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Archivo de Septiembre de 2007

Largo

Domingo, 30 de Septiembre de 2007

“Un largo domingo de rugby”, tituló hoy L’Equipe, el diario deportivo francés más importante del mundo. Vaya si lo está siendo. Acá ya es casi lunes y el hotel Grand Barriere de Enghien les Bens, donde se alojan Los Pumas, es una fiesta argentina. Amigos y familiares comparten todavía lo que ocurrió hace unas horas en el Parque de los Príncipes. Será una noche extensa, tanto como un día que comenzó muy temprano. Por eso, mañana habrá jornada libre para los jugadores.

“Bruja, no volvemos”, rezaba una de las tantas banderas desplegadas en el estadio. Muchos de los argentinos que llegaron para la segunda parte de la primera rueda no se quieren ir. Algunos planean regresar para las semifinales. Algo es seguro: habrán muy pocos el domingo en el Stade de France. Colmarán los escoceses, que los siguen a los suyos a todos lados con sus características polleras. Y no habrá pica. Los escoceses aman a los argentinos por Diego Maradona. Incluso le dedicaron un himno a la Mano de Dios. Se sabe: detestan a los ingleses. ¿Qué harán esta vez los franceses que sacaron su entrada soñando con que allí estuviesen les bleus? Toda una incógnita.

De todos modos, el duelo argentino-irlandés fue sólo en la cancha. A la salida del estadio, las camisetas celestes y blancas y las verdes se unieron para festejar en los bares, haciendo un culto del espíritu del rugby, que no es verso, aunque algunos se encarguen de mancharlo.

Tanto me insistieron que respeté las cábalas. Llevé, como en los tres anteriores partidos, la pesada computadora al estadio. Pero me volví a escribir al hotel, porque regresar en otro medio de transporte que no sea un auto a Enghein les Bains es imposible. Los amigos de Clarín me ayudaron a recorrer los 17 kilómetros de distancia.

Mientras escribo, escucho los festejos en el Grand Barriere y observo desde la ventana el trabajo de mis compañeros de ESPN, que están transmitiendo en vivo para la Argentina. Desfilan ante sus cámaras casi todos los jugadores. Lo deben estar viendo allá. Me aportan un dato: Canal 9 hizo picos de 11 puntos de rating, todo un récord para esa hora y ese canal.

Vi el partido rodeado de periodistas franceses e irlandeses. Cuando Juan Hernández despejó mal una pelota en el comienzo del partido, uno hizo un gesto como que Los Pumas tenían miedo. Supongo que habrá cambiado de opinión rápido. Por el partido y por Juani, quien maravilla a todo el mundo del rugby.

Me animaría a decir que todos los clubes de la Argentina estuvieron presentes hoy en el Parque de los Príncipes. Parecía un torneo se seven la Place Du Docteur Paul Michan, enfrente del estadio.

Ya llevo un mes acá y extraño. Me emociono cada día más con los comentarios que deja en el blog mi hijo, que insiste con la play3, que, les cuento, sale 1.500 dólares. Me emociono cuando me pide que no lleve la computadora porque es muy pesada. Me encanta también que opinen las mujeres. ¡Aguante, Cecilia!¡Aguante, Mariana!

Este, como escribí en el post anterior, fue un domingo inolvidable por un montón de sensaciones. Pero la más fuerte fue el abrazo con el que me estreché con Boqui Casanova, mi gran amigo del alma y de la infancia, que vive en Milán y se vino a ver el partido con el Borgia, uno de sus hermanos, símbolo de Alumni. Estar aquí juntos fue algo increíble. Nos sacamos una foto que, prometió, viajaría rápido a la Argentina, para que la vea el resto de la banda.

Ahora, creo, se viene otra mudanza, porque Los Pumas deben dejar Enghein les Bains por exigencia de los organizadores. La UAR sigue peleando para quedarse. Se resolverá al mediodía. Termino. Ha sido, verdaderamente, un domingo largo. Pero feliz.

Hasta mañana.

 

Tremendos

Domingo, 30 de Septiembre de 2007

“Vamos por más”, dice Agustín Pichot, el capitán, con la alegría del primer objetivo cumplido y con la serenidad de que todavía falta. Sí, Los Pumas van por más. Festejan en la noche de París haber protagonizado el episodio más importante en la historia del rugby argentino, pero saben que ya desde mañana habrá que pensar en Escocia, el rival por los cuartos de final el próximo domingo en el Stade de France de esta ciudad. Así, partido a partido, han llegado hasta esta instancia del Mundial, pero más han llegado al corazón de todos los argentinos. Porque este equipo tiene, más que ningún otro, un corazón gigante. Tremendo.

