas que trata la prensa francesa, que abunda en el término humillación para referirse a la paliza que sufrieron anoche les bleus en el Parque de los Príncipes.

Veo en la tapa de Le Figaro, el mismo diario que omitió a Los Pumas cuando realizó una encuesta sobre cuál de los 4 semifinalistas podía ganar el Mundial, a Rodrigo Roncero tirando con un tackle de frente terrible para atrás y para arriba al pobre de David Skrela, quien soñará toda su vida con los argentinos. Me acuerdo entonces que el pilar que creció en Deportiva Francesa estaba el lunes casi sin poder caminar del cansancio y con su rostro desmejorado por un golpe en el malar.

Más. Recuerdo cómo ese mismo día Gonzalo Longo buscaba aire para remontar un físico extenuado y cómo anoche destruyó a tackles a los franceses. También recuerdo cómo estaban anímicamente Pichot y Hernández el martes, aún destruidos, y cómo en el Parque de los Príncipes ofrecieron la mejor función de una pareja de medios en el Mundial. Y recuerdo además a Felipe Contepomi viniendo de dos semanas en cama por una gripe jugando el viernes otra vez en un nivel superlativo, apoyando dos tries y marcando 19 puntos.

Puede sonar reiterativo a esta altura escribir que Los Pumas son profesionales pero juegan por amor a la camiseta y sin olvidar sus orígnes. Longo y Manuel Contepomi volverán ahora al SIC y a Newman, respectivamente. Pero hay que recordarlo siempre para que se tome de ejemplo, para que los que tienen que tomar decisiones ahora los vean como un espejo. Para que esa foto de los 45 dando la vuelta olímpica con el bronce en sus manos esté enmarcada en todos los lugares donde se viva el rugby, porque aquí también Los Pumas han dado un mensaje de que este es un equipo de amigos en serio, sin egoísmos.

Las despedidas suelen ser tristes. Esta no. Hasta eso han conseguido Los Pumas. Será tiempo de irle diciendo adiós a Francia y hola a la Argentina. Ese es el rumbo.

 

 

 

¡Terceros!

Clasificado bajo Análisis, Mundial 2007, Sensaciones | el 19-10-2007 |

53

¡Qué lindo es escribir de esto! ¡Y qué difícil en medio de tantas sensaciones! Fue nomás esta una noche inolvidable en París. Había que alcanzar el tercer puesto, pues bien, se lo consiguió con absoluta justicia. Había que demostrar que el triunfo en el test inaugural no resultó casualidad, pùes bien, se ganó jugando el mejor partido del Mundial y estableciendo la diferencia más amplia (34-10) en el historial de los enfrentamientos entre ambos. Había que demostrar que podían recuperarse del mazazo que significó la derrota con los Springboks, pues bien, la cabeza funcionó de 10. Había que dar una muestra más de coraje, pues bien, ahí fueron para atrás los franceses cuando lo quisieron ganar de guapos. Había que dar el último esfuerzo físico, pues bien, se terminó jugando cerca del ingoal rival. Había que ver quién desplegaba el rugby champagne, pues bien, se anotaron cinco tries, dos de ellos espectaculares. Había que ratificar cuan grandes son estos Pumas, pues bien, no hacía falta, pero lo hicieron. Es verdad que para este equipo no existían los imposibles.

terceros1.jpg
Figuras de la noche parisina. Hernández patea. Pichot, Juan Fernández Lobbe y Roncero buscan.

Titulé gigantes el post anterior refiriéndome a la final de mañana entre ingleses y sudafricanos. Me equivoqué. Los gigantes de este Mundial han sido Los Pumas. Por cómo viven el rugby. Por cómo lo juegan. Por cómo lo interpertan. Por cómo llevan la bandera de aquello que este es un juego para superar las adversidades.

Tengo grabadas de decenas de imagenes de este viernes épico en el Parque de los Príncipes. Opto por una: el abrazo largo, apretado, entre Agustín Pichot y Marcelo Loffreda, los artífices de este brillante ciclo. Dijo el capitán: “Voy a contar algo que quizá a Marcelo no le guste. Pero en estos años aprendimos a conocernos. El sabe bien cómo levanterme cuando estoy muy abajo. Me dijo que me tomara unos días. El lunes estaba destruido y el martes a la tarde nos juntamos una hora y media con él y (Daniel) Banana Baetti. Ahí fijamos nuevamente el Norte después de una tormenta tremenda. Y fuimos”. Un equipo en serio que juega al rugby en serio.

