Ganas

Clasificado bajo Crónica, Mundial 2007 | el 25-09-2007 |

35

“Quiero ganarle a Irlanda”, dice Ignacio Corleto. “Vamos a salir a atacarlos, porque si pensamos sólo en el punto bonus nos volvemos a casa”, enfatiza Felipe Contepomi. Los Pumas volvieron hoy a la actividad y ya tienen la mente y el corazón puestos en el partido del domingo. Se vive el clima. Se percibe el hambre. Pero, sobre todo, hay aroma a tranquilidad y seguridad en los objetivos.

Los Pumas esperan este partido desde la misma noche del 26 de octubre del 2003, cuando en Adelaida, Irlanda los dejó afuera del Mundial por apenas un punto (16-15). Ya se trataba de un clásico por aquella victoria argentina en el Mundial de 1999, en Lens. Pero la pica se fue agigantando, sobre todo después del test que jugaron el 27 de noviembre del 2004 en el Landsdowne Road de Dublin.

Aquella noche, Irlanda ganó 21-19 con un drop agónico de Ronan O’Gara. Pero no fue el resultado el motivo de la bronca que hoy está instalada entre ambos. Precisamente O’Gara se la pasó cargando a los argentinos durante el partido y Brian O’Driscoll y Peter Stringer le pidieron constamente al árbitro que les mostrara tarjeta amarilla a algunos Pumas por considerar que jugaban “sucio”. Es más: lo dijeron después del encuentro.

Por todas estas cosas, Los Pumas esperan este partido como ningún otro. “Sí, quizá sea el más importante de mi carrera”, sostuvo Corleto. Todos dicen que es el partido más duro del Mundial, más que el de Francia.

Pero Los Pumas también saben que deberán manejar otros aspectos al margen del juego. En primer lugar, que esa ansiedad no juegue en contra. Después, que tampoco los disperse el hecho de llegar con el primer puesto al alcance de la mano, como señaló Felipe. Tercero, que no los desconcentre todo lo que ocurre afuera, con la euforia de los argentinos y con la presión que están poniendo los franceses. Cuarto, que no los distraiga todo lo que se habla sobre la crisis de Irlanda. Y, por último, no desesperarse si de entrada observan algunas decisiones erróneas del árbitro neocelandés Paul Honiss. Tienen, sí o sí, que abstraerse de todo esto.

Seguramente, en esos aspectos se trabajará tanto como en el juego en estos días que faltan hasta el domingo. Los Pumas son concientes de que si cumplen con el plan trazado, si salen a jugar el partido como lo hicieron en los tres anteriores y si piensan sólo en ellos, la victoria ante Irlanda es más que posible. 

“No me da miedo Irlanda. Confió totalmente en este equipo”, agregó Nani. Confianza es lo que desborda este equipo. Pero también desborda tranquilidad. Una mezcla indispensable para seguir soñando.

 

Destacados

Clasificado bajo Mundial 2007, Resumen | el 25-09-2007 |

4

Los tres diarios que tienen enviados especiales en el Mundial entrevistaron a Juan Martín Hernández y a Agustín Pichot fotografiándolos con la Torre Eiffel de fondo.

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Clarín optó por Juani, mientras que La Nación y Olé reportearon al capitán. Van aquí, entonces, las notas que escogí para la lectura del martes.

Producción de La Nación con los gritos de guerra de los seleccionados de Nueva Zelanda, Samoa, Tonga y Fiji.

Reportaje a Hernández en Clarín.

Entrevista Pichot en La Nación.

Ping-pong jugoso con Pichot en Olé.

Torre

Clasificado bajo Mundial 2007, Sensaciones | el 25-09-2007 |

13

Click para el lunes de paseo. Los más jóvenes del plantel con la Torre Eiffel de fondo. Adelante, Marcos Ayerza, Gonzalo Tiesi, Juan Fernández Lobbe y Alberto Vernet Basualdo. Atrás, Patricio Albacete y Juan Martín Hernández. Pumas sueltos en París.

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Térmica

Clasificado bajo Diario de viaje, Mundial 2007 | el 24-09-2007 |

19

De repente, el verano nos abandonó. El sol y el calor que acompañaron la estadía en Lyon y en Marsella se transformaron en lluvia y algo de viento en este lunes de París. Hubo que recurrir, al menos, a una campera para cubrirse del agua y del frío. No impidió, claro, que Los Pumas abandonaran el hotel Grand Barriere para aprovechar el día libre, el único de aquí al partido del domingo con Irlanda.

