
En apenas cuatro días había que recuperarse física y mentalmente de la dura derrota ante Fiji. Italia esperaba en Christchurch, una de la ciudades más bellas de Nueva Zelanda. Para recomponer el ánimo, el dirigente Hugo Tucci armó un asado, mientras que Silva y Guastella trataron de machacar para que no se volviesen a cometer los mismos errores. La única chance que tenían Los Pumas de seguir en el Mundial era ganar.
El día anterior al test, en el mismo Lancaster Park que iba a ser escenario del partido, los entrenadores dieron el equipo. Con seis cambios: dos obligados (Madero por el lesionado Turnes y Carossio por el desgarrado Milano) y cuatro tácticos (Pedro Lanza por Campo, Yangüella por Gómez, Schiavio por Mostany y Dengra por Morel).
Ese jueves 28 de mayo de mil novecientos ochenta y siete, ante no más de tres mil personas, Los Pumas salieron a enfrentar a Italia con este equipo: Salvat; Juan Lanza, Cuesta Silva, Madero y Pedro Lanza; Porta y Yangüella; Allen, Travaglini y Schiavio; Branca y Carossio; Molina, Cash y Dengra.
En el primer tiempo, los argentinos tuvieron un fuerte viento en contra. Así y todo, se pusieron en ventaja con dos penales de Porta, quien había recuperado su puntería y archivado el tema de la arena. Sobre el final, Cuesta Silva llegó al try después de un line rápido.
Parecía que todo iba a ser más fácil para Los Pumas en el complemento. Italia no era mucho y el viento ahora estaba a favor. No fue así. Es más: esos segundos 40 minutos se transformaron en otro suplicio.
Porta y Oscar Collado intercambiaron penales, hasta que un try del potente Marcelo Cuttitta dejó el marcador empatado en 16. Los Pumas volvían a ser fantasmas. No había un esquema de juego y todo eran arrestos individuales. Encima, se repetían las fallas en los tackles, y los italianos, ante este panorama, se agrandaron anímicamente.
A poco del final, Porta volvió a poner a Los Pumas al frente con otro penal. Pero los azurros se fueron en busca de la victoria. Y en una jugada que quedará para el recuerdo, Cuttitta se llevó puesto a medio equipo y cuando estaba por apoyar abajo de los palos se le cayó la pelota hacia adelante ante el tackle salvador del Rafa Madero.
Ya en la última jugada, el Aguja Gómez (entró por el lesionado Yangüella) se filtró por el ciego y se tiró en palomita al ingoal. El resultado había quedado 25-16 para Los Pumas. Sin merecerlo. Y encima, se venían los All Blacks.
Sigue el martes 27/2