Parecía que la tormenta no se había ido en los primeros 20 minutos. Francia fue desesperada a buscar revancha. Abriendo la pelota desde todos lados. Pero rebotó una y otra vez con los tackles demoledores de los argentinos. Era cuestión de aguantar el chubasco.

Veinte minutos. Ahí se derrumbaron les bleus y se agrandaron los argentinos. Fue cuando Felipe Contepomi empató con un penal en la primera acción en que Los Pumas habían pasado la mitad de cancha. A los 27, una jugada de varias fases mandó a Alberto Vernet Basualdo de punta. Pichot jugó vivo y rápido por el ciego y Felipe pasó entre dos con potencia y velocidad.

Francia no lo soportó y Los Pumas no perdonaron. Cuatro minutos después y tras un drop de Juan Martín Hernández que pegó en el palo, otra vez Vernet Basualdo encaró y ganó. A centímetros del ingoal, Omar Hasán apoyó casi abajo de los palos ayudado por Rimas Alvarez. La mejor despedida para el pilar tucumano.

Los de Laporte se fueron al humo con violencia. Trompadas y pisotones. El árbitro neocelandés Paul Honiss le perdonó la vida a varios de ellos. Generaron tres penales que los jugaron. Uno de line y dos abriendo, buscando el try a través del pick and go. No pasaron. Una y otra vez fueron para atrás. “De una cosa pueden estar seguros, Francia no nos iba a ganar de guapo”, le dijo Pichot a los periodistas. Bien.

Desde arriba se percibía que Francia ya había dado el resto, que había entendido que no existía forma de quebrar a los argentinos en esta noche fría de clima y caliente del corazón. Los Pumas fueron por más. Y estamparon una joyita. Contraataque espectacular de Ignacio Corleto, triple salteo de Hernández, asistencia de Rimas y try de Federico Martín Aramburu pisando para adentro. Rugby champagne.

Clement Poitrenaud, uno de los que había calentado la previa con declaraciones, pudo vulnerar el ingoal pero sólo generó algo de ilusión en los estupefactos franceses, que no creían estar viendo de nuevo la misma película. La misma no, peor. Porque a los 24, con un hombre menos -amarilla a Juan Leguizamón por un hombrazo a Sebastien Chabal-, vino otro estiletazo. De una serie de tackles espectaculares, de una presión asfixiante, Horacio Agulla recuperó la pelota y encaró. Dos quedaron pintados. Y desde atrás, como en el partido inaugural, venía Corleto. Corrida de más de media cancha y cuarto try.

terceros2.jpg
Nani Corleto ya puso quinta. Se va rumbo al cuarto try de Los Pumas. Electrizante.

No se conformaron Los Pumas. Fueron por más. Y a los 36, otra vez Felipe. Esteban Lozada entró bien de punta y ganó la línea de ventaja. Atrás venía Hernández, que se sacó de encima a dos. Hasta que el mellizo volvió a perforar. Quinto try.

La fiesta ya se había desatado. Estaban abrazados los de traje y los que habían salido, porque también entraron todos, hasta Eusebio Guiñazú, quien se transformó en el jugador número 31 el lunes por la noche ante la lesión de Mario Ledesma. Los hinchas hacían revolear sus banderas y camisetas. Los franceses se iban del estadio. El resto del staff también ya había bajado. Sólo faltaba el pitazo final.

Ahí van Los Pumas a recibir su medalla de bronce, que para el rugby argentino es de oro. Ahí está el plantel y los hinchas gritando “el que no salta es un francés”. Ahí están Los Pumas, los gigantes Pumas.

Hay una bandera que sirve para concluir esto que pretendió ser un comentario en medio de tantas sensaciones: “Pumas. Gracias totales”.
 