Hay decenas de imagenes que se mezclan al momento de escribir este comentario. Es que fue muy fuerte lo vivido esta tarde en el Parque de los Príncipes de París. Porque Los Pumas jugaron el partido perfecto de acuerdo a lo planeado. Porque otra vez volvieron a dejar la vida en cada pelota. Porque jugaron a cara de perro sin desesperarse. Porque el test fue durísimo. Porque se vivió como un clásico y como una final. Porque los dos primeros minutos fueron preocupantes. Porque cuando Geordan Murphy hizo el segundo try a los 17 minutos del segundo tiempo pareció que se complicaba. Porque cuando faltaban tres minutos para el final los argentinos, enorme minoría, empezaron a agitar sus banderas y camisetas al famoso grito de “Es un sentimiento, no puedo parar…” Porque cuando el genial Juan Martín Hernández estampó su tercer drop (zurdazo de crack) todos, adentro y afuera, se empezaron a abrazar emocionados. Porque hubo músculos contracturados, corazones palpitando más de la cuenta, risas, cantos, saltos, lágrimas…Porque los amigos de toda la vida del club se pellizcaban por estar acá. Porque Mario Ledesma y Pichot alzaban a sus hijos. Porque Marcelo Loffreda y Daniel Baetti estaban desencajados de alegría. Porque hoy todos fueron Pumas.

Fue un partido puramente táctico, tal como se anunció aquí. Los Pumas sabían perfectamente lo que tenían que hacer, y lo hicieron. Pusieron, ante todo, la pelota siempre al fondo, casi nunca al touch, ejerciendo una presión que fue insostenible para Irlanda. Desgastaron con los forwards -gigantes-, avanzaron con el maul, tacklearon como fieras, aprovecharon las oportunidades cuando encontraron los espacios (los dos tries llegaron por las puntas, con los chiquititos, Lucas Borges y Horacio Agulla). Y fueron fríos para manejar un marcador que en un solo momento les fue adverso, cuando a los 31 del primer tiempo Brian O’Driscoll vulneró por primera vez en el torneo ese bastión que es el ingoal argentino.

Gonzalo Longo jugó un partido fenomenal, incluso complicando el line irlandés. La primera línea estuvo impecable con Rodrigo Roncero, Mario Ledesma y Martín Scelzo. Otra vez Patricio Albacete demostró que quizá es el mejor 5 del mundo. Juan Fernández Lobbe y Lucas Ostiglia rindieron en todas las facetas.

Los tres cuartos, también. ¿Qué más decir de Pichot? ¿Cuántos cracks hay como Hernández? ¿Y Felipe? Destruyó a tackles a O’Driscoll y lo volvió loco en el juego psicológico a Ronan O’Gara, a quien más querían ganarle los argentinos. Manuel, ubicado como primer centro, también fue un titán.

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Estos Pumas conmueven al mundo del rugby. Pocos pueden entender a un equipo profesional con un corazón amateur. Como dijo sabiamente Pichot: “Nosotros vivimos el rugby de una manera muy especial”. Estos Pumas son los últimos románticos de este deporte y eso, precisamente, los hace más grandes.

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Ya se fue Irlanda. Saldada la deuda del 2003. Francia tendrá que ir a jugar con los All Blacks en Cardiff. Los Pumas ganaron sus cuatro partidos, recibiendo sólo dos tries.

Ahora viene Escocia, el domingo a las 21, las 16 de la Argentina. Las semifinales están a solo un test de distancia. De no creer. Pero quizá esta historia, que ya es histórica, no termine aquí. Recordar a Pichot: “Vamos por más”. Que se une al “¡Vamos Pumas!”.

Fotos: Villarpress
  

Solicitada

Sábado, 29 de Septiembre de 2007

Pechos inflados, bocas bien abiertas. Pasión. Todo eso refleja esta sensacional foto captada por Caro Pierri, reportera gráfica enviada al Mundial de Francia por el diario Clarín. Es durante el himno en el partido con Francia. La Unión Argentina de Rugby (UAR) pidió varias fotos de ese momento y se quedó con esta. Caro la donó. Mañana aparecerá en el diario La Nación como parte de una solicitada que publicará la UAR agradeciendo el apoyo de los argentinos a Los Pumas.

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Preparados

Sábado, 29 de Septiembre de 2007

A nuestra manera, los periodistas también nos preparamos para los grandes acontecimientos, como el de mañana. En mi caso, ya he imaginado decenas de posibles comentarios para este blog. Tengo varios sobre un triunfo, otros si Los Pumas pasan pero quedan segundos y unos poquitos sobre si ocurre lo que nadie piensa. Claro, salvo irlandeses y franceses. Es más que probable que cambie de idea sobre la marcha, que todo lo previsto vaya al tacho, porque una cosa es imaginarlo y otra, muy distinta, vivirlo.