Los mayoría de los negocios cierran los lunes. Enghein-les Bains parece un domingo a la mañana en la Argentina. Pocos autos, poca gente. El ruido grande está a unos 20 minutos de tren, en la esplendorosa París.

Decido, entonces, quedarme en mi habitación del hotel Du Lac, al lado del Barriere. Aprovecho para recorrer los distintos sitios de Internet y para leer más detenidamente los diarios. Veo en L’Equipe que Claude Atcher, director de la Copa del Mundo, declara que “es un error inaceptable para un evento de esta dimensión” que Escocia y Nueva Zelanda hayan jugado con camisetas de parecido color. Una azul y la otra gris. “Prepararé una nota para la Rugby World Cup”, agregó Atcher, preocupado por los millones de teleespectadores que vieron el encuentro.

Siempre que se enfrentaron, Escocia o los All Blacks cambiaron sus vestimentas originales para utilizar una blanca. Pero el negocio de la indumentaria crece sin parar. La camiseta gris de los All Blacks, utilizada el domingo por primera vez en la historia, venderá muchísimo más que la blanca. En eso habrá pensado Adidas. En eso piensan Nike, Canterbury y todas las demás.

El tema es que el International Rugby Board (IRB) también piensa sólo en el negocio, pero lo quiere para él solo. Y como no hay repartija de lo que cobran los seleccionados, busca el modo de sancionarlos económicamente, como le ocurrió a la Unión Argentina de Rugby (UAR) por la publicidad que se observaba en los cabezales de cuatro jugadores en el partido con Francia.

Está bien. Era difícil distinguir las camisetas. Pero el IRB debería preocuparse por temas mucho más importantes. Por ejemplo, el de haber designado a un neocelandés, Paul Honiss, para el partido entre Los Pumas e Irlanda. Alguno de los dos o Francia será rival de los All Blacks en los cuartos de final. Se sabía desde el sorteo.

Al negocio le conviene que Francia esquive a los All Blacks en los cuartos de final. Y quizá también le convenga que siga Irlanda y no Los Pumas. ¿Por qué, entonces, se deja lugar a las sospechas? ¿Por qué no se designó desde un principio a un árbitro australiano o a uno sudafricano?

Encima, Honiss está bajo la lupa después de su pésimo arbitraje en Sudáfrica-Samoa, donde perjudicó claramente a los del Pacífico Sur. Hay una buena crónica hoy de Patricio Connolly en clarin.com.

Además, los argentinos no tienen muy buenis antecedentes del neocelandés. Recuerdo que cuando escribí el anuncio del partido inaugural del Mundial 2003 entre los Wallabies y Los Pumas, opiné que uno de los aspectos a tener en cuenta era el arbitraje. Honiss era conocido por beneficiar a los más fuertes. Bien, en los primeros 3 minutos, el árbitro  cobró un line torcido en las cinco yardas australianas y, en la jugada siguiente, sancionó al equipo de Marcelo Loffreda con un penal en un scrum en el mismo sector de la cancha. Vale una aclaración: Los Pumas perdieron bien, sin discusiones.

También hay que recordar que existían temores sobre el inglés Tony Spreadbury en el partido con Francia y no hubo jugada para reprochar. Pero como después se vieron distintos criterios para sancionar en varios partidos (siempre favoreciendo a los más poderosos), Loffreda decidió pedir una reunión con Paddy O’Brien, también neocelandés, responsable de los árbitros.

En este lunes también tuve una larga charla telefónica con Mario Ledesma. Decidí hacerla pública porque creo necesario dar su punto de vista sobre un post que escribí, titulado, precisamente, Ledesma. El hooker me aclaró que en ningún momento desmintió -”me hago cargo”, enfatizó- lo que dijo sobre el apertura irlandés Ronan O’Gara (“Le tengo asco”) y que nunca expresó abiertamente, sino en una charla confidencial con un enviado, que a él no le gustaba que estuviesen los periodistas en el mismo hotel que los jugadores. Quizá en lugar de “abiertamente” debí escribir “en la intimidad”.

Hasta mañana.

