El título está escrito en primera persona. O sea, desde este blog quiero manifestar una vez más mi apoyo a los jugadores y al cuerpo técnico de Los Pumas, más allá de algún aspecto en el que no estuve de acuerdo. ¿Qué le pasó ahora a éste?, se preguntarán varios. En primer lugar, me motivó a escribir lo que leí en el reportaje que le concedió Marcelo Loffreda al diario Olé de hoy. Allí, el Tano dice: “No te puedo asegurar que siga hasta el Mundial”.

Hay una sola lectura detrás de esta declaración: la relación con los dirigentes no quedó saldada después del bochornoso episodio del arribo de Patricio Noriega a Roma, en el medio de la gira. Y, otra vez, como sucedió tras el test del año pasado contra los sudafricanos, en Vélez, fueron los históricos los que tuvieron que bancar la trayectoria irreprochable del actual entrenador de Los Pumas.
Sigo sin entender bien qué fue a hacer Noriega a Europa. Sigo sin entender qué hacía al lado del secretario de la UAR, Raúl Sanz, cantando el himno con un saco que tenía el escudo de la UAR. Sigo sin entender cómo se puede explicar que esto no se trató de una especie de golpe a Loffreda y a su grupo. O, por elevación, a los jugadores.
Hay un segundo tema que me llevó a escribir esta columna. Ahora se viene otra disputa por espacios de poder. A fin de año son las elecciones en la poderosa Unión de Rugby de Buenos Aires y van dos listas. Una, encabezada por Néstor Lalo Galán, apoyada por el SIC. La otra, liderada -tras bajarse Rodolfo O’Reilly- por Sergio Rodríguez Oneto, impulsada por los clubes porteños más conservadores.
Galán, de San Luis, tiene, tras su paso como presidente de Selección de la UAR, una excelente relación con Loffreda y los jugadores. Rodríguez Oneto, de Pueyrredón, es mejor visto por la actual dirigencia de la UAR.
Que esta contienda no ponga una piedra más en el camino de Los Pumas. El cuerpo técnico y los jugadores han demostrado grandeza. Por favor, que la dirigencia acompañe y se preocupe por otros problemas que tiene el rugby argentino. Y que se defina, sin más vueltas, hacia dónde quiere ir. Puede ser irrecuperable terminar éste tumultuoso 2006 con otro conflicto.