También cambio de idea a cada instante sobre si llevo la pesada computadora al Parque de los Príncipes para escribir desde allá o si me vuelvo en el primer auto que salga hasta el hotel Du Lac, en Enghien les Bains. Supongo que lo resolveré sobre la hora.

He tenido la suerte de estar en los dos choques de Los Pumas-Irlanda en los Mundiales. Mantengo, pese a la edad, muy frescos ambos recuerdos. El de 1999 escribí sobre la euforia. En el 2003, sobre la frustración. ¿De qué escribirí mañana? Falta, hay que calmar la ansiedad.

De la noche helada de Lens, el 20 de octubre, atesoro lo de todos: el try de Diego Albanese, la conversión de Gonzalo Quesada y, sobre todo, la resistencia de esos nueve últimos minutos, quizá los más emblemáticos -hasta ahora- en la historia del rugby argentino. Pero guardo otras cosas que no sucedieron en la cancha. La algarabía incontenible de Agustín Pichot en la conferencia de prensa, respondiendo sin parar a las preguntas de los periodistas extranjeros. El rostro de felicidad del capitán Lisandro Arbizu. La frase “Bloody nine minutes” (Malditos nueve minutos) del neocelandés Alex Wyllie. El viaje en auto apresurado de Lens a Lille -donde estaba el campamento argentino- para redactar todo lo que me habían pedido desde Buenos Aires. El llamado a la redacción y escuchar de fondo los gritos por Los Pumas. La mesada del lobby del hotel Mercure desbordante de mensajes que llegaban desde la Argentina. Los jugadores dando vueltas a las 4 de la mañana sin poder creer lo que habían hecho. A Gonzalo Beccar Varela salvando a los enviados argentinos con una enorme bandeja de fiambres para poder picar algo en esa noche tan extensa.

De la tarde calurosa de Adelaida, el 26 de octubre, guardo en la memoria ese try de Alan Quinlan tras una pelota perdida en el line que se la llevó por delante Keith Wood. La esperanza por el fenomenal drop de Ignacio Corleto. La sensación de que ya no había tiempo cuando Ronan O’Gara estampó el penal del 16-15. Las lágrimas de casi todos. La llegada a la conferencia de prensa de Pichot con su brazo vendado y con su hija Valentina de la mano. El rostro desencajado, como nunca, de Marcelo Loffreda. Las sanciones a Mauricio Reggiardo y a Roberto Grau. El regreso en cuatro grupos por los problemas de pasajes. El hecho de haber sido Los Pumas los primeros en llegar al Mundial y los primeros en irse. La crónica vieja que tuve que escribir por la diferencia horaria. Como siempre, terminando de madrugada.

Aquellos dos viajes los hice como enviado de Clarín. Ahora es diferente. Escribo para mi propio blog y eso le da a esta cobertura un aperitivo especial. Unico. Porque estoy en permanente contacto con ustedes, los que le dan vida a este espacio. Los que opinan del rugby y de la vida. Les doy un dato: los dos post con más comentarios fueron los del Che (142) y el de Mensajes (hasta ahora 108). Me ratifica algo que siempre sostuve: la política tiene que ver con el deporte. Quizá después de escribir esto, este post esté entre los top de los comentarios.

Esta cobertura también me da información a través de los mails y de lo que leo en la web. Leandro Zanoni, autor de eblog, para mi el mejor blog, le hizo una más que interesante entrevista a Gonzalo Tiesi. Santiago Ludueña, un chico de 15 años, escribe sobre rugby en su blog Un poco de todo. Alex Caniza, egresado de Deportea en el 2002, armó un valioso blog de intercambio con familiares, amigos e hinchas de Los Pumas.

Y en cuanto a los comentarios, sigo apoyando a DEX. Y me sigo emocionando con las participaciones de mi hijo, que ahora aprovecha para pedirme la play3. Aclaración: lo llamo dos veces por día por teléfono. Lo extraño muchísimo. A Guillermo, de Phonorental, que también escribió en el blog, le aviso que el celular anda fenómeno pero que me tenga piedad con la cuenta.

Ya es de noche acá en París. Salió el sol a la tarde. ¿Lloverá mañana? ¿De qué escribiré? Sigo imaginando.

Hasta mañana.

 

Refrescante

Sábado, 29 de Septiembre de 2007

Acabo de ver por televisión una verdadera fiesta de rugby. Sucedió en Nantes, donde hoy Fiji, el imprevisible Fiji, dejó afuera del Mundial a Gales, uno de los grandes. Fue un partidazo. De ida y vuelta, con nueve tries y el marcador en suspenso hasta la última pelota. Los de Pacífico Sur ganaron por 38-34, pero todo lo que sucedió en los 80 minutos y después resultó un ejemplo de lo que es el rugby, alejado del negocio que proponen los popes del International Rugby Board (IRB).

