Los Pumas y los Mundiales (último capítulo)
Clasificado bajo Mundial 2007 | el 28-08-2007 |
8

El domingo 26 de octubre, en el Adelaida Oval, Los Pumas jugaban un test a todo o nada. Una victoria contra Irlanda los instalaría en los cuartos de final del Mundial 03. Una derrota los enviaría rápidamente a casa. Volvían a encontrarse con el mismo rival que en el 99.
Marcelo Loffreda realizó varios cambios con respecto al equipo que supuestamente había llegado a Australia como titular. Confió en el pie de Gonzalo Quesada como apertura, trasladando como primer centro a Felipe Contepomi. Apostó a la experiencia en la primera línea, con tres jugadores que acá se despedían de Los Pumas: Roberto Grau, Federico Méndez y Mauricio Reggiardo. Prefirió a Rimas Alvarez sobre Patricio Albacete en la segunda y designó como ala a Lucas Ostiglia en lugar de Santiago Phelan.
El partido, tal como se preveía, fue cerrado desde el comienzo. No se sacaban ventajas hasta que de una pelota que salió despedida de un line hacia el ingoal argentino, Keith Woods quebró la línea de tackle y el ala Alan Quinlan llegó al try. La conquista irlandesa golpeó duro en Los Pumas, porque arribó en un momento en el que el trámite no tenía dueño.
El segundo tiempo se presentó igual, hasta que Los Pumas pasaron al frente con un soberbio y sorpresivo drop de Ignacio Corleto. Parecía que se podía dar, pero el certero Ronan O’Gara clavó un penal que colocó el marcador 16-15.
Con Agustín Pichot y Quesada lesionados, Los Pumas intentaron quebrar a los irlandeses, pero estos estaban muy firmes en defensa. La última esperanza fue una corrida de Nani Corleto que no prosperó porque José María Nuñez Piossek nunca se le cruzó.
El pitazo final del árbitro decretó la eliminación argentina. Otra vez en primera rueda, con un hecho curioso: Los Pumas fueron los primeros en llegar a Australia y los primeros en irse. El hotel fue testigo de la frustración. Creo que nunca lo vi a Loffreda con el rostro tan ausente. Pichot llegó a la conferencia de prensa con su brazo vendado. Varios tenían signos de haber llorado. Se terminaba la ilusión.
Mientras, el Mundial segía su marcha con los grandes favoritos. En semifinales, los All Blacks sufrieron una nueva frustración al ser eliminados por los Wallabies, que por tercera vez llegaban a una final. Y los ingleses bajaban a Francia.
La final, en Sydney, fue fantástica desde todo punto de vista. No le faltó nada. Hasta que en el tiempo suplementario y cuando ya no quedaba nada, Jonny Wilkinson acertó el drop del campeonato.
Inglaterra quebraba la hegemonía del Hemisferio Sur. Y Wilkinson se consagraba como la nueva gran estrella del Mundial. Había que esperar cuatro años hasta Francia.
Fin.