 

 

 

Libre

Clasificado bajo Crónica, Mundial 2007 | el 24-09-2007 |

3

Brendan Fanning, periodista del diario irlandés Irish Independent, se plantea cómo hará Irlanda para marcarle cuatro tries a Los Pumas si apoyó sólo siete en tres partidos y ante los rivales más débiles, Namibia y Georgia. También recuerda que la última vez que los de verde le hicieron cuatro tries a los argentinos fue el 3 de junio del 2000, en la cancha de Ferro, cuando cayeron por 34-23.

La prensa irlandesa cree casi imposible que su seleccionado avance hacia los cuartos de final. Reitera, además, que el equipo vive un momento de crisis por supuestas peleas entre los jugadores, de los cuales el apertura Ronan O’Gara es uno de los focos principales. El 10 está furioso con el diario deportivo francés L’Equipe, que publicó antes del partido con les bleus que su matrimonio se rompió por una deuda de 300 mil euros con el juego. “Apuesto desde que tengo 18 años y soy dueño de caballos de carrera, pero todo esto es una gran mentira. Hablar sobre la vida privada de un matrimonio es lo más bajo de lo bajo”, apuntó el rugbier menos querido por muchos jugadores de otros países.

Las preguntas en los últimos días hacia los jugadores irlandeses han girado alrededor de ese clima. Pero todos lo han desmentido enfáticamente y, lo que más importa desde el lado argentino, anuncian una recuperación absoluta para el partido del domingo en París.

Los Pumas están bien alejados de todos estos comentarios. Saben que Irlanda no ofrecerá la misma imagen que ante Namibia, Georgia y Francia. Que saldrá a todo o nada, porque, además, no le queda otra chance. Por eso, no tienen en cuenta los antecedentes.

Mientras Irlanda decidió volver a Burdeos luego del partido que jugó en París con Francia para retornar a esta ciudad un par de días antes del test del domingo, Los Pumas tuvieron hoy día libre. Casi nadie quedó en el hotel Grand Barriere de Enghien-les Bains y la mayoría aprovechó para pasear o para estar con sus familias en París.

Mañana habrá vuelta a los entrenamientos, con el regreso después de una semana de inactividad de Juan Martín Hernández. Por la mañana, físico; por la tarde, rugby. Al mediodía habrá atención a la prensa.

En tanto, se anunció que mañana Eddie O’Sullivan, entrenador irlandés, dará a conocer la formación para el partido del domingo. Un síntoma de que necesita sacarle algo de presión a sus jugadores. Irlanda llega con la soga al cuello, pero eso lo puede transformar en un rival aún más peligroso.

Los Pumas, en tanto, siguen el día a día, tal como lo vienen haciendo desde que llegaron al Mundial. No hay apuro. Por eso, Marcelo Loffreda seguramente vuelva a dar el equipo cuando se cumpla el plazo que impone el reglamento. O sea el viernes, 48 horas antes del partido.

Empezó la cuenta regresiva de la semana más trascendental para los argentinos en el Mundial. Será clave mantener la tranquilidad, no apartarse ni un centímetro del camino transitado hasta el momento. Es verdad que Los Pumas e Irlanda viven hoy dos realidades distintas. Pero nada está dicho. Los Pumas son concientes que están tan cerca como lejos de clasificarse. Que es partido por partido. Y que el partido más importante aún no se jugó. Es el domingo, a partir de las 17 (las 12 de la Argentina), en el Parque de los Príncipes de París.

  

Recomendados

Clasificado bajo Mundial 2007, Resumen | el 24-09-2007 |

13

Revisando Internet encontré algunas notas interesantes para interiorizarse más sobre lo que está ocurriendo en el Mundial. Aquí van.

Reportaje a Agustín Pichot en el Financial Times de Londres, reproducido por La Nación.

Investigación de Clarín sobre el origen de los escudos de los 24 seleccionados.

Estudio sobre la popularidad del rugby, en Cronista.

Informe sobre las camisetas Tech, publicado por Perfil.

Crónica de Clarín sobre la inversión publicitaria en la Argentina.

Mirada de La Nación sobre la falsificación en el merchandising.

Historias en el sitio de Adidas soyunpuma.com.ar.

Perfil de Sebastien Chabal en La Nación.