El comienzo me hizo acordar al primer partido de Los Pumas en el Mundial de 1987, cuando Fiji le dio un sopapo a las ilusiones argentinas. Con Gales dormido, los fijianos les marcaron tres tries a su estilo, jugando de manos todas las pelotas.

Estaban 25-3 cuando Gales empezó a reaccionar, al final del primer tiempo. Y en los 10 primeros minutos del segundo, cuando Fiji tenía un jugador menos, pasó al frente con tres tries, uno espectacular del wing Shane Williams, considerado al final The Man of the Match.

Volvieron a tomar la delantera los fijianos con un penal de su apertura Nicky Little (se fue sobre el final con una seria lesión), pero otro try galés, en este caso de Mark Jones, hizo renacer al Dragón.

Sin embargo, Stephen Jones falló la fácil conversión, como antes James Hook había errado un penal frente a los palos. Ahí estuvo la diferencia.

Con el último envión, Fiji se fue contra el ingoal galés. Y con lo justo, apoyando sobre la línea, el pilar Grahan Dewes decretó la primera gran sorpresa del Mundial.

Me quedo con el final. Con los fijianos dando la vuelta olímpica junto a sus hijos después de haber celebrado una ceremonia muy íntima como la de los Springboks cuando ganaron el Mundial del 95. Con el capitán Gareth Thomas arengando a los suyos, seguramente diciéndoles que dejaron todo en la cancha. Con los dos equipos haciendo la calle a la salida. Con el árbitro australiano Stuart Dickinson sancionando sin que le pese las conveniencias del IRB. Es más: castigó a veces con demasiada severidad a los galeses.

Zinzan Brooke, una gloria All Black, había pronosticado que Fiji iba a ser una de las sorpresas del Mundial. Acertó. Pero lo más importante es que hoy el rugby ofreció una fiesta. Fiji y Gales lo hicieron posible.

 

24

Sábado, 29 de Septiembre de 2007

Llegó el momento más esperado por Los Pumas en este Mundial. Faltan sólo 24 horas para que empiece el partido con Irlanda, el que puede marcar un hito en el rugby argentino. Se acaban las palabras. Es el tiempo de jugar. Los corazones van acelerando sus pulsaciones. De los miles que andan dando vueltas por París vestidos de celeste y blanco. De los cientos de miles de argentinos que se aprestan para sufrir frente a los televisores.

Nunca un partido de Los Pumas estuvo rodeado de tantas situaciones. Ante todo, porque se está muy cerca de lograr un objetivo que parecía imposible antes del Mundial: quedar primeros en un grupo donde además están dos de los cinco mejores seleccionados del ránking. Pero también porque estas actuaciones, sobre todo ante Francia, han generado un enorme fervor en la gente y porque enfrente estará Irlanda, el rival con el cual hay cuentas pendientes desde Australia 2003 y desde el test jugado en Dublin al año siguiente.

“Este equipo habla adentro de la cancha”, dijo Marcelo Loffreda ayer. Acertado. El momento de la verdad será mañana, a partir de las 17 de acá, las 12 de la Argentina, cuando en el Parque de los Príncipes de París (con capacidad para 47.870 personas)arranque el test que no sólo definirá la suerte de Los Pumas e Irlanda, sino también de Francia, nada menos.

Los Pumas saldrán a ganar, sin importarles las otras ecuaciones que también les pueden dar el primer lugar o la clasificación a los cuartos de final. Saldrán a ganar porque es lo que vinieron a hacer acá en todos los partidos y no hay razón para cambiar el libreto. Saldrán a ganar porque es lo que les dicta el corazón y la cabeza. Saldrán a ganar porque saben que deben abstraerse de todo lo que se juega afuera de la cancha. Saldrán a ganar porque quieren que Irlanda se quede afuera y que el que se tenga que ir a jugar la vida con los All Blacks sea Francia.

Son conscientes que sólo un punto bonus (marcar cuatro tries o perder por 7 o menos tantos) los mantendrá en la cima del Grupo D para seguir en París, pero saben más que nadie que jugar con esa posibilidad puede significar también marcharse a casa. Porque, vale remarcarlo, esa chance todavía existe.

Repasemos, entonces. Un triunfo o un punto bonus dejaría a Los Pumas primeros. Una derrota sin bonus los ubicará segundos, siempre y cuando antes Francia doblegue en Marsella a Georgia con al menos cuatro tries. Una caída con punto bonus de Irlanda y sin  bonus propio, sellaría la eliminación.

Los Pumas respetan a Irlanda. No tienen en cuenta que se trata de un rival que viene golpeado, con crisis internas, con duras críticas de la prensa, con un juego que está muy lejos de aquel brillante que mostró a comienzos de la temporada en el Seis Naciones. Creen que mañana todo eso quedará al margen.