Gigantes

Clasificado bajo Análisis, Crónica, Mundial 2007 | el 19-10-2007 |

44

París sigue en estado de colpaso en este viernes nublado y algo fresco. El paro de los empleados de transporte de la poderosa SNCF en contra de las reformas jubilatorias que impulsa el gobierno de Nicolas Sarkozy se extendió hasta hoy y la inactividad de los trenes es casi total, mientras de los subtes funcionan con intermitencia. Se complica la llegada de más de 40 mil ingleses, sobre todo de aquellos que optan por la vía más rápida: el tren que une Waterloo con la Gare du Nord. Pero, de todos modos, esta ciudad ya palpita la gran final de mañana. Inglaterra y los Springboks sudafricanos se enfrentarán a partir de las 21, las 16 de la Argentina, en el majestuoso Stade de France, que será colmado por 80 mil personas. Chocan dos gigantes. El inventor del rugby y el país en el que el rugby es una pasión. Ambos irán por su segundo título.

Los boks son los favoritos por varios aspectos. Son los únicos que ganaron sus seis partidos, tienen un equipo compacto en todas sus líneas y, además, cuentan con el antecedente de haber barrido a los ingleses en la primera ronda, también en el Stade de France, por un contundente 36-0. Pero aquello fue el 14 de septiembre, hace bastante, y esa noche no estaba Jonny Wilkinson.

Después de aquel test, los ingleses no perdieron más. Le ganaron a Tonga un partido que era una final y sacaron de carrera a dos de los grandes favoritos, los Wallabies y los locales.

Los Springboks tienen un pack durísimo, un line invencible y jugadores desequilibrantes como el segunda línea Victor Matfield, el fullback Percy Montgomery (seguramente será el goleador del Mundial) y el wing Bryan Habana, la pesadilla de Los Pumas. Pero los ingleses tienen a Wilko, quizá el único jugador del mundo que él solo puede cambiarle la cara a un equipo.

El apertura inglés está encendido de nuevo como en el 2003, cuando un drop suyo en tiempo de descuento le dio por primera vez el título a los ingleses en la final con los australianos, en el Telstra de Sidney. Con cuatro penales despachó a los Wallabies en cuartos y con un drop terminó de liquidar a les bleus en las semifinales.

Pero, claro, Inglaterra no es sólo Wilkinson más allá de su presencia omnipotente. El equipo del inteligente Brian Ashton cuenta con un pack curtido de innumerables batallas, un scrum del que saca ventajas y un jugador brillante como el fullback Jason Robinson.

Habrá que ver también cómo cuenta la experiencia. Los de la rosa tendrán en cancha a seis de los que lograron el último título del mundo: Ben Kay, Robinson, Wilkinson, Lewis Moody, Mike Catt y el capitán Phil Vickery. En el banco hay otro sobreviviente, Lawrence Dallaglio.

En ese rubro, el pilar sudafricano Os du Randt irá por su segundo título. Hace 12 años y 118 días ganaba la Copa en la final del 95 contra los All Blacks. Hoy, a los 35 años, puede meterse en la historia de los que consiguen dos coronas, algo hasta ahora reservado sólo para los autralianos John Eales, Tim Horan y Jason Little, campeones en el 91 y 99.

Los dos ganaron sus títulos en tiempo suplementario y con un drop. El ya mencionado de Wilkinson y el de Joel Stransky en el Ellis Park de Johannesburgo.

Vuelven a chocar el Norte y el Sur en una final del Mundial. Los ingleses preparan una invasión en París, mientras que en Sudáfrica la empresa de energía Eskom advierte que pueden registrarse problemas en el consumo por la enorme cantidad de ciudadanos que estarán frente a los televisores.

Mañana se termina el Mundial. Habrá campeón. Gane quien gane, el título irá a manos de un gigante del rugby.

 

  

 

Raíces

Clasificado bajo Diario de viaje, Mundial 2007 | el 19-10-2007 |

4

Queda poco para pegar la vuelta. Mañana les daré más precisiones. Hoy, en uno de los últimos post de esta cobertura, quiero referirme a algunas experiencias personales que viví en este Mundial que quizá no tengan estrecha relación con el rugby, pero que ocurrieron, precisamente, porque tuve la fortuna de haber estado aquí.

Luis Rigou y Diego Pittaluga son dos argentinos que llegaron a Francia hace 25 y 17 años, respectivamemente. Palparon desde chicos, en su tierra, la sensación de tener una ovalada en sus manos y de vivir el espíritu de este deporte. Son unos años más jóvenes que yo, pero compartí con ellos muy buenos momentos de la entrañable adolescencia porque íbamos al mismo colegio.

