Los Pumas y los Mundiales (capítulo II)
Clasificado bajo Mundial 2007 | el 06-02-2007 |
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Al déficit en el juego y a los desacoples en el grupo que originaron la gira por Australia, el rugby argentino se encargó de ponerle más piedras a Los Pumas en el camino hacia la primera Copa del Mundo, a la que el Internacional Rugby Board (IRB) había bautizado como William Webb Ellis, en homenaje al inventor del deporte de la ovalada.
Por un lado, no eran pocos los que sostenían que participar de un Mundial era ingresar al profesionalismo (aclaremos que estábamos en mil novecientos ochenta y siete, o sea hace casi dos décadas). Por otro, algunos opinaban que no se lo podía considerar un Mundial porque no estaba Sudáfrica. Y en cuanto al juego, en aquella época había una gran discusión entre los que proponían un estilo cerrado, respetando la historia de Los Pumas, y los que pedían un cambio, basándose en el rugby abierto que en la temporada anterior había consagrado a Banco Nación.
Silva y Guastella preseleccionaron en marzo a 45 jugadores, que debían someterse a un régimen de entrenamiento diseñado por Luis Barrionuevo, precisamente preparador físico de Banco. Algunos desertaron antes de comenzar porque sostenían que no podían modificar sus estudios o trabajos en pos de ir a un Mundial.
En tanto, los entrenadores dejaban de lado a varios históricos. Bernardo Miguens, Sandro Iachetti, Tomás Petersen, Marcelo Loffreda, Alejandro Cubelli, Javier Miguens, Ernesto Ure (aunque se había ido a vivir al exterior), Alfredo Soares Gache, Daniel Baetti, Guillermo Holmgren y Andrés Courreges, entre otros, se quedaron afuera. Años más tarde, en el libro Ser Puma, Pochola reconoció: “Me equivoqué con Iachetti, Petersen y Cubelli”.
En cambio, encontraban lugar jugadores con muy escaso fogueo, como José Mostany, Martín Yangüella, Guillermo Angaut, Hugo Torres o el juvenil Sebastián Salvat. O como Gabriel Travaglini, quien retornaba al equipo sin estar en la plenitud física.
Nadie recordaba en ese entonces un partido jugado en octubre del año anterior. Fue un Buenos Aires 45-Fiji Barbarians 38. De ese equipo porteño, 13 (salvo Ricardo Annichini y Eduardo Valesani) iban a ir al Mundial. Y también varios de esos hábiles y desordenados isleños, que hasta ahí parecían vulnerables y simpáticos.
Al fin, se conoció la lista de 26: Fernando Morel, Serafín Denigra, Hugo Torres, Luis Molina, Diego Cash, Julio Clement, Eliseo Branca, Gustavo Milano, Roberto Cobelo, Sergio Carossio, Jorge Allen, José Mostany, Alejandro Schiavio, Gabriel Travaglini, Fabio Gómez, Martín Yangüella, Hugo Porta, Julián Manuele, Diego Cuesta Silva, Fabian Turnes, Rafael Madero, Juan y Pedro Lanza, Marcelo Campo, Guillermo Angaut y Sebastián Salvat.
Los Pumas llegaron a Nueva Zelanda con 15 días de anticipación. Antes que ningún otro seleccionado. Y se instalaron primero en Auckland para esperar el debut con Fiji.
Sigue el martes 13/2

Jorge, el próximo capítulo no lo publiques. ¡Es tristísimo! Por lo que recuerdo, fue tremendo lo de Loffreda, Petersen y Bernardo Miguens. Eran hasta ese momento titulares indiscutidos de los Pumas. Holmgren se bajó por el tema de los aviones creo.
Imagino Diego que es un chiste tuyo, pero es de los errores de lo que se aprende y se puede rectificar. Con Loffreda y Petersen, fue mas que una equivocacion. Rara en tipos de buen ojo como Guastella y Silva.
Creo que Loffreda, por haberlo sufrido en carne propia muy dificilmente se equivoque en la eleccion final. Un abrazo. Tigre
En cuanto al término “tristísimo”, no me refiero a la narración de Jorge, sino al partido con Fiji. Que madrugada horrible, por favor…