Hacen bien. Irlanda es un rival sumamente peligroso, con el mejor line del mundo, con una pareja de centros (Gordon D’Arcy-Brian O’Driscoll) temible y con un apertura (Ronan O’Gara) sumamente cerebral y altamente efectivo con su kick táctico y a los palos. El 10 fue el verdugo, precisamente, en las dos últimas derrotas con un penal en el 2003 y un drop agónico en el 2004.

Pero Los Pumas también saben que les pueden ganar. Tienen corazón, mentalidad y rugby como para hacerlo. Y conocen por dónde es posible quebrarlos. Por eso serán fundamentales los primeros 20 minutos. Atacar desde el kick-off. Desbordarlos con la presión en su campo, embestirlos con los forwards, demolerlos a tackles, desgastarlos con el scrum, conseguir obtención y control. Jugar con locura, pero sin desesperación. En esto último será primordial la disciplina. Evitar los penales. Por O’Gara y por el árbitro neocelandés Paul Honiss. 

Irlanda basa su plataforma de ataque en el line, con sus dos torres, Donnacha O’Callaghan y Paul O’Connell. Desde allí O’Gara suele encontrar los espacios para lanzar a D’Arcy y O’Driscoll. Hay que cortar ese circuito, y por eso los kicks argentinos deberán ser enviados al fondo de la cancha y no al touch. Es un equipo que desde la conducción de O’Sullivan en el 2002 ha cambiado el modo de jugar histórico de los de verde. Hoy tienen menos sangre caliente y más juego desplegado. ¿Los números?: en 72 test, ganaron 48 y perdieron 24.

Irlanda nunca atravesó los cuartos de final de un Mundial. Es, además, el equipo que menos veces ganó el Seis Naciones (excepto Italia, claro). Siempre lo caracterizó la garra. Hasta este equipo capitaneado por O’Briscoll, algo soberbio en su pose y poco afecto a que lo golpeen.

Los Pumas tienen sed de revancha. Por la eliminación en el 2003 y, más, por el test en Dublin del 2004, cuando O’Gara se la paso cargándolos, además de las quejas por supuesto juego sucio de los argentinos de parte de O’Driscoll y el hoy colgado Peter Stringer. Recordar también que el tercera línea Neil Best le declaró a la prensa de su país que a Los Pumas había que hundirlos en el Mundial como Inglaterra lo hizo con el Belgrano en la Guerra de las Malvinas.

“Quiero gritárselos en la cara”, dijo Ignacio Corleto. Ese es el sentimiento. Pero sería fundamental que no juegue en contra.

Los Pumas tienen equipo para ganar. Línea por línea, puesto por puesto. ¿Repasamos? La tremenda solidez y clase internacional de Rodrigo Roncero, Mario Ledesma y Martín Scelzo en la primera línea; la categoría de Patricio Albacete y la experiencia de Ignacio Fernández Lobbe en la segunda; el manejo de los forwards de Gonzalo Longo en su vuelta; el fantástico nivel que viene exhibiendo Juan Fernández Lobbe; la ductilidad y el tackle de Lucas Ostiglia; el don de estratega absoluto de Agustín Pichot; la chapa de crack de Juan Martín Hernández; el rugby-total de Felipe Contepomi; la pared defensiva que forma con Manuel, su hermano mellizo; la explosión de Ignacio Corleto desde el fondo; el corazón de los dos “chiquititos”, Lucas Borges y Horacio Agulla. Y también hay recambio de valor en el banco.

Los Pumas tienen un equipo al que nadie quiere enfrentar. Porque mezcla, como pocos, el corazón con las destrezas.

Habrá mucho en juego mañana. Este debe ser uno de las notas más largas que escribí en periodismo-rugby. Lo merece. El partido es demasiado importante. Empezó la viglia. Quedan 24 horas. A preparar los corazones. Acá y allá.

 

 

48

Viernes, 28 de Septiembre de 2007

Faltan 48 horas. El partido con Irlanda, el más esperado, se viene encima. Llueve y hace frío en París. El pronóstico anuncia que nada cambiará hasta el martes. O sea, que a todo lo que rodea este test, el domingo se le puede agregar el agua. Pero nada parece torcer el ánimo de Los Pumas, que hoy definieron los 15 que entrarán a la batalla en el Parque de los Príncipes de la capital francesa. Juega Gonzalo Longo y sale Juan Leguizamón, golpeado en la cabeza y sin actividad prevista por lo menos hasta el miércoles de la semana que viene. Repiten 14 de los que ingresaron en la enorme victoria del partido inaugural contra los locales, en el Stade de France.