Desde que partieron que no los veía y sabía poco de ellos, aunque me enteré sin la dimensión que tengo ahora después de haber estado con él, de la importante carrera que hizo aquí Luis como músico, bajo el seudónimo de Diego (por su amigo) Módena.

Luis y Diego no se apartaron de sus raíces. Fortificaron la amistad de la infancia y trabajan juntos en diversos proyectos. Uno aportando la música y el otro con todo lo que sea producción artística y diseño gráfico. Me invitaron a un asado, el único que pude disfrutar en todos estos días en Francia, el sábado que les bleus le ganaron a los All Blacks. Fue una noche inolvidable, porque también estaban sus amigos franceses.

Lo de Luis es increíble. Después de haber tocado con Jaime Torres se vino a Francia a probar suerte con su flauta traversa. Ocarina (una flautita de barro), su primer disco, fue un boom. En su carrera lleva vendidos más de 14 millones de placas y ha superado en Francia, por ejemplo, a Michael Jackson. Cultor del folklore y del varieté, como le dicen aquí, Luis dejó a Diego Módena y se lanzó a un proyecto fantástico. Está construyendo -ya casi está listo- en una casa que ocupa toda una esquina en un proyecto que llamó Territorio Autónomo Creativo (TAC).

Allí, por ejemplo, tiene la consola que utilizó Pink Floyd para elaborar la joya El lado oscuro de la luna, mientras que la acústica de los estudios se la encargó al mismo que trabaja en ese rubro con Peter Gabriel.

“En un momento me encontré solo, aislado, y me dije que la música no era eso”, me cuenta Luis mientras recorremos el lugar que mezcla toda la parafernalia tecnológica con la calidez que se necesita para la creación.

Con Diego, que también aporta composición y canto, han lanzado Quebrada (www.quebrada.org), un disco de 16 temas de los cuales en dos participa con su voz el periodista Jorge Lanata. Ya lo escuché y me llevo una copia a la Argentina. Es una obra que apunta al corazón, de tremenda fuerza interpretativa, sobre todo en la versión El Santo Padre, de Violeta Parra.

Pasé una noche inolvidable porque, entre tantas otras cosas, pude apelar a las raíces. Mirando rugby y recordando episodios de nuestras vida. No quería irme de acá sin contarlo.

Hasta mañana.

 

Ultima

Clasificado bajo Análisis, Mundial 2007 | el 18-10-2007 |

30

Función de despedida para este maravilloso concierto que han brindado Los Pumas en el Mundial. Ultimo acto no sólo en este torneo, sino quizá también para muchos de los que  protagonizaron un ciclo brillante en estos años. Un chau para Marcelo Loffreda y su staff técnico. Quizá un adiós para varios jugadores. Y, por si fuese poco, todo en una noche en la que además estará en juego nada menos que el tercer puesto del torneo. El bronce cerraría todo del mejor modo, pero a esta actuación, más allá del resultado, hay que calificarla de oro. Promete ser el día de mañana entonces un viernes cargado de emociones. Porque se termina para los argentinos un largo torneo al que se llegó muchísimo más lejos de lo que la lógica indicaba. Es verdad: Los Pumas querían la final, deseaban estar presentes en el sábado 20 de octubre, pero cuando puedan descansar y reflexionar seguramente se darán cuenta que aquí escribieron una página única. Concluye una etapa e, indefectiblemente, arranca otra que presenta un desafío mayor para el rugby de nuestras tierras. Sí, mañana es la última.

La cita es otra vez con Francia, como en el partido inaugural de aquel ya lejano pero también inolvidable 7 de septiembre. No será en el Stade de France, reservado para la final del sábado, sino en el Parque de los Príncipes, también en París, donde se protagonizó la fantástica victoria contra los irlandeses. Mismo horario: 21 de acá, 16 de la Argentina. Mismo árbitro que ante los de verde: el neocelandés Paul Honiss, a quien el International Rugby Board (IRB) premió con este partido pese a sus flojas actuaciones.

