Hablamos el lunes pasado del rugby local en éste 2006 que ya se va. Hoy es el tiempo de realizar un balance sobre lo ocurrido con Los Pumas. Y el resultado da un muy buen año dentro de la cancha y viejas disputas que aparecieron reflejadas en actitudes, opiniones, cartas, plantones, pases de facturas, chicanas y un pronóstico externo que puede afectar el panorama con vistas al Mundial que comenzará en menos de 9 meses.
Al tiempo que comenzaba la temporada internacional contra Gales en el Sur del país y en la cancha de Vélez, los jugadores y los dirigentes se trenzaron en una disputa que no es nueva, lamentablemente, en el rugby argentino. Se les ganó a los Dragones Rojos en los dos test, pero la relación se resquebrajó aún más.
Fueron tiempos de cartas, renuncias en masa, respuestas que no llegaron o que llegaron demasiado tarde. Se pasó, como se prevía, fácilmente la serie con Uruguay para arribar al Mundial. Sin embargo, el panorama pintaba feo para el cierre de la temporada. Y así fue.
Después del histórico triunfo en Twickenham, casi se produce el colapso final en Roma, cuando a los dirigentes no se les ocurrió mejor idea que llevarlo en medio de la gira por Europa a Patricio Noriega, bajo una función que nadie pudo entender. Hubo amenaza masiva de bajarse del viaje, y así se llegó a una clara victoria frente a Italia.
El cierre fue una ajustada derrota contra Francia en el Saint-Dennis, en la copia de lo que será el partido inaugural del Mundial. Y, con ella, una tregua que parece sostenida con un hilo muy fino.
En el plano del juego, Los Pumas demostraron ser muy sólidos en varios aspectos y ratificaron que están entre los mejores equipos del mundo, por encima de Inglaterra, Escocia y Gales. Pero no, hoy, delante de Francia e Irlanda, que serán los dos rivales directos en el Mundial para buscar los octavos de final.
En el equipo de Loffreda hubo varios puntos altos. Para mi, Los Pumas tienen dos cracks que son difíciles de encontrar en otros equipos, como Juan Martín Hernández y Felipe Contepomi. Encontró una excelente opción como apertura en Federico Todeschini y mantuvo un pack maduro, sólido, pesado, difícil de aguantar.
Es de esperar que nadie ponga más piedras en el camino de acá al Mundial. Que el plantel pueda llegar bien preparado, sin obstáculos externos. Y después, como siempre, habrá que empezar de nuevo. Pero para eso falta. Todavía no terminó el año.