¡Ay, el line! Los Pumas tuvieron una victoria impensada en las manos cuando faltando tres minutos dispusieron de una oportunidad de esas que no se pueden desperdiciar en un test de este calibre. Line propio en cinco yardas, con los franceses casi rendidos y con el marcador 27-26 en contra. Era para entrar con el maul o para fabricar un penal. Pero no, se perdió la pelota y, entonces, la victoria quedó para los locales.
No merecían en realidad la victoria los argentinos. Es más: por momentos parecía que se venía una goleada, sobre todo cuando el marcador quedó 27-9. Pero se sabe que Los Pumas muchas veces reemplazan los errores con el corazón, y por esa sola razón pudieron llegar a llevarse a un triunfo que hubiese sido más histórico que el de Twickenham.
Los Pumas fallaron en la defensa, en el line, en el scrum (de una pelota perdida allí llegó el segundo try de Cristophe Dominici), en la toma de decisiones y volvieron a cometer penales tontos. Fueron, eso sí, sólidos mentalmente a la hora de ir a buscar un partido perdido, pero quizá abusaron del juego cerrado.
Francia, sin mucho, se quitó rápido la presión que tenía encima, porque venía de dos derrotas con los All Blacks y de cuatro consecutivas con Los Pumas. Hubo un minuto, el 24, que fue fatal para los argentinos. Perdieron por lesión a Federico Todeschini, cedieron un line y Florian Fritz vulneró el ingoal. A los 16 había llegado la primera conquista de Dominici, la pesadilla argentina.
Las distancias se fueron alargando en el segundo tiempo hasta que llegó la reacción argentina. Conmovedora por cómo fue el equipo al frente. Llegó el try de Gonzalo Longo de maul. Y faltando 7, un kick de Felipe le quedó servido a Juan Martín Hernández, quien se fue hasta abajo de los palos.
El milagro estuvo cerca, pero no se concretó. Quedó un más que alentador balance de la gira. Hay aspectos para mejorar, es cierto. A muchos les quedó las ganas de ver un juego más desplegado, pero la realidad es que en este tipo de partidos lo que más le conviene a Los Pumas es percutir e ir adelante con sus forwards.
No habrá competencia en serio hasta junio y ese es un handicap que, lamentablemente, Los Pumas siguen dando. Pero hay equipo y cuerpo técnico para soñar. Esta gira lo demostró.