 

 

 

 

 

 

 

 

Tren

Clasificado bajo Diario de viaje, Mundial 2007 | el 23-09-2007 |

42

Puede sonar cursi, pero el tren que sale a las 14.35 en punto desde la estación de Marsella rumbo a París es el tren de la alegría. Allí viajan Los Pumas, con sus rostros encerrando la necesaria mezcla de satisfacción y de serenidad. Con ellos van familiares y amigos. También algunos enviados especiales, como quien esto escribe. Agustín Pichot lleva de sus manos a sus dos hijas. Rodrigo Roncero alza a la suya. Pasaron Francia, Georgia y Namibia. Ahora sí viene Irlanda.

Es una maravilla el tren. En apenas 3 horas recorre 780 kilómetros. Por eso, a las 18, Los Pumas ya estaban alojados en el hotel Grand Barriere, en Enghein-les Bains, a unos 20 kilómetros del centro de París. El mismo lugar donde se alistaron para vencer a Francia. Un escenario que deberá transformarse en una fortaleza para esperar a Irlanda. Porque esta semana quizá sea la más difícil de todas desde que llegaron al Mundial. Entonces, habrá que hacer oídos sordos a todo lo que venga de afuera.

Francia está pendiente de lo que ocurra el domingo a partir de las 17, las 12 de la Argentina, en el Parque de los Príncipes de París. Necesita que gane Irlanda y que Los Pumas no consigan punto bonus para así evitar a los temibles All Blacks en los cuartos de final, en Cardiff. Bernard Laporte ya empezó a calentar el ambiente. Dijo que Irlanda es superior a los argentinos.

Los diarios irlandeses, en tanto, ya dan por eliminado al equipo de Eddie O’Sullivan. No piensan lo mismo Los Pumas. Dicen que Irlanda saldrá a resurgir en el partido que más esperan en este Mundial. Los Pumas también es el que más esperan.

Mañana habrá día libre. Necesario para descansar física y mentalmente, porque se viene, según todos, el test más duro de esta primera rueda. El martes se volverá al entrenamiento, pactado en doble turno. Físico por la mañana y rugbístico por la tarde. Regresará Juan Martín Hernández.

Fue necesario recibir tanto afecto en Marsella, pero también lo es escapar del ruido ante un partido tan trascendental. El reducto en Enghien-les Bains es ideal. No queda cerca de París y, además, es imposible entrar sin permiso. Los Pumas saben todo lo que están generando en la Argentina. Lo disfrutan. Pero ellos vinieron acá con un objetivo claro, que no es sólo atravesar la primera rueda, sino quedar primeros en el grupo. Y son concientes que tienen que seguir como hasta ahora, día a día. Como leí por ahí: tackle a tackle.

Después del partido de anoche en Marsella me encontré con Mario Negri, el octavo que jugó en Alumni y formó parte del Sudamérica XV que en 1982 consiguió el histórico triunfo contra los Springboks, en Bloemfontaine. Había llegado desde la Argentina el viernes. Sorprendido por la locura que ha desatado este equipo. Me decía: “¿Sabés qué es lo más increíble? Que todos te vienen a preguntar por el rugby. Gente que no tenía ni idea de qué se trataba esto. Y lo que más los impactó fue cómo los jugadores estaban en el himno, el día con Francia. Saben que eso no es fingido, que es imposible, que sale bien de adentro”.

Coincidimos en que los jugadores argentinos, más allá de que jueguen en el rugby profesional, mantienen el espíritu que mamaron en sus clubes. “Porque -acotaba Negri- uno desde chico va escuchando las historias de Los Pumas por tipos que las vivieron, y después las vas contando vos, y así permanentemente. Es el ADN”.

Hoy, Francia está llorando la muerte del extradordinaro mimo Marcel Marceau, el genio de la cara pintada de blanco, los pantalones anchos y la remera a rayas. Se marchó a los 84 años. Hoy también, pero en el rugby, los All Blacks jugaron por primera vez en su historia con una camiseta de color gris. Fue en el Murrayfield de Edimburgo, donde apabullaron a Escocia por 40-0. Dan miedo los dirigidos por Graham Henry.

Final para este diario de viaje de domingo. De un viaje en tren. Los Pumas están de nuevo en París. Queda una semana para hacer más fuerte el sueño. Sí, ahora sí viene Irlanda.

Hasta mañana.