Juegan, entonces: 15. Ignacio Corleto; 14. Lucas Borges, 13. Manuel Contepomi, 12. Felipe Contepomi, 11. Horacio Agulla; 10. Juan Martín Hernández, 9. Agustín Pichot; 8. Longo, 7. Juan Fernández Lobbe, 6. Lucas Ostiglia; 5. Patricio Albacete, 4. Ignacio Fernández Lobbe; 3. Martín Scelzo, 2. Mario Ledesma, 1. Rodrigo Roncero. Al banco, 16. Alberto Vernet Basualdo, 17. Omar Hasán, 18. Rimas Alvarez, 19. Martín Durand, 20. Nicolás Fernández Miranda, 21. Federico Todeschini, 22. Hernán Senillosa.

Pichot, como siempre, llevó la voz cantante para anunciales el equipo a sus compañeros. Fue en la práctica de esta mañana en el Parque de los Deportes de Montmorency, bajo una intensa lluvia. El capitán dijo luego en la conferencia de prensa que el factor climático sin dudas influirá (de hecho, hoy se varió el esquema de ataque ante la presencia del agua), pero que forma parte de todos los elementos que habrá que tener en cuenta en el partido del domingo. “Un partido raro”, tal como lo definió.

Hubo por primera vez presencia de periodistas irlandeses. Uno le dijo a Loffreda: “En Irlanda estamos confiados de poder ganar y hacer cuatro tries”. El Tano respondió diplomáticamente: “Nosotros estamos confiados en que no nos hagan cuatro tries”. Pichot agregó: “Irlanda es un gran equipo que quizá haya sentido la presión de llegar al Mundial como favorito. Hoy el rugby es un juego muy psicológico y eso pesará el domingo”.

El capitán también le quitó el sentido de revancha al test que comenzará a las 17 de acá, las 12 de la Argentina. “Nosotros vinimos a ganar los cuatro partidos. Ya jugamos tres. Este es el cuarto”, sostuvo.

Scelzo, quien ingresó en el segundo tiempo en los choques de los Mundiales 99 y 2003, anunció que el partido se definirá en los forwards, mientras que Roncero, el otro pilar, rescató la importancia del scrum, donde según él “arranca el rugby”.

“Cualquier equipo que juega bien es casi imposible que le marquen cuatro tries. Igual, nosotros no pensamos en eso, sino en salir a ganar. Y si jugamos bien, no les va a ser fácil”, agregó el actual 1 del Stade Francais y ex Deportiva Francesa.

“No lo tomo como una revancha del 2003. Para mi es una nueva oportunidad. Invalorable, inmejorable”, graficó Loffreda, quien el miércoles se reunió junto a Daniel Baetti con el neocelandés Paddy O’Brien, el jefe de los árbitros del Mundial. “Le mostramos un video del partido con Georgia, donde el árbitro galés Nigel Owens sancionó de manera distinta situaciones iguales para los dos equipos, sobre todo en la embestida en los rucks. Le manifestamos nuestra preocupación para el domingo y le pedimos que el árbitro Paul Honiss (también neocelandés) sea absolutamente imparcial. Nos dio la razón en nuestra queja y nos aseguró que esto se tendrá en cuenta ante Irlanda, pero bueno, él no dirige”, acotó el entrenador argentino.

Los Pumas siguen respetando al máximo a Irlanda. Saben que los de verde tienen categoría como para resugir. Y también creen que la baja de Simon Best por un problema cardíaco los puede fortalecer como les ocurrió a ellos con lo de Martín Gaitán.

Faltan 48 horas. Se acaban las palabras. Se acerca la hora de la verdad. Los Pumas tienen la historia al alcance de la mano. Ellos lo saben. Por eso siguen mezclando el ánimo en alto con la serenidad. Lo que se necesita para sacar a Irlanda y mandarlo a Francia a jugar en Cardiff con los All Blacks. Para quedar primeros en el Grupo D y jugar los cuartos de final en París con Escocia o Italia. Será cuestión de seguir soñando.

 

  

 

Cerca

Jueves, 27 de Septiembre de 2007

Diez cuarenta y cinco de la mañana. El viento congela el cuerpo en el Palacio de los Deportes de Montmorency, a unos 10 minutos de Enghien les Bains. Como siempre, llega la orden a los periodistas de abandonar el lugar. Sin embargo, inmediatamente se cambia la idea. Sólo se pide que se vayan las cámaras y que los fotográfos guarden sus lentes. Entonces, Marcelo Loffreda y Daniel Baetti plantan de entrada a un equipo: Ignacio Corleto; Lucas Borges, Manuel y Felipe Contepomi, Horacio Agulla; Juan Hernández, Agustín Pichot; Juan Fernández Lobbe, Gonzalo Longo, Lucas Ostiglia; Patricio Albacete, Ignacio Fernández Lobbe; Martín Scelzo, Mario Ledesma, Rodrigo Roncero.