Al final, habrá sólo cinco cambios con respecto a los titulares que salieron a enfrentar a Irlanda, Escocia y los Springboks. Ocurre que Gonzalo Tiesi amaneció hoy con una rodilla inflamada producto de un golpe que sufrió en el entrenamiento de ayer. No participó de la práctica del mediodía en el Parque de los Príncipes. Entonces, vuelve Manuel Contepomi con la 13, al lado en el crucial centro de la cancha de su hermano mellizo Felipe. Mala suerte la del back de 22 años ex SIC y actual London Irish. Las lesiones no paran de perseguirlo. Llegó con lo justo al Mundial y acá contaba con una gran oportunidad. Pero es jóven y tiene mucho por delante.

Francia tiene toda la presión encima porque acá no soportarían otra derrota con los argentinos, y el cuarto puesto les provocaría un aroma a nada. Pero Los Pumas cargan con un importante cansancio físico y también con el lógico dolor que aún perdura -aunque bastante menos que ayer- por la derrota con los Boks. ¿Cuál de estos factores influirá menos? Esa es la gran pregunta que recién se podrá responder cuando en París se esté más cerca del sábado.

Por eso este es un partido diferente al del 7 de septiembre. También porque a nuestro juicio Bernard Laporte pone un equipo que puede complicar más a Los Pumas que el de aquella ocasión. Un 15 que está en condiciones de desplegar un rugby más veloz y hábil, más fiel a lo que marca la historia de este país. Un rugby más champagne. Manda a la cancha, además, a jugadores con hambre, que tuvieron pocas oportunidades en este Mundial y a otros, cuya emblema es el capitán Raphael Ibañez, que intentarán dar las hurras de la mejor manera posible. Hoy Laporte también tuvo que cambiar al 13: sale Damien Traille e ingresa David Marty.

Los Pumas deberán repetir varias recetas de aquella noche en la que enmudecieron a un país y arruinaron buena parte del negocio. Tackle feroz, presión asfixiante. No darle ni un milímetro a los franceses para que se den cuenta rápidamente que puede perder de nuevo. Jugarle a esa presión que tienen. Y aprovechar al máximo lo que no se consiguió con los Boks porque se dio lo contrario: facturar en cada pelota recuperada. Así llegó el try de Ignacio Corleto.

Para eso es fundamental la concentración en los 80 minutos. Las heridas que provocaron las corridas de Bryan Habana deberán quedar en el archivo y habrá que focalizar la mente en la inteligencia de Jean-Baptiste Elissalde, en el talento de Frederic Michalak y en la sed de venganza que tendrá David Skrela, ahora como 12, aprovechando que no estará enfrente Juan Martín Hernández, su sombra negra.

Los Pumas, se sabe, dan en este tipo de nivel numerosas desventajas que las han reemplazado con coraje, con amor por la camiseta, con conocimientos técnicos del juego, con esa mezcla de amateurismo y profesionalismo que es una marca registrada. Pero en esta instancia se le suma otra que tiene que ver exclusivamente con no poder actuar en una competencia anual. Los argentinos viven la situación inédita de tener que disputar siete encuentros en 50 días. Por ejemplo, Patricio Albacete y Juan Fernández Lobbe vienen de jugar los 480 minutos de este Mundial: Felipe y Corleto entraron como titulares en todos. Rodrigo Roncero, Agustín Pichot, Hernández, Manuel y Horacio Agulla van por el sexto.

Será un compromiso extremadamente duro el de mañana. Los franceses, todos, plantel, periodistas e hinchas, tienen hambre de revancha. Lo demostraron los jugadores hasta en las declaraciones. Habrá que sortear un terreno sumamente hostil en ese sentido. Pero Los Pumas pueden hacerlo. Ya lo demostraron, aunque estemos ante otras circunstancias.

Claro que sería aún más fantástico terminar en el tercer puesto y colgarse la medalla de bronce. A eso van mañana Los Pumas. Pero quizá más que nunca haya que fijarse no sólo en el resultado que arrojen los 80 minutos -o más si se necesita alergue- de juego. La de mañana promete ser una noche cargada de emociones. Se han vivido varias en este Mundial. Pero la de este viernes es la última. Se desparramarán en París y en la Argentina, en el triunfo o en la derrota, más de una lágrima. Porque esto que han hecho Los Pumas no se olvidará jamás. Disfrutémoslo, entonces.