 

 

 

Todo

Clasificado bajo Análisis, Diario de viaje, Mundial 2007 | el 22-09-2007 |

24

¡Hay tantas escenas que quedan grabadas! El final con el Vélodrome sólo para los argentinos. Con los casi 15 mil que están en las tribunas y con los jugadores que recorren los cuatro costados de la cancha. Saltan, agitan las banderas y aplauden los que están afuera. Miran, saludan y aplauden los que están adentro. Marsella tiene esta noche el color celeste y blanco. Se extiende a las calles. Alegría por todos lados. Quedó atrás Namibia por un categórico 63-3. Es tiempo, ahora sí, de pensar en Irlanda. Con el sueño intacto. Con los objetivos bien en claro, que es lo más importante.

Los Pumas dieron hoy otra lección. Había cierto temor antes del partido por la larga inactividad y por la desconcentración que podría haberse dado ante la invasión de argentinos en las últimas horas. Porque todos traían desde la Argentina el mensaje de la nueva Pumamanía desatada tras el triunfo ante Francia. Pero esa ansiedad sólo se notó en los primeros 20 minutos, en los cuales el equipo se pasó de velocidad y cometió errores, sobre todo en el manejo de la pelota.

Dio otra lección porque se suponía que tenía dos desafíos en un mismo partido: ganar y lograr el punto bonus. Pero no, Los Pumas habían subido la apuesta: querían terminar con el ingoal invicto. Lograron las tres cosas. Y en la última pelota defendieron un embate de Namibia como si se tratase de Francia.

Más todavía: a los 5 minutos del segundo tiempo, cuando Felipe Contepomi encontró un hueco y apoyó bajo los palos, ya estaba cumplido el objetivo del bonus. Pero Los Pumas demostraron que tienen hambre. Terminaron apoyando 9 tries.

Otro dato por demás relevante: es el único equipo que en tres fechas tiene su ingoal a salvo. También es el que menos puntos recibió en contra (19). Está primero en el Grupo de la Muerte. Y con lograr un punto contra Irlanda, el domingo que viene en el Parque de los Príncipes de París, se asegurará su condición de líder y eludirá a los All Blacks en los cuartos de final. Extraordinario.

Sólo esta noche es para distenderse. El lobby del Hotel Radison es un desfile incesante. Están los jugadores con sus familiares y amigos, pero hay cientos de hinchas que pugnan por un saludo o una foto. Todos con la camiseta de Los Pumas.

Más escenas. El fenomenal partido de Rodrigo Roncero, Juan Fernández Lobbe, Patricio Albacete y Juan Leguizamón. El poder del scrum, del cual vino el segundo try, el primero de Legui. La seriedad con la que se encaró el partido. La vuelta de Gonzalo Longo, el subcapitán. El ingreso de Federico Serra, con lo cual ya estuvieron en cancha los 30.

Quiero detenerme un instante en Federico Todeschini. El martes estaba casi afuera del Mundial. Hoy entró, respondió y hasta apoyó un try en una jugada que empezó él. Fue emocionante el festejo. Cómo lo fueron a abrazar sus compañeros, cómo se besó el escudo Puma, cómo se retiró de la cancha envuelto en una bandera de Atlético del Rosario.

Más allá de los franceses gritando en contra, el Vélodrome pareció una cancha argentina. Por las banderas, los trapos, desplegados en los cuatro costados. Burzaco presente (con los colores de Pucará); Las Pampas.Rufino; Alvarez; Garra, corazón ¡Huevo Pumas!; Existimos; Amor eterno; Locos por Pato; Los Buenmozos de Boulogne (SIC); Maradona y una enorme, blanca, desplegada recién después de los 80 minutos, con la letra del himno nacional.

Ex Pumas, jugadores, grupos de clubes, gente que no es de rugby pero aprovechó a venir a alentar porque vive en Europa. Todos viviendo un momento especial. Contagiados por la pasión que despiertan estos Pumas.

Mañana hay que viajar de nuevo a París. Allí espera la herida Irlanda. Para Los Pumas es el partido más duro. No les importa cómo llegue el rival. Se sabe: hay que ir partido por partido. Pero el sueño está cada vez más cerca.

Son las dos y cuarto de la mañana acá en Marsella. Esto intentó ser un análisis y un diario de viaje. Por eso titulé a este post Todo. Todo junto.

Hasta mañana.