Ese sería el equipo que el domingo saldría a enfrentar a Irlanda, en el Parque de los Príncipes de París. Hay dos dudas. Juan Leguizamón no participó de la practica -los otros 29 lo hicieron sin problemas- por un golpe en la cabeza. Al volver Longo como ocho, podría ir como ala y en ese caso quedaría afuera Ostiglia. La otra es, por lo visto después en el entrenamiento, si el segundo centro será Manuel o Gonzalo Tiesi.

Por lo pronto, el equipo que hoy arrancó la práctica rugbística es el mismo que empezó contra Francia, salvo Longo. Mañana Loffreda develará todas las incógnitas cuando al mediodía confirme a los 22 en una conferencia de prensa posterior al entrenamiento.

La práctica se dividió en tres partes. Primero, físico, con los forwards y backs separados. Después, los 29 participaron del entrenamiento rugbístico y, por último, los tres cuartos ensayaron jugadas de ataque y los delanteros formaron scrum.

Los Pumas, fieles a su historia, buscarán sacar rédito del fijo. Es quizá el punto más débil de Irlanda, más allá de cómo esté ahora mentalmente. Francia lo empezó a desgastar por ese lado.

Ignacio Fernández Lobbe, uno de los cinco sobrevivientes de los dos partidos con Irlanda en los Mundiales del 99 y 2003 junto a Longo, Pichot, Felipe y Corleto, cambió hoy durante la rueda de prensa el enfoque de lo que venían declarando sus compañeros. Para él sí es el más importante el partido del domingo, pero aclaró: “Lo que más quería era ganarle a Francia, en su casa y en el partido inaugural”.

El ánimo sigue bien alto en cada palabra, en cada gesto. Este plantel desborda confianza, pero conociendo sus límites. Tiene claro, y vale reiterarlo todos los días, que a Irlanda hay que salir a ganarle. No darle respiro desde la primera pelota. Ahogarlo en los primeros 20 minutos para que entre en estado de desesperación. Manejar los tiempos.

La tarde estuvo reservada para el descanso. La noche, para la tradicional cena a 48 horas de cada partido. En el mismo restaurante en el que comieron antes de ganarle a Francia. Sobre la imponente Champs Elysees, en pleno centro parisino, a dos cuadras del Arco del Triunfo. Mañana, entrenamiento matutino y después la conferencia de prensa de Loffreda y Pichot anunciando el equipo.

El sábado, reconocimiento y práctica en el Parque de los Príncipes. Y el domingo, a las 17 de aquí, a las 12 de allá, unos 15 mil argentinos en el estadio y ciento de miles frente a los televisores. “Vamos Pumas”, se escucha de todos lados.

   

Mensajes

Miércoles, 26 de Septiembre de 2007

Hay imagenes de este Mundial que están más allá de lo que pasa con los favoritos. Imagenes que emocionan. Como la de Irakli Machknaneli, de la tremenda Georgia, mostrándose el corazón y haciendo el gesto de tenerlo así de grande tras el try que le marcó en el partido de hoy a Namibia. Como la cara de enorme satisfacción de los portugueses pese a haber perdido todos los partidos, pero mostrando una pasión conmovedora. Como la gigante algarabía de los japoneses cuando Shotaro Onishi acertó una complicada conversión y decretó el empate de ayer con Canadá (ver nota de Carlos Losauro en La Nación). Mensajes que brinda el rugby.

Hay otros mensajes, los escritos, que llegan y también emocionan. Abundan los “Vamos Pumas” en este blog y en los post que escribo para lanacion.com. Recibo un mail de Martín Miguens, quien me transcribe uno que le envió Fran Paz, el hijo de Pipe, tercera línea de Alumni y de Los Pumas. Cuenta que en Marsella hubo una banda de Alumni que, dice, copó el estadio. Transmite pasión, también.

Hay mensajes que no tienen que ver con el Mundial, pero sí con el rugby. Me impacta uno que recibí del Club Italiano. Dice que así debe formar un equipo de rugby: 1.Respeto, 2.Humildad, 3.Pasión, 4.Diversión, 5.Salud, 6.Honor, 7.Unión, 8.Amor por tu familia, 9.Trabajo en equipo, 10.Ser hermano de tus amigos, 11.Ser amigo de tus hermanos, 12.Voluntad inquebrantable, 13.Ser hombres de bien, 14.Sentido de pertenencia y 15.Ser parte de un sueño. Si querés sumarte, ingresá a www.clubitalianorugby.com.ar

Hay otro tipo de mensajes. De repudio, como el que me envía Juan Manuel Aguero, quien cuenta que en un programa de televisión trataron a Los Pumas de “fascistas” por cómo cantan el himno. Y que en TVR hicieron una parodia de Los Pumas con los militares. Ya el mismo programa -al que consideró de lo mejor de la tevé argentina- trató con desprecio una vez al rugby. Recuerdo haberle escrito un mail a uno de sus conductores, Gabriel Schultz, a quien conocí por su paso por TEA, dándole mi punto de vista.