 

Ahí

Clasificado bajo Foco, Mundial 2007 | el 21-09-2007 |

24

Renació Francia. Irlanda parece destruida. Esa es la sensación que queda después del triunfo por 25-3 del seleccionado de Bernard Laporte. Ninguno de los dos consiguió punto bonus. Entonces, Los Pumas, que lo vieron por televisión en el Hotel Radison de esta ciudad, necesitan los 5 puntos mañana con Namibia y con uno solo más frente a Irlanda, quedarán primeros en el Grupo D y esquivarían a los All Blacks en los cuartos de final.

Ninguno del plantel argentino quiso hablar de lo que ocurrió esta noche en París. Y está bien. Deben concentarse en lo que pasará mañana acá, en Marsella. Pero había rostros de alegría, claro.

Francia jugó el partido que tenía que jugar. No había opciones para el gran favorito golpeado en el debut contra Los Pumas. De entrada salió a presionar, usó el pie para poner el juego en el campo contrario, tackleó con fiereza, manejó los nervios de un test durísimo y fue tremendamente oportuno. Dos kicks (el primero, un toque futbolero de Frederick Michalak) por encima de la marca le permitieron al wing Vincent Clerc apoyar los dos tries. Jean-Baptiste Elissalde, la figura, completó la chapa con 5 penales. Para los irlandeses, sólo un drop de Ronan O’Gara.

Francia fue más durante todo el partido, pero sobre todo en los últimos 30 minutos, en los que arrinconó a una Irlanda doblegada física y moralmente. ¿Se recuperará el equipo del soberbio Eddie O’Sullivan para el 30, en el Parque de los Príncipes de París? No hay que darlo por muerto.

El partido fue hoy un asunto nacional en Francia. Una derrota dejaba a les bleus fuera de carrera y el negocio entraba en bancarrota. Hasta el presidente Nicolas Sarkozy estuvo en el Stade de France. El apostó todo a un título de su país, ya que necesita levantar su imagen. Por ejemplo, la semana pasada abrió las puertas al público del Palacio de los Eliseos. Y, además, Laporte es uno de sus hombres.

Francia está vivo. El Mundial mantiene a uno de sus grandes candidatos. Los Pumas, en silencio, siguen soñando a lo grande.

 

 

Primavera

Clasificado bajo Diario de viaje, Mundial 2007 | el 21-09-2007 |

5

Se extraña desde estas tierras la llegada de la primavera en la Argentina. Acá se acabó el verano y empieza el otoño, pero el sol no nos abandona ni un instante en el camino desde Lyon hasta Marsella. Son 320 kilómetros que los hacemos en auto junto al amigo Mariano Ryan, ex compañero en Clarín. Carreteras amplias, transito ordenado. Una señal de la Europa opulenta.

Hacemos una parada en Avignon, el lugar del Palacio de los Papas y del puente de leyenda. El único sitio afuera de Roma donde alguna vez estuvo establecido el Vaticano. Todo se conserva.

Este palacio fue edificado en 1335 en menos de veinte años, por iniciativa de los papas Benito XII y Clemente VI. Allí residieron nueve pontífices. Está considerado el palacio gótico más importante del mundo y representa el esplendor de la Iglesia en el Occidente cristiano del siglo XIV.

Después de recorrer sus salas, capillas y fabulosos frescos, fuimos hasta el puente Saint Bénezet, que está pegado al palacio. Es el puente de la canción “todos cantan, todos bailan”, que data del siglo XV. La leyenda dice que la construcción la inspiró el joven pastor Bénezet. Fue destruido en 1226 por Luis VIII en la Cruzada de los Albigeos y reconstruido a fines del siglo XIII. Las crecidas del río Ródano lo volvieron a desgastar, hasta que fue abandonado en el siglo XVII. Así luce todavía. Partido en la mitad del río. El tiempo parece detenido.

Marsella es otra cosa. Tráfico infernal, la muchedumbre transitando por el famoso puerto, repleto de veleros, yates y cruceros. Los edificios que se amontonan en las colina. Por momentos uno se siente en Contacto en Francia, uno de los mejores policiales de la historia. Es como si volviese a ver a Gene Hackman y Roy Scheider, los dos policías estadounidenses enviados aquí para desbaratar una red de narcotraficantes. Tiene ese olor Marsella.

Serán pocas horas en esta ciudad en la que afirman que hay que andar con mucho cuidado por los robos. El domingo a la mañana habrá que emprender un largo viaje hacia París. Está empezando a oscurerer. Los bares están colmados. En un rato empieza Francia-Irlanda. Pero acá estamos por Los Pumas.

Hasta mañana.