Hay imagenes que son mensajes. Hay mensajes que transportan imagenes. En el rugby. En la vida.

Hasta mañana.

 

 

Fierro

Miércoles, 26 de Septiembre de 2007

El mensaje está clarísimo. Se escucha en cada jugador que va transitando por el auditorio del hotel Grand Barriere en el reducido contacto establecido con la prensa. Lo dijo ayer Felipe Contepomi. También, Ignacio Corleto. Hoy, Mario Ledesma y Gonzalo Longo no se salieron del libreto. Los Pumas saldrán el domingo a ganarle de entrada a Irlanda. No van sólo por el punto bonus. Será atacar con o sin la pelota. Todos quieren vengar la derrota del Mundial 2003, saldar deudas del test en Dublin del 2004, quedar primeros en el grupo, seguir en París y esquivar a los All Blacks en los cuartos de final.

“Vamos a entrar a pasarlos por arriba”, resumió Longo. “Hace dos noches que no duermo pensando en este partido”, graficó Ledesma. “No tenemos otra cosa en la cabeza que salir a ganar”, agregó Juan Leguizamón, quien no estuvo en ninguno de los dos choques antes citados contra los irlandeses, pero que es como si hubiese jugado.

Después de haber recorrido junto a ellos las tres estaciones en París, Lyon y Marsella, nunca se los vio a Los Pumas tan enchufados como para esta batalla. La vienen imaginando desde aquella eliminación por un punto en Adelaida y, además, siempre tuvieron en claro que este iba a ser el test decisivo. Importa, claro, que se encuentran en una situación distinta a la que llegaron al Mundial. Pueden quedar primeros en el temible Grupo D perdiendo por 7 o menos puntos o marcando cuatro tries, pero la mente y el corazón están fijados en la victoria.

“Recuerdo el festejo en el jacuzzi en el 99 y las lágrimas en el 2003. Ahora quiero volver a festejar. Este equipo es capaz de hacerlo”, le dijo Longo a periodismo-rugby.

“Sería una cagada no salir primeros. Si bien el objetivo cuando llegamos era clasificarnos a los cuartos de final, no podemos desaprovechar una situación así. Me parecería raro que Irlanda nos meta cuatro tries, pero ni locos vamos a salir a jugar pensando en el punto bonus. Si hacemos eso, nos podemos volver”, añadió Ledesma.

El partido se juega. Eddie O’Sullivan, el entrenador irlandés, ya dio el equipo y colgó otra vez el medio scrum histórico, Peter Stringer. Marcelo Loffreda, que no cambia ni una costumbre desde que llegó a Francia, esperará hasta el viernes.

Es practicamente seguro el regreso de Longo como octavo. El subcapitán ya se encuentra totalmente recuperado del desgarro y el candidato a salir es Lucas Ostiglia, ya que Leguizamón (que venía jugando como ocho) está protagonizando un Mundial espectacular.

El equipo se entrenó hoy sólo por la mañana y lo seguirá haciendo hasta el sábado, cuando por la tarde realice el reconocimiento del Parque de los Príncipes, escenario de la gran batalla del domingo, a partir de las 17, las 12 de la Argentina.

A la práctica en el Parque de los Deportes de Montmorency, a unos 10 minutos de Enghien les Bains, sólo faltó Corleto por una afección estomacal. El resto practicó normalmente. Juan Martín Hernández ya está en condiciones de volver.

Ledesma dijo que será difícil digerir esta semana. Es quizá en eso en lo que más se deberán cuidar Los Pumas. En calmar la lógica ansiedad que produce este choque. Mentalizarse en que todo debe seguir de acuerdo a lo pactado. Trasladarle la presión a Irlanda, que bastante con la que ya tiene.

De todos modos, más allá de la ansiedad, hay cautela. Se repite con sabiduría que Irlanda puede ser más peligroso bajo presión. “Ellos son muy mentales. Les puede jugar a favor y también en contra. O son héroes o se hunden”, dijo Felipe, quien los conoce más que ningún otro argentino.

En Francia también esperan tanto como en la Argentina y en Irlanda el choque del domingo. La prensa aguarda lo que califica de milagro.

Faltan todavía cuatro días para que la ovalada empiece a volar en el Parque de los Príncipes, pero el partido ya se empezó a jugar. La adrenalina está a pleno en todos los aspectos que rodean al acontecimiento. A un acontecimiento que quizá sea el más importante en la historia del rugby argentino.